Escribir bien es no creer en nada

Escribir bien

Los adverbios tienen mala fama, hoy se les busca para ajusticiarlos. Gente que no tiene claro sujeto y predicado te va a decir que como pongas algo acabado en «mente» no tienes ni idea de escribir. Hasta Stephen King les declaró una guerra santa a la que muchos se han alistado. No uses adverbios es uno de los consejos para «escribir bien» que veo por todas partes.

Error, error grave decir haz esto o no hagas lo otro.

La época modernista, posiblemente aquella en la que mejor se escribió, estaba plagada de adverbios. Hoy se repudian porque cada forma de escribir es hija de su tiempo y lo que hoy es maravilloso, será visto con ceño fruncido en el futuro. 

Es la paradoja de la moda, cuando miramos atrás, aquello que nos parecía tan genial nos resulta horrible hoy. Qué ropas, qué pintas. Siempre va a suceder porque juzgamos el pasado con el presente y ese es otro grave error. Y sobre todo está el error de creer que lo nuestro es mejor.

Es muy posible que en el futuro miremos a los consejos sobre escribir bien de hoy y será mirar a la moda de cuando éramos jóvenes. «Qué barbaridad, ¿en qué estábamos pensando?»

Hay que tener cuidado con los consejos, muchos son erróneos y todos son perecederos.

Y los consejos que son buenos tienen un montón de excepciones, igual que la vida. Yo con veinte años lo tenía todo muy claro, lo sabía todo y la vida era una película vieja: blanco y negro, decisiones claras y personajes inconfundibles. Hoy hay tantos tonos de todos los colores, tantos asteriscos con notas al pie y tantas excepciones que paré de contar. Y sobre todo, paré de creer, ya fuera en consejos, en lo que dicen los demás o en lo que digo yo.

Siempre hay que recordar para qué está un libro en la tienda que te promete la maestría, o para qué se anuncia un curso de escritura. Es para hacerte mejor, sí, y alguno de ellos lo conseguirá, así que bravo por los pocos buenos que hay siempre, pero en el fondo todos están para conseguir algo de tu dinero. Es lo que hay, los escritores no viven de lo suyo y muchos recurren a enseñar, les guste o no, crean en ello o no.

Desde que el mundo es mundo nos enseñamos unos a otros lo que sabemos y eso es lo que nos hace mejores. Y hacerlo por dinero es más que lícito, pero la escritura, como todas las cuestiones importantes, debería llevar un gran aviso de que esto es lo que yo pienso y la verdad no existe. De hecho, la literatura es todo un homenaje a la mentira y ¿la verdad? La verdad sólo se usa para crear un engaño más creíble, uno mejor.

Hay cientos de libros que son clásicos, obras maestras que no se parecen en nada las unas a las otras, unos siguen las reglas y muchos las rompen todas. Eso es muy significativo, pero veo que algunos tienen muy claro «cómo hay que escribir», cómo hay que construir una novela, argumento y personajes. Que si el viaje del héroe, estructuras de tres actos (o cinco, tanto me da) que el protagonista haya cambiado cuando llegue a la última página y usar un high concept, que si no, menudo coñazo de historia, ¿no? Así no vas a crear un bestseller.

Ahora Amazon paga por paso de página, así que mejor que no bajemos el ritmo, que algo explote o se quite la ropa no sea que cierren el libro y enciendan el ordenador. Es lo que hay hoy, que somos incapaces de mantener la atención más de dos minutos sin que la mano se vaya al móvil.

Y relees obras que no se te olvidarán nunca y resulta que cogieron la mayoría de las reglas que oyes por todos lados y las arrugaron bien antes de dejarlas tiradas. Esos libros están llenos de cualidades intangibles que quizá puedas aprender tras años de práctica, pero no se pueden enseñar. 

Si crees en absolutos, no creas en la escritura, esto es lo que yo sé.

40 responses

  1. Me ha gustado mucho tu artículo. Amargo, como todos, pero sincero 🙂
    Yo mismo tuve un «problema» de adverbios mentales, y es cierto que los menciono con frecuencia en mis relatos. Tras varios correctores de estilo, he decidido que voy a pasar de ellos y que voy a escribir como a mi me de la gana. Que para eso el texto es mío.
    Y a lo mejor escribo una novela sin actos. ¡Ale!

    • Muy bien que haces. La cuestión para mí es la de siempre, a escribir se aprende leyendo (mucho) y escribiendo (cada p… día). Al final uno desentierra su voz propia, llena de adverbios o no. Y muerte a los actos.

  2. El problema (y es un gran problema) es que la mayoría de los escritores que empiezan creen que pueden saltarse las “normas”.

    La recomendación de no usar los -mentes no viene de que no puedas usar un adverbio de modo. Viene de que, como bien apuntas, muchos no saben ni la sintaxis más elemental y es más fácil decir “evita abusar de los -mentes” que “un exceso adverbial carga el texto a nivel fonético y además puede resultar redundante”. Hay grandes maestros que usan muchos adverbios modales porque saben exacta¡mente! cuándo usarlos y cómo. También influyen, como bien dices, las modas y el gusto propio de cada época. La perspectiva omnisciente con cambios de puntos de vista constantes estaba muy de moda en el XIX; hoy no crea más que confusión y se asocia con la falta de experiencia.

    El problema (y es un gran problema) es que muchas reglas están pensadas para servir de guía hasta que entendamos bien cómo funcionan y cómo podemos romperlas. Por desgracia, muchos gurús las repiten como loros sin saber por qué.

    También creo que a la hora de dar cualquier consejo formal o de contenido es importante (por lo menos yo lo intento) indicar qué tipo de consejos están pensados para enganchar al lector y darle un buen rato de diversión (es decir, crear un superventas), y cuáles están pensados para mejorar nuestra habilidad como escritores, para crear algo que realmente pueda llegar a ser sublime. El libro superventas y el libro sublime son igualmente respetables, a mi juicio: tienen funciones distintas, nada más.

    Del mismo modo, creo que debemos hablar de aquello que hemos experimentado. No des un consejo si no viene de tu propia experiencia de lo que funciona y lo que no, o de la experiencia de aquellos que han demostrado saber de lo que hablan.

    Por lo menos este es mi credo. Otros tendrán otro muy diferente 🙂

    Excelente reflexión la tuya, como siempre. También pienso que viene de alguien que sabe escribir, que ha aprendido. Hay una gran cantidad de escritores ahí fuera que necesitan ciertas reglas básicas para poder avanzar en su aprendizaje, aunque sean reglas que obedezcan a modas. Cuando avancen y entiendan su funcionamiento, podrán decidir si olvidarlas.

    “la escritura, como todas las cuestiones importantes, debería llevar un gran aviso de que esto es lo que yo pienso y la verdad no existe”

    Totalmente cierto, y me lo apunto (de nuevo) para seguir usándolo.

    • Muajaja, mi plan malvado funciona y has escrito casi uno de tus artículos en mi sección de comentarios. Vamos, que me estás haciendo el trabajo lo cual sin duda mejorará el blog y yo ya no tendré que hacer nada para que tenga contenido.

      Entiendo lo que dices de que es necesario para escritores que empiezan, etc. Por supuesto. La cuestión para mí diciendo de forma tajante que no hay nada tajante es:

      1. Llevar la contraria y, si puedo, fastidiar.
      2. Llevar la contraria y, si puedo, fastidiar.

      Hoy día uno está más inundado que nunca con métodos infalibles de escritura, se da uno una vuelta por Amazon y encuentra títulos tan sugerentes como Tu primera novela: cómo escribir tu bestseller sin ser escritor o Cómo escribir tu primer libro en una semana. O en dos semanas o menos o “trucos” para escribir mejor. Todo títulos reales. La cuestión es, hoy día hay tanto material de toda clase en ese sentido, que aunque sólo sea por eso, alguien habrá de ponerse en el otro solitario lado de la balanza. No sé, decir, oye estamos hablando de escribir, no es álgebra, no es cálculo de estructuras con métodos que dan el resultado. Estás volcando tu opinión y, en un cierto porcentaje de casos, estás intentando sacarme el dinero prometiendo un bestseller, pero sin que se me ocurra la terrible idea de convertirme en escritor, no vaya a ser.

      Hace poco hablaba con otros amigos, artistas todos, pero ningún escritor pues no me junto con ellos :P, y mi conclusión es que la escritura es el “Esteso” de las artes, no parece (énfasis en parece y en la percepción, que no en la realidad) nada serio, un arte de pandereta. Todo el mundo cree que puede escribir y todo el mundo lo hace. Y algunos hasta dicen cómo hacerlo a los demás, y “en dos semanas o menos”. La última columna de Pérez Reverte hablaba de una anécdota personal y atroz al respecto con un tipo, que me hacía sacudir la cabeza y pensar que es que así son las cosas.

      Hay libros que prometen que tendrás un argumento cojonudo e intachable en una hora y te vende el método por sólo 2,99, y si alguien puede decir eso, creo que otro alguien debe decir lo contrario, que no, que no es así e intentar restaurar un poco “el equilibrio en la fuerza”. Y sin necesidad de 2,99.

      Vamos, que digo todo esto por fastidiar más que nada y porque pienso que es verdad, pero eso ya menos. Los que saben (sabéis) lo que es escribir de verdad, lo toman como deben y con los matices que hay, los que no, lo toman en términos tan absolutos como muchos de esos métodos para crear esa novela infalible.

      Una gozada que escribas aquí, pondré más trampas para que lo hagas.

      • “Entiendo lo que dices de que es necesario para escritores que empiezan, etc. Por supuesto. La cuestión para mí diciendo de forma tajante que no hay nada tajante es:
        1. Llevar la contraria y, si puedo, fastidiar.
        2. Llevar la contraria y, si puedo, fastidiar”.

        Leí por ahí que un buen artículo de blog es el que no lo explica ni matiza todo, para que la gente se pelee en los comentarios. Dices cosas polémicas para crear debate y llamar la atención. No eres mejor que los que intentan engatusar con títulos en Amazon como “Cómo escribir 33 libros seguidos sobre ornitorrincos en 8 horas” 😛

        Ya en serio, sí, los matices son los que son. Supongo que me cansa que haya gente que tome el “¡las reglas están para saltárselas” como excusa para no corregir ni trabajar sus textos, y para no tener que leer nada sobre escritura (y mucho menos sobre gramática, sintaxis u ortografía). He llegado a tener clientes que se negaban a corregir faltas de ortografía o gramática porque “es que me suena mejor así”. No, lo siento, no eres Juan Ramón Jiménez y esto solo demuestra que desconoces la regla.

        Otro apunte: algunos de esos “errores” que les perdonamos a los grandes vienen con frecuencia de malas traducciones (como por ejemplo los adjetivos antepuestos, que en inglés responden a una colocación natural). Habría que analizar hasta qué punto un gran autor se salta las reglas y hasta qué punto estamos leyendo un texto que realmente no es el original y que no ha sabido/podido respetar todos sus matices.

        Y ya me callo, que sí, que a este paso te escribo otro artículo, je.

        • No, por favor, sigue, sigue escribiendo. Deja que el lado oscuro fluya…

          A mí todos esos que dicen esas cosas, los de no me corrijas las faltas y los me salto las reglas porque me sale de la brenca pero no conjugo bien un verbo son la otra cara de la moneda. Ni los tengo en cuenta, no suelen durar por estos páramos yermos de la escritura, así que no me molesto.

          Me gustaría poder crear polémica y que eso me venda millones de libros, pero en realidad digo lo que digo porque soy un “bocachancla” (no me corrijas la palabra, que me suena mejor así).

          El día que escriba sobre mi opinión de la promoción literaria verás, lo que pasa es que soy muy vago y se me va de palabras la cosa ;P

  3. ¡Cuánta razón tienes, Isaac! Estoy muy de acuerdo contigo. Mira, este mes y parte del anterior, para no decir últimamente (¡!) he tomado unas re-lecturas de cuando era jóven. Rebecca y Jane Eyre. Ayer tuve entre mis manos las hojas amarillentas de “El viejo y el mar”, una obra maestra de Hemingway. Yo voy a talleres de escritura creativa, sé lo que nos recomiendan una y otra vez, pues me quedé de piedra ante la cantidad de adjetivos solo
    en las primeras páginas. ES UNA OBRA MAESTRA. Claro que no soy capaz de escribir algo así, pero me encantó lo perfectos que estaban colocados los adjetivos, tanto delante como detrás del sujeto. En la próxima clase voy a ponera Hemingway y su “viejo” sobre la mesa…

    • Hemingway tiene un altar en mi casa, hay dos velas siempre encendidas y todo el que pasa por delante debe inclinarse ante él. No puedo ser imparcial con Ernest, pero la cuestión es, obras maestras que conectan con ciertas personas de cierta manera que otros nunca podrán se saltan las reglas de cada época a la torera. Cuando eso es así, por algo será…

  4. Bueno, gran parte de lo que quería comentar ya lo ha dicho Gabriella, así que me queda muy poco que aportar. Comparto plenamente su opinión de que para romper las reglas, primero hay que dominarlas. Podría añadir algo que ya es una máxima en mi comunicación: antes de publicar, asegúrate de escribir algo que merezca la pena leerse. Gabriella y yo, que nos dedicamos a leer muchas obras de escritores principiantes, sabemos por qué lo decimos.

    Es cierto que puede haber modas que condicionen el estilo de escritura, que puedan caracterizar una época y luego desaparezcan. Pero cada época tiene un enfoque, una percepción de su propia realidad que se transmite al arte…como no puede ser de otra forma.

    Gran parte del siglo XX y todo lo que llevamos del XXI ha sido muy visual: se ha vivido el auge de la fotografía, el nacimiento del cine, la aparición de la televisión, el fenómeno de Internet… ¡casi todos los contenidos se consumen en pantallas! Ya no es necesario describir con todo detalle una playa tropical, porque todo el mundo sabe cómo es una playa del caribe. La información desfila ante nuestros ojos mientras la acción de la historia avanza. Mientras: esa es la clave.

    Sin hablar del tempo acelerado de estos tiempos frenéticos. La capacidad de atención media es, nada menos, que de ¡8 segundos! 8 segundos de atención plena antes de que nos interrumpa un mensaje o el vuelo de una mosca.

    Esto, llevado a la literatura, se traduce en un estilo que integra dinámicamente las descripciones, que mezcla toda la información a medida que la narración avanza. La manera de absorber información pasa por las imágenes en movimiento, y esto condiciona la narrativa escrita.

    Por eso no creo que sea una moda reducir la cantidad de adjetivos y adverbios. El rey es el verbo: la acción, el movimiento.

    Otro día podríamos hablar de cómo leemos libros. Porque, desde luego, no es lo mismo leer en soporte papel que tinta electrónica en una pantalla de ¡15 cm! Sí. Esto también condicionará la escritura, tarde o temprano.

    Gracias por tan interesante post.

    • Sin duda el signo de los tiempos es ese que comentas. El verbo es el rey, muerte al adjetivo y ardan los adverbios. La enorme influencia de la televisión y el cine han caído sobre la literatura, de hecho, he empezado a leer más de dos y tres libros “famosos” y superventas, en Amazon o donde fuera y, francamente, parecen el episodio de la serie de moda, clichés incluidos. Personalmente para eso prefiero ver la serie.

      También es cierto que yo hablo desde mi gusto, hoy día busco libros diferentes, que intenten sorprenderme por la historia o por cómo la cuentan. En un mundo de clones (baste ver las mesas de las librerías, donde hasta las portadas se intentan parecer para que piques) yo prefiero eso cuando no vuelvo a escritores muertos.

      Y sí, para romper las reglas hay que dominarlas, efectivamente esa frase es el corazón de todo y debería ser sobreentendida por quien coge un lápiz y un papel, la pena es que no es así por parte de la mayoría. Yo no querría que nadie viera mis primeros escritos (seguramente tampoco los últimos), antes revelo mi historial de búsquedas en Internet, así que comprendo el valor de tener que hacerlo por motivos más o menos profesionales con escritores que empiezan ;P.

      Un saludo y gracias por comentar.

    • “Sin hablar del tempo acelerado de estos tiempos frenéticos. La capacidad de atención media es, nada menos, que de ¡8 segundos! 8 segundos de atención plena antes de que nos interrumpa un mensaje o el vuelo de una mosca”.

      8 segundos ya me parece mucho. A veces me parece que no son más de 2 o 3 🙂

      Un placer verte por aquí, Alejandro.

  5. Te tengo que decir que todo lo que has expuesto es verdad. Yo soy muy de absolutos, no me gustan las gamas de colores y me ponen muy nerviosa los matices. Pero es verdad, todo es verdad. A escribir no le enseñan a uno salvo en el parvulario y, a partir de ahí, se explaya y no deja de emborronar hojas y hojas hasta que se decide a hacerlo bien (por medio de mucha o poca teoría y práctica), o se cansa y lo abandona. Gracias. Un artículo estupendo. Un saludo.

    P.D.: No he puesto que tu artículo es «genial» porque no quiero que se me acuse de usar con ligereza mis palabras, a la hora de hacer mis apreciaciones…

    • Sí, a todos nos enseñan el dictado en el colegio (bueno, hoy día ya no estoy tan seguro), lo malo es que mucha gente cree que redactar es lo mismo que escribir. Y de escribir bien, signifique lo que signifique, ni hablamos.

      Exijo más “geniales” y menos “estupendos”…

  6. Tienes más razón que un santo o eso dicen de los santos.
    Que cada cual escriba como le de la gana y que sea el lector quién juzgue o ni eso, que le de su apoyo o no.
    El año pasado cayó en mis manos Te quiero porqué me das de comer de David Llorente y flipé en colores. Al principio me costó mucho leer las primeras páginas por su estilo a disparos a bocajarro y en la que cada escena duraba tres o cuatro lineas para pasar a otros personajes y en medio te intercalaba las noticias del tiempo o una receta de cocina. Lo que parece una locura te enganchaba y de que forma. Y por lo que parece enganchó a mucha gente (le dieron el Silverio Cañadas de Gijón Negro).

    No sé, supongo que todo es discutible como el que dice que si el niño no quiere zapatos, pues que no se los pongas y luego te llega el que sabe sobre zapatos y te dice que si no se los pones el niño andará mal en el futuro. Pues eso aplicado a la escritura. ¿Debe ser libre desde el inicio? ¿Debe ser guiada coaccionando la creatividad?
    Un abrazo.

    • La maestría está en cualquier parte, Llorente tiene un estilo muy peculiar, o lo amas o lo odias y ese creo que es el objetivo, porque para que te amen algunos con locura han de odiarte otros.

      No obstante no propongo el caos, propongo no creerse nada e intentar contar la mejor historia posible.

      Un saludo.

  7. Hola Isaac:

    Qué suerte la mía toparme con tu blog, al que no tenía el gusto de conocer pero seguro me acompañará a partir de ahora de cerca.

    Me encanta tu reflexión y la secundo. A mí, que soy muy de reglas y de deberías, me explotan un poco los sesos cuando leo a autores como Baricco o como Foenkinos, quienes hacen, literalmente, lo que les da la gana con la estructura y la forma de narrar las historias.

    Aún así, rescato aquello que decía el maestro Borges de que hay que conocer primero bien las reglas antes de querer saltárselas.

    Un saludo,

    María Fornet.

    • Sin duda hay que dominar las reglas antes de saltárselas. Esa debería ser una regla asumida, pero es cierto que se malinterpreta lo que digo con el hecho de creer que no necesitas saber nada para escribir.

      Un saludo.

  8. Estás completamente equivocado, para escribir y tener éxito comercial (o simplemente escribir un libro sublime), debes asistir a muchos talleres de escritura. Estudiar arduamente, como solamente saben hacer los filólogos y unos pocos periodistas, la lengua, e invariablemente centrarte en la gramática deberás. Cursos, talleres, seguir los consejos de aquellos que venden miles de libros. Introducción, nudo y desenlace… y leer las entrevistas al ganador o ganadora del Planeta. Sostener el ritmo de tus relatos y leer los tweets de los que ya se han consagrado en el mundo editorial.

    Estás completamente equivocado, chaval. Rectifica, todavía estás a tiempo.

    :p

  9. Me encanto.
    Está, casi al 100% dentro de mi línea de pensamiento.
    Cada vez que alguien te dice: Eso no se puede hacer, lo otro no se debe y eso no es conveniente, te está capando tu inventiva y lastrando tu imaginación. Algunos están convencidos, otros lo afirman porque son incapaces de encontrar la manera de soslayarlo y ser originales. Otros, porque paga muy bien dar consejos. Y vende bien colocar títulos como: “10 errores que no debes de cometer en una novela”. “Lo 20 elementos que no deben de faltar en una novela romántica exitosa”.
    Aquel que escribió el primer libro de consejos para conseguir tu primer millón se hizo millonario vendiendo el libro, pero nadie más leyéndolo.
    Yo escucho con atención a todos. Luego doy la vuelta y, como de costumbre, termino por hacer las cosas como las sienta, que no se sino como me da la gana.

  10. Hola, Isaac.
    Es la primera vez que voy a dejarte un comentario (ya era hora). Soy un lector silencioso.
    A los que hacen mis cursos siempre les digo que los adjetivos no están prohibidos, que los adverbios acabados en –mente tampoco están prohibidos, y que el narrador omnisciente es tan buen narrador como cualquier otro, pero hay que saber cómo, por qué y cuándo usarlos. Del mismo modo, les digo que mi curso de técnicas narrativas no es un pase mágico que los convertirá en escritores magníficos y superventas. Ni siquiera son reglas, solo son herramientas que te ayudarán a comprender la escritura como hecho artístico, que está más allá de acto de escribir (vamos, que todos sabemos escribir, solo unos pocos escriben literatura). Y, por supuesto, las técnicas (que, repito, para mí no son reglas), te enseñaran a leer como escritor.
    Muchos escriben poesía, algunos son poetas.
    De lo que se trata, creo, es de saber qué estás haciendo, y por qué, en cada fragmento de tu historia. Y si no es eso, me jodo por llevar cuarenta años pensando así.
    Por cierto, ahora que Gabriella Campbell te ha dejado pedazo de comentario, puedes ir pensando en monetizar tu blog. Te vas a forrar. ¡Qué envidia!
    Un abrazo.

    • Hola, Néstor. Gracias por comentar y me alegra que seas de los buenos, de los que dicen la verdad cuando enseñan.

      Hay gente que tiene la cara de decir que siguiendo su método van a crear el próximo best-seller, y no sé si se forran con ello o no, pero engañan.

      Y sí, creo que me voy a hacer más rico aún que Gabriella monetizando este blog. Muajajajaja (ay, qué vida…)

      Un saludo.

      • Pues sí, Isaac. Y no solo no lo «digo» como un cliché de esos que quedan bien, también está en la información de los cursos que imparto en mi web (no pongo el enlace por no trolear). Pero te transcribo el párrafo que aparece en la página de presentación de los cursos:
        «Ningún curso de escritura es un pase mágico que te convertirá en un “best seller” o en un candidato incuestionable al Premio Nobel. Que nadie te engañe. Aquí no te ofrecemos esas fórmulas grandilocuentes que pululan por las webs, y que tienen los diez, siete o cuatro consejos de escritura definitivos y maravillosos que te convertirán en el gran escritor que sueñas. Nada de eso. Este es un sitio de trabajo y reflexión seria acerca del arte de escribir literatura, que es mucho más que escribir bien. Ya ves, ni siquiera tenemos tropecientos cursos, aunque nos costaría muy poco tenerlos. Solo tenemos aquellos con los que estamos convencidos de que podremos aportar luz al camino de tu propio estilo, de tu oficio de escritor, y ayudarte a comprender la diferencia entre escribir y el arte literario. La evolución de un escritor se construye con pasión, aprendizaje, experiencia y honestidad, y el resto que te prometan es humo de alta densidad que genera el marketing. »
        Como ves, tenía mis razones para dejar de ser un lector en las sombras y apoyar con un comentario este artículo, y que te agradezco.
        Un abrazo

  11. Toda la razón.

    También apuntaría que los consejos… depende de quién vengan; muchas veces te fías de cierta persona (y por consiguiente de sus consejos). yo de ti, me fío (de gabriella también :p). también miro que el consejo no me chirríe en la quijotera (en realidad es un proceso que hace solo mi cerebro, como una función autoejecutada ^^).

  12. Escribir es un acto solitario e íntimo. Enfrentarse a una cuartilla en blanco, a mi, me produce un vértigo que me encanta. Luego, en cuanto empiezo a escribir, todo fluye de una forma natural y sostenida, dejo que mi mano ejecute lo que la mente le va diciendo.
    Una vez terminado, releo, corrijo. Es curioso, pero cada vez que vuelvo a leer algo de lo que escribí, siempre encuentro algo nuevo, algo que mejorar, una coma, un adjetivo más acertado…, así siempre.
    Yo, perdónenme la inmodestia, nunca he hecho caso de los consejos que tanto inundan las redes sociales, nunca me molesto siquiera en leerlos, eso si, hay escritores como yo, amigos y compañeros de este noble arte, a los que si hago caso, de los que acepto encantado sus sugerencias.
    Cada uno tenemos una forma de expresarnos que en nada debe parecerse a la de los demás, o eso es lo que yo, honestamente pienso.

  13. Vendedores de humo hay en todas partes. Supongo que cada uno tiene una forma personal de escribir, yo soy de los que se preocupa más por el contenido que por la forma. Confieso haber leído algún que otro libro sobre guión (Linda Seger, John Truby…), pero títulos del palo “Cómo escribir tu bestseller sin ser escritor” no me inspiran ninguna fiabilidad. Me recuerdan a los anuncios de productos milagrosos para bajar de peso. Además, me he percatado de que cada libro que leo sobre el oficio de escribir me resta tiempo para pensar, ordenar mis ideas y, en fin, escribir.

  14. Esto es algo que pasa en todo el mundo y en todas las cosas, basta mirar los aparadores, buscar en Google y hasta mirar en la carpeta de spam, para encontrar una buena cantidad de cosas como esta.

    Sobre la escritura, en ocasiones he pensado que tal vez la clave está en el lector, es decir, para quién está dirigida nuestra obra. Si es académicos, habrá que seguir las reglas, pero a la gente que le gusta “Harry Potter”, por dar un ejemplo, no creo que les interese este tipo de cosas.

    Muy interesante, regreso pronto.

  15. Que espectacular entrada y como dice el viejo refrán, “al que le caiga la capa, que se la ponga”, jaja, de verdad no soy nadie en el mundo de las letras, recién voy a publicar mi primer libro a los 50 años, pero, no podría estar mas de acuerdo contigo, las leyes no están escritas en piedra y aun las que se escribieron en piedra, como los pilares de Ashoka, el tiempo las destruyo, que saco con leer un libro que cumple con todas las normas para ser un buen libro y no lo es, el talento no obedece reglas, un abrazo.

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