Devuélveme mi noche rota, de José Morand

Devuélveme mi noche rota

No hago reseñas literarias, no sé cómo se hacen, hay gente muy buena por ahí que se dedica a ello en sus webs y son muy recomendables. Sin embargo a veces hablo de libros, libros de otros. Hoy es una de esas veces y el libro es Devuélveme mi noche rota de José Morand.

El título hace referencia a la letra de una canción de Leonard Cohen y es que este libro y la música son indivisibles. Compuesto de capítulos cortos, cada uno hace referencia a una canción y cuenta algo, lo que sea, que en la vida del autor se relaciona con la tonada que encabeza como título (tonada es una palabra que repite mucho para hablar de canciones, es curioso que a mí me resulte extraña).

Cada capítulo, cada canción, es un retazo de la vida del que escribe, con ritmo bueno y desordenado. Ahora es un chaval que festea en “La aurora”, luego es el padre con mas de cuarenta y un capítulo después vuelve a tener veinte y estudiar bellas artes. Pinceladas con buen pulso narrativo y es que si yo escribiera sobre mi vida (que no creo) también tendría que hacerlo así, destellos y recuerdos sin orden ni concierto, con las aristas borrosas porque apenas me acuerdo de la mayoría de mi pasado. En el caso de José Morand, la música le ayuda a hacerlo.

Cuando uno escribe, enseguida salta una voz en tu cabeza que te dice que tienes que mantener la atención del que lee como sea, que no quieres que se vaya y para eso a lo mejor has de impresionarlo, con giros de guión espectaculares o una acción constante en la historia. O bien, a veces, se recurren a estilos recargados para que el que lo lea vea qué listo es el el que escribe. No es éste el caso y eso es lo que diferencia a los que escriben bien de verdad, como Morand, esa capacidad de enganchar a la lectura contando lo más cotidiano y contarlo sin florituras, sin palabras de más, con un estilo cuidado y sobrio que no tiene trampa ni cartón. No verás largas frases anidadas ni metáforas a cada paso y no le hacen falta para contar la historia y que quieras seguir leyendo.

Al final, Devuélveme mi noche rota es la vida cotidiana y nada más, una vida con un fondo melancólico como si fuera esa canción de Cohen que le da el título. La vida es el trabajo, la vida es la familia, la decadencia con la edad, la fiestas de chaval y la confusión constante, los cambios, los hijos, la soledad y lo difícil de una conexión con otros más allá de la superficie. A ratos podría ser la vida de cualquiera de los que leemos, nos conectamos a Internet y pagamos facturas. Y así, sin grandes giros y sin intentar impresionar, quieres seguir leyendo hasta el final esta crónica desordenada hacia ninguna parte.

De fondo está el (aparente o no) sin sentido que todo eso tiene en ocasiones. Hay pocos momentos alegres en el libro, pero la música hace a la mayoría soportables y algunos hasta merecen la pena, y es que tenía razón el bigotudo que dijo que la vida sin música es un error.

He de confesar que apenas reconocí un puñado de canciones de las muchas que aparecen en el libro. Un libro bien escrito, que se aleja del gusto masivo, con una edición electrónica de la editorial Sin Errata a la que se le nota cuidado y cariño.

Y ya está, porque no hago reseñas, no sé cómo se hacen, Devuélveme mi noche rota me gustó, no sé qué se dice aparte de esto.

6 responses

  1. Me ha gustado tu opinión acerca del libro, invita a leerlo… Respecto a lo dicho por el (misógino) bigotudo y (salvo al final) siempre lúcido pensador, no tengo nada que objetar. Estoy de acuerdo. Gracias. Un saludo.

  2. Hola.

    Estoy de acuerdo con Rachael, Isaac. Tu comentario acerca del libro hace que quieras leerlo. Es bonito el título: “Devuélveme mi noche rota”. Dices que la obra retrata “una vida con un fondo melancólico”. Aunque no afirmases esto, se intuiría fácilmente por ese título.

    Por otra parte, este post me recordó a la novela “Tokyo Blues”, de Murakami. La leí hace unos años y me gustó mucho. En esa historia tiene mucha importancia, también, la música. Aunque no se trata de varios temas, sino solo de una canción de Los Beatles. En realidad, el título original es “Norgewian wood” (“Madera noruega”) porque así se llamaba el tema de los chicos de Liverpool, pero a la editorial no debió de parecerle un título con gancho y por eso lo cambió. Un día habría que hablar de la costumbre de modificar los títulos originales de los libros (como pasaba antes con las películas. Ahora me da la sensación de que ocurre menos). Te invito a escribir un post sobre esto. Pienso que deberían respetarse los títulos originales a no ser que al traducirlos quedase algo extraño o sin sentido.

    Finalmente, afirmas que es un texto “que se aleja del gusto masivo”. Para mí ésos son los mejores y más interesantes. Y estoy de acuerdo contigo en que no hace falta tratar de impresionar al personal para escribir buena literatura. En la sencillez está la virtud, aunque algunos (o muchos) autores piensen que cuanto más rebuscado y florido es el texto mejor porque así se ve lo cultos e intelectuales que son.

    Un saludo.

  3. Hola, Isaac
    Te agradezco el comentario o crítica sobre mi libro.
    Recopilo opiniones, favorables o desfavorables, que voy almacenando en mi blog. Como he visto que adviertes que hay que pedirte permiso para citarte, es lo que hago: si te parece, copiaré un fragmento de lo que has escrito sobre el libro, que aparecerá en cursiva en mi blog

    Si te parece mal, pues nada

    Un saludo

  4. buenos dias. ahora estoy leyendo el libro y me esta gustando mucho. lo compre tras echarle un vistazo, sobretodo porque habla de canciones y discos, aunque ello sea una excusa para contarnos situaciones de su vida , por parte del autor. me gusta el estilo directo y se aprecia su dominio del lenguaje, sin hacerse pesado nunca. en definitiva , una sorpresa agradable y vitalmente musical.

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