El curioso estudio sobre cómo mejorar tu arte diciendo a todo el mundo que le den

Nebulosa oscura del dedo de Dios

Hoy, un apunte breve (según mis cánones) sobre escritura, creatividad y arte. Y, para que no se diga, es un apunte positivo.

No, no te has equivocado de web. Suele flotar por ahí la interpretación de que mis escritos son pesimistas, pero nada más lejos de la realidad. Lo que escribo aquí viene a poner el dedo en que escribir es un arte, así que, como tal, es complejo y va más allá de dedicarse cuando a uno le apetece, si se tiene intención de ser el mejor que pueda ser.

Por eso creo que merece la pena que uno sepa las verdades del barquero si pretende cruzar el río. Por qué eso se interpreta como pesimista, no lo sé, al contrario, pienso que es incidir en que, cualquier cosa que merece la pena, cuesta, y por eso tiene valor precisamente.

Pero que bueno, que un apunte positivo.

Escribe lo que te salga de… para hacer la mejor obra de arte que puedas

O, de nuevo pero con otra vuelta de tuerca, cómo ignorar a todo el mundo es lo mejor que puedes hacer para escribir bien. Este ya es un tema del que he hablado, pero quiero insistir por otro lado muy diferente al de aquel artículo, porque creo que merece la pena.

Esta web trata de escribir, no de vender, trata de intentar hacerlo lo mejor posible en lo primero (signifique eso lo que signifique para cada uno) no de lo segundo. Pero para hacer lo primero y de paso conseguir lo segundo, paradójicamente, deja ya de obsesionarte por dicho segundo y empieza a obsesionarte más por lo primero.

Ya dije en su día que, en vez de irte buscando géneros en los que encasillarte y etiquetas que te encierren, o en vez de hacer inservibles estudios de mercado para ver «de qué puedo escribir y que me lean», lo mejor es pasar de todo eso.

Teresa Amabile piensa lo mismo. Teresa Amabile, de la Harvard Business School, organizó un curioso estudio entre artistas a los que propuso crear algo a cambio de un pago por dicha creación (se debieron quedar de piedra al oír lo del pago). A otro grupo, más desafortunado en apariencia pero seguramente mucho más acostumrbado, le incitó también a crear para su estudio, pero lo harían por puro placer, pues no les iba a pagar nada. Vamos, lo que le suelen decir siempre a un artista por su obra.

Después cogió todos los trabajos y, sin que los participantes lo supieran, los mostró ante un panel de «jueces» que no tenía idea de quién había creado qué, o si lo había hecho por dinero o por el mero placer de crear.

La cuestión es que las obras del segundo tipo recibieron sistemáticamente mejores calificaciones en cuanto a calidad por dichos jueces.

Amabile decidió seguir sus indagaciones por ese camino y reunió a un grupo de chicas estudiantes de la universidad para hacer collages de papel. A la mitad les dijo que lo que hicieran sería juzgado por otros, a las otras que su estudio no estaba relacionado para nada con la supuesta calidad de lo que crearan, y que nadie iba a valorar su trabajo.

De nuevo mintió, y de nuevo el resultado fue que se crearon mejores piezas por parte de aquellas que pensaron que no iban a ser juzgadas por nadie.

Estos son ejemplos de cómo somos más creativos (y «mejores») cuando estamos movidos por la motivación intrínseca del arte en vez de por la recompensa externa.

Es decir, ¿quieres escribir bien, que es de lo que trata todo esto al fin y al cabo? Una vez más olvídate de los demás, olvídate de las modas, de lo que crees que el mundo quiere leer o de lo que gustará. Olvídate de géneros y sus clichés o normas, de corsés, juicios de lectores cero, beta u omega o cómo sea que se llamen ahora. Te estás saboteando inconscientemente por ese extraño y sutil efecto que ya comenté en su día y se ve reflejado en estos estudios…

Es decir, una vez más, ignora a todo el mundo y básicamente harás el mejor arte que puedas hacer.

Deja de pensar en qué dirán, en si gustará o no, en si esto tiene suficiente tensión o drama… Practica cada puñetero día de manera consciente, intentando hacerlo mejor y liberándote de todas esas cosas externas que no tienen que ver con el arte. Y conseguirás precisamente hacerlo mejor y mayor favor de todas esas cosas externas que no tienen que ver con dicho arte, pero nos obsesionan.

En serio, aunque sólo sea por lo liberador que es, fuck everybody si quieres escribir bien.

Y sí, que somos humanos y es imposible librarse completamente de eso, pero uno puede intentarlo un poco al menos y en vez de que le aten tres cuerdas, que le ate sólo una y que no abarque la mano con la que escribe.

¿Veis? Algo más positivo que esta clase de liberaciones, que te quitan un enorme peso de encima, no se me ocurre.

Foto: la nebulosa oscura del dedo de Dios, en la constelación Carina. Probablemente mi objeto espacial favorito.

12 responses

  1. Hola
    Buen consejo, aunque yo ya soy bastante anárquico y no me atengo a géneros, tal vez demasiado. Coincido plenamente.
    Un saludo.

    • El género es una necesidad a la hora de etiquetar y vender en pocas palabras, no una necesidad literaria. El género debe ser una herramienta más para contar la mejor historia posible, cogerlo, dejarlo, mezclarlo, estirarlo o seguirlo, según demande la historia.

      En mi opinión.

  2. Buenas.
    Justamente ando yo dándole vueltas a mi página web, estudiando el maldito SEO, las puñeteras palabras clave, los contenidos que podrían interesar a los lectores… Y ahora vienes tú con esta entrada para crear aún más incertidumbres.
    El 90% de lo que publico son relatos pero, estudiando a la competencia (aunque prefiero llamarles colegas), veo que no hay casi escritores que publiquen ficción. Se dedican a dar consejos sobre cómo escribir mejor, a subir reseñas literarias (que sí, que también es un género literario), o a divagar (algunos muy bien) sobre su proceso creativo… ¡Pero es que lo que a mí me gusta es publicar relatos y que la gente me ponga por las nubes o me pisotee por malnacido!
    Así que, gracias, porque tu semilla de hoy ha inclinado la balanza un poco más hacia la ficción. Y que le den al SEO y al SOA.

    • Aquí se suele tratar de escribir bien, para hacerlo, hemos de ser lo más libres posible de todos los corsés que rodean a la escritura, pero no son escritura, como los demás y sus opiniones, por ejemplo.

  3. Lo que llamo escribir sin expectativas en un artículo de mi blog (05/11/2016), “El mejor consejo para escribir mejor”.
    La presión y los cuentos de la lechera son nefastos en cualquier proceso creativo; la mentalidad del opositor les pertenece a los funcionarios, nunca a los artistas; el arte (incluyo escritura) pasa por otro lado, o pasa de lado; no puede ser una competición feroz, frívola y mundana de ganadores desalmados y perdedores rencorosos.
    Los verdaderos artistas están por encima de esas mezquindades y son generosos, por andar sobrados. Saben, por instinto, que todo cuanto les distraiga de su singularidad será ruido.
    Otra cosa es verse obligado a aceptar encargos, a cumplir tareas ingratas o a ejercer empleos variopintos por sobrevivir; sin duda, su obra maestra será encontrar la manera de vivir del arte (si no es de cuna privilegiada).
    Pero ya no te entretengo, Isaac, no sea que me digas que me den.

  4. Un aspecto que a mí me parece importante es el principio de si uno escribe para los demás o escribe solo para sí mismo. En el primer caso tienes que ser un vendedor más, y ofrecer al público algo que les interese y quieran conseguir. En el otro, eres juez y parte, y cuando te digas : vale la pena, serás feliz. Después de terminar puedes intentar que tu obra llegue a otros…

    • Por supuesto que después de terminar puedes intentar que llegue a otros, casi todo el mundo lo hará y debe hacerlo, yo lo hago. La cuestión clave es que, como comentas, lo interno es más satisfactorio y, no sólo eso, es que harás el mejor trabajo posible.

  5. Que grata y optimista entrada, Sr Jacob ¡Ja!
    Hablando en serio, es interesante lo que ocurre cuando tienes la opción de crear en libertad.
    Me entretuve leyendo los comentarios de tus lectores .
    Saludos Isaac.

  6. Me gusto mucho tu articulo, y creo que tienes mucha razón, y mas que nada, creo que pasa esto por la terrible ansiedad de pensar que no le gustara a esa persona o tu obra estará mal hecha, cosas de ese estilo.

    posdata: no creo que seas pesimista, creo que eres directo, eso me agrada.

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