Otro pedazo de Tres reinas crueles y una curiosidad

Otro pedazo de tres reinas crueles

De veras que no me gusta nada mostrar las cosas que están a medio. Los borradores son un asco, dan vergüenza, y supongo que así debe ser. De todas formas he aquí otro pedazo muy breve de Tres reinas crueles.

A la curiosidad de que siguen apareciendo tres equis cada vez que va el nombre del protagonista (creo que ya sé cómo se llamará, pero como todo lo que sé, se me acaba cayendo por el camino y se me rompe) se une la curiosidad de que una de las protagonistas femeninas ya salía en otra historia que de momento duerme el sueño de los justos. Aquella historia orbitaba alrededor de ella, ésta no, pero da igual, porque cuando aparece, ella exige que sea así, pues es una verdadera reina cruel.

Y lo dicho, aquí dejo un pedazo más, antes de que me arrepienta.

Leer todo

Por qué se editan tantos libros, si tan poca gente lee

por que se edita tanto libro

El mercado está saturado, se publican muchos más libros de lo que la demanda puede absorber, ya que los lectores somos minoría, como siempre fuimos y seremos. Aunque por la crisis o lo que sea, se esté frenando algo la locura de números, lo cierto es que no se invierte la tendencia. Ni creo que lo haga en un futuro cercano. A pesar de ser que los lectores somos esa minoría que no crece, se seguirá editando como si bajar la velocidad fuera a hacer estallar este autobús.

¿Por qué se produce eso? ¿Por qué las editoriales publican tanto y lo seguirán haciendo? (No voy a entrar en el tema autoedición, me ciño al comportamiento editorial tradicional). Aunque parezca algo irracional, si miramos con detenimiento, puede que quizá no haya otro remedio.

Este hecho se debe a la interacción de un conjunto de factores, como siempre con todo lo importante. La respuesta tiene que ver con que los adivinos no existen, Gutenberg no es lo que era y hubo un economista italiano que hace muchos, muchos años, descubrió el secreto de la vida. Leer todo

Pedazos

pedazos de tres reinas crueles

Tres reinas crueles está hecha pedazos. Dividida en 47.424 palabras exactamente (unas 244 páginas según se suelen contar tradicionalmente). De todo eso sobra más de la mitad y aún queda otra por escribir, al menos. Hoy es una historia fragmentada, pero es que no sé hacerlo de otra forma. Siempre confío en que, de en medio del caos, surja algo con sentido. Es una apuesta que espero que salga mejor que las que va haciendo su protagonista.

Y cómo la historia está hecha pedazos, eso es lo único que puedo mostrar, pero sólo un poco.

Así que he aquí, para los que tengan más curiosidad, dos pedazos sueltos, cogidos de un aquí y un allá muy lejanos el uno del otro en la historia.

Además, se puede apreciar una cierta curiosidad en uno de los textos. Los nombres me parecen algo importante, así que no los pongo así como así, como a día de hoy no sé cómo se llama el protagonista, cada vez que tengo que escribir dicho nombre, pongo XXX (y si hay más personajes en la misma situación, voy poniendo YYY, ZZZ, etc). Cuando al final tengo claro el nombre, hago que el software de escritura busque todos los XXX y los sustituya por dicho nombre. Así que por eso aparecen las tres equis en el primer texto. Leer todo

La mercantilización del libro, o por qué cada vez se valora menos

Libros baratos oiga, cada vez más

Hace no mucho leía un artículo en inglés titulado “Kindle Unlimited and the ongoing commoditization of books”. Casi nada. En él, básicamente, Amazon tenía la culpa de casi todos los males, concretamente en este caso de abaratar el libro con su “tarifa plana” de Kindle Unlimited. Tú pagas unos 10 euros, o el equivalente en tu país, y tienes libre acceso a los libros incluidos en ese catálogo.

La cuestión es, está de moda echarle la culpa a Amazon por todo lo que pasa con los libros, pero Amazon sólo hace lo que hace cualquier empresa, busca formas de ganar más dinero y posicionarse en esta loca carrera por exprimir del libro el poco dinero que le quede dentro. Cuando Amazon se metió en el lío con la editorial Hachette, básicamente eran dos titanes intentando quedarse con el dinero, y azuzaban a sus peones a favor o en contra como en una partida de ajedrez. Algunos de ellos salieron a defender el derecho de que sus amos se quedaran con el pastel que a ellos ni siquiera les iban a dejar probar. Siempre ha sido así en la historia y en las guerras, que los de abajo se la hacen a los de arriba. Las editoriales se pelean contra Amazon, no porque sean guardianes de una cultura que Amazon intenta destruir, sino porque parte del dinero que recibían se trasvasa ahora al gigante de Jezz Bezos. Ni más ni menos, ni causas ni Quijotes, dinero y ya está. Leer todo

Preguntas frecuentes, dudas sobre 3 reinas crueles y por qué me llamaron “apragmático”

Question everything!

Querría haber escrito esto ayer, pero ya se sabe cómo es la vida, que tira de ti para todos lados menos para el debe. Con el inicio de la campaña de Tres reinas crueles me han llegado preguntas y dudas y sé que esto es nuevo y quizá un poco extraño para algunos.

Voy a resolver esas dudas aquí. Así, si alguien más las tiene pero no me las hizo llegar, también se aclaran. Igualmente aprovecho para comentar un par de cosas más respecto al proyecto, surgidas en conversaciones diversas.

La más importante, por supuesto, tiene que ver con el dinero. Algunos han llegado a la pantalla de hacer efectivo el apoyo y se han quedado parados por dudas.

¿Qué es lo que pasa cuando le das a apoyar?

Pues que rellenas unos datos (necesarios para enviarte la recompensa elegida en caso de que el proyecto saliera adelante) y luego se ofrecen 3 formas de hacer efectivo el apoyo.

  • Tarjeta de crédito.
  • Paypal.
  • Hacer una transferencia.

Puedes elegir el más conveniente, pero yo elegiría uno de los dos primeros, ¿por qué? Por la siguiente pregunta que era la realmente importante.

¿Se me cobra algo cuando apoyo?

NO. Lo repito, no, si eliges tarjeta o Paypal. En esos casos autorizas un cargo diferido que sólo se hará efectivo si se completa con éxito el proyecto. Si no sale adelante, no se cobra nada nunca, ni se toca la tarjeta. Así que no, no hay riesgo.

La excepción es la transferencia, porque no hay manera de hacerla diferida. Si se apoya por transferencia (método que pusieron en la editorial porque la gente lo demandaba), entonces sí transfieres en el momento y, si no sale adelante el proyecto, no pasa nada, devuelven la aportación íntegra a la cuenta que digas. Leer todo

Así empieza el próximo libro: Tres reinas crueles

Novela 3 reinas crueles

Breve y dulce, que decía un amigo americano. Ya se ha abierto el proyecto de “Crowdfunding” de Tres reinas crueles.

Todos los detalles del mismo y la posibilidad de apoyar el libro están en este enlace, así que no tiene mucho sentido que repita aquí lo que ya está allí.

Varias cosas podréis encontrar sobre el libro en la página del proyecto, y aunque ya hablaré más adelante de algunas de las recompensas, la parte que creo que es más importante es que se puede leer el comienzo de Tres reinas crueles y “tocar” la historia aunque sea un poco.

A lo mejor soy anticuado en esto, pero yo aún creo que leerlo, y que uno decida si quiere saber cómo sigue la historia, me parece lo esencial para la decisión de apoyar que el libro se haga realidad. Al final, y como comentaba hace poco, este proyecto es una especie de preventa a la que apuntarse y que, de paso, ayuda a hacer realidad el libro.

Así que ya se puede ver un primer capítulo que he pensado que, además de poder leerlo allí, se pueda hacer también aquí directamente, o descargarlo en varios formatos de ebook (epub, mobi y pdf) para mayor comodidad.

Y he aquí el texto para los que quieran leerlo directamente. Leer todo

Este será mi próximo libro (quizá)

3 reinas crueles - novela

Esta semana, y si todo va como está previsto, comenzará el nuevo proyecto-experimento literario en el que estaré metido durante al menos los próximos treinta días y, si sale adelante, unos cuantos más. ¿El título? Pues nunca lo pongo hasta que lo termino, pero éste es un caso especial, se llamará Tres reinas crueles.

El “si sale adelante”, viene dado porque se trata de un proyecto de novela que interesó a la editorial Libros.com. Ellos leyeron un principio que les envié, les gustó y me comentaron cómo trabajaban. Durante 30 días realizan una campaña de “crowdfunding” y, si en esos 30 días se consiguen suficientes apoyos, éstos sirven para realizar y distribuir una primera edición del libro, en formato papel y digital.

Libros.com ha trabajado y trabaja con algunos escritores en los que me fijo, como Lorenzo Silva o Santiago Eximeno, por nombra alguno. Eso me decidió a enviar aquellos papeles surgidos de una tarde de escritura furiosa e infinidad de tardes de repaso.

¿”Crowdqué”?

Para los que no lo sepan, el “crowdfunding” es una forma de mecenazgo, o mejor dicho, micro-mecenazgo, donde uno puede echar un vistazo a un proyecto, en este caso literario, y, si le gusta lo que ve y lo que se propone, puede aportar para ayudar a hacerlo realidad. A cambio, por supuesto, se lleva recompensas. La recompensa principal es el libro en este caso, claro está, aunque es cierto que va a haber algunas recompensas poco habituales que la editorial ha aceptado.

En este modo de micromecenazgo uno aporta si le gusta y, si se llega a un número de apoyos mínimo en esos treinta días, el proyecto se pone en marcha. Si no se llega a un número mínimo, el libro no sale y no pasa nada para los que sí decidieron apoyar, porque uno entrega el dinero que decidió aportar sólo si el proyecto finalmente sale adelante. Si no es así, no pierden nada porque no ponen nada de antemano. O sea que no, no hay riesgo previo para un mecenas. Leer todo

Qué será lo siguiente

3 reinas crueles

El plan era que, después de Perdimos la luz de los viejos días, lo siguiente lo publicaría por mi cuenta. ¿Por qué? Pues ¿por qué va a ser? Por lo que dice la canción: “Don’t let the days go by”.

Los tiempos son extremadamente largos en el mundo editorial, comenzar a mover algo hoy significa que, al menos hasta dentro de un año, no sabría nada, y en el extraño caso positivo (que ya sería carambola), aún habría que esperar otro tanto para materializarlo. Desde pequeño y por culpa de un libro que hablaba de Alejandro Magno, ya me entró la prisa por vivir y ya llego tarde a demasiadas, demasiadas cosas. Así que el plan era, antes del verano de 2015, tener algo nuevo y extenso, publicado por mi cuenta.

Pero ya se sabe cómo son los planes, como esos juegos de construcción con piezas de madera con los que intentabas hacer cosas muy altas de pequeño y siempre acababan caídos. Así que, de momento, y al menos durante un mes, ese plan queda aplazado, que no derribado.

Se ha cruzado por delante una oportunidad curiosa, de escribir algo nuevo y, quizá, publicarlo.

De momento no puedo dar muchas novedades al respecto, veremos cómo cristaliza todo y, para la semana que viene a estas mismas horas (si todo va sobre lo previsto), ya estarán todos los detalles.

Y sí, el tipo de ahí arriba perdiéndose en la niebla tiene algo que ver en todo esto.

Y sí, de verdad hay una canción en todo esto.

El síndrome del impostor

El síndrome del impostor

Digo mucho eso de que no tengo ni idea de lo que estoy haciendo, y es verdad. Antes me aterraba, ahora lo repito, me acostumbro, en alguna ocasión intento abrazarlo y a veces llevarlo como una bandera. A veces.

Sigo creyendo que no tengo ni idea: en lo que hago, en qué es todo esto, especialmente en lo que escribo y cómo. Un día creo que alguien va a entrar por la puerta y decirme que por fin me han pillado, que yo no escribía de verdad y es hora de dejárselo a los mejores, a esos que leo y me da rabia que sus páginas sean tan buenas y queden tan lejos de dónde estoy. Leer todo

Que le jodan al lector medio

Fuck the average viewer

No soy muy mitómano, pero de vez en cuando y por las cosas más inesperadas, alguien se convierte en algo parecido a un ídolo, sólo por algo concreto que hizo una vez y sin importar qué más haya hecho o hará.

David Simon, escritor de series como The Wire, Generation Kill y Treme, (la primera, oh sacrilegio, no la seguí, la segunda me gustó y la tercera la tengo en la recámara), dijo un día esto en una entrevista.

“Mi estándar para la verosimilitud es simple y viene de cuando empecé a escribir prosa narrativa: que le jodan al lector medio. Leer todo

CONTACTAR CONMIGO

Siempre me gustó recibir cartas, así que, si quieres, escríbeme un mensaje, me alegrarás aunque a veces no lo reconozca. Caigo un poco en el cliché de ermitaño (y odio los clichés), pero procuro responder siempre.