Camus centenario

Hoy 7 de noviembre Albert Camus cumple cien años. Este autor me influye más de lo que voy a reconocer.

Primero lo hizo con su forma de pensar. Su obra El mito de Sísifo, cumbre de la filosofía del absurdo, forma parte de la cura para tanta autoayuda y pseudopensamiento, cuyo único mérito es juntar frases de sobre de azúcar. Esas que suenan bien y sólo sirven para parecer tonto mientras te crees listo.

Después (no hace mucho) me leí su novela El extranjero, que tenía pendiente no sé ni desde cuando. Ya dije en Twitter que negaría en público haberlo dicho, pero lo repito aquí.

Su maestría con un lenguaje frugal, desprovisto de florituras, superaba a la de Hemingway.

Me gustaría algún día aprender de Camus que no necesito muchas palabras para decir muchas cosas. Aún me queda un mundo para eso y no sé ni por qué me atrae tal objetivo.

Quizá porque admire cómo pensaban los que usaban las palabras justas, sin ninguna más que diluyera el impacto de lo que querían transmitir. Quizá es sólo porque me gustó cómo pensaban y veían el mundo, no porque esa fuera una manera buena, sino porque era una manera inteligente.

O puede que debiera abrazar de una vez por todas que esa no es mi forma, no lo sé. A lo mejor es sólo una cuestión de humanidad y por tanto de quererlo porque es lo que no tengo. Si fuera al revés, seguro que desearía escribir a la manera de Faulkner.

Sea lo que sea esa no es la cuestión, lo importante es que si alguna vez Camus se cruza, abre las páginas. Y si no lo hace, crúzate tú, léelo mientras empujas la piedra.

Doodle de Google

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *