Carta de amor de Raymond Chandler

Hoy, una carta de amor que no es tal.

No le ocurre nada a su televisor, esta es la sintonía de siempre y esto es, simplemente, sobre lo que he querido escribir hoy, cosas que creo que han de leerse: una buena y vieja carta del escritor Raymond Chandler (El largo adiós, La dama del lago, el guión de Extraños en un tren de Hitchcock, basada a su vez en una novela de Highsmith y que da para historia propia…).

Chandler perdió a su mujer, Cissy, tras treinta años de matrimonio. Fue un duro golpe y Raymond no supo muy bien vivir sin ella a partir de entonces. Volvió al alcohol, escribió como pudo y murió apenas cinco años después de que ella se marchara, sin poder acabar su novela Poodle Springs.

Durante la larga enfermedad de Cissy, Chandler escribió ese largo adiós, probablemente la mejor historia de su legendario detective Phillip Marlowe, imposible de imaginar ya sin el rostro de Humphrey Bogart. Pero no voy a tratar el tema de si el dolor permite crear lo bueno en el arte, simplemente es la carta de un escritor a un amigo (Leonard Russell), porque a veces (pocas) hasta resulta que quien escribe tiene sentimientos.

No hay nada especial que aprender aquí sobre escritura, y a la vez enseña todo lo que hace falta.


29 de diciembre de 1954

Estimado Leonard:

Tu carta del 15 de diciembre me acaba de llegar ahora, el correo es como es cuando llega la Navidad. He recibido mucha simpatía y bondad y muchas cartas, pero la tuya es de alguna manera única porque habla de la belleza que se pierde, en lugar de condolerse con la vida comparativamente inútil que continúa. Ella era todo lo que dices, y más. Ella fue el latido de mi corazón durante treinta años. Era la música oída débilmente a la orilla del sonido. Fue mi gran, y ahora inútil lamento, que nunca escribí nada que mereciera realmente su atención, ningún libro que pudiera dedicarle. Lo planeé. Pensé en ello, pero nunca lo escribí. Quizás no podría haberlo escrito.

Murió duramente. Su cuerpo luchó cien batallas perdidas, cualquiera de las cuales habría sido suficiente para acabar con la mayoría de nosotros. Dos veces la traje a casa desde el hospital porque odiaba los hospitales y la tuve en su habitación con enfermeras durante todo el día. Pero tuvo que volver. Y supongo que nunca me perdonó por eso. Pero cuando al final cerré sus ojos parecía muy joven. Quizá se dé cuenta ahora de que lo intenté, y que consideré el sacrificio de varios años de una carrera literaria insignificante como un pequeño precio a pagar, si tan sólo pudiera hacerla sonreír unas cuantas veces más.

Sin duda eres consciente de que esto no fue repentino, de que ha durado mucho tiempo y que me he despedido de mi Cissy en medio de la noche, en las oscuras frías horas, muchas, muchas veces. Ella te admiraba y le gustabas mucho. No estoy seguro de que le gustara Dilys tanto como a mí, porque quizá sospechaba que me gustaba demasiado. Y es posible que creyera incluso que me gustaba demasiado.

Espero que los dos esteis bien y prósperos, y que tenga el privilegio de volver a veros en un futuro no muy lejano, con o sin el mayordomo del Ritz. Y espero no ser demasiado sentimental si firmo como,

Afectuosamente tuyo,

Raymond Chandler

3 responses

  1. Me ha gustado mucho. Tal vez demasiado… pero aun así me pregunto: ¿de qué clase de amor habla esta carta?

    Gracias por la entrada, la misiva y la oportunidad de preguntar.

  2. Es una carta de amor a una mujer que vivió junto a Rand lerdo durante 30 años.
    A una madre, a una hermana no se le escribe asi.
    Es una carta de amor, por lo menos para mi.
    Un hombre dolido y amante escribe a veces cosas que nadie entiende, y si es escritor mucho mas.

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