Cómo superar el bloqueo creativo al estilo Hemingway

Hemingway

No soy muy de compartir las interioridades de mi escritura o del proceso creativo que sigo, pero a veces hago excepciones. En general creo que esas cosas son íntimas de cada uno y poco aplicables a otros, que tampoco interesan demasiado, pues en eso cada uno es sus manías.

Sin embargo, el otro día estaba inmerso en una cierta desesperación habitual entre los que escriben, entre los que lo hacen sobre todo cada día, porque muchos de esos días tienes compañía y no es bonita. El bloqueo creativo está en la silla de al lado y te mira y se ríe porque no sabes sobre qué escribir, porque en muchas ocasiones la voluntad para hacerlo no basta.

En todos y cada uno de esos momentos recuerdo una frase de París era una fiesta, capítulo 2, cuando Hemingway, como el resto de los pobres escribidores, ha de enfrentarse a esta batalla. De pie, observando los tejados de París por la mañana, Ernest se dice a sí mismo:

«No te preocupes, siempre has escrito y volverás a hacerlo ahora».

Es como un mantra que se me quedó y no pocas veces me lo repito, porque escribir cada día no es fácil, sobre todo en esas épocas en las que no estás inmerso en algo concreto que te obsesiona, sino que ahora es un relato, ahora es esa idea, ahora un pedazo de nada como tributo que has de dar sin falta a la diosa cruel de la escritura.

De Hemingway me quedó algo más que ese mantra, me quedó el consejo más práctico y que mejor funciona para enfrentarse a la hoja en blanco:

Saber siempre de antemano aquello sobre lo que vas a escribir.

Para eso él recomendaba no vaciarse del todo cuando escribes, a fin de que al día siguiente aún haya agua en el pozo. Detenerte antes de que se agote todo lo que quieres contar es la manera. También abogaba por desconectar por las tardes, dedicar tu tiempo a otras cosas que no fueran escribir, quizá a vivir incluso (quién lo diría en un escritor) a fin de que ese pozo se llenara de nuevo.

Lo cierto es que, por experiencia, si empiezas la sesión de escritura pensando: «A ver qué escribo hoy», la cosa no va a ir demasiado mal. Gran parte del tiempo, pero sobre todo gran parte de la energía (porque esto es una cuestión de energía, no nos engañemos), se va en dilucidar qué harás. Y cuando por fin lo tienes claro y te pones a ello ya estás medio vacío.

Por supuesto, y dado que es un gran consejo que sí funciona, no puedo sino ignorarlo más a menudo de lo que debería. Así que ahí estás, bloqueado con la pregunta que importa, sabiendo que una vez más no deberías haber dejado que ocurriera. Es el mismo saber que tenías que haber pedido ensalada, obviado esa quinta ronda o empezado el deporte que prometes desde 2006. Es un saber imposible, porque somos humanos, sobre todo en eso.

Y he aquí que por casualidad hace no mucho probé otra técnica más para superar la hoja en blanco- Era una sencilla, que al parecer había funcionado a cierto alguien y se basaba en lo siguiente:

Para superar un bloqueo creativo, escribe algo con el objetivo de que nadie lo lea nunca.

En no pocas ocasiones, en la escritura y otras artes, muchas sesiones de trabajo no tienen como función crear algo que termine siendo leído o acabe yendo a ninguna parte. Muchas veces escribes para que, como dijo alguien: Aunque lo que escribas sea muy malo, tú seas un poco mejor al terminar. Y eso de escribir algo que estaba seguro de que no dejaría leer a nadie levantó la barrera de muchas inhibiciones, y calló esa voz que a la vez que estás creando está juzgando y editando, una voz que no ayuda nada en esos momentos.

El caso es que me funcionó, así que seguramente la emplearé de nuevo y aquí lo comparto aunque no sea palabra de Hemingway.

Un mantra, no empezar la sesión de escritura sin saber sobre qué lo harás y escribir como si no fuera a leerte nadie nunca (algo muy posible si te dedicas a esto). Cuando el bloqueo viene a verte, estas son mis tres puñaladas favoritas.

18 responses

  1. Pues a mí me encanta saber cómo piensa la gente a la que leo, especialmente si piensan de un modo distinto al mío porque así puedo discutir un poco 🙂

    Y a eso voy, porque como escritor que escribe y publica a diario (y a veces en varias ocasiones a lo largo del día, y en distintos medios) no suele gustarme saber de antemano aquello sobre lo que voy a escribir. «Bye, bye, Hemingway…» oigo en mi cabeza mientras dejo que los personajes se peleen entre ellos y me digan lo que tengo que teclear. Muchas veces, cuando escribo un texto, me pregunto de dónde coño vino eso. Pero ahí está, enguarrinando el papel virtual.

    Lo cierto es que no comparto el pensamiento de Heminway porque una vez escuché a LuzuVlogs decir cómo se construye un muro. Sí, he puesto en paralelo a un Youtuber con un escritor de éxito mundialmente reconocido, pero lo cierto es que Luzu citaba a un amigo suyo a lo largo de una entrevista:

    «Alguien a quien admiro mucho, en una entrevista, dijo que “no intentes construir un muro”, que no te digas a ti mismo “Voy a construir el muro más increíble e impresionante que se haya construido jamás”. En vez de eso, di: “Voy a colocar este ladrillo de la manera más perfecta que se pueda colocar un ladrillo”. Y haz eso todos los días. Así es como se construye un muro.»

    Pero lo cierto es que uno ha de hacer lo que sepa que le funciona, o lo que su perezoso cuerpo y falta de voluntad le permitan jejeje

    PD: Por favor, pon «escribidores» en cursiva o algo, que a los lectóridos nos va a dar un fus en cualquier momento.

    PD2: El camino del éxito, de LuzuVlogs (https://www.youtube.com/watch?v=CfEOwQnd-OM). Es un poco yupi, pero está interesante.

  2. Hola, Isaac.

    Curiosamente, me acordé de ti estos días porque pensé que hacía mucho que no publicabas nada en este blog. Acabo de leer tu post (¿o habría que decir publicación, reflexión o comentario?) y me alegro de que hayas vuelto para enseñarnos cosas sobre esto de poner una palabra detrás de otra.

    Como bien dices, cada escritor es un mundo y cada autor tiene su modo particular de crear y superar los desiertos por los que, a veces, se ve obligado a deambular cuando es incapaz de darles a las teclas o de empuñar el bolígrafo o lo que se tercie.

    Me parecen tres consejos muy buenos los que das aquí. No los conocía. El primero (“No te preocupes, siempre has escrito y volverás a hacerlo ahora”) me recuerda a cuando yo estudiaba Económicas (creo que tú también cursaste lo mismo) y agobiado en época de exámenes me decía: “No te preocupes, seguro que para la fecha del examen lo vas a tener todo estudiado como otras veces”. Funcionaba. Además, me gusta mucho tu última frase: “Cuando el bloqueo viene a verte, estas son mis tres puñaladas favoritas”.

    Por otra parte, pienso que un buen método para vencer al tan temido folio en blanco es fijarte en alguna noticia que llame tu atención por sorprendente, rara, inquietante o misteriosa (Truman Capote se basó en una de un periódico sobre el cruel asesinato de una familia de granjeros para su famosa novela “A sangre fría”. No recuerdo si estaba en sequía creadora por aquel entonces). Asimismo, existe la opción de tirar de la Historia (a mí me encanta esta disciplina y con frecuencia pienso en la cantidad de hechos históricos que darían para un relato. Especialmente, si son poco conocidos a la par que interesantes o curiosos. Y no necesariamente tiene que salir de ellos una novela histórica). También puedes buscar al azar una palabra en el diccionario y ver qué te sugiere. Los trucos o fórmulas contra el bloqueo creativo son numerosos. Hace algún tiempo leí un artículo de Gabriella Campbell en su blog, Gabriella Literaria, que abordaba esta cuestión.

    Finalmente, estoy de acuerdo con Hemingway en que también hay que oxigenar la mente y dedicar parte del día a otras cuestiones que no sean la escritura. Esto te permite ver la situación desde otros ángulos.

    Un saludo literario desde Oviedo.

    • Hola, Alberto:

      Es cierto que he pasado un tiempo sin escribir aquí, pero la semana pasada lo hice. Muy mal, paso lista ;P.

      Lo cierto es que uno nunca tiene suficientes recursos en el arsenal contra el bloqueo creativo, así que lo que comentas siempre viene bien. Por otro lado, ahora que lo pienso, Hemingway se oxigenaba y se alcoholizaba, ambas cosas eran igualmente importantes para él, ese hombre sabía mucho.

      Otro saludo para ti.

      • Hola de nuevo, Isaac.

        Me pillaste. No sabía que habías escrito en este blog la semana pasada. Pensaba que no era así porque no me llegó al correo el aviso correspondiente. Qué raro. Misterios informáticos (a no ser que no lo haya visto que no creo).

        Tienes razón: de cuantos más recursos disponga uno contra el bloqueo creativo, mejor. Porque puede suceder que ninguno te funcione salvo uno. Y también puede ocurrir que el que te sirve un día, en otro momento puede resultarte inútil.

        Respecto a Hemingway (tendrías que crear en España un club de adoradores de Hemingway, je, je, je), es curioso que se oxigenase y se alcoholizase alternativamente. Lo cierto, y lo sabes tan bien como yo, es que a él le apasionaba la vida tanto como la literatura y solo me viene ahora a la cabeza Lope de Vega como autor tan vital como Hemingway (seguro que hubo más. Lord Byron también podría incluirse en este grupo).

        No dudo de que Hemingway supiese mucho (de la literatura y de la vida). Aun así, lo de alcoholizarse siempre es un mal negocio y antes o después acabas en bancarrota.

        Un saludo literario desde Oviedo.

        PD: aunque no te haya leído la pasada semana, seguro que me lo perdonas al saber que precisamente hoy le he enviado a una mujer que dirige la Asociación de Amigos Escritores y Lectores este post para que se lo pase al resto de compañeros (yo pertenezco a ella). Le mencioné el nombre de “Hoja en blanco”, le comenté que es un blog que está muy bien y también le di tu nombre.

        Además, también se lo he enviado hoy al escritor Fernando García de Frutos (acaba de publicar la novela histórica “La leyenda del capitán”) y le recomendé que se suscribiese a tu blog.

          • No hay nada que agradecer, de verdad. Pienso que debemos ayudarnos entre nosotros y a mí me gusta eso. Si no, qué triste y qué mal.

            Ya sabía que era broma lo de no leerte, tranquilo.

            Un abrazo.

  3. Soy de esas personas que tienen la novela planeada de antemano. No por completo, pero justo lo suficiente para ver toda la montaña antes de escalarla. Así que nunca empiezo la sesión de escritura sin saber qué escribir, sino que a veces sé exactamente qué es lo que tengo que escribir y cómo quiero escribirlo; y eso trae un poco de miedo (y flojera, en veces). Sin embargo, aún sabiendo que puedes escribir, o teniendo un salón de juegos lleno de ideas, también da bloqueo de escritor. También se procrastina, también te sientes totalmente drenado energéticamente.
    Sin embargo, he encontrado muy útil el siempre tener una razón para hacerlo. No sólo el qué voy a escribir (que es secundario siempre), sino el para qué. Eso que mencionas sobre escribir para ser mejor al terminar el texto es un buen ejemplo.

    Creo que el bloqueo creativo no es tal, sino que lo que está mal es el pensar que uno puede ser creativo siempre, todos los días, a cualquier hora, en cualquier lugar emocional que nos encontremos. Como mujer sé que eso es físicamente imposible. Así que creo que parte de liberar el bloqueo de escritor es simplemente dejarse fluir.

    Ahora bien ¿qué es eso de la Diosa cruel de la escritura?

    • Hola, Laura.

      Acabo de leer por segunda vez tu comentario y estoy totalmente de acuerdo contigo: igual que es imposible estar enamorado todo el tiempo o alegre o triste lo mismo sucede con la creatividad. Supongo que la razón es biológica porque si fuésemos capaces de ser permanentemente creativos, tal vez esto nos llevaría a un agotamiento mental enorme e incluso a crisis nerviosas por exceso de trabajo.

      Asimismo, coincido contigo en que más importante que tener claro sobre qué vas a escribir es saber por qué, para qué. Las cosas, habitualmente, se hacen por un motivo. Es esencial saber por qué hago esto o lo otro. Incluso saber por qué no lo hago también me parece interesante.

      Me gusta mucho la expresión “lugar emocional”. Nunca la había oído que yo recuerde.

      Das una clave fundamental: dejarse fluir. Qué relevante es eso y qué difícil al mismo tiempo. Si lográramos dejarnos fluir en todos los planos de la vida, nos ahorraríamos muchas angustias, depresiones, tristezas, vacíos y crisis existenciales, etc. Cuanto más se obsesiona uno con el bloqueo, más atascado está. Por eso lo mejor es soltar amarras respecto al folio y volver a él después de darse una vuelta por ahí o de hacer lo que sea. En ocasiones, las mejores ideas se nos ocurren paseando o realizando cualquier actividad que no tiene nada que ver con lo que nos apasiona o nos atormenta.

      Por último, ¿piensas que la escritura no es algo cruel?

      Un saludo literario desde Oviedo.

  4. Pues si que tienes averiado lo de los avisos cuando publicas… Ay, la tecnología. Muy útil hasta que deja de serlo… Pero no hay mal que por bien no venga y hoy tengo dos entradas, oye.

    Yo soy muy curiosa con los métodos que emplean los demás, no lo puedo remediar. Soy muy curiosa en general, pero si hablamos de los métodos de un escribiente que me gusta especialmente se me pueden poner ojos de loca. Vamos, resumiendo, que mataría por leer todo lo que se guarda bajo llave para que no vea nunca la luz.

    Lo de saber siempre de antemano sobre lo que se quiere escribir es genial, porque “solo” es sentarte y dejar que salga (con grandes dosis de sangre, sudor y lágrimas, ya). Es la mejor base y sobre ella le puedes poner lo que quieras. En cuanto a lo de escribir como si nadie lo fuese a leer… En mi caso es lo que practico casi siempre y debo decir que me funciona mejor lo primero, si la alineación de los planetas lo permiten.
    También estoy muy de acuerdo con lo de que no podemos tener la creatividad por las nubes siempre. Y es que todo lo que sube baja, como cuando metes algo en el horno y no haces más que abrir la puerta para ver si ya está y luego no hay quien se lo coma (y siguiendo con la metáfora, no suelo cocinar para gente a la que aprecio y muchas veces, escribir como si nadie lo fuese a leer y, que de hecho, nadie lo lea, es otra de esas cosas que puedo hacer por ellos). Así que no sé si a los demás les ocurrirá lo mismo pero para mí, un periodo creativo a tope, de esos en los que solo puedes pensar en llegar a casa para sentarte a aporrear las teclas como un perturbado, siempre es sustituido por otro bastante largo de coma cerebral (también lleno de sangre, sudor y lágrimas, ya).

    Ay, esa frase de Hemingway siempre viene cuando la necesitas…

    P.D:

  5. Hola, Isaac.

    Ayer se produjo una de esas cualidades que tanto me llaman la atención (soy un amante de ellas como Paul Auster). ¿Recuerdas que te mencioné en mi primer comentario la novela de Truman Capote “A sangre fría”? Pues resulta que ayer, viernes, viendo por la tarde “Saber y ganar” varias de las preguntas que les hicieron a los concursantes eran sobre Nelle Harper Lee (la autora de “Matar un ruiseñor”). Esta mujer fue compañera de colegio de Capote y también amiga de infancia de éste. Y se mencionó en el programa la obra “A sangre fría” porque Harper Lee fue la mujer que acompañó a Capote en el viaje que el autor realizó para investigar sobre los crímenes que dieron lugar al libro y conocer a los dos asesinos. Qué coincidencia.

    Un saludo literario desde Oviedo y buen fin de semana.

  6. Hola de nuevo, Isaac.

    Acabo de leer unos consejos del amigo Ernest Hemingway en http://www.ciudadseva.com, del escritor latinoamericano Luis López Nieves. Está muy bien esta web con un montón de relatos, poemas, textos literarios, etc. Aquí los dejo por si le sirven a alguien. Ojo al número 7.

    Un saludo literario desde Oviedo.

    Varios consejos

    Ernest Hemingway

    1. Escribe frases breves. Comienza siempre con una oración corta. Utiliza un inglés vigoroso. Sé positivo, no negativo.

    2. La jerga que adoptes debe ser reciente, de lo contrario no sirve.

    3. Evita el uso de adjetivos, especialmente los extravagantes como “espléndido, grande, magnífico, suntuoso”.

    4. Nadie que tenga un cierto ingenio, que sienta y escriba con sinceridad acerca de las cosas que desea decir, puede escribir mal si se atiene a estas reglas.

    5. Para escribir me retrotraigo a la antigua desolación del cuarto de hotel en el que empecé a escribir. Dile a todo el mundo que vives en un hotel y hospédate en otro. Cuando te localicen, múdate al campo. Cuando te localicen en el campo, múdate a otra parte. Trabaja todo el día hasta que estés tan agotado que todo el ejercicio que puedas enfrentar sea leer los diarios. Entonces come, juega al tenis, nada o realiza alguna labor que te atonte sólo para mantener tu intestino en movimiento y al día siguiente vuelve a escribir.

    6. Los escritores deberían trabajar solos. Deberían verse sólo una vez terminadas sus obras, y aun entonces, no con demasiada frecuencia. Si no, se vuelven como los escritores de Nueva York. Como lombrices de tierra dentro de una botella, tratando de nutrirse a partir del contacto entre ellos y de la botella. A veces la botella tiene forma artística, a veces económica, a veces económico-religiosa. Pero una vez que están en la botella, se quedan allí. Se sienten solos fuera de la botella. No quieren sentirse solos. Les da miedo estar solos en sus creencias…

    7. A veces, cuando me resulta difícil escribir, leo mis propios libros para levantarme el ánimo y después recuerdo que siempre me resultó difícil y a veces casi imposible escribirlos.

    8. Un escritor, si sirve para algo, no describe. Inventa o construye a partir del conocimiento personal o impersonal.

    • A mí me gusta la 6 ;), claro que yo siempre he sido un antisocial… La 7 no la había leído, y eso que tengo el On writing que recoge todo lo que dijo Hemingway sobre escribir (menos mal que no le gustaba hablar de ello). Le volveré a echar un vistazo.

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