• Poquer y resulting

    La partida de póquer

    Hoy vengo a hablar de póquer, de una jugadora en concreto, Annie Duke: filóloga, psicóloga y una de las 5 mujeres que más dinero ha ganado jugando, unos 4 millones de dólares. Alguien que por una vez escribió un libro sobre un tema sabiendo de lo que habla. En él enseña cómo piensan los jugadores profesionales y, en realidad, va mucho más allá del póquer por la sencilla razón de que póquer, vida e incluso escritura se parecen mucho más de lo que estamos dispuestos a admitir. Tienes unas cartas que apenas puedes cambiar y con las que tendrás que hacer lo que puedas. Tienes un montón de incertidumbre sobre…

  • La inevitabilidad de los idiotas

    La inevitabilidad de los idiotas

    Escribir y publicar inspiran un miedo de la peor clase, uno que no se pasa con los años ni la costumbre. Escribir y publicar inspiran el miedo a exponerse y es un miedo legítimo, no sólo por la posibilidad de éxito o fracaso (que tanto terror nos da una cosa como la otra, se quiera admitir o no) sino por otro hecho inevitable. Siempre habrá un idiota. Una verdad universal donde las haya porque la vida, igual que tiene un suministro ilimitado de pequeñas decepciones, también parece tener un saco sin fondo lleno de idiotas que se cruzarán en tu camino. El hábitat natural de esos seres suele ser el…

  • El sonido de la máquina de escribir

    Con la escritura de la continuación de Escribir bien que, probablemente, llevará el absolutamente nada original título de Escribir mejor, he tratado de analizar e incluir todo lo que, en mi experiencia, me ha permitido escribir más (la verdad es que no sé si mejor) cada día. Pienso que muchas cosas importantes son obviadas una y otra vez, y por eso el proyecto. Ya he destruido el manuscrito una vez para reconstruirlo desde cero, y estoy a punto de hacerlo una segunda, pero la inducción al suicidio que produce la escritura no es el tema ahora. El tema es que, aunque sea un poco, soy de los que cree que…

  • Twain en la cama

    Escritores en la cama

    Tranquilidad si alguien piensa que por fin un tema interesante, este título no va de lo que parece, porque no sé si tengo mano para el terror y no voy a empezar con las peripecias de un escritor en colchones propios y ajenos. Es sólo que, por alguna razón, estos últimos días no he parado de ver referencias a escritores que practicaban el arte de contar historias en horizontal. Para alguien como yo, con la costumbre de escribir de pie al menos la mitad del tiempo, el bando tumbado me parece una excentricidad curiosa. Esto comienza en 1957, con una entrevista de Truman Capote en The Paris Review, donde se…

  • esos dias

    Esos días

    Sí, yo también despierto a esos días, tan lejanos de los amaneceres invencibles, en los que quieres dejarlo todo de una vez, en los que quieres perseguir tu sueño una vez más, pero sólo para matarlo cuando lo alcances y descansar por fin. Si dejara la escritura… Todos esos momentos dedicados, demasiados para cualquier persona cuerda, los podría emplear en otras cosas como, no sé, quizá tener una vida, ver más sitios, a más personas. Por un segundo suena bien dejar de caminar con un cierto peso. Esos días imaginas que, en el enorme hueco que dejará la escritura, quizá pueda crecer algo más agradecido o, al menos, que no exija…

  • escribe

    Escribe

    Escribe como si nadie te fuera a leer, porque esa es la única manera de ser libre y sacar lo mejor que tengas dentro, al menos, lo auténtico. Escribe sin pensar en lectores o ventas, en que dirá tu madre o el público. Escribe para meter en un cajón el manuscrito, escribe sin ningún fin en mente que no sea aprovechar el tiempo que se te ha dado en hacer, por una vez, algo que amas, aunque no te guste en ese momento. Lo uno y lo otro no son lo mismo. Escribe para no gustar, porque en el momento en que eso cruce por la mente, ya te has…

  • platon y el mundo de las ideas

    El terrible mundo de las ideas

    Hace un tiempo escuché el comentario de un autodenominado escritor que le comentaba a otro en su web que él no quería escribir cuando no le apeteciera o cuando no tuviera ganas, porque no quería manchar la escritura y que se convirtiera en algo que hacía por obligación. Un acto al que se le quedaran pegadas asociaciones negativas. Prefería hacerlo cuando las circunstancias fueran buenas, cuando saliera de él un deseo perfecto. Es decir, nunca. De hecho, este escritor sólo tenía un buen puñado de obras geniales en su cabeza por lo que pude deducir. También otro puñado de proyectos empezados, a continuar cuando el tiempo fuera propicio.  Es decir,…

  • los cinco

    Los niños de Enid Blyton

    Crecí sin leer un solo libro de Los Cinco de Enid Blyton. Pero algo debieron de tener, porque me he encontrado a gente que sí los leyó y han estado entre las personas más soportables que he conocido. Eso, y que a muchos parece que les inspiró un cierto amor por la palabra escrita, así que supongo que Blyton plantó una buena semilla que hizo mejores a muchos o, como mínimo (que ya es bastante) hizo mejores muchos momentos e infancias. La cuestión es esta, Blyton odiaba a los niños con pasión. Sin medias tintas. Sus hijas sufrían en sus carnes la crueldad de la autora y la mayor, Imogen,…

  • Ese pequeño momento de decisión

    Como ya comenté, estos días estoy dando forma a la segunda parte «espiritual» de Escribir bien. En ella se recogen, corregidos y aumentados, algunos de los contenidos más populares de esta web. En más de año y medio desde el primer volumen, y tras la carrera hasta el año nuevo, hay material de sobra. Y al igual que con Escribir bien, se incluyen capítulos inéditos. Gran parte de ellos se dedican, en este caso, a algo que se quedó en el tintero del primer volumen y con lo que me peleo a menudo: cómo escribir más palabras cada día. Por razones razones mercenarias o amor sin rastro de pragmatismo, escribo…

  • la complejidad de los sistemas

    La complejidad de los sistemas

    A veces miro a mi alrededor y me quedo asombrado de cómo es posible que las cosas funcionen, de que el agua salga por mi grifo y este ordenador se encienda, de que la comida llegue hasta mi supermercado o no nos matemos todos en una rotonda. Millones de piezas y personas a la vez haciendo su parte, ciegos a la parte de los demás y rezando sin saber que lo hacen para que todo encaje. Es imposible ya, en un modo de vida tan complejo, abarcar todo, saber suficiente, tener una perspectiva global. Ahora que es tiempo de propósitos y objetivos, no viene mal recordar esa complejidad de los…