Cómo tener suerte

Hace unas semanas hablé de la suerte una vez más. En aquel artículo nombré un libro, se titula The luck factor, es del psicólogo social Richard Wiseman y en él trató de estudiar cómo tener suerte. O mejor dicho, qué diferencia a la gente que tiene buena suerte de la que se considera desafortunada.

No está en español que yo sepa y alguien me ha preguntado si puedo seguir hablando un poco más de esa suerte, ya que al fin y al cabo va a ser lo que tenga el mayor papel en la carrera de un escritor y en la vida de cualquier persona en general.

Cómo tener suerte según Richard Wiseman

Las tesis del libro se resumen en 4 cosas que diferencian a los afortunados del resto. La mayoría ya las he nombrado alguna vez, de una forma u otra. Pero por aquello de reunir todo el tema bajo una misma bandera, son estas 4 cosas.

1. Maximizar la probabilidad de las oportunidades

Wiseman habla, ya lo vimos, de la mentalidad de estar abierto a oportunidades. Aquellos que lo están, detectan más y son por tanto más afortunados. En realidad, las oportunidades están ahí para todos, pero los que más suerte tienen las «ven» y actúan.

En ese mismo sentido también habla de otro factor que ya comenté en su día y explica muchos éxitos literarios, la capacidad de tejer una red de contactos.

Wiseman lo llama una «red de suerte», pero básicamente es lo que ya conté sobre Hemingway y cómo encierra la clave para triunfar: tener contactos en los lugares que importan.

Ernest hizo todo un trabajo «político» de medrar y arrimarse a quienes custodiaban las puertas que quería abrir, y le dio resultado.

2. Escuchar a la intuición

Wiseman habla de que los afortunados se guían por sentimientos e intuiciones. También de que cultivan una actitud encaminada a potenciar esa intuición: meditan, reflexionan sobre esas intuiciones…

En general y en lo referido al arte, uno debe dejar de escuchar a los demás (por supuesto me incluyo y no sé bien qué haces leyendo) y escucharse más.

Dejarse de estudios de mercado y opiniones durante el proceso artístico y tratar de indagar en uno mismo para sacar lo que llevamos dentro es, sin duda, lo mejor que podemos hacer.

No sé si lo afortunado como afirma Wiseman, pero sí lo mejor en general.

3. Esperar buena fortuna

Como ya vimos, la suerte es, al menos en una pequeña parte, una cuestión de profecía autocumplida. Por eso, los que se definen como afortunados también creen que el futuro será mejor que el pasado.

Más de dos veces he oído que lo que escribo es pesimista y más de cuatro he dicho que es todo lo contrario, pero la gente lee lo que quiere leer.

La prueba básica de que el pesimismo no vive aquí es el hecho de que sigo escribiendo cada día. Si no creyera que merece la pena y que el día de mañana será mejor que el de ayer, obviamente no lo haría.

4. Convertir a todo tipo de suerte en buena

Este es el último gran rasgo de las personas afortunadas y que explica cómo tener suerte. Sea cual sea dicha suerte, la convierten en buena, así de sencillo. ¿Cómo es posible hacer tal cosa? Ya lo destripé hace un par de semanas, para eso se usa algo más poderoso que la suerte, las historias.

Mediante la narrativa moldeas a la suerte y, por eso, los más afortunados se convencen de que lo que les ha ocurrido (y que a lo mejor no parece tan bueno a priori) será lo mejor a largo plazo. También piensan en cómo algo que ha sucedido podría haber sido peor o no se paran demasiado a vivir en situaciones negativas, sino que están de visita lo menos posible, antes de ir a buscar otra oportunidad.

Las dos primeras son aplicaciones prácticas, las dos segundas son más bien aplicaciones psicológicas de cómo tener suerte.

Ya lo he dicho alguna vez, estamos en un juego de probabilidades ínfimas, ¿qué se puede hacer en esos casos? Tirar más veces el dado, no hay otra.

O dicho de otro modo, escribir todo lo que se pueda, tocar todas las puertas, seguir escribiendo, seguir enviando algo a un concurso, a una editorial, seguir tirando el dado… Así es como tienes suerte.

Puede que ese dado tenga demasiadas caras y sea muy difícil que salga la nuestra. En esos casos no podemos cambiar dicho dado, porque el juego literario es el que es, pero al menos podemos intentar realizar todas las tiradas que podamos antes de que se nos acabe el tiempo. Esa es la manera de poner las probabilidades (un poco al menos) a favor cuando no parecen estarlo.

En cuanto al segundo punto práctico, estoy agotado de decirlo, con lo que no quiero imaginar lo harto que estarás tú.

Deja de escuchar al resto y empieza a escucharte a ti mismo. Deja de leer cosas como esta y escribe. Deja de buscar opiniones, deja de intentar leer la mente de los demás y trata de leer la tuya, antes de que esté tan llena de otros que sea imposible escuchar tu propia voz entre tanto jaleo. Trata de pensar mejor y más hondo y escribirás mejor y más hondo.

A escribir correctamente se puede enseñar, pero esa clase de pensamiento y mirada que tienen los mejores escritores y que coge forma en la escritura debe ser propia por definición y no se puede transmitir.

Esto es lo que Wiseman tiene que decir sobre cómo tener suerte, y no anda desencaminado.

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