El salón de los héroes: Fernando Sorrentino

Mi pasión por escribir se forjó en el fuego del relato corto, es lo que comencé publicando, lo que mantuvo vivo el escribir durante mucho tiempo y si para mí hay un maestro que domina el cuento es Fernando Sorrentino.

El día que leí (hace mucho ya) “Existe un hombre que tiene la costumbre de pegarme con un paraguas en la cabeza” supe que acababa de presenciar una obra maestra. Su dominio de lo breve, su capacidad para pintar de surrealismo lo cotidiano, siguiendo la tradición latinoamericana de excelentes cuentistas, hizo que sintiera (que sienta aún) las más enorme de las envidias.

Y él ni lo recordará porque fue anecdótico, pero hace muchos años, lo menos siete y lo más creo que diez, tuvimos algún breve contacto por e-mail, yo estaba creando una revista literaria en Internet (figúrense, soñador que es uno), revista que de hecho vio varios números y cierto éxito, por entonces Fernando Sorrentino no sólo me animó, sino que me dio algún consejo y me permitió incluir en ella algunos de sus, siempre excelentes, siempre perfectos, relatos.

Cada vez que releo algo suyo me recuerda lo mucho que aún me queda para domar la palabra y que haga lo que yo quiera, pero también me incita a seguir intentándolo, a seguir escribiendo, para que algún día pueda yo hacer algo que mire a ese hombre del paraguas y pueda guiñarle un ojo porque es un (mínimamente) digno compañero de camino.

Porque es un genio, porque en el fugaz lapso que lo conocí se comportó aun como mejor persona que escritor (y mira que ya es decir) y porque cada vez que lo leo me anima a ser mejor cada día, Fernando Sorrentino tiene un lugar especial en mi particular salón de los héroes.

Uno calentito y de privilegio.

Gracias maestro.

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