El otro lado del péndulo

Consejos sobre escribir 2

Hace poco hablaba de cómo los consejos para «escribir bien» tienen filos, y que como te abraces fuerte a ellos te vas a cortar. También que hay que mirar bien todas las motivaciones en el fondo de esos libros y seminarios que prometen hacerte el último gran escritor de bestsellers. Son mentira, pero son como la lotería, mentiras que ansiamos creer.

Muchas de mis diatribas sobre estos temas vienen dadas por el hecho de que hay tanto libro prometiendo secretos, que digo yo que alguien tendrá que gritar lo contrario para restaurar el equilibrio en la Fuerza, un poco al menos. También porque de vez en cuando me gusta fastidiar y me voy al extremo para martillear bien el argumento principal que quiero transmitir. Y hoy me voy al otro lado como un péndulo.

Algunos toman mi postura ante los consejos de mercadillo como una justificación del todo vale, como una excusa para decir: «¿Ves? No hay nada que aprender, sólo tengo que dejarme llevar por mi genio. A la palabra no se la puede encerrar y muerte a cualquier norma». El problema con esto es que la escritura se ha vuelto un arte denostado porque existe la percepción extendida de que, como en el colegio nos enseñaron a transcribir dictados, todo el mundo sabe escribir.

Todo el mundo sabe redactar, pero eso no se parece en nada a escribir bien. Corrijo, que me acaba de entrar un mensaje y tampoco quedan tantos que sepan redactar.

Mientras que nadie se atrevería a coger un violín y creer que le puede sacar buenas notas, muchos piensan que pueden sentarse ante un papel y escribir grandes historias. No entienden que es como el instrumento musical, que como no te pases una vida leyendo a los mejores y escribiendo después mucha mierda, tu escritura será un asco, porque no eres especial y el talento es mentira.

Sin embargo da igual, estamos ciegos, nos creemos ese copo de nieve diferente, cuando la realidad es que si no tienes ni idea y tocas un piano será un desastre. Y lo mismo pasará ante la hoja en blanco. A mí me ha ocurrido muchas veces y me sigue ocurriendo casi cada día.

Da igual cuánto matice uno esto que acabo de decir, o da igual que reafirme que, efectivamente, yo soy de los que cree firmemente que las reglas hay que dominarlas antes de romperlas. Cada uno cogerá lo que lea como le convenga y hace poco Reverte contaba una anécdota personal que reafirma el triste estado de la percepción del arte de escribir. Hay que leerla.

Ya contaba en los comentarios de esta web que no hace mucho estaba hablando con un grupo de artistas (músicos todos) que aún creían que la escritura tenía mérito. La veían como una empresa muy difícil, más incluso que lo suyo. Yo les dije que la escritura es vista hoy como el «Esteso de las artes». Que en este país de milagros se escribe más de lo que se lee y nadie tiene en esa estima a la escritura, porque se piensa que, como en el artículo de Reverte, «cualquiera puede hacerlo». Obviamente, quien lo piensa es porque no ha leído apenas y ha escrito bien poco, porque no se ha empeñado en un arte.

Personalmente, ante los que creen en el genio natural o en que no hace falta practicar (sólo «ponerse cuando estás inspirado y volcar el alma») no hago caso.

Los que no creen en aprendizajes y rutinas, sólo en el talento, son como fuegos artificiales, un destello y después nada. La escritura, como todo arte, básicamente es apretar los dientes y resistir mientras escribes mucha mierda. Y hacerlo cada día hasta que desentierras tu voz propia, hasta que te has vuelto menos malo o a veces ni eso, porque nunca te libras de la sensación de querer quemar lo que has escrito.

Escribir es una insensatez, una carrera de fondo hacia (seguramente) ninguna parte. Así que has de estar loco y desarrollar tu capacidad de establecer rutinas y ser miserable. Pasado un cierto tiempo en el que escribes cada día, uno mira alrededor y no queda casi nadie de los de antes, que decía la canción. Sólo permanecen ahí esos otros dos tronados de turno, cada vez más pobres, cada vez más locos.

De los demás, ni rastro, pues ocurrieron otras cosas, pasó la vida y les preguntas por escribir y a lo mejor, después de encoger el ceño, te dicen: «Ah, sí, tengo que ponerme. El año que viene escribo mi novela».

Imagen de Caleb Roenigk

16 responses

  1. De igual manera que un compositor que crea partituras no es lo mismo que un músico que toca de oído una melodía escuchada segundos antes —aunque se ha dado en más de una ocasión en la historia que alguien lo hiciera bien pese a todo, pese a no saber de antemano cómo le saldría e, incluso, cómo lo hacía—, tampoco lo es un escritor que alguien que (sin conocimiento previo) decide escribir a vuelapluma una idea repentina. Para ser bueno se necesita conocer el valor de las palabras, saber lo que significan, cómo se oyen y qué expresan. No sólo para plasmarlas, también para comprenderlas cuando las lees. Para mejorar sólo se necesita práctica: ensayo y error, mucha lectura y mayor reflexión. Un artículo genial. Un saludo.

    P.D.: Ya sabes que soy una persona con gran criterio y que todo cuanto digo sienta cátedra, por eso no me he molestado en añadir: «he dicho», para no parecer soberbia…

    • Efectivamente no es lo mismo un músico que otro, yo personalmente me quedo con el músico que crea las partituras y está todos los días afinando el oído y practicando. El talento no existe, en mi opinión. Casos de puro talento, si es que son reales, resultan tan poco probables que mejor ni contar con ellos, son el mirlo blanco.

  2. Vaya me has desalentado un poco…pero en parte tienes razón. Aunque a veces escribir bien tampoco vale tienes que tener la suerte de gustar y que alguien te de la oportunidad de salir a la luz. Vamos que al final es cosa del azar. Supongo que eso da respuesta al porque un libro que es una mierda se convierte en un bestseller.
    Un saludo.

    • Efectivamente la suerte cuenta mucho. Por qué libros de mierda se convierten en bestsellers… está la suerte que toca a unos pocos basados en una fórmula y luego muchos otros miles que siguen la misma fórmula, pero se quedan en tierra porque las coincidencias no caen de su lado.

      Es lo que hay. Y no hay que desalentarse, con suficiente locura uno persiste…

  3. Hay que ser insistente, rutinario, lector, aplicado, entendedor de la vida que te rodea, y hala, a escribir como mejor se pueda, tal vez la diosa Fortuna te señale alguna vez con su dedo de pluma… porque ella también entra en el juego. Yo disfruto escribiendo, aprendiendo y si alguna vez hasta pueda que lo haga bien, pues maravilloso. Todo sin obsesionarse…

    • Como decía en otra respuesta, sí, la diosa Fortuna o como cada uno quiera llamar al azar juega un papel muy importante. Y qué suerte no obsesionarse ;P, yo lo hago, no lo concibo de otra manera y tampoco puedo evitarlo, la verdad.

  4. Creo que te contradices un poco. Contradecirse no es del todo malo, pero no expones tu postura de una forma clara y concisa. No lo haces porque criticas en primer lugar los libros que te enseñan a escribir y más tarde haces lo propio con aquellos que no leen esos libros. Yo veo cierta contradicción en estas dos posturas. ¿Está el mensaje que quieres transmitir entre ambos extremos? ¿Hay que liberarse de los corsés y escribir de forma honesta y sincera sin prestar atención a las reglas, no sin antes haberlas aprendido en una serie de libros, no todos, claro, sino en una concreta selección de los mismos? Esa es una posición muy ambigua.

    Yo creo que la persona que interrumpió a Arturo Pérez-Reverte en su momento de asueto llevaba gran parte de razón cuando decía que para componer música “hay que valer” y que, sin embargo, para escribir una novela no hace falta tanta valía. Quizá esto escandalice un poco, pero es indiscutible que no todas las actividades a las que una persona se puede entregar en su vida requieren la misma destreza y capacidad. Escribir es una actividad que, lejos de ser la más accesible y fácil de todas las disciplinas que podríamos citar, no es tampoco la más difícil y complicada. Todos (repito, todos) podemos escribir una novela. Sin embargo, ninguno de nosotros llegará a la altura de Cervantes y el Quijote. Todos (repito, todos) podemos componer una canción. Sin embargo, ninguno de nosotros compondrá una obra de la talla de la quinta sinfonía de Beethoven. La música es una disciplina más difícil y ardua que la literatura.

    Para escribir (componer música, pintar, ser arquitecto, médico, abogado o ingeniero) sólo necesitas amar la escritura. Tarantino, a quien muchos de nosotros consideramos un gran artista, tiene una frase al respecto que me parece espectacular: “If you just love movies enough, you can make a good one”.

    • Hola, Jose:

      Das en el clavo en una cosa, escribir, como hacer música, no es extremadamente difícil de hacer. Lo que está a la altura de muy pocos es hacerlo bien, y con hacerlo bien me refiero a hacerlo como los grandes. Eso está al alcance de unos pocos y esos pocos se pasaron la vida leyendo y escribiendo, igual que esos músicos que se pasaron la vida componiendo y tocando.

      Y lo que critico son los libros que prometen cosas que no existen ;P.

      Un saludo.

  5. Hola!

    Leí tu entrada “Escribir bien es no creer en nada” y tampoco te rasgues las vestiduras, porque se entiende perfectamente que no hablas de que todo vale ni animas al caos y al desorden (o igual un poco sí ;P). Está claro que podemos tomarnos algunas licencias al margen de la ley, pero habrá que ver todo eso del cómo, cuándo y dónde.
    Sobre el talento natural… Yo siempre he pensado que una persona con talento es alguien capaz de que algo en particular se le dé mejor de entrada, pero igualmente va a tener que sudar y practicar, porque ya lo dijo esa señora: “la fama cuesta” (<– vamos a sustituir fama por hacer las cosas medianamente bien, sin más).
    En cuanto la basura en las librerías, yo tengo la teoría de que la gente (generalizando un poco a lo loco) lo que busca cada vez más es entretenimiento fácil que no les haga pensar. En la tele ven basura, y si pillan un libro… idem. Así que bueno, aumenta la programación de mierda porque es lo que se demanda, y también la literatura de mierda.

    Qué genial el artículo de Reverte. Casi me meo.

    • El artículo de Reverte es genial, sí, y tristemente real. Tenemos tan distorsionada nuestra percepción que nos creemos mejores de lo que somos cuando cogemos un bolígrafo, igual que cuando valoramos otras aptitudes personales. De hecho está demostrado que siempre nos creemos más inteligentes e intuitivos que la media de la gente, lo cual es matemáticamente imposible, pero humanamente común.

      Siempre hemos buscado el entretenimiento y yo también. No todo el día se me va en rasgarme vestiduras y agitar el puño a los cuatro vientos, de hecho, al contrario. Igualmente en el pasado sin televisión en Internet la literatura “popular” también era la más vendida, esos folletines por entregas. Es lo que hay y está bien, pero personalmente a mí no me interesa dedicarme a eso.

      Hay gente, es innegable, que tiene una cierta inclinación natural a ciertas cosas, igual que es innegable que no hay nada más común que el típico genio fracasado al que le dijeron que tenía potencial, y en potencial se quedó. Creo que no hay frase más envenenada que decirte que tienes talento para algo. Con suerte, si uno es inteligente, no se lo creerá.

      Un saludo.

      • No quería decir que no podamos entretenernos, buscar el sentido de la vida durante veinticuatro horas al día sería agotador. Lo que quería decir es que el nivel ha bajado tanto que está más que claro que todo el mundo piensa que eso lo hace cualquiera porque sí, eso lo hace cualquiera. Hay buenísimos libros “solo” para entretenerse. Y buen cine y buenas series, y sin embargo lo que triunfa es “Mujeres, hombres y viceversa” y la literatura parece que va por el mismo camino. A ver, matizo, está claro que sigue habiendo literatura de calidad (y sigo hablando de entretenimiento), pero las novelas escritas por alguien que un día se levantó y decidió que quería escribir un libro crece y prolifera de una forma espeluznante por las estanterías porque parece que llega más lejos que todo lo demás.
        Hace un par de meses mi pareja se reía entre dientes en la otra punta del sillón. Cuando le pregunté que qué era lo que le hacía tanta gracia, en lugar de responderme me leyó un párrafo del libro con el que estaba… Si digo que era ABOMINABLE me quedo corta. Pues Best Seller, claro.
        Pero hey, es que escribir, escribe cualquiera.
        Y otra joya: El otro día alguien me dice que lo que necesita para que un libro le enganche es que no tenga palabrejas raras que no entiende. Igual va a ser eso y la clave está ahí mismo xDDD
        Entre entretenerse y todo esto hay una diferencia (¡joder si la hay!). Vamos a llamarlo tener mucho tiempo libre y gastarlo a lo loco sin que te importe un cojón en qué.
        ¿Es mucho pedir que haya un mínimo de calidad y de amor por las palabras por parte de alguien que se dedica a esto? Porque un escritor (y no hablo de un Gran Escritor) es un artista que debería amar su trabajo, no un médico practicando una colonoscopia. Es como si estuviésemos volviendo a las cuevas. Y con nuestra falta de criterio lectora premiamos la mediocridad.

        Hay una frase en la película Whiplash con la que estoy de acuerdo y no está de más tener siempre presente, especialmente en cualquier disciplina artística: “No hay dos palabras en nuestro idioma más dañinas que: buen trabajo”

  6. “los consejos para «escribir bien» tienen filos, y que como te abraces fuerte a ellos te vas a cortar”, “nos creemos ese copo de nieve diferente”

    grande! ^^

    “la escritura es vista hoy como el «Esteso de las artes»”.
    si la belén esteban puede escribir un libro y el paquirrín protagonizar un videoclip el único arte impoluto pasa a ser el dibujo ^^

    “Que en este país de milagros se escribe más de lo que se lee”
    ya, uf, duro horizonte.

    “La escritura, como todo arte, básicamente es apretar los dientes y resistir mientras escribes mucha mierda”
    poco más que decir. quizás que eso es lo que hay que hacer teniendo talento, imagina no teniéndolo.

  7. Compadre, creía que estaba loco, pero veo que hay mas de los míos, la verdad he leído mil blogs y consejos de como escribir un libro, dicen: sera bestseller automáticamente, jaja, mi estimado, usted ha dicho la verdad, pero hay algo que todavía no comprendo, se ha martillado que escribir, es eso, escribir y escribir aunque sea pura mierda, que al final si tienes algo de talento saldrá algo bueno, debo ser muy nuevo en esto porque cuando me obligo a escribir sin tener pizca de inspiración, escribo pura mierda, al final es una perdida fantástica de tiempo, porque debo borrar todo lo que escribí… mientras que cuando tengo ganas de escribir, no hay quien me pare, soy una maquina que no puede parar y de verdad salen cosas buenas, he comprendido que las reglas se hicieron para romperse, pero como dices, primero hay que conocerlas, te saludo, voy a buscar algo que hayas escrito, de todas formas tu forma de escribir me parece fantastica, saludos.

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