El secreto para escribir de modo productivo y sin dificultad

el secreto de la buena escritura

Soy humano, sé que algunos lo disputan, pero lo soy. Por eso, cuando alguien cuya escritura respeto titula uno de sus artículos: ¿Cuál es el secreto de la buena escritura? Sé que:

  1. Ese «secreto» lleva más comillas de las que yo le acabo de poner y me va a decepcionar.
  2. Sabiendo lo de arriba, me va a dar igual y lo voy a leer de todas formas para pensar: «Lo que me esperaba, decepcionante».
  3. En el fondo, una parte diminuta de mí, esa que aún es la humana, va a querer que sea verdad y, sobre todo, no va a querer perdérselo, no sea que por una vez un escritor diga la verdad.

Ya he hablado alguna vez de Oliver Burkeman, que me parece un tipo muy inteligente, que escribe de vez en cuando en The Guardian y pone títulos como esos siendo el primero que sabe que son «mentira». Pero bien, la buena literatura es mentira también y eso no la hace de menos, al contrario.

Así que cuando uno de sus artículos se titulaba What’s the secret of good writing? sabía que iba a dedicar unos minutos a leerlo en vez de seguir escribiendo y que, al final, iba a sentir una leve decepción. No pasa nada, casi todas las cosas tienen peores decepciones en el fondo.

El acto antinatural de escribir

Escribir no es un acto natural. Nos hemos pasado la mayor parte de nuestra existencia sin hacerlo, el lenguaje hablado nos valía. Una vez inventamos la escritura, lo cierto es que sólo una pequeña «élite» la ha usado a lo largo del tiempo. Una vez la educación se extendió en países más avanzados, la mayoría de la gente la conoce, pero pocos la usan como medio de expresión habitual. Hasta hoy, donde todo el mundo tiene un libro.

De hecho, la escritura no es sólo un acto antinatural, Platón hablaba de que era incluso contraproducente, adormecía la memoria y la inteligencia, sería la ruina de nuestras mentes. Supongo que ya llevamos diciendo mucho tiempo que cualquier cosa «nueva» va a ser la ruina de algo.

Supongo que el hecho de que sea un acto antinatural en esencia —pues al fin y al cabo comunicarse se hace en compañía, pero escribir se hace paradójicamente solo—, hace que no sea algo fácil. Que por eso desde tiempos inmemoriales los que escriben ya hablan de que escribir es sangrar, algo a largo plazo, que no hay nada más complicado y que cueste más tiempo que «escribir bien».

Prepárate para la decepción

Si bien esa frase la he dicho más de dos noches, la cuestión es que Burkeman cuenta la historia de Robert Boice, un psicólogo estadounidense que decía haber desentrañado el secreto para una escritura «productiva y sin dolor». El título del libro que comentaba el secreto ya hacía ver que, como todos los que contienen secretos de verdad, iba a quedar enterrado en la oscuridad de las listas de ventas y las ediciones cortas: How Writers Journey To Comfort And Fluency. Ahí es nada.

Al parecer las copias de segunda mano que se podían encontrar rondaban las 135 libras, pero Burkeman, sufriendo de algo parecido a lo mío, y sabiendo que seguramente no merecería la pena, no paró hasta encontrar una ganga de copia por 68 libras de nada.

Lo leyó, reveló el secreto de Boice y ahora yo voy a hacer eso mismo.

Lo que Robert Boice sabe

El núcleo de los consejos de Boice, basados en talleres impartidos junto con sesudos académicos, no es que sea viejo, es que es el más viejo del mundo: Escribe cada p… día. Pero no se vayan todavía, aunque ese sea el efecto que los verdaderos y poco atractivos secretos tienen, porque hay un pequeño giro.

Boice recomienda escribir cada día, en breves y programadas sesiones, tan cortas como 10 minutos cuando estás empezando. Y poco a poco, ir alargando la sesión.

Burkeman arrojó el libro contra la pared, pero eso, precisamente era lo que Boice esperaba, porque la impaciencia es para él una parte enorme de por qué escribir causa tanto sufrimiento.

Según él, sus estudiantes le decían que no podían permitirse escribir tan poco, que había fechas límites, cosas que terminar. Pero eso probaba su tesis, que precisamente esa urgencia es la provoca el pánico y la procrastinación.

La tesis de Boice es, precisamente, cultivar esa paciencia necesaria porque en la escritura, la vía lenta es el único camino hacia adelante.

De hecho, el consejo más importante de Boice es: Cuando haya terminado el tiempo, para en seco, incluso si conservas impulso. Seguirlo es darle pábulo a la noción de que la escritura es una fuerza misteriosa que montar y domar cuando surge.

Él propone mirar a la escritura sin dramatismo, construir autodisciplina, que a largo plazo (y la escritura es un juego de MUY largo plazo) será mejor. Seguir escribiendo cuando ha terminado el tiempo es dejarse en manos de una inseguridad, según Boice.

Él pretende que uno tenga con la escritura una felicidad contenida, no una tormenta pasional. Al fin y al cabo, ese es el secreto para que las relaciones duren, mientras que lo segundo suele ser fogoso y corto en la mayoría de los casos. Un fuego artificial, que es lo que resulta, ciertamente, la etapa escritora en muchas personas.

Y ya está, aquí termina mi papel de revelador de secretos y que cada uno opine lo que quiera. Supongo que la mayoría lo hará en contra, pues ya se sabe, viva la pasión, la inspiración y todo eso. Es justo lo que esperaría Boice, y escucharía los alegatos apasionados negando con la cabeza, pensando que, precisamente, corroboran sus tesis.

18 responses

  1. Más que de secretos se trata de consejos, tengo unos ocho meses con las narices metidas en la web. buscando gratis la información que se imparte en los cursos de literatura o escritura creativa. No es por tacaño, mas bien por aislamiento cultural y economico. El vivir lejos de estas urbes donde se desarrolla la vida politica, economica y cultural es una limitante para mí. Y vaya que he aprendido cosas, gracias a ustedes los blogeros que nos comparten información valiosa. Ignoro las causas que puedan causar sufrimiento en los escritores. En mi caso lo unico que me hacia sufrir era el no poder hacerlo en forma literaria. Creia y ahora se que no soy el unico, que la escritura era un proceso puro de talento en que el escritor se sentaba frente a la maquina de escribir y aporreaba las teclas. ahora se que el trabajo, la reescritura, el estudio de la gramatica son tambien partes escenciales del proceso creativo, ahora solo lamento no haber conocido esta información hace treinta años.

    • Te cito: «el trabajo, la reescritura, el estudio de la gramatica son tambien partes escenciales del proceso creativo».

      Amén a eso, porque la escritura es eso.

      Un saludo y bienvenido.

  2. Bueno Isaac, te cuento que no estoy de acuerdo , porque he tratado con toda perseverancia de escribir algo que valga la pena cuando no tengo ganas de hacerlo, hacer una especie de costumbre de escribir todos los dias, que es lo que la mayoría de la gente especializada te aconseja, ¡que te diré!… bueno, puedo escribir todos los días en un horario definido hasta terminar de llenar paginas (de puro tedio), cosa que para mi (que escribo bastante rápido) significa a lo menos una decena de paginas, ¡pero!, aquí esta el pero, ¡escribo pura mierda!, nada que valga la pena, es el tedio mismo el que se refleja en mis letras , que no puedo. Es que si no estoy inspirado no sale nada bueno, la diferencia es que cuando estoy inspirado no puedo parar, no importa la comida, el trabajo, el sueño, nada… es escribir y escribir como loco, todo sale a montones y es increíble porque cuando al final paro y leo lo que escribí, es como si otra persona hubiera escrito eso, es mi estilo, que al parecer difiere mucho de la forma de escribir de los demás escritores, escribo sin ningún arco argumental, solo escribo las lineas que aparece en mi cabeza una tras otra. como que se extendió mucho esto, al final, a nadie le importa, solo a mi, gracias por leerme, un abrazo Isaac.

  3. He encontrado interesante el aporte/reflexión, pero lo que más me ha gustado es la forma en la que la has presentado.

    Gracias por compartir el “secreto”.

  4. Me parece un método interesante, muy coincidente con los principios de los pasos de bebé (“baby steps”) de que habla BJFogg en relación a la creación de hábitos.
    Para mí hay tres problemas que solemos mirar conjuntamente pero que son diferentes:
    1) La costumbre de escribir.
    2) La calidad del estilo.
    3) La estructura de lo escrito.
    El primero es el más importante porque si no solucionamos ese, no podremos solucionar ningún otro.
    Un saludo.

  5. Me ha gustado mucho la entrada de hoy, pero hay un trocito de tu texto que se puede aplicar a muchas cosas y que me ha encantado. Es este: “Él pretende que uno tenga con la escritura una felicidad contenida, no una tormenta pasional. Al fin y al cabo, ese es el secreto para que las relaciones duren, mientras que lo segundo suele ser fogoso y corto en la mayoría de los casos. Un fuego artificial, que es lo que resulta, ciertamente, la etapa escritora en muchas personas.” Es genial y muy cierto.

    Me encantan esos consejos con tanto sentido común, como los tuyos, aunque no sean la autopista hacia la gloria que esperamos que sean.

    Por cierto, aunque no tiene nada que ver con este post en concreto, tengo que decirte dos cosas: que me encanta el nuevo aspecto del blog, y que conozco a una chica del norte que, a pesar de que no tiene tiempo ni para dormir, ya va por la página 195 de “Tres reinas crueles”.

    Biquiños!

  6. Me encanta este blog.

    Hemingway ya decia lo de dejar de escribir mientras aun sabias lo que venia despues, y dejarlo para el dia siguiente (“the best way is always to stop when you are going good and when you know what will happen next. If you do that every day when you are writing a novel you will never be stuck. That is the most valuable thing I can tell you so try to remember it.”).
    Yo no creo que haya una contradiccion con lo que nos cuentas, y la inspiracion. Al final, se trata de construir las condiciones aptas para cazar (o mas bien recibir) esa inspiracion cuando se tercia.

    En lo que yo no estoy necesariamente de acuerdo, y retomo ahi el mensaje de Marcelo eggeling, es con eso de programar con antelacion los momentos de escribir, escribir a horas regulares, en un sitio concreto, tranquilo, sin ruidos, todos los dias la misma hora, la misma duracion… Esto es un consejo muy repetido y para mi muy dañino. No digo que no pueda ser de utilidad a mucha gente, pero para otros, puede ser hasta contraproductivo. Como para mi. Cuando comprendi que no hay obligacion de seguir esa norma. Que puedo escribir cinco minutos en el metro, o media hora que le improvisamente le saco al dia en un cafe con el ruido de gente alrededor, empece a producir como nunca. Marcelo, te recomiendo pasarte por la pagina de la escritora Robin Black, que tiene TDAH como yo, y comprobar otras alternativas al mito del escritor-officinista.

    • La cuestión con la forja de la disciplina es que (al menos para mí) no significa que uno tenga que ponerse solamente a una hora, en un lugar, etc. Es que hay que hacerlo entonces y también cuando «surja». Pero para la formación del hábito, sí, creo que es casi imprescindible cumplir, al menos dentro de unos márgenes, un cierto ritual. Nuestro común amigo Hemingway así lo hacía, de hecho ;).

      Y sí, claro, aparte de eso, en que te pones a trabajar tengas ganas o no, inspiración o no, por supuesto uno escribe también cuando le surge la ocasión o la musa, faltaría más. Así, si ha generado el músculo con la disciplina, la escritura en esos momentos será incluso mucho mejor.

      Un saludo.

  7. ¡¡Isaac!!

    Tu blog es uno de mis favoritos.
    Después de tanta cháchara solo tengo que decir que me tiraré de un puente.

    Iré a escribir, Adiós.

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