6 minutos contra el mundo

leer y estrés

Confieso que me estresa no tener tiempo para leer todo lo que quiero. Libros y artículos interesantes se acumulan por todas partes. Tengo carpetas llenas de papeles a los que prometí que volvería y de eso hace demasiados años, como hace demasiados años de todo. Tengo una torre de libros pendientes que me sepultará, tengo el teléfono y el ordenador a reventar de artículos y contenidos que me parecieron interesantes, pero ya se sabe, la vida y lo demás pasaron por delante, así que allí se quedaron, marcados con la letra escarlata para leerlos «después», ese que nunca llega.

¿Hasta dónde llega la cola?

No lo sé, he cogido uno de esos artículos al azar sin leer aún y estaba fechado en 2009. Y no era de los más antiguos y me da rabia marcharme de aquí con tantas cosas que ignoro, así que supongo que volveré como uno de esos fantasmas atrapados por sus cuentas (lecturas) pendientes.

He aquí la paradoja del azar, que ese artículo rescatado habla de formas de reducir el estrés, basadas en un curioso experimento de la Universidad de Sussex.

A los voluntarios se les había aumentado dicho estrés mediante ejercicios y pruebas, para después proponer varias formas de reducirlo. La efectividad de cada una se valoraba midiendo el ritmo cardíaco, la tensión muscular…

Este es el ranking de soluciones para tiempos convulsos:

  • Jugar a videojuegos reducía un 21% el estrés de media, aunque no reducía el ritmo cardíaco.
  • Dar un paseo disminuía todos los síntomas el doble, un 42%.
  • Beber una taza de café o té lo reducía un 54% nada menos.
  • Escuchar música, un 61%.

Una razón más para juntarse con músicos en vez de escritores y es que el poder de ese arte es incomparable.

O no.

Porque leer un libro fue el remedio ganador para una vida que no se está quieta y es incapaz de dejarnos en paz. La reducción del estrés en ese caso era de un 68%.

Y bastaban simplemente 6 minutos de lectura para vencer al mundo, conseguir esos efectos y ser el ganador en todos los ámbitos.

El poder de la lectura como Bálsamo de Fierabrás, para los dolores pero, especialmente, para ese sordo que nunca parece terminarse, para el día a día y su costumbre de tocar con el dedo ahí donde duele, porque lo tenemos un poco roto.

Lo curioso es que no importaba el género del libro. La estimulación de la imaginación, un proceso activo al que obliga la lectura quieras o no, produce un estado alterado de conciencia que reducía los niveles de estrés incluso por debajo de los que se tenían antes de comenzar las pruebas del experimento que lo aumentaban.

Alguna vez he hablado de que escribir, literalmente, cura. Leer también y parece ser el mejor antídoto de ese extraño mal difuso que llevamos dentro y es difícil de atrapar o callar.

Así que la moraleja es clara, no te juntes con escritores, sí con músicos, también con un buen libro cuando necesites un escudo.

Si quieres, te aviso por email cuando haya contenido nuevo.

6 comentarios en “6 minutos contra el mundo”

  1. Aunque soy un poco escéptica respecto a estos estudios (¡circulan tantos y tan diversos por ahí!), mi experiencia personal certifica que tanto música como lectura son terapéuticos y ayudan a sobrellevar la vida cotidiana. Ahora bien, ¿lo son para todo el mundo? ¿O sólo para los habituados a leer y a escuchar musica? Ahí lo dejo.

    Me ha encantado la idea de convertirse en un fantasma que regresa para leer todo lo que le ha quedado pendiente. Me da que yo también seré uno de esos.

    1. Hola!

      Yo diría que, siempre que se realice en condiciones adecuadas de tranquilidad, la lectura puede ser terapéutica para todo el mundo. Por ejemplo: leer en un segundo piso junto a una ventana abierta cuando están haciendo obras en la acera aumentará tu estrés y frustración, pero apostaría a que leer en un cuarto en silencio y a solas, o en compañía de tu pareja mientras ésta realiza otra actividad en silencio, si reducirá el estrés, estés o no estés habituado.

      Creo que la clave está en que la lectura (y la escritura, como apunta Isaac) te evade en mayor medida de la realidad: puedes tomar café o escuchar música mientras le das vueltas a tus problemas en la cabeza, pero si lo haces con la lectura perderás el hilo y tendrás que releer. De modo que, consciente o no, te esfuerzas más en concentrarte y, por consiguiente, te olvidas durante más tiempo de la realidad.

      Algunos bailarines dicen que bailar es mejor que acudir al psicólogo porque únicamente piensan en sonreír y seguir el ritmo de la música. Parece el mismo caso, ¿verdad?

      1. Hola, Jordi.

        Es como dices: el leer hace que tengas que centrar tu mente en esa actividad y al focalizarla en ella no dejas espacio para tus fantasmas o problemas cotidianos. Si no, la mente vaga libre y salta de una preocupación a otra. Es lógico.

        Curioso lo de los bailarines, no lo sabía.

        Un saludo literario desde Oviedo.

  2. Estoy de acuerdo absolutamente.
    No hay nada comparable a coger un libro a tu elección, sentarte en ese rincón luminoso y acogedor, y sumergirte en un mundo paralelo donde la realidad queda en un segundo plano y, por supuesto, los problemas, atrás.
    Por supuesto, todo eso vuelve en cuanto decidimos eso de «hasta aquí» (que a veces es tan difícil de decirnos a nosotros mismos, que el sueño o el hambre, deciden por nosotros) y cerrar ese maravilloso mundo… Por ahora.
    Algo bueno nos aportará, cuándo ni siquiera hacemos la elección consciente de «volver»; las ganas de seguir leyendo ese libro siguen ahí hasta que termine.
    No sé si son realmente 6 minutos los que tardamos en relajarnos. Personalmente, estoy demasiado enfrascada en la lectura, que no me importa demasiado la cifra, más bien el resultado.

    Un saludo.

  3. Hola otra vez, Isaac.

    No te imagians cómo me identifico contigo en el primer párrafo de tu post. Es más, a mí no es que me estrese, casi me angustia el pensar en todo lo que tengo pendiente de leer (libros, revistas, artículos de periódicos en papel y artículos digitales…). A veces pienso que ni aun teniendo todo el día para mí sería capaz de ponerme al día (valga la redundancia).

    Ignoraba que el remedio más eficaz contra el estrés es la lectura y que bastan tan sólo seis minutos. Sin embargo, este efecto benefactor lo experimenté varias veces en los últimos años y, curiosamente, no me sucedía si estaba viendo una película. En mi caso, era efectivo centrarme en un libro y no en un film. No sé si será lo habitual. Sospecho que sí.

    Un saludo literario desde Oviedo.

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