El secreto para escribir bien

ten un gato para escribir bien

Ya que al parecer todo el mundo busca el secreto para escribir bien, no hace falta seguir buscando. La escritora Muriel Spark ya lo reveló hace mucho.

Es este:

Ten un gato.
Si quieres concentrarte profundamente en algún problema, y especialmente en algún escrito o trabajo sobre el papel, deberías adquirir adoptar un gato. A solas con el gato en la habitación en la que trabajes, el gato, invariablemente, se subirá a tu mesa y se colocará bajo la lámpara. La luz de la lámpara le proporciona al gato una gran satisfacción. El gato se acomodará y permanecerá sereno, con una calma que trasciende cualquier entendimiento. Y la tranquilidad del gato te irá afectando gradualmente, sentada en tu escritorio, de manera que todas las cualidades excitables que impedían tu concentración se recompondrán y le devolverán a tu mente el autocontrol que había perdido. No necesitas mirar al gato todo el tiempo. Su presencia es suficiente. El efecto del gato en tu concentración es remarcable, y muy misterioso.

Francamente, las palabras de la autora inglesa son mejores, y mucho más efectivas para escribir bien, que el 99% de los consejos que veas por ahí.

Por supuesto, eso incluye cualquier cosa que leas en esta casa.

La cuestión con la escritura es que nadie te puede enseñar a hacerlo «bien», no es como otras disciplinas.

En esas otras, entrenadores o maestros pueden hacer que, de manera objetiva, observable y repetible, cantes mejor, boxees mejor, saltes más lejos, calcules correctamente las estructuras en un edificio.

Pero me temo que nada de eso es trasladable a la escritura. No de modo repetible y constante.

Incluso los cursos más prestigiosos de escritura, tan propios del mundo anglosajón, se ven envueltos en controversia cuando, cada dos por tres, los propios profesores que los enseñan dejan caer que no sirven para nada. Que no pueden enseñar a escribir.

Y son buenos autores, muchos consagrados, personas inteligentes y no un tipo cualquiera en Internet.

Si preguntas a diez escritores consagrados, y cómo llegaron a escribir lo que escribieron, acabas con quince respuestas diferentes, cuando en realidad la única verdadera es la del gato.

Sin embargo, creo que sí hay algo que se pueda enseñar: Principios.

Lo que pasa es que esos principios no te dicen cómo hacerlo y tampoco están muy llenos de glamour. Desde luego, no dan para vender un curso, mucho menos un máster de universidad prestigiosa, con autores consagrados (léase pobres) para sus clases.

Muchos cursos pueden mejorar la escritura en el sentido de evitarte errores fundamentales. Que te fijes más en la concordancia de los tiempos verbales, en la veracidad de lo que planteas, en una economía del lenguaje, en una expresión clara…

Eso es útil, pero uno puede saber usar el mismo tiempo verbal durante una escena, ser capaz de mantener la coherencia o expresarse de manera nítida, que eso no garantiza que vayas a escribir bien, sólo de manera concordante, lógica y nítida.

Eso es redactar correctamente, son los cimientos, pero no la casa. Es mi opinión que, de ahí a abrir Crónica de una muerte anunciada y que se te caiga la mandíbula, hay un trecho importante.

Así que me temo que no hay método sino principios, o hábitos, que tarde o temprano pueden hacer florecer algo, pero sólo a veces.

Yo no sé qué principios son, aunque la novelista Zadie Smith puede que sí cuando dijo:

    1. De niño, asegúrate de que lees muchos libros. Emplea más tiempo en eso que en otra cosa.
    2. De mayor, trata de leer tu propio trabajo como lo haría un extraño, o mejor, como lo haría un enemigo.
    3. No tengas una noción romántica de tu «vocación». O puedes escribir frases buenas o no. No hay un «modo de vida del escritor». Todo lo que importa es lo que dejas en la página.
    4. Evita tus debilidades. Pero hazlo sin decirte que las cosas que no puedes hacer no merecen la pena. No enmascares la duda sobre ti mismo con desprecio.
    5. Deja un espacio de tiempo decente entre escribir algo y editarlo.
    6. Evita pandillas, grupos y bandas. La presencia de una multitud no hará tu escritura mejor.
    7. Trabaja en un ordenador desconectado de Internet.
    8. Protege el tiempo y el espacio en el que escribes.
    9. Mantén a todo el mundo alejado de lo anterior, incluso a la gente que es más importante para ti.
    10. No confundas horas con logro.
    11. Di la verdad a través de cualquier velo que te sirva, pero dila.
    12. Resígnate a la tristeza que dura una vida y viene de no estar nunca satisfecho.

Y adquiere adopta un gato.

No rompe el principio 9, pues al fin y al cabo no le importarás lo más mínimo.

 

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14 respuestas

  1. Hola!! Excelente consejo de ti, aprendo mucho de tu blog. Y por ahora estoy mejorando un poco con mis escrituras…
    Ah, y gracias a mis siete gatos que me acompañan para escribir… Jajaj.
    Saludos!!

  2. Hola, Isaac.

    Lo cierto es que, como ha comentado Elizabeth, yo también aprendo mucho de tu blog. No llegaremos a escribir como Cervantes, Shakespeare, Murakami o Azorín, pero gracias a tus comentarios movemos las neuronas. Y en los tiempos que corren y con tanta imbecilidad que nos rodea (especialmente, catódica) eso ya es mucho. ¿O no?

    Un saludo literario desde Oviedo.

    PD: muy interesante, de nuevo, el artículo. Gracias.

    • Hola.

      Curioso. No sabía que a los libreros siempre os recomiendan tener gatos.

      Por cierto, vuestra librería, ¿está en Asturias? Lo pregunto porque el apellido Llera es típico del oriente del Principado.

      Un saludo.

  3. En realidad Llera viene de Extremadura que recibió mucha población asturiana en la Edad Media. Incluso hay un pueblo que se llama Llera. Aunque mi familia es de origen extremeño somos de Madrid y nuestra librería es exclusivamente online. Un saludo.

    • Ah, ok. No sabía que Extremadura recibió mucha población asturiana en la Edad Media. Curioso e interesante.

      Tengo que decírselo a mi mejor amiga cuyo segundo apellido es, precisamente, Llera.

      Aquí, en Asturias, también hay una localidad con ese nombre a pocos km de Oviedo.

      Un saludo y gracias.

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