29.216

Chris Crawford y su memento mori

Chris Crawford diseña(¿ba?) vídeojuegos y tiene 29.216 bolitas de plástico.

Cada una de esas bolitas puede ser de uno de los ocho colores que posee y hay exactamente 3.652 bolitas de cada color, porque Chris Crawford es cuidadoso, quijotesco y trabaja mucho con números y máquinas.

Esas bolitas están guardadas en dos jarrones de cristal distintos, estos dos de aquí abajo.

Memento Mori

Cada vez que se levanta de la cama, Chris coge una bolita del jarrón pequeño y la pone en el jarrón grande, porque cada bolita representa un día en la vida de Chris Crawford y cada grupo del mismo color representa diez años.

Las bolitas amarillas, en la parte de abajo del jarro grande, son su niñez, las negras su adolescencia, las verdes los veinte, las naranjas los treinta, las azules sus cuarenta, las rojas los cincuenta…

Cuando Chris coja la bolita 29.216 del jarrón pequeño y la ponga en el grande, significará que amaneció el día en que cumplirá 80 años.

El jarro grande es su pasado, el pequeño es su posible futuro, los dos son su “memento mori”. Cada vez que tiene una bolita en la mano, se recuerda a sí mismo que no debe desperdiciar el día.

Uno de esos en los que una bolita cambió de jarro aconteció en 1992, durante una “Games Developer Conference”. En ella hizo un discurso encendido y gesticulado, sobre una industria anquilosada que se repetía a sí misma una y otra vez.

Al final de su arenga desenvainó una espada y gritó a la audiencia:

“¡Por la verdad. Por la belleza. Por el arte! ¡A la carga!”

Y cargó, espada en mano, perdiéndose por la puerta de la sala abarrotada. Se salió de la conferencia, de la industria del videojuego, de lo establecido y de lo normal.

E iba a extenderme un poco más, sobre jarrones, bolitas, opiniones propias y otras cosas que no importan. Pero da igual, ya está, esto quería decir.

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