Que le jodan al lector medio

Fuck the average viewer

No soy muy mitómano, pero de vez en cuando y por las cosas más inesperadas, alguien se convierte en algo parecido a un ídolo, sólo por algo concreto que hizo una vez y sin importar qué más haya hecho o hará.

David Simon, escritor de series como The Wire, Generation Kill y Treme, (la primera, oh sacrilegio, no la seguí, la segunda me gustó y la tercera la tengo en la recámara), dijo un día esto en una entrevista.

“Mi estándar para la verosimilitud es simple y viene de cuando empecé a escribir prosa narrativa: que le jodan al lector medio. Leer todo

Ganó la irrelevancia

Un mundo feliz

Ganó y ya lo hizo hace tiempo. Entras a Twitter (la única red social que utilizo y no me quedan ganas de usar otra) y pasa por delante un hashtag estúpido sobre que es el día más triste del año. Los que no ponen autoayuda de mercadillo inservible al lado, hacen referencia a una supuesta fórmula matemática que demuestra que el 19 de enero es el día más triste o no sé qué idiotez parecida a esa. Y es que parece estupidez, suena a estupidez y huele a estupidez, con lo que probablemente es estupidez, pero da igual. Se hace clic para extenderlo y es que pensar está sobrevalorado. De hecho, sí, es una estupidez, no existe tal cosa y todo fue un invento para vender a incautos. Si uno se molesta en gastar dos segundos y hacer clic, puede averiguarlo; pero es que no nos molestamos. Leer todo

Devuélveme mi noche rota, de José Morand

Devuélveme mi noche rota

No hago reseñas literarias, no sé cómo se hacen, hay gente muy buena por ahí que se dedica a ello en sus webs y son muy recomendables. Sin embargo a veces hablo de libros, libros de otros. Hoy es una de esas veces y el libro es Devuélveme mi noche rota de José Morand.

El título hace referencia a la letra de una canción de Leonard Cohen y es que este libro y la música son indivisibles. Compuesto de capítulos cortos, cada uno hace referencia a una canción y cuenta algo, lo que sea, que en la vida del autor se relaciona con la tonada que encabeza como título (tonada es una palabra que repite mucho para hablar de canciones, es curioso que a mí me resulte extraña).

Cada capítulo, cada canción, es un retazo de la vida del que escribe, con ritmo bueno y desordenado. Ahora es un chaval que festea en “La aurora”, luego es el padre con mas de cuarenta y un capítulo después vuelve a tener veinte y estudiar bellas artes. Pinceladas con buen pulso narrativo y es que si yo escribiera sobre mi vida (que no creo) también tendría que hacerlo así, destellos y recuerdos sin orden ni concierto, con las aristas borrosas porque apenas me acuerdo de la mayoría de mi pasado. En el caso de José Morand, la música le ayuda a hacerlo.

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Has de tirar los dados

Has de tirar los dados al escribir

Quizá el mejor consejo que me han dado nunca ha sido éste: “has de tirar los dados“.

¿Cómo sabes que estás ante el mejor de los consejos? Porque es al que menos caso haces, por eso. Pero no seguirlo no lo hace menos cierto, has de tirar los dados porque no tienes ni idea del resultado que va a salir. Nunca. Esto es así porque en la mayoría de situaciones importantes juegan un papel inesperado tantas cosas —que no ves y no puedes calcular—, que el resultado siempre será incierto.

Así que siempre hay que tirar los dados. Leer todo

Una cuestión de energía

Escribir es una cuestión de energía

A pesar de que me meto mucho con él, de que no le dedico una palabra amable y hasta lo veo como a un enemigo, la culpa no es el del tiempo. De hecho, si haces eso tan raro que intentar mirar un poco mejor las cosas, éste no es un problema de tiempo la mayoría de las veces, sino de energía. ¿A qué me refiero? Pues a escribir, que para eso este sitio trata casi siempre sobre ello, pero también a cualquier otra cosa que uno se proponga y se salga de la rueda de las obligaciones y lo cotidiano.

Así que, a pesar de lo mucho que lo señalo con el dedo (que lo señalamos todos), el tiempo no es el problema para hacer las cosas en la mayoría de los casos.

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Relato. Bajo las luces del norte

Relato. Bajo las luces del norte.

Al mirar atrás, sólo ve sus huellas en la nieve. Y no importan, porque pronto desaparecerán por la ventisca y nadie sabrá que pisó allí. Caminar resulta agotador y lejos quedan los días en que parecía una aventura. Levanta un pie con esfuerzo, liberándolo de la nieve, y al pisar más adelante se hunde otra vez en ella y desaparece. Así son los pasos que quedan por delante, también con nieve en la barba, nieve en los hombros y nieve en el gorro. Nieve en el aire, cayendo inclinada hacia la derecha por el viento, que es poco, pero pasa cortando como un filo muy fino. Debe llegar como sea y duda de que pueda hacerlo o de que sirva para algo.

No, no debe dudar, pero lo ha hecho todo el camino, vuelve a mirar a su espalda y sus huellas empiezan a no estar. Arrecia. Leer todo

2014 se marcha, quien quiera, que lo eche de menos

2014 se va

2014 se va. Un año raro y creo que mejor que 2013, aunque sólo sea por el dudoso mérito de que cualquier cosa me parece mejor que 2013. Había pensado que éste fuera uno de esos escritos recopilando lo mejor del año, lo peor, lo que he aprendido, lo más puntiagudo o yo qué sé. Pero no quería ser ése (aunque a lo mejor mañana sí) y por pura casualidad me he topado con una imagen de una escena de la serie de comedia Parks and recreations.

En ella, Chris Pratt, famoso ahora por la película Guardianes de la Galaxia y la próxima de Parque Jurásico, interpreta a Andy Dwyer, el típico zoquete adorable que siempre forma parte de ese tipo de series.

En la escena, cuando le preguntan si se encuentra bien (algo que siempre has de responder con un sí, aunque tengas un montón de flechas clavadas en la espalda), él dice esto. Leer todo

Por qué no creo en las presentaciones de libros

presentacion de libros

Hace no mucho, dije en Twitter que no creía en las presentaciones de libros. Maticemos eso. Por no creer quiero decir que no creo en ellas como elemento de Marketing literario que merezca la pena en la mayoría de casos. Tienen sentido en muchos otros sentidos, pero en ése, como puro Marketing, no. Leer todo

Más reseñas para “Perdimos la luz de los viejos días”

Novela perdimos la luz de los viejos días

Aquí iba un pedazo de la locura nueva con la que estoy y que, imagino, me quitará unos años de vida en los próximos meses, pero ya habrá tiempo mañana o pasado para ello. Le debo algo de cariño a la novela Perdimos la luz de los viejos días y las deudas hay que pagarlas.

En los últimos días han aparecido más reseñas del libro. Siguen siendo buenas, muy buenas, así que voy a ser padre orgulloso, como dijo un buen amigo, y referenciarlas. Leer todo

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Siempre me gustó recibir cartas, así que, si quieres, escríbeme un mensaje, me alegrarás aunque a veces no lo reconozca. Caigo un poco en el cliché de ermitaño (y odio los clichés), pero procuro responder siempre.