Carta de Navidad

Carta del segundo teniente Alfred Dougan Chater, del 2º de Escoceses de Gordon. Día de Navidad en el frente occidental de la Primera Guerra Mundial. Hace exactamente 100 años.


“Queridísima Madre, estoy escribiendo esto desde las trincheras, metido en mi agujero – con hoguera de leña y buena provisión de paja es bastante acogedor, aunque está helando mucho y hace verdadero tiempo de Navidad.

Creo que he presenciado hoy una de las vistas más extraordinarias que nadie haya contemplado. Hacia las 10 en punto de esta mañana, estaba observando por encima del parapeto cuando vi a un alemán, agitando sus brazos, y dos de ellos salieron de su trinchera y vinieron hacia nosotros.

Estábamos a punto de abrir fuego cuando vimos que no tenían rifles, así que uno de nuestros hombres fue a su encuentro y en unos dos minutos, la tierra entre las dos líneas de trincheras se llenó de hombres y oficiales de ambas partes, estrechando manos y deseándose unos a otros una feliz Navidad.

Esto continuó alrededor de media hora, cuando se le ordenó a la mayoría de los hombres volver a sus trincheras. Durante el resto del día nadie realizó ningún disparo y los hombres deambularon a voluntad por la parte superior del parapeto, cargando paja y leña en campo abierto. Tuvimos también ceremonias de funeral conjuntas con servicio para los muertos, algunos nuestros, algunos suyos, que yacían entre las líneas.

En fecha posterior, pero en la misma carta, escribió.

[…]

No sé cuánto durará. Creo que se suponía que terminaría ayer, pero no hemos podido oír disparo alguno alrededor de la línea de frente hoy, excepto un pequeño bombardeo lejano. Vamos a tener otra tregua el día de Año Nuevo, ¡pues los alemanes quieren ver cómo saldrán las fotografías que nos hemos hecho!

Dougan


La tregua no duró mucho, pero fue uno de los hechos más sorprendentes e inesperados durante el primer año de una Guerra que el mundo no había visto nunca.

Así comenzó, según el soldado Albert Moren, del 2º Regimiento de la Reina, en su pedazo de frente.

“Era una noche preciosa a la luz de la luna, escarcha en el suelo y blanco por casi todas partes. Hacia las siete u ocho de la tarde había una gran conmoción en las trincheras alemanas y aparecieron esas luces, yo no sabía lo que eran. Entonces cantaron ‘Silen night’ (Noche de Paz) – ‘Stille Nacht’. Nunca lo olvidaré, fue uno de los mejores momentos de mi vida. Pensé, qué melodía tan bonita”.

“Primero los alemanes cantaban uno de sus villancicos y después nosotros cantábamos uno de los nuestros”, recordaba Graham Williams de la 5ª Brigada de Fusileros de Londres, “hasta que empezamos con ‘O Come, All Ye Faithful’ y los alemanes se unieron enseguida, cantando el mismo himno en latín con las palabras Adeste Fideles. Y pensé, bueno, esto es sin duda extraordinario, dos naciones cantando la misma canción en medio de una guerra”.

Durante el día de Navidad, entre charlas e intercambios, los ingleses hicieron lo que los ingleses hacían e inventaron, y una pelota de fútbol surgió de la trinchera del oeste y comenzó el partido en tierra de nadie. Aunque la tregua se extendió rápidamente por el frente, no era del agrado de todos.

“Tal cosa no debería suceder en tiempos de guerra, ¿es que vosotros, alemanes, no tenéis sentido del honor?” diría un cabo del 16º de Bavaria, llamado Adolf Hitler.

La tregua concluyó así según el capitán Charles “Buffalo Bill” Stockwell del 2º de Fusileros Reales Galeses.

“Realicé tres disparos al aire y alcé una bandera en el parapeto con la frase ‘Feliz Navidad’. Ellos alzaron una sábana con la palabra ‘Gracias’ y el capitán alemán apareció por encima de su propio parapeto. Ambos nos saludamos con una breve reverencia. Volvimos a nuestras respectivas trincheras, él efectuó dos disparos al aire y la guerra se reanudó de nuevo”.

El teniente Dougan, escritor de la carta, acabaría como capitán Dougan y fue herido gravemente en marzo de 1915 en la batalla de Neuve Chapelle. Sobrevivió, se casó con su amor de siempre en 1916 y murió en Henley en 1974.

 


P.D. Para los más freaks de la historia, los extractos de carta son del archivo personal del Capitán Dougan, que se hicieron públicas a su muerte. El resto son extractos de los volúmenes: Christmas Truce: The Western Front, 1914, por Malcolm Brown y Shirley Seaton y Silent Night: The Story of the World War I Christmas Truce, por Stanley Weintraub

P.P.D. Y he aquí cómo quedó una de esas fotos.

La tregua de Navidad

La tregua de Navidad

2 responses

  1. Hace miles de años [según el calendario de mi alma] escribí un texto sobre esa carta…
    Es magia.
    Apenas nada.
    Todo.
    Porque demuestra, corrobora, confirma, prueba, revela, argumenta, verifica, expone que la guerra cabe una palabra; que la paz cabe en una palabra. Que las banderas son trozos de tela, que los hombres un villancico [incluso los ateos; incluso los agnósticos]
    Es magia.
    Apenas nada.
    Todo.

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