El tiempo es el rey

Una de las nociones principales de Escribir mejor es el hecho de que el tiempo es el rey en más aspectos de los que creemos. Y la suerte es la reina, pero ese es tema para otro día.

En muchas ocasiones, ese éxito que vemos en los demás e incluso ese buen trabajo que hemos hecho, está muy determinado por el tiempo. En concreto, por el tiempo en el que hacemos las cosas.

Un ejemplo son ciertos escritores que, en los inicios de Amazon Kindle, se convirtieron en superventas sin ayuda de ninguna editorial. Un grupo despuntó e incluso alguno de ellos vio el filón y quiso vender su «sistema infalible» de éxito. Muchos lo compraron, pero resulta que, por ignorancia o por no querer reconocerlo, esos autores no explicaban el motivo real de sus jugosas ventas.

Este se podía resumir en: coge una máquina del tiempo y vuelve al momento en el que Amazon Kindle empezaba y no tenía casi nada en español.

Publica lo que sea y, como no hay mucho más, el algoritmo te elevará a lo alto, porque básicamente no tiene otra cosa. La gente lo comprará y, cuando saques algo nuevo, el algoritmo volverá a ponerte ante los ojos de esos lectores que te compraron la primera vez. Un círculo virtuoso casi automático.

Prueba esas mismas tácticas hoy y no funcionarán.

Que ese era el motivo principal se reveló cuando cierta editorial fichó a gran parte de esos superventas independientes y los puso bajo su sello. Como sacó los libros originales de su posición privilegiada en el algoritmo y los cambió por nuevas ediciones (que no se molestaron ni en corregir) estos nuevos libros, idénticos a los anteriores, se hundieron y nunca más se supo.

Mismo libro, distinto tiempo, resultado totalmente diferente.

No importaba la enorme cantidad de spam automático que poblaba el Twitter y Facebook de esos autores, tampoco importaban las reseñas y las compras incestuosas que se hacían entre ellos (ya no, al ser otros tiempos). De hecho, hasta dejaron de importar otras tácticas, poco limpias, que algunos usaban también para auparse en las primeras épocas.

El tiempo era otro y el tiempo es todopoderoso.

De hecho, lo es tanto que ya expliqué que incluso puede sacarte de la cárcel.

Por eso, el tiempo es una variable que deberíamos cuidar mucho más de lo que lo cuidamos. Básicamente, porque es lo más valioso. Y no en un sentido simbólico. En economía te enseñan que el valor está ligado a la escasez. El oro es valioso porque es escaso, el aluminio es barato porque es abundante.

El tiempo es un ejemplo perfecto de algo increíblemente valioso porque tienes una cantidad limitada y, no importa lo poderoso o buen escritor que seas, cuando se termina, no podrás hacer absolutamente nada para conseguir un segundo más.

Sin embargo, lo perdemos constantemente.

Y no estoy hablando de perderlo en una siesta, ni con los amigos o no haciendo nada adrede excepto ver el atardecer. Eso es ganar.

Me refiero a entregarlo a la irrelevancia a cambio de nada. A Twitter, a Instagram, Facebook, a la navegación sin rumbo por el mar equivocado que es Internet, a la televisión y los trabajos que te matan a cambio.

Uno de los principales motivos por el que lo perdemos es porque olvidamos lo valioso que es.

Es normal y humano, porque olvidarnos de nuestra mortalidad es un mecanismo de defensa emocional útil, ya que la alternativa es volvernos locos.

En un pasaje de Tres reinas crueles, el padre del protagonista tenía en una estantería el Bushido Shoshinshu, cuyo primer párrafo dice:

Aquel que se supone guerrero debe considerar de su mayor interés pensar en la muerte en todo momento, de día y de noche. Desde la mañana del día de Año Nuevo hasta la última noche del año.

Es decir, la fórmula de la depresión, pero no tanto en realidad.

Al hecho de tener un tiempo limitado, se suma otro factor que también queremos ignorar: no sabemos cuándo va a terminar.

Igual que cada 20 de junio celebro el día en que nací (no lo celebro) paso por el aniversario del día en que me iré sin saber cuál es.

Al menos, todo esto nos facilita la pregunta de cuándo es el mejor tiempo para hacer las cosas que siempre hemos querido.

El tiempo es ahora, porque no hay otro y no sabemos cuánto queda.

A veces me pregunto si hablar tanto del tiempo para darle importancia no es más una vana estrategia para adularle y que me conceda un poco más. Me temo que esa es otra de esas cosas que nunca sabré.

Si quieres, te aviso por email cuando haya contenido nuevo.

7 comentarios en “El tiempo es el rey”

  1. «[…]el tiempo es el rey en más aspectos de los que creemos. Y la suerte es la reina […]».
    Hola, Isaac.
    Me gusta la frase anterior, está muy bien. «Tiempo» y «suerte», «suerte» y «tiempo», menudo tándem, qué binomio. Quién tuviera de ambos en abundancia…
    Desde luego, es totalmente cierto lo que comentas: con demasiada frecuencia malgastamos el tiempo y éste se nos va por el sumidero de discusiones estériles, sueños imposibles, actividades de ocio que no te enriquecen por dentro lo más mínimo, etc. Y esto sin contar el montón de obligaciones cotidianas que debemos atender sí o sí.

    Qué gran verdad: «El tiempo es ahora porque no hay otro y no sabemos cuánto queda». Esta frase deberíamos tenerla todos, en letras enormes, bien a la vista cada día de nuestra existencia.

    Por otra parte, lo malo es cuando eres consciente de que el tiempo es ahora porque el presente ya pasó y el futuro es desconocido (esto es algo que he aprendido en los últimos años), pero, sin embargo, circunstancias económicas o personales o de ambos tipos te impiden saltar a lo que siempre has querido hacer. La maldita limitación del dinero y las malditas necesidades que hay que cubrir ponen las cosas realmente difíciles. Y así se nos pasa la vida: esperando muchas veces el momento justo que, en ocasiones, no llega jamás.

    Un saludo literario desde Oviedo y suerte.

    PD: nunca entenderé a las personas que dicen que se aburren cuando tienen un montón de tiempo libre. Con la cantidad de actividades interesantísimas que puedes realizar y que son gratuitas o cuestan muy poco. En fin…
    PD2: otro día habrá que hablar de la gestión del tiempo; gran caballo de batalla para la mayoría de los mortales.

    1. Es una pena que vivamos en el mundo real. Efectivamente, el dinero, el trabajo o la falta de él, las obligaciones cotidianas… Tienen un influencia enorme. Sin embargo, mientras quede un resquicio para actuar a pesar de ellas, hemos de aprovecharlo.

  2. Estimado Isaac:

    Tu reflexión sobre el tiempo me hace recordar que, a veces, nos decimos que aquello importante que hace mucho queremos hacer, lo empezaremos «mañana». Resulta que ese día se va aplazando, sea por nuestra propia falta de compromiso o interés real en empezar, o porque siempre estamos creyendo en la necesidad del «momento indicado».

    Considero que pensar que el momento correcto o la circunstancia correcta tiene que llegar para poder comenzar algo, es una terrible falacia que trunca la realización de aquellos proyectos que queremos iniciar, perdiéndose así ideas valiosas en el camino y, sobre todo, perdiendo tiempo de nuestras vidas.

    Ante una situación como esta, he aprendido que lo mejor es simplemente iniciar de golpe con aquello que se quiere; no importa realmente sentirse o no listo(a) para ello, o si se está solo o acompañado para emprender la aventura. Lo más importante, creo yo, siempre será empezar y ya. Si algo no funciona al comienzo, corregir y volver a intentar, pero nunca rendirse. Como bien has dicho en tu texto, «El tiempo es ahora, porque no hay otro y no sabemos cuánto queda.»

    Muchas gracias por motivarme a reflexionar y a lanzarme con este comentario.

    Fraternos abrazos desde Perú.

    1. Efectivamente, el momento perfecto no existe, pero tenemos el ahora. Y empezar… Yo he cometido muchos más errores por esperar que por empezar sin estar preparado del todo.

      Porque tampoco vas a estar nunca preparado del todo.

  3. Qué comentarios tan largos, elaborados e inteligentes. Casi ya… mejor sería no decir nada. Pero lo de callarme no es lo mío, así que: me gusta leerte y, a veces, te envidio.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba