Días extraños

Días extraños

Ese era el título de una película que quise que me gustara, pero me dejó un poco frío y es que estos siguen siendo días un poco raros y perezosos que van hacia ninguna parte. Para mí eso fueron siempre los veranos desde que ya no recuerdo ser un crío. Pueden ser mejores o peores, se arrastran lentos e Internet se queda desierta. En estos días escribo yo también hacia ninguna parte y de nada en concreto.

Todo el que pasa por aquí sabe que más temprano que tarde se va a encontrar pelos de la barba de Hemingway. Una vez dijo algo que se perpetuó.

“El mundo rompe a todos y después, algunos son más fuertes en esos sitios que se rompieron”.

Por razones que no vienen al caso aprendí de un viejo instructor de boxeo que no creo que haya leído a “Papa”. Él me enseñó que cuando un golpe deja herida, el tejido cicatrizal que la acaba cubriendo es menos resistente. Así que sangras más fácilmente si de nuevo te aciertan en ese sitio, ya sea el golpe de un enemigo, de las cosas que se acaban o de alguien que no pensabas que dejaste que se acercara tanto como para tocarte si quiere.

Y así vives, cada vez un poco más deformado con el nuevo golpe, más feo, más fácil que sangres cuando alguien toque de nuevo ahí. El común de los mortales no se hace más fuerte en los sitios que se rompieron y es posible que no existan esos algunos elegidos y Hemingway mintiera. Me parecería bien eso, porque muchas veces es necesario mentir para crear lo bueno.

Quiero pensar que de verdad algunos se hacen más fuertes, para los que no, he aquí la paradoja, pues esto escribió Palahniuk en su legendario El club de la lucha.

El club de la lucha
Así que hay que ansiar cicatrices y resulta que no acabas siendo más fuerte en ellas, en los sitios que te rompieron, al contrario.

7 responses

  1. Hola, Isaac.

    Bonito post. Me parece muy lírico (una aparente contradicción hablando de sangre, cicatrices y heridas).

    Es cierto y precisamente lo pensé hace poco. Los reveses que he sufrido en esta vida y los malos momentos deberían, en teoría, haberme hecho más fuerte y tengo la sensación (no sé si acertada o no) de que no ha sido así. Espero equivocarme, aunque tengo claro que por fortalecerme (algo que está muy bien para soportar tanto embate de todo tipo) no quiero volverme insensible.

    Un saludo literario.

    • Alberto, creo que das justo en la pregunta importante:

      ¿Puede alguien hacerse más fuerte sin volverse más insensible?

      No lo tengo claro, insensibilizarse es un medio de defensa y muchas veces lo único que funciona para poder seguir haciendo en situaciones difíciles. El veterano de guerra para seguir combatiendo o en situaciones más cotidianas, la necesidad de dejar de sentir para poder actuar y, muchas veces, salir de la situación o solventarla.

      Ser insensible suele tener connotaciones negativas, pero no lo veo así siempre. Es una forma, una herramienta, puede ser útil o puede dominarte, porque es peligrosa.

      He aquí otro de los miles de temas interesantes en los que no tengo una opinión del todo clara y creo que nunca la tendré.

      Gracias por comentar.

  2. Buen escrito Isaac, coincido en que no quiero morir sin cicatrices, y aunque me parece muy interesante tu punto de vista difiero en cierto modo, yo lo veo así: no son las heridas las que se encargan de hacernos fuertes, somos nosotros los que decidimos si nos levantamos, si curamos nuestras heridas, y las estamos protegiendo constantemente o si dejamos que ellas crezcan aun dentro nuestro ganándonos la batalla. Somos nosotros los que decidimos si aprendemos o no, y sí, la vida constantemente nos da donde mas nos duele y lastima la herida que aun quizás no sana pero si conocemos sus jugadas podremos saber que tipo de defensa podemos usar, hasta cierto punto. Pues es mi pensar aunque algo de cierto tiene tu punto de vista ejejej en fin es un placer leerte como siempre cuídate.
    Saludos ^^

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