Creo en el amor

Creo en el amor

No sabemos una mierda de amor.

Lo vendemos barato en fiestas tontas, lo crucificamos con palabras estúpidas en estados de Whatsapp, Twitter o Facebook. Y a eso lo llamamos amor y nos quedamos tan orgullosos, mostrándolo a los demás, muchas veces sin resistir la tentación de predicar, para que vean qué bonita nuestra fachada.

Como si a alguno de esos demás les importara.

Y una noche llegas tarde a casa y el amor se aparece y te saca las entrañas, porque es lo que hace si es verdadero, tira de ellas y las deja por el suelo.

¿Quieres ver el amor? Amor es esta imagen y no lo de días atrás con la estupidez de San Valentín.

Estás viendo el amor

Este chico sacó a su hermana pequeña de debajo de los escombros de su casa, destruida por la guerra que desangra Siria. Se la lleva con él sin saber adónde y con ellos camina el amor. Puro y verdadero.

Y dejo la imagen aquí, porque si alguna vez alguien me quiere hablar de amor, podré señalar esto sin decir nada y seguir con lo que estuviera haciendo, sin tener que perder más tiempo.

Hoy creo en el amor como el que más, porque lo estoy viendo, mis entrañas no están tranquilas y es tan poderoso que asusta y, a veces, hasta gana alguna batalla.

Creo en las palabras y aún así en que podría usarlas todas y no bastarían para esa imagen, amor de verdad. El rostro del chico, cómo se agarra su hermana, cómo se coge ésta al brazo que la sacó de debajo de las piedras, alejándose de un hogar que ya no existe.

Bah, las palabras se vacían al tocar la imagen.

A ese chico, su padre y otro hermano pequeño que tiene no les queda nada, sólo amor. Y seguramente no baste aunque sea el verdadero, porque esto es la vida y no los cuentos.

Esa niña, desde que nació, sólo amó y jugó y, al parecer, ésta es su recompensa por hacerlo, según todos esos que dicen que atraes tu suerte o que todo tiene un sentido.

Sólo con amor habrán de seguir intentándolo, en una guerra en la que son piezas de ajedrez para los bastardos habituales: el poder, la religión y el dinero.

5 responses

  1. Me identifico con cada una de tus palabras. Y también creo que el amor verdadero nada tiene que ver con fechas, ni flores, ni alianzas.
    Gracias por tus palabras

  2. No, gracias a ti por dejar unas cuantas, porque pienso que la foto las merece.

    La primera vez que la vi me golpeó como una tonelada de ladrillos y espero que no me olvide nunca de esa sensación.

  3. Amor es la palabra mas prostituida de la historia. Prostituimos la esencia misma del AMOR (imposible concebirlo en minúsculas si es real) en cada 14 de febrero absurdo, vacuo, pueril. Prostituimos el AMOR cada vez que lo usamos como moneda de cambio, como chantaje. Amar es entrega, es renuncia. Prostituimos el AMOR cada vez que lo exhibimos como un trofeo en lugar de susurrarlo con el trocito de alma que regalas en cada palabra a quien amas de veras. Se ama en silencio (bueno esto es cuestionable) y se ama sin calendarios, sin relojes, sin anuncios de televisión por medio que te “enseñan” cómo materializar ese amor. Se ama sin distancias, sin puntos cardinales, sin horarios, sin pautas, ni patrones, ni guías, ni caminos. Se ama cuando logras disfrazar mares de lágrimas negras con una sonrisa, con las manos tendidas.

  4. Es triste pero es la realidad…lo valioso de la imagen, así como los comentarios…es que sus protagonistas se bastan y se sobran con estar uno cerca del otro, aunque todo lo que les rodea ni se lo merecen ni se lo buscaron…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *