Criado por aforismos

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Fui criado por unos padres que hicieron todo lo que pudieron y por un puñado de aforismos al final de unos libros que había siempre cerca de mi cama. Se trataba de las Selecciones del Reader’s Digest, en realidad unas revistas que recopilaban artículos y lecturas de todo tipo.

Estirando el brazo, tocaba los lomos desgastados y sacaba uno de ellos, para leer a la luz de la lámpara.

Estos días, he vuelto a mi pueblo para pasar la Navidad, y aún están al lado de mi cama, viejos y desgastados de tanto que los sobé.

En esos libros-revista, cuando el final de alguno de los artículos no encajaba perfectamente con la página, se rellenaba el hueco restante con esos aforismos, con algunos chistes que nunca me hicieron reír o con alguna cita o hecho curioso.

Ahora que los hojeo de nuevo tantos años después, no encuentro dos que siempre recordaré: «Cuando conoces un secreto lo dominas, cuando alguien más lo conoce te domina a ti». A ese le hice caso pero: «Pensar en el pasado es como correr tras el viento» es una semilla que cayo en piedra y por eso paso de nuevo esas páginas un poco acartonadas.

He aquí otro de esos ejemplos de aforismos que hacían de maestro de un crío probablemente demasiado pequeño para tanta ínfula.

Y he aquí la historia de Harry Houdini, una muestra típica de las lecturas que contienen.

Cuando era pequeño, me encantaban los magos. Quedaba mesmerizado los domingos por la tarde con los shows de David Copperfield en los que hacía desaparecer la estatua de la libertad o atravesaba la muralla china.

Como se puede ver, las lecturas eran de lo más variopinto y he aquí un crío que leía sin entender mucho cosas como: «Omán, el guardián del Golfo Pérsico». Geopolítica para niños, ya que los libros de Ivanhoe y Moby Dick, ilustrados por Bruguera, ya los tenía demasiado vistos.

No todo eran artículos, recuerdo también una sección, llamada «Enriquezca su vocabulario», que me enseñó unas cuantas palabras y que en los libros no se escribe, así que anotaba mis respuestas en un folio aparte.

Por supuesto, no podían faltar esos anuncios publicitarios de la época, junto con otros que incluían cupones de pedido para productos estrambóticos. Los enviabas y esperabas durante casi un mes a que llegara una respuesta y una compra casi siempre decepcionantes. El Aliexpress de los ochenta.

He pasado un rato en la infancia y lo he compartido porque de veras que no aprendí el proverbio de correr tras el viento, pero al menos me ha llamado la atención el artículo de: «Cómo hacer todo mejor sin esfuerzo» que aparece en la primera imagen. Y resulta que un viejo libro de hace más de 30 años contiene, en su página 107, la respuesta que todo el mundo está buscando.

En serio. Resulta que el secreto estaba en esas hojas algo despegadas por culpa de ese pegamento gomoso para encuadernar que no sujetaba nada.

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14 respuestas

  1. De pequeño adoraba esas revistas, jajaja! Imagino que habrán envejecido un poco mal y que no resultarán a día de hoy tan “interesantes” como en su época, pero lo que más recuerdo no son los artículos, sino los “chistes”, anécdotas y tonterías con las que rellenaban el espacio al final de los mismos.

    Me ha hecho gracia leer un artículo en el que se mencionaran esos textos que yo también devoraba de niño. Al final, creo que lo importante no es lo que uno lee, sino que lea. Que durante la infancia, adolescencia y siempre, en general, tengamos libros, revistas o lo que sea para leer a nuestro alcance.

  2. Hola, Isaac.

    Pues curiosamente yo le compro a mi madre desde hace un año y pico o dos esas mismas revistas, en formato muy pequeño, de Reader’s Digest.

    Está bien volver de vez en cuando a visitar nuestra infancia, a recuperar ese niño que un día fuimos y que casi siempre desaparece, desgraciadamente, al hacernos mayores.

    Yo, de pequeño, devoraba los “Don Miki” con “Los apandadores”, el Tío Gilito, los sobrinos… También leía libros de aventuras como tantos críos. Siempre me ha encantado leer y es algo que nadie tuvo que inculcarme o fomentar en mí.

    También te confieso que mis padres hicieron todo lo que pudieron por mi hermano y por mí, que mi padre, al igual que el tuyo, tuvo que empezar a trabajar muy joven descargando sacos de un camión (con 15 años) y que yo, al igual que tú, no creo que tengo esa capacidad de sacrificio enorme, casi extraterrestre (no exagero), que tuvieron ellos.

    Un saludo literario desde Oviedo y disfruta de estos días navideños.

  3. Hola:
    No es un aforismo sino una cita de Kieerkegaard pero muy perturbadora:
    “El estado más doloroso del ser consiste en recordar el futuro, sobre todo el que nunca tendrás”.
    También es instigadora de buscar lo que se anhela y no quedarse en los límites. No lo leí en ningún margen de hoja.

  4. Mi padre adoraba ésas revistas y yo me las leí a todas. Pienso que desperté mis ganas de ser escritor con ellas… Enriquezca su vocabulario, La risa remedio infalible, Mi personaje favorito. etc. etc. Gracias por tu post. Y sí… aprendí algunas cosas… un siempre aprende algo.
    Bendiciones.

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