El sesgo del superviviente o cómo NO vender un millón de libros

El sesgo del superviviente

Sesgo del superviviente, conceptos extraños en sitios extraños, me gusta insertarlos. Creo que todo escritor debería estar familiarizado con este fenómeno comprobado, que para eso debe ser un observador avezado de las cosas de la vida. En realidad, todo el mundo debería conocerlo, pero para lo que nos interesa, si un escritor sabe lo que es, evitará que le vendan milagros.

El sesgo del superviviente consiste en que, cuando tenemos éxito en algo y analizamos por qué ha sido así, tendemos a exagerar el papel que han tenido nuestras habilidades, como la tenacidad, el talento, el arrojo o lo que sea. Además de eso, también procedemos por supuesto, a desdeñar el enorme papel que han tenido circunstancias externas que no controlábamos como: la pura suerte de que el editor leyera tu correo en vez de tirarlo a la basura, la coincidencia de que alguien conociera a otro alguien que te abrió las puertas, o que cierta persona encontrara tu obra y comente a sus seguidores que le gustó porque ese día estaba de buen humor.

Curiosamente, el sesgo funciona al revés en las desgracias. Cuando nos ocurre algo malo exageramos la culpa de las circunstancias externas y minimizamos nuestra propia responsabilidad en la cagada. Eso, aunque no sea muy halagüeño, es lo que se llama ser muy humano. Es un mecanismo de defensa psicológico al fin y al cabo, reconocer el papel de la aleatoriedad en nuestras vidas es terrorífico, así que tendemos siempre a proyectar una ilusión de control.

Cómo vender un millón de ejemplares

El sesgo del superviviente se puede ver en acción en todos esos libros que te dicen cómo hacerte millonario o, para nosotros escritores que tampoco estamos por encima del dinero ni la adoración, cómo hacerte famoso vendiendo millones de ejemplares, ser número uno en Amazon o «simplemente» convertirte en maestro. Son incontables los libros que prometen cosas así y explican el supuesto camino de milagros necesario. Y sin embargo, el número de millonarios y escritores famosos no crece a ritmo vertiginoso, sino que sigue como siempre.

De hecho, muchos los que han llegado alto nunca han leído uno de esos libros, igual que los que tienen éxito de verdad no llenan sus redes de frases de autoayuda sobre dicho éxito, no tienen tiempo.

Eso demuestra cómo el sesgo del superviviente nos afecta, cómo todas esas explicaciones de por qué ocurrió que vendimos tanto aquella vez no sirven para nada. Han jugado tantas circunstancias externas, ocultas o fuera de nuestro control en esos casos (de los que se da uno entre un millón) que es imposible reproducir la situación.

El propio George R.R. Martin reconocía, pues es un tipo inteligente, que aunque intenta reproducir su éxito con Juego de Tronos en libros nuevos, no lo consigue y no tiene ni idea de qué hace que un libro sea un best-seller.

Todos esos títulos de cómo vender un millón de ejemplares o cómo ser un escritor de éxito son dictados por el sesgo del superviviente. Podríamos hacer cada día exactamente lo mismo que hicieron Hemingway, Highsmith, Márquez o Christie y, sin embargo, no escribiríamos como ellos ni llegaríamos al mismo sitio, porque cada circunstancia era tan única, tan resultado de infinitas pequeñas cosas invisibles, que no puedes reproducir algo tan complejo como una vida o como escribir bien.

Ese engaño de quien predica sobre el éxito puede ser de dos tipos. Para empezar, puede ser autoengaño, no reconociendo que el prejuicio del superviviente está jugando su papel. Lo que dice es lo que a lo mejor le funcionó a él, pero no lo que funciona en general. En ese caso, el libro no es muy recomendable porque esta persona ni siquiera tiene cierta inteligencia como para reconocer el sesgo. Vive pensando que es un genio invencible y que puede enseñar ese genio como el Mesías a los hombres.

Por otra parte, si reconoce el prejuicio, pero lo escribe igualmente, entonces el engaño no es auto, pero se lo hace a los demás. Sabe que casi nadie que le lea alcanzará el éxito haciendo lo mismo, pero lo escribe igualmente porque sabe que venderá.

De hecho, la mejor manera de hacerse millonario es vendiendo cómo hacerte millonario y la mejor manera de vender muchos libros es escribiendo un libro sobre cómo vender muchos libros.

Las circunstancias, visibles y ocultas, que operan en una situación de éxito son tan complejas que es imposible unir las piezas y luego reproducirlas. Las circunstancias que rodean la vida de una persona, que la hacen como es y determinan el punto actual en el que se encuentra son también tan complejas, que lo que a mí me cura puede matar a otro.

Por eso, los libros que prometan el éxito, el número uno o números por millones son básicamente un engaño, auto o no, bienintencionado o no. Puede haber alguna pista que pueda ayudar, pero el sesgo del superviviente está ahí y es poderoso, todo el que escribe debería conocerlo.

Imagen: Strep72

15 responses

  1. Bueno, el término técnico no es que sea muy popular (…y dudo que a nadie le vaya a dar por soltarlo en una conversación “normal”). Pero es cierta esa tendencia a cegarse ante los factores que propiciaron que algo fuera bien y esa otra a proclamar a los cuatro vientos que fue todo gracias a uno mismo. Y de igual manera se puede aplicar a un escritor que a cualquier otro profesional e incluso aficionado. Sí, sin duda nos comportamos como humanos… Un gran artículo. Gracias. Un saludo.

  2. Es curioso, Isaac (siempre encuentro tus artículos curiosos), en mi primer libro, ese que todo el mundo coincide con un libro de autoayuda, especifico claramente y de manera reiterada que de ayuda nada. Que o uno se pone a trabajar o no hay quien le ayude desde fuera.

    Creo de manera sincera que el que consigue algo lo hace porque ha trabajado arduamente, y esto puede aplicarse a todos, incluidos nosotros dos. Por eso insisto a la gente a que haga algo en sus vidas, pero ya. Yo, a nivel particular, no creo en la suerte. Creo en que determinadas circunstancias nos ayudan y que otras nos lastran, pero que saber navegar a través de ambas y aprovechar su viento es cosa de nosotros mismos.

    Hace poco un gran amigo mío consiguió un trabajo mucho mejor que el que tenía: mucho más sueldo, más cómodo, más variable, coche, teléfono, portátil, horario genial,… Me alegré muchísimo por él, y consideré (y se lo dije) que todo eso lo había conseguido gracias a su esfuerzo.

    Creo que uno recoge lo que siembra salvo en condiciones muy particulares en las que las circunstancias nos empujan a extremos (una familia rica versus una familia pobre, por citar un ejemplo).

    El problema de pensar que la suerte viene de fuera es que atribuimos a otro nuestra suerte futura (y compramos su libro de un millón de copias). Pero, oye, por parte de su autor me parece todo correcto. Venderle un pez a un tonto rodeado de comida que quiere pagar me parece un objetivo divertido 😉

    Me ha gustado mucho el artículo. Compartido =)

    • Hola, Marcos, gracias por compartir antes de nada, y siento que tu libro lo metan en esa terrible autoayuda, pues yo lo tengo y no es así ;).

      Obviamente el esfuerzo personal cuenta, si no tiras el dado y si no te esfuerzas por tirarlo mejor o por tirarlo más veces, no tienes nada. Azar y esfuerzo juegan la partida y yo también pensaba en su día que la suerte no existía, luck is for losers y todo eso. Luego me hice mayor, uno de los signos es que pierdes esa sensación de invulnerabilidad e inmortalidad.

      Lo que ocurre cuando miras con frialdad es que sobrevaloramos sistemáticamente el efecto de lo que podemos controlar en situaciones positivas. Las frases de, «si te esfuerzas puedes ser lo que quieras» son bienintencionadas, pero ya se sabe que de eso está asfaltado el infierno. Muchísimos se esfuerzan y es obvio que pocos, muy pocos, llegan. Igualmente muchos lo hacen todo bien y la cosa sale mal, como decía Jean Luc Picard: «eso no es que seas un fracaso, es la vida».

      Si yo soy un gilipollas y me comporto como tal, recogeré claramente los frutos de eso que he sembrado, totalmente de acuerdo. Pero hay gente buena a la que le ocurren cosas malas, es algo constante. He visto a gente honesta, que se ha esforzado más que nadie, y que ha tenido que cerrar su empresa, verse arruinado, deprimido o enfermo. ¿Es porque no se esforzó suficiente o no hizo lo que pudo? Para nada, es porque en esta partida juegan también elementos muy poderosos fuera de nuestro control, llámese azar, suerte o lo que sea, y cuyo poder palidece frente a lo que podamos hacer.

      Ese azar comienza jugando el día en que naces. Si te esfuerzas llegas a lo que quieres con cierta probabilidad, pero siempre que nazcas en un país del primer mundo donde hay cierta libertad, no perteneces a una minoría, no hay desastres naturales de modo habitual y no hayas comenzado en un contexto de pobreza. Porque si sucede algo de lo anterior estás jugando el juego de la vida en modo «Experto».

      Y en esos contextos de primer mundo Richard Branson te vende un libro y la gente cree que leyéndolo y siguiendo los tres o cuatro preceptos que siempre son los mismos (sigue tu intuición, arriesga, persigue los sueños y terrones de azúcar similares), cree que será el nuevo Branson. Y años después de sus libros sólo sigue habiendo uno. En esos mismos contextos de primer mundo y sólo ahí, donde el sesgo del superviviente ha tomado todo por asalto, basuras como el libro de El secreto y derivados pueden ser best-sellers incluso cuando un mínimo examen lógico revelan que son tonterías sin sentido y a lo peor, muy dañinas.

      El esfuerzo cuenta y hay que empujar lo que puedas y luego un poco más, y sin embargo, teniendo conciencia de que como a la vida se le ocurra soplar en contra, no habrá nada que podamos hacer.

      Un placer verte por aquí para el debate.

  3. Una manera muy gráfica de poner los pies en el suelo.
    A mi me ha gustado mucho el artículo. Creo que lo que cuentas es una verdad como un templo. Además, la palabra sesgo es genial para describir la situación. Es una palabra muy utilizada en estadística para justamente hablar de esas cosas que están alrededor de y que hacen que las cosas puedan ser de una u otra y que unas veces controlamos y otras no.
    Saludos

    • Ay el sesgo estadístico, qué maravilla, qué recuerdos y cómo lo echo de menos (no).

      En toda situación siempre hay algo que no controlamos, a veces demasiado, pero el miedo que da reconocer eso hace que plantemos una ilusión naif ahí delante y nos ilusionemos con que tenemos más control.

      Un saludo.

  4. Hola, Isaac.

    Muy interesante el artículo y muy bien escrito. Nunca había oído hablar, que yo recuerde, del sesgo del superviviente. Y nunca me había parado a pensar en que si sale algo bien, tendemos a ponernos la medalla y si es al contrario, fue la mala suerte o el vecino del quinto o la fabada que nos comimos ese día y que nos sentó mal. Aunque siempre hay excepciones, claro. Yo a veces oigo, no sé si con falsa modestia: “En realidad tuve suerte” cuando algo llega a buen puerto.

    Es cierto que para el ser humano es aterrador no poder controlar las situaciones y depender del azar. Es increíble cómo nos gusta el control (a unos más que a otros).

    Es cierto que por mucho talento que tengas y esfuerzo que pongas, si no hay una pizca de suerte, lo llevas claro.

    Es cierto que existen buenas personas que se esfuerzan todo lo posible y más para que les salga bien aquello a lo que se dedican y a cambio reciben de la vida más puñetazos que Hillary Swank en “Million dollar baby”.

    Y es cierto que hay mucho aprovechado y listillo que te quiere vender la moto con libros que no valen ni lo que costó el papel en el que se editaron.

    Este año descubrí un concepto que también desconocía y del que poca gente habrá oído hablar, sospecho. Además, tiene relación con tu artículo. Me refiero a la idea de “cisne negro”. Un “cisne negro” es un hecho improbable, sus consecuencias son importantes y todas las explicaciones que se puedan ofrecer a posteriori no tienen en cuenta el azar y solo buscan encajar lo imprevisto en un modelo perfecto. Los éxitos de Google y Yotube y hasta el 11-S son cisnes negros. Relacionado con esta idea se puede leer “El cisne negro. El impacto de lo altamente improbable”, de Nassim Nicholas Taleb (especialista en incertidumbre y matemático). Debe de ser una obra muy atractiva.

    Bien, me despido ya.

    Gracias por hacernos más cultos y más inteligentes y más “pensantes”.

    Un saludo literario desde Asturias.

    • Hola Alberto:

      Nassim Taleb, me he leído un par de libros suyos (incluyendo El cisne negro), de hecho he hablado de Taleb en este mismo blog, en la entrada titulada precisamente así, Cisnes negros. Como pensador se va a los extremos, pero tiene mucha razón en mucho (y mejor ignorarle en el resto). De hecho, su estilo contrario y contestatario me atrae en un mundo donde todo se va volviendo blando y políticamente correcto.

      Y sí, le pasan cosas malas a los buenos, ¿por qué? No hay porqué, es la vida.

      Un saludo.

  5. “Son incontables los libros que prometen cosas así y explican el supuesto camino de milagros necesario. Y sin embargo, el número de millonarios y escritores famosos no crece a ritmo vertiginoso, sino que sigue como siempre”.

    Añadiría otro factor. En los pocos casos en que he visto artículos, guías o libros que realmente daban pasos prácticos y eficientes para conseguir algo, son pocos los lectores que están dispuestos a realizar tanto trabajo (y seguir tan al pie de la letra las instrucciones de otro). Creo que a veces nos gusta más leer sobre cómo conseguir algo que realmente ponernos a realizar el trabajo necesario 😉

    Excelente reflexión la tuya, como siempre. Por desgracia, y al hilo de lo apuntado por Marcos, puede llevar a otro pensamiento: el de que no merece la pena intentar nada ni analizar las posibilidades de éxito, por la sencilla razón de que no podemos controlar los factores externos que influyen en dicho éxito.

    Supongo que, como en todo, en el punto medio está la virtud.

    • Es cierto que la mayoría de la gente no está dispuesta a realizar el enorme trabajo que exigen las cosas que merecen la pena, ahí has dado en un punto importante que merece artículo aparte.

      En cuanto a que puede llevar a la conclusión de que no merece la pena… Eso puede llevar también a una cuestión que más que comentario merece artículo o, mejor aún, conversación ebria e interminable, probablemente entrando en el hecho de que según el poco conocimiento que vamos desenterrando, vivimos en un universo predeterminado y realmente ya está todo decidido, así que… ;P

      Un placer tenerte por aquí, como siempre.

  6. toda la razón ^^

    “De hecho, la mejor manera de hacerse millonario es vendiendo cómo hacerte millonario y la mejor manera de vender muchos libros es escribiendo un libro sobre cómo vender muchos libros.”

    gran verdad. jeje, yo admito que en su día me leí el libro de tim ferriss. pero ni antes ni después he leído nada parecido. nunca creí en ello. ah, y qué decir de los libros de autoayuda, pues que no son de autoayuda, son sólo de ayuda… al bolsillo de quien los escribió.

    eso sí, me da miedo que algo tan importante como vender tu libro esté realmente tan fuera de nuestro control. más allá del arduo trabajo, que es necesario pero no suficiente 🙁

    • Uno puede tener influencia en vender su libro, obviamente, la cuestión es que esa imagen ideal que todos tenemos, la del escritor best-seller que vende por miles, sí está sujeta a un montón de cosas que están fuera de tu control, que suceden en unos pocos casos solamente, como sucede que sólo unos pocos ganan la lotería.

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