3 aclaraciones sobre la escritura y lo que la rodea

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Es muy difícil transitar por un camino en el que no haya una posición clara y simplista. Es muy difícil matizar hoy que vivimos de 140 caracteres, o 280, da igual, porque nadie pasa de los 140 a la hora de entender.

Nadie pasa del primero a la hora de entender, de hecho, porque ya tenemos la respuesta antes de que nos hayan hecho la pregunta.

Y es difícil matizar en 140 caracteres o en 140.000 porque todas las cosas importantes son complejas, multifactoriales, con más elementos ocultos e incontrolables de los que queremos aceptar. Pero la atención ya la he perdido escalando la eme de multifactorial y se ha ido con otra cosa.

Las consignas y eslóganes, sin embargo, son sencillos.

Tienen su musicalidad y viralidad, falso conocimiento para tontos que se reproduce fácilmente: cabe en un whastapp, está hecho para ser recordado y te evita pensar. Lo cual está muy bien porque pensar cortocircuita y mejor: «que piensen ellos», igual que aquello de: «que inventen ellos».

Es por eso que a veces se toman mis posiciones sobre la escritura de una manera simplista. Lo que digo tiene que ser obviamente blanco o negro, así que muchos parecen pensar: ¿en qué extremo pongo esto aunque no esté en el extremo? La conclusión habitual que proclamo que «nada funciona» y que «todo está mal».

Nada más lejos de la realidad.

Valen más las preguntas que las respuestas, pero eso no nos convence porque estamos hechos para ansiar respuestas.

Si no encontramos una y no es sencilla (o no encaja con lo que previamente pensábamos/deseábamos), el 99% de las veces la descartamos. O peor, la simplificamos, haciendo que pierda el significado.

De todos modos, en un vano esfuerzo de aclarar que ciertas cosas que oigo que digo no son las que digo, voy a puntualizar tres sobre mi opinión de la escritura y lo que le rodea.

Ya ves, me gusta emplear el tiempo que se va en actos de futilidad.

Así pues:

No, no tengo una visión pesimista de la escritura.

Al contrario. Pienso que el arte es de las pocas cosas que salva. ¿Que salva de qué? Mira un poco, ¿lo ves? De todo eso.

Así que no, no tengo una visión pesimista, al contrario. Hago lo que amo y no lo cambiaría por nada, lo que pasa es que la visión de la escritura como un proceso que siempre va a dar satisfacciones y unicornios es tan falsa como la visión del amor Disney / portada rosa, que te inocula el veneno de creer que, si el amor no son mariposas sin sindicato y con horario 24/7, algo va mal.

Y así nos va, frustrados tras el amor idiota que no existe. Creemos que estamos rotos o malditos por no conseguir las mariposas todo el rato, cuando en realidad no lo conseguimos por la sencilla razón de que es imposible.

El amor, para que sea completo, lo ha de tener todo y, todo artista o persona que se ha dedicado en cuerpo y alma a las cosas que importan, sabe que en ellas hay grandes dosis de gris y negro. Eso lo hace rico y completo.

La escritura y el amor por ella es así. Que a veces hable del gris no significa que sólo exista el gris.

No, no tengo una visión especialmente pesimista del mundo editorial.

Tengo una visión realista de números y probabilidades.

El mundo editorial es un negocio y busca el dinero, se mueve hacia él como cualquier otra industria. Lo escribo como lo digo de viva voz, de manera tranquila, porque es la realidad y ya está.

Si no estás subido a la moda que vende o vas con treinta mil seguidores en cola, tienes (mucho) más difícil publicar. No veo pesimismo ahí, constato un hecho con calma y es como funcionan las cosas.

Aún así, se puede, pero prepárate para una carrera de años con altibajos muy bajos.

Hay lectores que no buscan todo eso que vende, de hecho, abominan. Hay editores que son la resistencia o al menos intentan colar algo entre las rendijas de novedades Youtubers y televisivas.

Pero está difícil, y cada vez más, porque las barreras de entrada para publicar son bajas y hay demasiada oferta y demasiado ruido, hecho por los que dan más importancia al bombo que a la letra.

Antes era difícil porque a lo mejor ni te habían enseñado a escribir dada la dificultad de acceder a una educación, ahora es difícil por otros motivos. Es el signo de los tiempos y estos nuestros retos. Ni peores ni mejores, distintos.

Por enésima vez y no voy a entrar en debates…

No, no digo que el marketing no funcione. Digo que el marketing que puede realizar un escritor desconocido, con los recursos, tiempo y esfuerzo que pueda poner, va a tener unos resultados mucho más limitados de los que le susurra su fantasía.

Y de nuevo no es una visión pesimista, es la realidad, como es la realidad que el 80% de cosas que haga no van a tener efecto tangible (Pareto tenía razón).

Si quitas el típico fenómeno anómalo, esto es lo habitual. Ahora, el marketing per se, funciona.

El que hacen Planeta y demás obviamente da resultado. Si una editorial pone su máquina de marketing tras un libro, aunque sea un libro de mierda, venderá. Luego se diluirá y venderá menos si el libro era pura mierda, pero funciona.

El principal mecanismo por el que un libro se vende es la visibilidad. Conseguir suficiente visibilidad con el presupuesto y recursos de Planeta es posible, y efectivo, más veces de las que no.

Conseguir la visibilidad necesaria para vender más allá de cuarenta libros de ficción por parte de un escritor desde su casa al que nadie conoce (o que se ha autopublicado) es muy difícil y vivirás agotado en muchas actividades de marketing que sólo funcionan con dinero y tamaño detrás, pero que se vuelven inefectivas si eres diminuto, aunque sean las mismas.

Y sí, en los comentarios alguien puede aparecer y decir, «pues yo he vendido…», y no lo niego, felicidades, de veras. Pero mucho de lo hecho no es reproducible en los demás de manera regular, así que no vale como «sistema».

Promocionar te vende más que no hacerlo, obvio, pero que esa cifra alcance unas cotas mínimamente cercanas a lo que entendemos por «vender» es muy, muy (muy) difícil por sí mismo.

¿Me gusta que sea así? Obviamente no, sólo miro las cifras para explicar las letras, y las cifras mienten menos que las letras.

Pues eso, tres cosas sin importancia. Me voy a realizar otros actos de futilidad.

11 responses

  1. Me hace gracia porque escribí algo muy parecido hace un momento en otro blog que enlazaba con el tuyo… casi me río por pensar igual… a ver si es cierto y todo.

  2. También existe el escribir para uno mismo. Como liberación y disfrute. Como terapia…y volver a leer años después tus reflexiones es gratificante.

  3. Pues a mí ese supuesto pesimismo tuyo es de lo que más me anima en este mundo raruno…🤔……………🤔………….🤔…. sí, definitivamente sí…

  4. Las verdades de la realidad numérica del presente, no necesariamente son las de futuro, aunque sin duda ni vergüenza son resultados de un pasado donde, como dices, los números mienten menos que las letras. Aunque… esos mismos números esconden otros que Planeta conoce y no divulga, y ahí es donde entran (quisiera decir entramos porque quiero seguir escribiendo en forma) los que detrás estamos con nuestra sombra.

    Saludos

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