Hemos perdido el norte con la escritura

Winterfell

Me encantó Dune de Frank Herbert. Leí la saga entera y, curiosamente, los libros impares me gustaron y los pares poco o nada. Cosas que pasan. También he leído un artículo sobre Herbert recientemente que me gustó, porque creo que conecta bien con el hecho de que hemos perdido el rumbo con la escritura.

Hoy todo el mundo escribe y eso no basta, parece haber un imperativo de que escribir no es suficiente, que lo que hay que hacer es vender, tener «éxito», crear best-sellers. Escribir por escribir, por el arte o lo que sea, parece ser de tontos.

De hecho, y dada la inundación de información (que no sirve de nada, pero bueno) sobre cómo «tener éxito» en la escritura, parece que es más importante lo segundo que lo primero y que el foco está en vender y poner tu nombre ahí. Lo de crear algo bueno… qué más da.

La buena escritura no parece ser suficiente motivo para ponerse, qué más da escribir bien si no vas a vender nada ni que te lean. Y si has de elegir, elige lo segundo a tenor de los miles de artículos que te recomiendan clichés sobados y técnicas marcianas que te aseguran gancho y ventas.

Somos los Stark, hemos perdido el puto norte.

Herbert se pasó infinidad de años con Dune, su mujer se sacrificó para que él siguiera escribiendo y esto es lo que sucedió con una de las obras maestras de la ciencia ficción en palabras de su autor:

Los críticos la destrozaron. Más de doce editoriales la habían rechazado antes de que viera la luz. No había promoción.

Era un libro demasiado largo, «sin robots», en los 60… nadie la quería publicar y cuando ocurrió, las malas críticas y la ausencia de publicidad por parte de la editorial hicieron que Dune estuviera teóricamente muerta.

Sin embargo, como pasa a veces con los fenómenos literarios que no se deben a que una poderosa editorial te mete por la garganta su promoción, la gente empezó a hablar de Dune. La especia, los Atreides y Harkonnens… Pronto empezaron a llegar cartas hasta Herbert, primero un goteo, luego un torrente. Dune vivía a pesar de que parecía haber un esfuerzo para lo contrario.

Durante dos años estuve empantanado por quejas de librerías y lectores acerca de que no podían conseguir el libro. The Whole Earth Catalog por aquel entonces la alabó. Seguía recibiendo llamadas de gente que preguntaba si estaba iniciando un culto.

Me gustaría hacer un inciso para poner en perspectiva, porque la perdemos con tanta prisa, con tanta necesidad de venta, éxito y mierda similar.

El manuscrito tardó 6 años de investigación previa antes de sentarse. Tras la escritura, hubo rechazos múltiples hasta la publicación y todo el proceso de empantanamiento sin que Dune se encontrara en ningún lado. Estamos hablando de que él «éxito» de la novela se estuvo fraguando durante más de 10 años. Años que parecieron todo lo contrario a ese «éxito» a tenor de rechazos, críticas y trayectoria del libro.

En un tiempo donde por todas partes te presionan a anteponer el carro antes que el caballo, la venta antes que la escritura. En un tiempo donde casos de «éxito fulgurante» (en Estados Unidos por ejemplo) están motivados porque hay «consultoras» que «compran» miles de ejemplares para llevar un libro a la lista de best-sellers del Times, y que así coja visibilidad y tracción (sí, niños, ese es el éxito, y maniobras similares a menor escala llevan sucediendo con Kindles y similares desde el primer día). En un tiempo donde las editoriales publican a quien tiene audiencia y no escritura, pienso que es importante recordar a Herbert y aislarse de tanta tontería y farsa:

Cuando estaba escribiendo Dune, no había sitio en mi mente para las preocupaciones sobre el éxito o fracaso del libro. Estaba preocupado sólo por la escritura […]

El trabajo de un escritor es hacer lo necesario para que el lector quiera leer la siguiente línea. Eso es en lo que se supone que debes de pensar cuando escribes una historia. No pienses en dinero, no pienses en éxito; concéntrate en la historia, no pierdas tiempo en nada más.

Siempre digo lo mismo y es verdad, yo tengo poca idea de las cosas, por eso suelo fijarme en los que lo hicieron mejor que yo. Por eso les suelo leer:

Me sorprende el éxito de Dune. Tampoco esperaba el fracaso. Era un trabajo y lo hice […] Era un escritor y estaba escribiendo. […]

Mirando hacia atrás me doy cuenta de que hice lo correcto de manera instintiva. No escribes para tener éxito. Eso te quita atención de la escritura. Si lo haces de verdad, eso es todo lo que haces: escribir.

Si hace poco hablaba de que los demás pueden condicionar tu escritura, lo mismo pasa con pensar en cosas que no tienen que ver con ella cuando estás con ella, como ese éxito del que te puedes olvidar o vender millones de ejemplares.

Más de 40 años después, Dune sigue leyéndose, y ocurrió todo lo contrario a lo que hoy se predica que debe ser. Eso da para unas cuantas reflexiones.

15 responses

  1. Gracias por el post.

    Me gustan los post que escribes porque transmiten sinceridad y porque creo que van en la buena dirección. Lo que me sorprende es que no es común encontrar este tipo de manifestaciones en escritores actuales.

    Saludos

  2. Mi criterio para calificar un libro después de leerlo es ¿Quiero volver a leerlo dentro de unos años? Si pienso que si, es que considero que vale la pena, que es de un gran nivel. Y si no lo descolecciono. Dune (el primer volumen, de Editorial Acervo, 1975) está en mi colección.

  3. Genial entrada Isaac. Totalmente de acuerdo en que cuando escribes tu libro tienes que centrarte únicamente en la historia, la documentación y todo lo que pueda hacer que tu obra sea lo que TU QUIERES ESCRIBIR, pero no hay que olvidar que vivimos en la era de la información y que, una vez escrito, el marketing debe existir. Yo veo necesarias ambas cosas, pero cada una a su tiempo.

    Un saludo

  4. Hola Isaac:

    De vez en cuando visito tu blog, y ahora me ha quedado claro que tengo que hacerlo con mucha más frecuencia. Me parece una entrada muy sincera y que, efectivamente, poca gente más trata porque «no interesa».

    Seamos sinceros: muchos de los que consideramos grandes escritores no son capaces de crear algo con una calidad literaria superior a mediocre. No solo estoy hablando de grandes figuras mediáticas, sino de autores de nichos más pequeños, como las plataformas de autopublicación o de pequeñas editoriales.

    Veo mucho creído con reglas que, si no las sigues, no te va a leer nadie y eres un escritor lamentable. Escucho a demasiado creído que te dice cómo hacer las cosas como si fueran poseedores de la verdad absoluta. Conozco algunos, muchos más de los que me gustaría, que se preguntan cuánta gente va a leer lo que han escrito hoy en su blog o en su plataforma como si les fuera la vida en ello, más que preguntarse si están orgullosos de lo que han creado.

    Es totalmente cierto que son pocos los blogs literarios o los especialistas que te den pautas (digo pautas y no órdenes, que hay algunos que parece que, o bien sigues su dogma, o te conviertes en un cenutrio iletrado) para mejorar como escritor: la mayor parte de ellos solo hablan de conseguir lectores, vender el libro (curiosamente, algunos de personas que ni tienen lectores ni han publicado en su vida) o de cómo tienes que hacer tal personaje para que venda. Y no son ni uno ni dos: son mayoría.

    Somos un «gremio» de egocéntricos y charlatanes, de eso no hay duda. Me entristece que los números parezcan ser lo más importante y que mueva a modificar obras para añadir a un personaje de determinada orientación sexual que no viene a cuento para atraer lectores (¡prometo que conozco a alguien que lo ha hecho!) o que escribamos sobre cierto género o sobre algún suceso que esté de moda. Luego, la calidad parece que sobra.

    En fin, se me está yendo la olla. Gracias por el artículo, Isaac. Ójala nos haga reflexionar.

    • Cito: «Somos un «gremio» de egocéntricos y charlatanes, de eso no hay duda»

      Entre tanta consigna sobre escribir es seguir tus sueños y qué maravilloso todo, es bastante refrescante que alguien diga también que rincones no tan bonitos hay como para aburrir. Además, veo que eres moderador de un foro de escritores, así que de oídas no hablas. Suerte, supongo que cada uno elige la manera de morir ;P

  5. Una de las teorías que tengo es que en el tiempo de Herbert se vendía más libro físico, se movía más pasta, y había gente que podía hacer ese trabajo. O eso, o que se editaban menos libros y las ganancias se repartían más.

    La idea de que a un autor que no lo conoce ni su padre le pongan a gente que se dedique a mover el libro, aunque tarde diez años, ahora me parece una locura. Pero también es verdad que la gente se pilla libros por tres euros en Amazon – yo lo he hecho -. Así no hay Dios que se permita financiar a un Herbert, es decir, pagar a un tío para que escriba. No, que escriba, que haga de hombre orquesta en Facebook y demás, y con suerte a lo mejor sacamos para pagarnos el próximo libro o irnos de cenorrio…

    Bueno, todo esto lo digo desde la posición del que no tiene ni puta idea del mercado editorial. En verdad solo es lo que me imagino.

    Saludos.

  6. No me retires el saludo, pero tengo unos tres libros de Dune, de esos con las páginas amarillas que se compraron de segunda mano, que me regalaron en su día y que aún no he leído. No me llaman la atención, de momento… Biquiños!

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