El fin de Tres reinas crueles

el fin de tres reinas crueles

Hoy es el primer día, desde hace bastante tiempo, en que no me levanto y escribo Tres reinas crueles. Y no lo he hecho porque se acabó. Ya está. El primer manuscrito está terminado si es que esa palabra de verdad se puede atribuir a un manuscrito.

Por supuesto, quieres seguir reescribiendo, pero si tienes que hacer caso a ese impulso, no dejas nunca de hacerlo. En parte quieres seguir porque sabes que todo puede estar (mucho) mejor, en parte también es por el miedo a terminar y que la historia siga su curso, que los demás la vean y, quizá, vengan con horcas y antorchas hasta la puerta del castillo. Nunca sabes cuándo es el momento adecuado para dejar de reescribir, sólo sabes que tienes que dejar de hacerlo y un día cierras y dices: “ya está, se acabó”.

Así que ahora Tres reinas crueles sigue su curso, pero ya no es mío. Llegará el momento de las correcciones y de las pruebas, así que tendré que vérmelas otra vez con el protagonista y su camino. Pero eso ya llegará, hoy será otra cosa. Por medio habrá también un verano en el que todo se detiene un poco y, si los dioses de lo editorial quieren, en otoño verá la luz el libro, aunque sea la luz de esas antorchas.

Y al terminar te queda una extrañeza, un poco de vacío, está ahí algo exhausto y no quieres ni ver la historia. Mientras, la parte de reescribir no se calla y quiere pedir más tiempo, quiere volver y retocar. Es entonces cuando tarareas y no escuchas.

Antes de ese otoño (que en lenguaje editorial a veces es sinónimo de Navidad, yo sólo lo digo, aunque empujaré por mi parte lo que pueda) aún verá la luz algo más y será por mi cuenta. En mis objetivos siempre estuvo alternar lo editorial con lo propio. Y, por cierto, llegado dicho momento no olvidaré a los mecenas de Tres reinas crueles, su apuesta a ciegas y su paciencia, por la que estoy muy agradecido.

Como curiosidad, la novela la componen unos cincuenta capítulos (digo unos, porque el número exacto surgirá después de la corrección), en la carpeta que se llama “Quitado”, reposan treinta y seis, en la papelera que te permite tener el Scrivener para cada proyecto, hay unos cuantos más (ahí prefiero no mirar, la verdad). No todos son capítulos completos, pero bastantes sí y una buena parte pertenecen a cosas que pudieron suceder, pero no lo hicieron, como pasa en la vida. Quizá, y como curiosidad, alguno de esos pedazos los exponga en esta web.

Pues eso, que ya está, que hay una cruz con un epitafio encima del manuscrito y que Tres reinas crueles se puede reservar aquí.

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