John Irving, señoras y señores

John Irving

No suelo leer o ver entrevistas con escritores. Muchas son notas de prensa prefabricadas y es una pena, porque algunos de los que escriben bien piensan hondo. Pero entre preguntas obvias y necesidades editoriales, muchas entrevistas empiezan a parecerse a las de futbolistas.

Hoy he visto una a John Irving, autor entre otras de Las normas de la casa de la sidra y me ha gustado. No era época de promocionar nada, hablaba de muchas cosas y, cuando le han preguntado cuándo supo que iba a ser escritor y si fue una revelación temprana, no ha dado las respuestas de siempre.

Él recordaba desde crío una necesidad de estar solo, de que la interacción con sus compañeros en la escuela ya era suficiente para él por ese día y precisaba momentos a solas. Los buscaba y los atesoraba.

Los llamaba: momentos de “pre-escritura”, y en esa soledad empezó a contar historias. Cuando mira atrás, reconoce esa temprana necesidad vital de estar solo como el signo de que no iba a poder hacer otra cosa excepto escribir. Leer todo

29.216

Chris Crawford y su memento mori

Chris Crawford diseña(¿ba?) vídeojuegos y tiene 29.216 bolitas de plástico.

Cada una de esas bolitas puede ser de uno de los ocho colores que posee y hay exactamente 3.652 bolitas de cada color, porque Chris Crawford es cuidadoso, quijotesco y trabaja mucho con números y máquinas.

Esas bolitas están guardadas en dos jarrones de cristal distintos, estos dos de aquí abajo.

Memento Mori

Cada vez que se levanta de la cama, Chris coge una bolita del jarrón pequeño y la pone en el jarrón grande, porque cada bolita representa un día en la vida de Chris Crawford y cada grupo del mismo color representa diez años.

Las bolitas amarillas, en la parte de abajo del jarro grande, son su niñez, las negras su adolescencia, las verdes los veinte, las naranjas los treinta, las azules sus cuarenta, las rojas los cincuenta…

Cuando Chris coja la bolita 29.216 del jarrón pequeño y la ponga en el grande, significará que amaneció el día en que cumplirá 80 años.

El jarro grande es su pasado, el pequeño es su posible futuro, los dos son su “memento mori”. Cada vez que tiene una bolita en la mano, se recuerda a sí mismo que no debe desperdiciar el día.

Uno de esos en los que una bolita cambió de jarro aconteció en 1992, durante una “Games Developer Conference”. En ella hizo un discurso encendido y gesticulado, sobre una industria anquilosada que se repetía a sí misma una y otra vez.

Al final de su arenga desenvainó una espada y gritó a la audiencia:

“¡Por la verdad. Por la belleza. Por el arte! ¡A la carga!”

Y cargó, espada en mano, perdiéndose por la puerta de la sala abarrotada. Se salió de la conferencia, de la industria del videojuego, de lo establecido y de lo normal.

E iba a extenderme un poco más, sobre jarrones, bolitas, opiniones propias y otras cosas que no importan. Pero da igual, ya está, esto quería decir.

Lecciones de escritura y vida con Ernest Hemingway

Si se ha asomado por aquí o por Twitter es muy posible que me haya oído mencionar a Ernest Hemingway, me fascina ese escritor y su vida, así que merece un puesto de honor en mi particular salón de los héroes.

Quien quiere escribir mejor observa a lo mejores, y Hemingway no sólo era uno de los mejores, sino uno de los más auténticos. Escritura y vida eran una sola cosa para él, con lo que uno puede aprender mucho tanto leyendo sus páginas como leyendo su biografía.

Personalmente, estas son (sólo) algunas de las muchas lecciones que he aprendido de él. Leer todo

El salón de los héroes: Fernando Sorrentino

Mi pasión por escribir se forjó en el fuego del relato corto, es lo que comencé publicando, lo que mantuvo vivo el escribir durante mucho tiempo y si para mí hay un maestro que domina el cuento es Fernando Sorrentino.

El día que leí (hace mucho ya) “Existe un hombre que tiene la costumbre de pegarme con un paraguas en la cabeza” supe que acababa de presenciar una obra maestra. Su dominio de lo breve, su capacidad para pintar de surrealismo lo cotidiano, siguiendo la tradición latinoamericana de excelentes cuentistas, hizo que sintiera (que sienta aún) las más enorme de las envidias. Leer más

El salón de los héroes: Steven Pressfield

Inaugura el salón de los héroes Steven Pressfield (1943, Puerto Trinidad), escritor, principalmente conocido por la novela “Puertas de Fuego”, que narra con épica y lenguaje de acero la batalla de las Termópilas donde Leonidas y sus 300 se inmortalizaron hombro con hombro resistiendo a los persas.

El éxito le llegó maduro, tras reveses importantes y críticas devastadoras a los primeros trabajos creativos que vieron la luz, como el guión de un infausto “remake” de King Kong. Leer más

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Siempre me gustó recibir cartas, así que, si quieres, escríbeme un mensaje, me alegrarás aunque a veces no lo reconozca. Caigo un poco en el cliché de ermitaño (y odio los clichés), pero procuro responder siempre.