Cómo publicar cuando parece casi imposible publicar

publicar tu libro

Hace un tiempo conocí a una chica con la que tenía un bar en común. Ella me conoció a mí, más bien, porque alguien le dijo que escribía, que había publicado, etcétera. Así que un día, en ese bar, entre conocidos de barra, empezamos a hablar. Porque había otra cosa en común, la chica escribía y sí, ante la pregunta que todos tienen en mente, lo hace bien. No soy su público ni falta que le hace, pero escribe bien y cuando eso pasa, lo reconozco.

La cuestión es que el tema de publicar salió porque parece indisoluble del de escribir. Supongo que todos queremos que nos lean y ya dejo en los comentarios el espacio para que venga el de turno a decir que él no, que no lo hace por eso y le diría a Planeta que fuera de aquí cuando venga con el cheque, lo cual me parece genial.

La chica estaba a punto de terminar su libro y había pensado en la opción de autopublicación. Yo no la conocía, pero tenía un blog al parecer de gran audiencia. Yo le dije que publicar ella misma o con editorial dependía de lo que realmente quisiera, pero la cuestión de que tuviera ya una audiencia iba a ser una gran ventaja para lo segundo, pues más de dos editoriales estarían encantadas de aprovechar ese trabajo y las posibles ventas sin mucho esfuerzo que vinieran de ahí.

Y sí, aquella tarde rompí la tradición de no juntarme con escritores, pero fue algo a contrapié y, que no se preocupe nadie, ya me encargué de ser tan amable como siempre. Cuando me la volví a encontrar un día y me dijo que le gustaría hablar sobre el tema de las presentaciones de libros, sólo dije una cosa: «No creo en las presentaciones de libros».

Pero volvamos por el fuero de publicar, pues hace poco me volvieron a preguntar y esas dos veces no han sido las únicas. La angustia es la de siempre, ¿cómo publicar en un entorno donde parece casi imposible hacerlo?

Lo primero que me gustaría dejar claro es que si supiera la fórmula para que Random House me buscara y pusiera mi bandera en su apisonadora publicitaria, que no dude nadie que diría que sé cómo hacerlo y luego procedería a callármelo, claro. Ya estoy harto de atún y pan seco. También podría escribir un libro con mi método infalible en caso de saberlo, pero sería un timo y de esos ya está Amazon lleno.

Y por supuesto, como siempre aquí, lo que voy a comentar es mi experiencia y nada más, derivada de lo que he conocido en diversas editoriales y unos cuantos años. Obviamente habrá escritores cuya vivencia sea muy distinta y hayan llegado por un camino contrario. Todos llevan a Roma y supongo que unos cuantos, bien escondidos en la maleza, llevan a publicar.

La cuestión es que, efectivamente, publicar es algo posible, pero francamente difícil. Hoy más que nunca por el fenómeno de la saturación y de la necesidad imperiosa de conseguir beneficios.

La saturación de manuscritos

Es innegable que con la democratización de Internet hay más oferta. Los escritores y la escritura son tan comunes que no tardarán en venderse al peso. No sólo hablo de libros publicados (que son demasiados para lo que el mercado puede absorber, y a las cifras de destrucción de ejemplares me remito) sino que la situación está mucho más saturada en cuanto a oferta entre la que pueden elegir las editoriales.

Es así y como pequeña muestra estos tuits que pongo más abajo. Se trata de la editorial Cerbero recién nacida, centrada además en unos géneros muy determinados (es decir, con un enfoque que en teoría limita bastante al número de escritores que acogería bajo sus alas). En fin, que nueva, desconocida, etcétera. Y esto es lo que pasó…

la saturación de manuscritos editoriales

Como se puede apreciar, en 6 días 300 manuscritos. Más que seguidores en Twitter.

Curiosamente, es difícil promocionar cualquier cosa hoy con todo el ruido que hay, pero aparentemente, si una editorial dice que acepta manuscritos eso es algo que escritores en todas partes captan a través de una antena que confieso que yo no tengo. Debe ser una cuestión de olfato, no sé.

La clave está en que si eso le ocurre a una editorial con esas características, ¿pueden imaginarse cuántos manuscritos recibe el resto? La respuesta es miles.

Ante esa situación, la solución que han adoptado la mayoría de editoriales es la de colgar el cartel de que no se aceptan manuscritos no solicitados, aparte de que muchas ya tienen cerrados sus calendarios de edición para un año vista como mínimo.

¿Entonces cómo publican? Pues con autores que ya conocen y recomendaciones de agentes y otros miembros del sector. Que no se preocupe nadie que con eso ya están más que surtidas de posibles manuscritos para los próximos quinientos años o así.

Así que agentes y similares…

Uno ve esto y se enciende una bombilla, así que agentes, ¿eh? Sí, pero he aquí que el fenómeno producido con ellos es similar al de las editoriales. Estas rebosan de manuscritos y parte de ese rebose ha caído en los agentes hasta que ellos también han experimentado ese fenómeno. Así que ahora, muchos de ellos, también tienen colgado el mismo cartel: Nada de manuscritos no solicitados.

¿Entonces qué? ¿Nada de enviar manuscritos? Si hay alguna editorial que los acepta, hazlo, aunque eso sí, la mayoría no contesta y las que lo hacen tardan entre seis (pocas) y doce meses en contestar.

La cuestión es ser consciente de que es complicado y ese carril está más atascado que nunca. Así que uno debe tener en cuenta las probabilidades y tiempos que se manejan por ahí, en caso de que opte por eso.

El proceso inverso, la audiencia primero

Además de la saturación está la necesidad de vender. Quién lo iba a decir, pero una editorial es una empresa y por tanto necesita vender para mantener las puertas abiertas.

De hecho, suelen funcionar de la siguiente manera: el 80%-90% de los títulos no venden casi nada, sobre todo esos tan literarios, sesudos y destinados a la inmortalidad, de modo que pocos consiguen agotar la tirada aunque sea pequeña. Sin embargo, un 10%-20% de títulos venden, esos dan beneficios a la editorial y sirven para financiar a ese otro gran 80% de hermanos, quizá más literarios pero aparentemente más tontos, que no pueden vivir por sí mismos.

Con lo que las editoriales hoy, un tiempo en el que gente que antes no podía ser famosa ahora tiene una audiencia gracias a la red, suelen emplear un proceso inverso al de casi siempre: buscan a alguien con esa audiencia establecida (o sea, ventas potenciales) y proceden a crear el libro o pulirlo, mientras que antes era más común (aunque no siempre) que primero fuera el libro y luego, la editorial, con sus recursos de marketing y sus relaciones, buscara a la audiencia.

Conclusión: si tienes una audiencia y quieres publicar, vende a la editorial este hecho antes que el libro. No estoy diciendo que esto sea bueno o malo, o que el libro sea bueno o malo, no entro en juicios de valor, digo que si quieres publicar y tienes, yo qué sé, 20.000 seguidores en Twitter, te va a resultar más fácil que te abran la puerta con ese 20.000 delante que con tus 200 páginas.

Una opción si tienes una audiencia, pero no mucha

Vale, no eres una tuitstar y no puedes presumir de varios ceros en el apartado de seguidores (harás bien en no presumir, los seguidores no se pueden llevar al banco y a nadie le importan realmente), sin embargo, algunos te siguen, algunos te leen, tienes un poco de seguimiento.

En ese caso puedes aprovechar esa pequeña audiencia para intentar publicar el libro mediante crowdfunding, algunas editoriales como Libros.com lo hacen así, o puedes incluso llevar a cabo el proyecto por ti mismo, en plataformas como Verkami y similares, aunque esta segunda opción ya entraría en el terreno de autopublicación y no es el asunto de hoy.

Da igual que tengas 500 o 1000 seguidores y pienses que con sólo un 10% ya sacas adelante el libro, no funciona así, vas a tener que ser un pesado de la leche, con familia y amigos de toda la vida principalmente, si quieres conseguirlo. Yo por mi forma de ser no puedo decir mucho más sobre este tema, que probé una vez y la campaña no salió, aunque a la editorial le gustó y quiso publicarme igualmente. Otros han tenido mejores experiencias, esto es muy variable según el contexto de cada uno. Si tienes familia numerosa, un montón de amigos o un cierto predicamento entre tus seguidores, adelante.

Los concursos de editoriales grandes

Recientemente se falló el Planeta y me asombré de que 500 manuscritos se hubieran presentado. Al parecer 498 personas no saben que ese premio, como prácticamente todo premio del estilo (Nadal, Primavera, etcétera), están concedidos de antemano, prácticamente siempre a autores de la casa o bien a otros fichajes en mente con potencial para vender.

Sin embargo, alguien llamó mi atención en Twitter sobre cierto hecho, esos concursos de editorial grande pueden ser una forma, no de ganar, porque no vas a hacerlo, pero sí de que te lean. Al parecer, ciertos manuscritos que no ganaron pero eran interesantes cayeron en el radar de alguna editorial alguna vez.

Si eso es así, retiro lo que dije en Twitter sobre no ver el sentido a enviar ahí. 500 manuscritos para un premio como el Planeta no deberían ser nada si el premio no estuviera concedido de antemano, cualquier concurso de Villarriba del Mondongo donde dan 300 euros de premio y una estatua ya recibe eso fácilmente, pero al parecer algunos envían porque quizá así les lean y alguien les llame. O bien que pasen una criba, lleguen a los diez finalistas y puedan «vender» ese hecho a la hora de mover su manuscrito posteriormente, aunque la editorial promotora del premio no les fiche.

Otros concursos

Algunos concursos que no son esos de «primer nivel» tienen como premio la publicación además de un monto monetario. Algunas editoriales, de hecho, apoyan esos concursos y son la salida a los ganadores que no están siempre (quiero pensar) ya predeterminados como en los premios más grandes.

Ganar ciertos concursos, aunque no te lleve a publicación directa, te puede dar un nombre, un cierto status, lo que conecta con lo siguiente.

Primero véndete tú

Esta frase es una de las más repetidas por los gurús de las ventas. Primero véndete tú y luego vende el producto. Sucede que tienen razón. Las personas, quién lo diría, somos personas, y las relaciones entre nosotros son lo que más cuenta.

La cuestión clave es que si consigues que un editor te lea por lo que sea, que llames su atención o alguna clase de relación previa, tienes muchas más probabilidades de que te publiquen que llamando a puerta fría.

Duh, que diría Homer Simpson, menudo descubrimiento.

En Twitter, la única herramienta que he usado y ahora cada vez menos, no hay pocos que se arriman a mencionar y sacar brillo al nombre de editoriales y otros escritores más famosos que ellos, a fin de meterse como sea en la camarilla y, con suerte, un nombre que le suene a alguna editorial.

Aunque a mí eso me hace poner los ojos en blanco, porque muchas veces se ve a la legua la verdadera intención (más allá de una bonita y sincera amistad, claro), lo cierto es que la vida funciona así y al menos, aunque mucha de esa gente que se dedica a dorar la píldora sin vergüenza no comprende las relaciones humanas, sí comprende que siempre voy a tener más debilidad por los que conozco y me gustan.

Pero no hablo de hacer la pelota, hablo de que, en esa línea de que entres en el radar de algún editor, y sin necesidad de meter la lengua en sitios raros de desconocidos, si generas un buen trabajo y una pequeña pero devota audiencia (y a lo mejor algún concurso como he comentado en el apartado anterior), quizá consigas que algún pequeño editor te vea por ahí, le llegues retuiteado, te siga, le sigas, hables, te lea alguna cosa y, si le gusta, quién sabe en la siguiente cita.

Las relaciones funcionan y en este juego de probabilidades son una opción con más posibilidad que gastarte 6 euros en enviar cada manuscrito por Correos.

Cómo lo hice yo por primera vez

Aquí es cuando viene la historia del héroe que todo el mundo cuenta. Esa mitología en la que J.K. Rowling vivía poco menos que de la caridad y triunfó en el último minuto, todas esas paparruchas sobre el escritor que vive al filo y se salva justo cuando ese filo iba a cortarle en dos. Bueno, pues no hay historia así ni parecida. Nos encantan esos cuentos pero:

a) La mayoría tienen más romance que verdad.
b) La historia la cuentan los dos supervivientes de turno, pero se obvia a todos aquellos miles que intentaron lo mismo y no pudieron. Nadie quiere que le recuerden que se ha metido en un juego de probabilidades ínfimas, una lotería. Nadie quiere ver que triunfan apenas uno o dos de varios miles que lo intentan.

Así que no es mi caso y no soy un héroe ni la gran esperanza de la literatura. Yo envié unos relatos hace ya más de diez años, cuando el contexto no era el mismo y el tiempo era un poco mejor en lo que se refiere a menos saturación. Lo hice a la antigua usanza, habiendo enviado yo qué sé cuántos manuscritos, y labrándome demasiados noes de yo qué sé cuántas editoriales, como para que mi salud mental quedara intacta. Y supongo que lo que ocurrió es que tuve ese poco de suerte que hace falta para que alguien leyera un poco, le gustara, leyera un poco más y me dijera que quizá podrían publicar un par o tres de relatos en un proyecto con el que estaban. Obviamente que lo que escribas no sea una mierda, ayuda.

Me enviaron mucho después hasta la parte de lo que me correspondía y todo, una pena que entre más de 10 autores que había, no me diera ni para ese pan duro con atún, pero algo es algo.

O sea, ¿que suerte? ¿Es a eso a lo que uno se tiene que encomendar? Obviamente cuanto más hagas, más probabilidades de que te mire esa suerte, pero sí, hay un factor fuera de nuestro control, un factor de timing y de azar que están jugando. Y a veces mucha gente hace todo lo correcto y le falta eso, de modo que no lo consigue, y a veces un tonto tiene suerte y le sale a la primera. Ese tonto empezará a decir que tiene la fórmula secreta y te la intentará vender en Amazon, así que cuidado.

Recapitulando

En mi experiencia, si me preguntas y si lo que quieres es publicar (en serio que no es este el día de ir más allá y sacar a colación cosas como literatura o calidad), lo cierto es que el contexto está saturado y, en mi opinión, de mayor a menor probabilidad de conseguir tu libro ahí fuera está:

1) Tener una audiencia ya, cosa que le va a gustar a casi cualquier editorial, sin importar el manuscrito, o si existe siquiera.
2) Si la audiencia no es tan grande, quizá puedas probar suerte con fórmulas como las del crowdfunding, tanto propio como a través de una editorial, de manera que esta reduzca su riesgo. Prepárate a ser un pesado y que te odien primos, amigos y demás.
3) Genera contenido y genera relaciones. Si Hemingway las usó a conciencia para conseguir su nombre en una portada, supongo que deberías hacer lo mismo, quién soy para llevarle la contraria a Ernest y que me suelte un soplamocos (este homenaje a mi pueblo lo tenía que hacer). En resumen, que no seas yo y sal de la cueva, ve, conoce gente y métete en el sector. Pero por Dios, no seas un lameculos insoportable, que se ve a la legua.
4) Manda manuscritos a puerta fría. Como siempre se ha hecho y a las pocas que aún aceptan, serán o editoriales muy grandes que nunca cierran y tardan mucho, o pequeñas y saturadas, pero quién sabe, quizá tengas de lado al tiempo justo y ese poco de suerte.
5) Prueba en concursos que realice la editorial que quieres. Lo pongo como último modo, pero no porque sea el menos probable, sino porque para mí es una incógnita sobre si puede funcionar de veras o no, aunque otros dicen que sí.

Y ya está, por fin podré contestar a esto de publicar apuntando a un enlace. Si me lo escribo en tarjetas puede repartirlas y que no tenga ni que hablar la próxima vez que me pregunten. Eso da buena cuenta de que ni me entero de cómo funcionan las cosas, ni sigo mis propias prédicas.

25 responses

  1. Como yo no aspiro a vivir de esto, lo que pretendo es disfrutarlo. Hay una editorial que me encanta y de la que leo muchos libros, así que llevo como un par de años colaborando con ellos y siendo cansina, y creo que, a lo mejor, este año, quizá accedan a leer mi próxima novela. Si consigo eso ya me daré por satisfecha.

    Lo que tengo en la vida lo he conseguido haciendo sólo una cosa: siendo cansina, intentándolo siempre una y otra vez. Sé que no siempre funciona, pero si hay alguna posibilidad de conseguir algo en esta vida, lo que sea, en cualquier campo, sin duda pasa por ser muy cansino.

    Biquiños!

  2. Me he sentido superidentificado con lo de los premios tipo Planeta. Un día después de ver una lista de premios Minotauro en una conversación comenté lo mismo, “todos estos tipos ya vendían antes, esto está tangadísimo” y me afectó sobre todo porque tenía intención de presentarme y me dije, ¿para qué? Pero efectivamente me sugirieron lo mismo, que incluso las propias editoriales usan el premio como un doble arma, para hacer marketing, y para escanear posibles autores para ediciones futuras… quién sabe.

    Una pregunta algo off-topic: ¿por qué estás usando menos Twitter? ¿No te mola el rollo que hay o lo ves inútil?

    ¡Saludos!

    • Uso menos Twitter porque en general nunca he sido muy amigo de redes sociales y la verdad es que me he cansado un poco de lo poco que he usado. Simplemente ya no me atrae apenas.

      La vida real es más interesante que mil Twitters, la verdad.

      Ánimo con el Minotauro 😉

      Saludos.

  3. “Conclusión: si tienes una audiencia y quieres publicar, vende a la editorial este hecho antes que el libro. No estoy diciendo que esto sea bueno o malo, o que el libro sea bueno o malo, no entro en juicios de valor, digo que si quieres publicar y tienes, yo qué sé, 20.000 seguidores en Twitter, te va a resultar más fácil que te abran la puerta con ese 20.000 delante que con tus 200 páginas”.

    Ay, es la pescadilla que se muerde la cola. Porque si tienes 20000 seguidores, ¿para qué publicar con una editorial? Esto es lo que me sigue sorprendiendo: ese falso prestigio asociado a publicar con una casa grande. Y sigo viendo grandes editoriales que compran a autores que hacían buenas ventas en autoedición para luego condenarlos al ninguneo. Y sigo viendo a autores con seguimiento fiel y buenas ventas que siguen soñando con la llamada de la supereditorial. Y muchos otros casos sin sentido, con editoriales de todos los tamaños.

    A lo mejor si la gente viera las cantidades y porcentajes reales de ventas de muchas editoriales, no se quejaría tanto de esos 100 libros que han vendido mediante autoedición.

    Tu artículo es un buen resumen de los caminos que puede tomar el escritor. Está la cosa difícil, sí, pero no imposible. Tengo mis propias opiniones sobre qué caminos funcionan mejor, pero ya he dicho mucho últimamente que estoy intentando quitarme de tener opiniones. En el fondo, sospecho que cada caso y cada libro son mundos distintos con necesidades distintas.

    • Estoy completamente de acuerdo y a la vez hay mucho que matizar si somos sinceros con nosotros mismos como escritores. Y lo iba a matizar aquí y ahora, pero me has solucionado el tema sobre el que hablar la semana que viene.

      Gracias ;P

  4. De todas estas sugerencias me quedo con el bocadillo de atún, ya ves.
    Este verano leí en un diario regional las declaraciones de una agraciada por el Planeta que aseguraba estar arruinada y que ese año había cobrado en concepto de derechos solo 260 €.
    La estrategia de venderse a uno mismo me parece un bulo.
    Lo que hay que tener es una obra sólida, lo demás, pamplinas.
    Y paz, salud y libertad. Lo demás, todo se andará…
    (Me supo a gloria el pan con atún.)

    • Este artículo sólo se remite a publicar, es decir, que tu libro esté en la estantería porque un tercero decidió editarlo. Esa ya es una caja de Pandora importante de por sí, por eso he dejado de lado temas de calidad (otra caja) o la promoción (otra caja), etcétera.

      Y la realidad es que si quieres que alguien te publique, dentro de lo poco probable que es, lo que más papeletas puede tener es que un editor te lea primero y te conozca un poco. Aún así, casi cero papeletas.

      El pan con atún, manjar de dioses.

  5. Yo estoy bastante de acuerdo con el comentario anterior o, en una versión más light, la frase del artículo “Obviamente que lo que escribas no sea una mierda, ayuda”. En mi caso publiqué a través del sistema de ganar un concurso pequeño y ahora, que han pasado años de eso, acabo de terminar otra obra que todavía no sé cómo publicaré, pero confío en que me lleve menos tiempo de lo que me llevó escribirla.

    • Me remito a una respuesta anterior, obviamente lo que pienso sobre escribir es que debes hacer lo mejor posible, y que si vas a escribir mierda con tal de publicar (porque se publica muchísima mierda), entonces por allá está la salida, que yo creo en otra cosa.

      Pero la calidad y la publicación, que era el tema de hoy y demasiado extenso me salió ya, poco tienen que ver a veces, así que he decidido no insertarlo en la cuestión y que no me quedara un ladrillo de 10.000 palabras.

  6. Lo de publicar lo escrito ya era difícil en tiempos de don Miguel de Cervantes…y leyendo tu artículo, me parece que no ha cambiado mucho. También (y pido perdón, porque mi afición primera son las matemáticas y después la literatura) cuenta el tema de la oferta y la demanda. Mi alternativa (particular, poco aplicable) es escribir un diario para mi mismo. Que empecé hace cuarenta y dos años, y tiene un fiel lector…Disfruto y me desahogo. Mas vale poco que nada.

    • Ya escribes más que la mayoría que dice que escribe ;P

      Oferta y demanda cuentan muchísimo, lo comentaba no hace mucho. Hay tanta oferta que el valor de la escritura está ahí en el fondo de ese precipicio.

  7. Me encanta tu blog. Me haces poner los pies en la tierra y devolverme a la realidad, algo muy raro de ver hoy en día cuando se habla de publicación. Leyendo a según qué gente, cualquiera diría que el que no se gana la vida con esto es porque no quiere. Gracias por el sopapo a tiempo y la cura de humildad (porque soñar es muy fácil y creerse mejor que nadie, también).

    • Pues muchas gracias, de veras. Muchos habrán llegado por caminos distintos, y supongo que pensarán que esos caminos son los más probables, pero esa es mi experiencia, tanto propia como con otra gente que ha publicado.

      Saludos.

  8. Vaya es un buen articulo. Me gusta, va directo al grano y tiene buenos consejos. Lamentablemente, no todos pueden ser escritores reconocidos y no tienen la suerte de publicar su libro. Pero algunos solo se complasen en la escritura y otros en que solo lean su historia. Lo digo por que soy una de ellos pero aun asi, mi pensar es este. Es un grato placer, saber que a alguien le gusta lo que escribiste aun en las situaciones donde nadie sabes quien eres. Pero hay que ser realistas.

  9. Y sí, el mundo de las historias esta más que saturado. Internet ayudó mucho a este colapso, pero también creo que no todos los que dicen ser escritores y quieren vivir de eso lo dicen verdaderamente porque así lo sienten. Creo que muchos ven y compran los casos de personas, como decís de Rowling, que dicen que de la nada lograron salvarse por esa idea que surgió en una servilleta de papel y esperan tener esa misma suerte. Lo cierto es que no todos tienen ese “que se yo” que tienen los autores que logran tener éxito, ya quisiera tener esa formula. Además que ser escritor, además de generar placer al poder plasmar lo que uno crea, es un trabajo arduo y difícil.
    Se que si uno cuenta con una audiencia propia es mucho más fácil que una editorial elija apostar en tu libro. Se ve claramente en Wattpad, plataforma donde cualquiera puede comenzar a subir su historia, donde quienes tienen un numero alto, muy alto de seguidores, logran publicar.

    Para ser escritor uno debe de comprometerse y aceptar que no siempre uno tiene eso que el publico quiere leer.
    En fin, me gustó mucho tu entrada y más que pensamos bastante similar.
    Saludos

    • A veces el qué se yo es puro azar y suerte, haber estado en el lugar adecuado en el momento justo, que te hayan leído por una casualidad y a ese otro genio no, que te hayan leído incluso en el momento emocional adecuado, que haya coincidido un lector editorial al que le encajas, cuando el de al lado hubiera dicho que menudo tostón.

      A veces, más de las que se quiere reconocer, esos intangibles que se le adjudican a los escritores no es más que suerte y casualidad, que nada tiene que ver realmente con ellos.

      Un saludo.

  10. Hola Isaac.
    Highlights de hoy:

    “yo qué sé, 20.000 seguidores en Twitter, te va a resultar más fácil que te abran la puerta con ese 20.000 delante que con tus 200 páginas”
    jaja, yo llevo en twitter desde enero de 2009 y no llego ni a 90 seguidores, de los cuales, activos serán uno o ninguno. si que es cierto que no lo uso como escritor ni mucho menos y tampoco intento tener más seguidores, pero aún así, suena desolador el asunto.

    “Si tienes familia numerosa, un montón de amigos o un cierto predicamento entre tus seguidores, adelante”
    y si no tienes nada de nada? O_o xD

    “Primero véndete tú y luego vende el producto”
    y si crees que tu producto “merece la pena” mucho más que tú? y si escribes cosas interesantes pero eres un capullo o un soso?

    “porque muchas veces se ve a la legua la verdadera intención”
    a mí se me debe ver la intención incluso cuando no la tengo (que es la mayoría de la veces) ^^ loserismo total xD

    “y sin necesidad de meter la lengua en sitios raros de desconocidos”
    jaja, grande ^^(y que conste que el “jaja, grande” no es meterte la lengua en ningún sitio raro :p).

    un saludo!

  11. Publicar con editorial está sobrevalorado. Queda bien el currículum, supongo, pero poco más. Como dice Gabriella yo no acabo de ver el negocio en que publiquen a alguien que ya tiene seguidores y que va a hacer su propia campaña de marketing. Por lo menos no en las condiciones que intentan publicarte habitualmente (o lo que me han ofrecido a mí).
    Por otra parte, los crowdfundings tampoco los veo interesantes, no dejan de ser un modo de autopublicación pero ahorrándote los gastos. Solo llega el libro (en ocasiones dos años después) a tus mecenas, que son amigos y familia, y los ejemplares están justos para eso o te los quedas tú en papel y a hacer de comercial. Tampoco lo veo una buena opción…
    Creo que ganar visibilidad, como dices, y optar por la autopublicación abre puertas, pero que en lugar de aspirar a publicar con una editorial deberíamos aspirar a poner nuestras normas en los contratos editoriales. Ellos nos buscan cuando lo consideran un éxito seguro. Sigo pensando que, como empresas, deben invertir y arriesgarse, por lo que si no hay ni inversión ni riesgo no tiene sentido que sigan queriendo la mayor parte del pastel.

    • El problema con los contratos editoriales y la edición en general es que no podremos poner nuestras condiciones, y mira que me gustaría. La realidad es que hay tanta saturación y tanta oferta de escritores, que no tienen que cambiar las cláusulas (siempre hay alguien que las firma). Y tampoco precisan arriesgarse demasiado, porque la mayoría se mueve con autores más o menos consagrados y saben de antemano cuántas ventas pueden esperar o no en sus planes.

      En cuanto a sentido económico, la economía no tiene mucho que ver con la escritura y la publicación, con lo que ese criterio poco importa para las decisiones de muchos escritores. Eso es obvio cuando veo el nido que han hecho las zarigüeyas en mi cartera.

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