A la hora de escribir, las ideas no valen nada

ideas

Por un momento pensé en volver a hablar de lectores cero y desarrollar más el tema… Tiempo perdido.

Los debates sólo sirven para acabar más convencido de lo que uno pensaba al principio. Así que mejor contar una historia sin sentido, el objetivo principal de esta web, la breve historia de una chica.

Hace mucho tiempo conocí a esa chica y escribía bien, por casualidad leí uno de sus textos y le dije que me había gustado. Y ya está, no leo textos que me mandan y no doy más opinión que si me gusta cuando leo algo de alguien por iniciativa propia.

Lo que yo pregunté a la chica es si tenía algo más y me dijo que no tenía publicado nada y no quería mostrar nada, ni en su web, ni en redes sociales. Quizá intentaría que le publicara alguna editorial, pero mientras tanto, nada. El motivo no era la timidez, ni que odiara lo que hacía aunque escribiera bien, eso es comprensible, el motivo era que temía que le robaran las ideas.

Me pareció fascinante. Supongo que todos hemos pasado por ese miedo al principio, es un miedo habitual de novato, no en el sentido peyorativo de la palabra, sino en el de no saber cómo funciona el mundo.

El verdadero valor de las ideas

Nadie te va a robar las ideas. Las ideas, después de las opiniones —véase artículo anterior—, son lo más barato que hay. No he visto nada más común que alguien con una «idea genial», pero las ideas tienen un valor cercano a cero.

A lo largo de los años, en unas cuantas ocasiones, más de dos y tres personas me han ofrecido sus «ideas geniales» para que las escribiera, como si fueran un regalo valioso. «Podrías escribir sobre una chica que se tiene que prostituir para pagarse la carrera». Eso me dijo otra chica que estudiaba empresariales en la facultad de enfrente y con la que coincidía en el bar. «Es una muy buena idea, ¿no?».

No, no lo era, era un tópico más grande que los monstruosos edificios que nos rodeaban.

Todas las veces que eso se ha repetido, las ideas sobre las que podría escribir «una novela genial» eran mediocres, por decirlo con misericordia. Sin embargo y por algún motivo —el motivo de ser humanos—, para los que me hacían ese «regalo» resultaban una ocurrencia inigualable, la ruptura de todos los moldes de la literatura con el Nobel ahí, al final de ese arco iris.

Nunca he escrito con ninguna idea de los demás, pero no porque me parecieran mediocres, sino porque, aunque fuera «la» idea genial, seguiría valiendo cero. Las ideas no valen nada por la misma razón que las opiniones, hay ideas a paletadas, hay más ideas de las que jamás podríamos realizar, yo tengo mil ideas antes de comer, ¿quieres?

A aquella chica de empresariales se lo explicarían (digo yo) en su primera clase de economía: «El valor económico de las cosas depende de su escasez». Siendo así, el valor económico de una idea es prácticamente cero, el valor de cualquier otro tipo, también.

¿Esa idea genial que tienes? No lo es, no lo es tanto al menos. Si temes que te la roben te vas a deprimir, pero porque podrías dejarla en el suelo y nadie la iba a coger, como mucho alguno la pisaría. Adrede.

¿Entonces qué importa?

Derek Sivers es un tipo muy listo. Una vez creó una empresa, la vendió, se hizo de oro. Desde entonces se dedica a vivir del cuento, que es lo que yo siempre he querido hacer, literal y figurado. Sivers lo tiene claro, lo valioso es lo escaso, lo valioso no es la idea, sino la ejecución de la idea.

Eso es lo que nadie va a hacer, así que eso es lo que vale. Mientras no la ejecutes, la idea vale cero, cuando lo hagas… bueno, veremos el verdadero valor que tenía, o no.

Siempre que me han dado una idea sobre la que podría escribir he respondido lo mismo: «Oh, es genial, deberías escribirla tú, es demasiado buena». Nunca, nadie, lo ha hecho. ¿Por qué? Porque como las cosas valen lo que cuestan, la ejecución es lo que vale, porque la ejecución es lo que cuesta.

¿Quieres darme una idea? Espera que saco el cajón de las mías, es el primero de cientos que tengo.

Afrontémoslo, en realidad la gente ofrece lo que no quiere y no hay ideas geniales. ¿Las mejores historias de la literatura? Me da igual las que cada uno considere, si eres de Rayuela, la soledad, Hamlet o Grey. Si lo miras en esencia no es nada que no se hubiera escrito al menos una vez.

La clave nunca estuvo en la idea de la historia, estuvo en la ejecución, en hacerla realidad y en hacerla realidad de una manera especial.

Ay, pero la ejecución, y sobre todo una ejecución soberbia o al menos decente… Eso exige tal sacrificio, tanto tiempo encorvado sobre las teclas mientras afuera oigo a la gente en las terrazas, que sólo unos pocos —locos o tontos, no elegidos—, lo van a hacer. Y seguramente, para nada, aunque yo ya he hecho las paces con eso —véase otra vez el artículo anterior, que menos mal que no iba a nombrar para nada.

Si crees que te van a robar la idea y si crees que es tan genial, tanto que no se le ha ocurrido a esos millones de mentes más brillantes que hay y hubo en el planeta, entonces uno no sabe muy bien cómo funciona la vida real. Esa vida de la que tampoco es que yo tenga mucha idea, que yo escribo y sólo la escucho ahí fuera.


P.D. No sé qué fue de la chica. De hecho no recuerdo su nombre. Espero que siga escribiendo bien aunque nadie vaya a leerlo como ella no va a leer esto, de eso se trata al fin y al cabo.

30 responses

  1. Isaac, este artículo es genial, pone el dedo en la llaga. Me ha encantado, me he reído, me hace pensar, y ya se sabe… al principio fue el verbo. ¿O el pensamiento? ¡Ya lo tenemos liado!

  2. Al principio creía que era una entrada únicamente para llamar la atención. Pero luego he reflexionado y realmente se valora mucho más la ejecución genial de una idea manida que la ejecución pésima de una idea genial. Sin embargo, ni tanto ni tan poco: la originalidad de las ideas me parece un pilar fundamental de la buena literatura.

    Un saludo.

    • No hay nada peor que los lugares comunes en cualquier historia, de hecho yo siempre intento contar historias diferentes (supongo que por eso me va como me va). La cuestión es que, a la hora de la verdad, una cosa tiene mucho más peso que la otra. Y que es más rara una ejecución magistral que una idea supuestamente original.

  3. Isaac, un post genial, con el que coincido plenamente. Como tú (bueno… un poco menos), suelo tener unas mil ideas al día, lo cual hace un total de unas 365.000 al año. Pero mi alquiler lo pagan las ideas que pongo en marcha y además funcionan, no las que se me ocurren. Y es posible que un día dé con la idea genial que me permita vivir del cuento, pero mi mayor miedo es que se me ocurra y no la sepa ver, no que me la roben.
    Insisto: un artículo brillante que pienso enlazar a la primera de cambio. ¡Gracias!

  4. Me has hecho pensar. Yo a veces digo esto del robo de ideas, como si fuera fácil cogerlas al vuelo y convertirlas en un éxito. Lo cierto es que, como dices, la clave está en la ejecución. Las ideas quedan acumuladas en líneas de cuaderno, servilletas de papel, notas de voz, pero solo valen si cogen forma y ay, amigo, ahí está el truco. Un gusto leerte.

  5. Hola, Isaac,
    Sabemos que una buena idea mal expresada no llega lejos, hasta ahí de acuerdo.
    Pero también que los escritores afamados, a veces, pierden el contacto con la realidad, y con ellos mismos, y atraviesan vacíos.
    En esos momentos yermos, pillar ideas de los demás es una salida de emergencia. (Algunos editores no dudan en facilitarles manuscritos, imperfectos pero con buenas ideas; todo sea por el negocio.) Entre todos convertirán esas ideas en textos impecables, y ningún lector sospechará que detrás hubo hurto.
    Si el novato se empeña en publicar ese libro que con tantos desvelos escribió sobre esa idea tan genial que se le ocurrió, cualquier lector no dudará que calificarlo de plagio, pues sabrá de ese otro libro famoso que todos andan leyendo.
    Sí, yo creo que las ideas tienen dueño. Adueñarse de las ajenas es mezquino, y señal de falta de creatividad. No es ético. Ni siquiera estético: se les ve el plumero a quienes machacan las ideas de los demás, a hurtadillas. Personalmente, me asquean; no les arriendo las ganancias…

    • El robo de ideas me parece lo más mezquino y también lo más tonto, la verdad. Pero sí, se da, lo que pasa es que los casos son raros. Es muy extraño, y no sé si se habrá dado nunca, que alguien desconocido, que no ha publicado, haya sido plagiado por un escritor conocido. Casos de otros escritores sí publicados aunque con poca resonancia se han dado, pero ¿de alguien nuevo que no ha visto la luz en librerías? El problema del escritor nuevo es justo el contrario, la oscuridad. Esa debería ser la principal preocupación en vez del plagio o el robo de ideas, porque la primera es real y probable. De hecho, es segura.

  6. Gracias por estas reflexiones acertadas y concretas. Aprovecho para avisar que los botones para compartir en redes sociales , al final de la entrada están cambiados (twiter y G+)

    • Hola, gracias por el aviso. Creo que después de cuatrocientas veces que me lo han dicho, por fin lo he arreglado. (Ahora seguro que no funciona después de tocarlo, pero que no se diga que no lo intenté).

      Un saludo.

  7. Hola, Isaac.

    Tienes la habilidad de hacer que se nos muevan las neuronas y que ello no nos cause dolor de cabeza, sino placer. Estoy de acuerdo con tu idea sobre las ideas. Éstas están sobrevaloradas con frecuencia y lo complicado es echarlas a andar, materializarlas, y como bien dices es humano pensar que lo que se nos ha ocurrido a nadie más se le ha pasado por el cerebro. Sin embargo, también coincido con Lukas Henao en que la originalidad de una buena idea es fundamental en la literatura de calidad.

    Si se realizase una encuesta a todos los lectores del mundo sobre si prefieren una idea fantástica mal plasmada en un libro o una manida tratada con un enfoque novedoso y bien desarrollada, estoy seguro de que todo el mundo se quedaría con la segunda opción.

    Por otra parte, si lo pensamos un poco, ¿hay tantas ideas originales, brillantes, rompedoras en literatura o son todas o la mayoría variaciones de unas pocas (la soledad, el miedo, el fracaso, el dolor, la humillación, el dinero, el sexo, el poder…)? Porque si volvemos a meditar sobre el asunto, como he leído y escuchado muchas veces las cuestiones que ha tratado y trata la literatura a lo largo de la Historia de la Humanidad son más o menos las mismas. Se me ocurre un símil sobre la marcha: es como si un niño tuviese durante toda su vida las mismas piezas de Lego (perdón por la publicidad), piezas contadas, y se dedicase a hacer combinaciones constantes. Al igual que un romano o un griego, en lo básico, no se diferencia de un hombre del siglo XXI, las cuestiones que toca la literatura desde que se escribió el primer poema y desde que se escribió la primera ficción son, fundamentalmente, idénticas a las actuales.

    Continuará.

  8. No quería extenderme demasiado en el anterior comentario para no cansar al personal.

    Una pregunta que se me ha ocurrido antes es: ¿por qué les damos a las ideas tantísima importancia cuando lo complicado es llevarlas a la práctica? ¿De dónde viene eso? Pienso que es innato porque todo parte siempre de una idea. Sin idea, no puede haber nada después. Sin idea, no puede haber una ejecución posterior. Todo nace en la idea y con la idea. Por eso, podemos darle la vuelta al argumento y preguntarnos: ¿realmente valen las ideas tan poco? Desde este enfoque, la respuesta es no. Valen mucho y su valor va parejo al grado de materialización. Por tanto, conclusión: valor de las ideas=50%. Valor de la ejecución=50%. Aunque tal vez me equivoque y el valor de la ejecución sea mayor.

    Respecto a lo que comentaba mi paisana, Laura Antolín, me parece como es lógico muy miserable y muy mal que se plagie o que se robe una idea, que no es lo mismo, sea famoso o no el escritor perjudicado. A mí me comentó hace años un conocido poeta, que es también profesor de la Universidad de Oviedo, que una chica envió el manuscrito de su novela a una editorial o un concurso (no recuerdo bien, creo que era un concurso) y que Cela se apropió de la historia y publicó un libro después. El caso se llevó a juicio y de aquella estaba aún en los tribunales. No sé en qué acabó el asunto porque solo me comentó eso. Desconozco si la chica había publicado alguna vez o no, pero sospecho que era desconocida o bastante desconocida.

    Tienes razón, Isaac: el gran caballo de batalla de los escritores que empiezan es la oscuridad y salir de ella. ¿Sabes lo que dijo en el periódico más importante de Asturias ayer el poeta Luis Alberto de Cuenca? Cito: “Apenas quince escritores pueden vivir realmente de la literatura en España. El resto sigue publicando. En España se publican muchísimos libros, otra cosa es que se vendan. Hay muchísimos autores que venden 150 ejemplares y son estupendos. Hay excelentes escritores que venden mucho y excelentes escritores que no venden nada. La criba de todo eso la hará el tiempo”.

    Desde Oviedo, un saludo literario.

    • Está claro que vivir de la literatura lo hacen quince, y me parecen muchos… 😛

      Y personalmente no le otorgo a una idea el 50% del valor. El valor que tiene al final depende de la ejecución, es su multiplicador. Por sí sola, yo le asigno un 10% a las que son excelentes… A las demás, casi 0.

      Un saludo.

    • Hola, Clara.
      A mí me pasa como a ti. Se me ocurren muchas ideas para escribir un cuento, pero luego no me centro en ninguna para darle forma. Es curioso cómo se me ocurren argumentos muy originales cuando sueño. Ya me pasó varias veces en los últimos meses.
      Una dificultad que tengo es el desarrollar la historia. Como estoy habituado a escribir microrrelatos, me resulta difícil, a priori, poder estirar la narración para que sea más larga.
      Desde Oviedo, un saludo literario.

  9. Totalmente cierto. A mí me lo explicó un inversor en start ups: los inversores no invierten en ideas, invierten en las personas que creen pueden llevar a cabo esa idea hasta el final. Porque lo difícil no es tener la idea, lo difícil es tener la energía, el tesón y la confianza en uno mismo y en la idea para hacerla realidad o… bien modificarla cuanto sea necesario hasta conseguirlo. Lo mismo que necesita cualquier escritor/a. 🙂

    • Es exactamente así. Y la gente con dinero puede ser muchas cosas, pero tonta pocas veces. Saben lo que es importante en las cosas pragmáticas, son zorros listos que saben cómo funciona el mundo material, no ese de las ideas que sirve de bien poco si no se trasladan aquí.

  10. Hola de nuevo.

    Tanto María como tú, Isaac, tenéis razón en vuestros comentarios. La gente con dinero, salvo que sea un estúpido que lo haya heredado o que lo haya conseguido a través de una quiniela u otro tipo de premio, sabe muy bien cómo, cuándo, dónde y en qué invertir. Si tienen pasta, es por algo. Eso es evidente. Saben muy bien jugar con el dinero y moverlo. Y si no lo saben, se rodean de una corte de asesores que ya los quisiera para sí el Gobierno de turno.

    Un saludo literario. Desde Oviedo.

  11. Creo que si me robarían una de mis tantas ideas sin dudar y también creo y tengo fe de que es una idea genial, que si le dedico el tiempo y la paciencia que requiera para darle vida y sacarla de la oscuridad, para la leche, las tortillas y los frijoles, me va a dejar.

    Muy de acuerdo con lo último que dice Derek Sivers
    “lo valioso es lo escaso, lo valioso no es la idea, sino la ejecución de la idea”.

    Comparto la entrada, muy buena !
    Un Saludo desde México.

  12. Las ideas son semillas, y una semilla sola por buena que sea, no vale mucho. Son potenciales novelas, pero lo que vale es el producto final, que ha pasado por esfuerzo, evolución, oficio.

  13. Buenas, Isaac y tertulianos varios.

    “No he visto nada más común que alguien con una «idea genial», pero las ideas tienen un valor cercano a cero.”
    es triste y a la vez tan evidentemente que no sé cómo tardamos tantos años en darnos cuenta de ello (bueno, algunos ni se la dan).

    con todos mis respetos, alguien que te presente esta frase «Podrías escribir sobre una chica que se tiene que prostituir para pagarse la carrera» como una idea genial, muchas luces no puede tener ^^ (bueno, puede ser muy joven).

    pero es verdad, la gente q cree que lo importante, lo bueno es la idea, y la idea no vale para nada. lo que vale, lo difícil, es la ejecución. de hecho, una mala ejecución de una idea mediocre “vale más” que una idea brillante ern absoluto ejecutada (edit: lo había puesto antes de leerte lo siguiente ^^).

    «El valor económico de las cosas depende de su escasez».
    entonces un libro no vale nada. hay millones y se escriben miles a diario. hay escritores (sobre todo noveles) a patadas. desalentador.

    “lo valioso no es la idea, sino la ejecución de la idea.”
    como decía, esto es lo que pienso, y con las mismas palabras. diría que lo has pronunciado igual que yo ^^

    esta vez me quedo con estas dos frases: “la ejecución es lo que vale, porque la ejecución es lo que cuesta.” y “Si temes que te la roben te vas a deprimir, pero porque podrías dejarla en el suelo y nadie la iba a coger, como mucho alguno la pisaría. Adrede.” xDD.

    PD: aquella chica seguro que falló en lo que casi todos: la maldita ejecución.

    • La chica de la idea de la prostitución era muy joven, sí, yo también lo era entonces. Buenos tiempos, mirabas por la ventana y veías pasar los dinosaurios…

      El valor económico de un libro, efectivamente, está más bajo que nunca hoy. Los miles y miles que se destruyen porque no se venden, la oferta saturada, la lectura en franca retirada, desalentador, sí, pero estos son los tiempos y los retos que nos han tocado vivir.

      No sé nada de aquella chica que temía a las cosas equivocadas, la verdad. Quizá sea famosa bajo pseudónimo, quizá encontró la paz.

  14. Coincido en todo. La ejecución es lo que cuesta y lo que marca la diferencia.

    Sólo un matiz, intentando ponerme en la piel de esas ordas de gollums recelosos y desconfiados con su tesoro, con su genial idea.

    No escribo, pero por un lado puedo imaginar el recelo de tener una buena idea y compartirla para que alguien la destroce. Es mi idea y la destrozo yo el primero (si quiero), porque luego, aunque consiga esa ejecución brillante, esa que cuesta tanto y que nunca nadie hace, solo será eso, una ejecución brillante de algo que ya ha sido ejecutado antes, aunque sea de mala manera, y siempre me podrán echar en cara que no soy original, cuando la idea es mía!

    Luego viene la segunda parte, la de que si alguien ejecuta “mi” idea genial destrozándola de mala manera, no la conocerá ni dios, volviendo así al punto de partida, y seguiría teniendo una idea fresca y virgen que (casi) nadie conoce. Pero ese es un riesgo que ningún gollum está dispuesto a correr.

    Y al final del todo, llegaría la tercera parte. ¿Y si…?
    ¿Y si alguien coge mi idea, esa que yo incauto de mí le he dado, y la ejecuta brillantemente? ¿Y si encima resulta que triunfa porque en verdad “mi” idea era buena? La probabilidad es ridículamente pequeña, pero existe, está ahí.
    ¡Oh no, eso sí que no! Eso sería devastador y gollum se arrojaría de cabeza a la lava del monte del destino despojado de su tesoro.
    Este último creo que es el mayor recelo de todos y el que produce ese miedo, habitual en los novatos, como tú bien dices.

    PD: «Podrías escribir sobre una chica que se tiene que prostituir para pagarse la carrera». «Es una muy buena idea, ¿no?».

    ¿Te has preguntado alguna vez si tan solo era una chica pidiéndole a un escritor que escribiera su historia sin llegar a confesárselo? ¿que en verdad se prostituía para poder pagarse la carrera de empresariales? Jajaja… Ahí te cargas el tópico de un plumazo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *