Escribe

escribe

Escribe como si nadie te fuera a leer, porque esa es la única manera de ser libre y sacar lo mejor que tengas dentro, al menos, lo auténtico.

Escribe sin pensar en lectores o ventas, en que dirá tu madre o el público.

Escribe para meter en un cajón el manuscrito, escribe sin ningún fin en mente que no sea aprovechar el tiempo que se te ha dado en hacer, por una vez, algo que amas, aunque no te guste en ese momento. Lo uno y lo otro no son lo mismo.

Escribe para no gustar, porque en el momento en que eso cruce por la mente, ya te has vuelto a desviar de la línea recta. Que no puede salir recta, pero está bien intentarlo.

Todas esas preocupaciones que no son escribir y nada más resquebrajan el frágil estado de flujo, ese que hace que las horas a las que los demás duermen merezcan la pena por sí mismas. Cuidado en esa cuerda floja, deja que pasen todos esos pensamientos que nada tienen que ver con la escritura y pon otra palabra más.

Escribe sin querer agradar, escribe para terminar, que ya habrá tiempo de enderezar lo torcido y borrar lo humillante.

Con el punto final, vete lejos.

Lee algo distinto a lo que has hecho y olvida porque, al fin y al cabo, ese es un ingrediente de la felicidad (la verdadera, no esa a la venta por 9,99 en rústica). Visita un buen bar con alguien, si es que te quedan y la escritura no fue tan celosa que te aisló de todos.

Luego, tras un tiempo y ese olvido, edita como si tuvieras una pistola en la cabeza.

Reescribe como si lo fuera a ver quien más admiras y no quisieras decepcionarlo, como si el comité de los Nobel, cuando deje de asaltar sexualmente y llamar a Dylan por dos líneas de publicidad, fuera a leerlo.

Edita como si cada coma contara para todo, como si pagaras cada palabra (porque la pagas). Reescribe como si la gesta por encontrar le mot juste, la palabra justa de Flaubert, fuera lo único que importa.

Porque lo es.

Edita como si fueran a quemarte en la plaza del pueblo por cada cliché, hazlo como si hubiera un círculo del infierno para los que narran lo de siempre a la manera de siempre. Sólo hay unas pocas cosas que contar, las importantes, pero si vas a hacerlo como el resto, y seguramente no mejor, ¿para qué molestarse? No tiene sentido.

Y cuando termines, vuelve a empezar.

Esto es lo único que sé.

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18 respuestas

  1. Con 12 años aprendí a programar y diseñar una página web solo para poder publicar mis artículos, luego me llevé un revés emocional de los que marcan y no he vuelto a escribir dos líneas. Una lástima, Shakespeare llora mi pérdida. Te sigo leyendo como siempre compañero.

  2. Hola, Isaac.

    Como siempre, contundente, directo.

    Espero seguir tus consejos. Me parecen lógicos y buenos.

    Un saludo literario desde Oviedo.

  3. Te leo desde hace mucho y sin duda me has orillado a escribir de más, a buscar espacios temporales para hacerlo; a realizarlo por gusto, pero también cuando parece que no hay mucho qué decir porque la disciplina y la constancia siempre mueven. Creo que lo siguiente es comenzar a editar como si me fuera a leer Faulkner o Flaubert. Esta misión es la que más asusta, pero en ella se define si uno es escritor o no lo es.

  4. Genial, realista y directo para todos los públicos.
    “Escribe como si nadie te fuera a leer, porque esa es la única manera de ser libre…” empezar el día con esa frase ha sido… increiblemente gratificante.
    Gracias.
    Un saludo.

  5. Guauuu!!! Isaac me has dado una bofetada con tu consejo. Hace un tiempo que tengo un bloqueo y resulta que gracias a ti entendí el por qué. Estaba intentando escribir para otros(menuda estupidez). Debo volver a mi origen, cuando escribía sólo para mi y punto. Infinitas gracias, Isaac.

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