|
La verdad es que los libros no se escriben solos, ni las historias cogen el lápiz para finalizarse. Cuando uno es plenamente consciente de tan asombroso descubrimiento cae en la cuenta también de que terminar algo es una colina cuesta arriba, que fácilmente y cuando se deja unos días de lado puede convertirse en la escalada al Everest con todos los sherpas desertando. No hay remedios mágicos contra eso, pero sí es cierto que hay 5 cosas que, en lo personal, han funcionado a la hora de hacer crecer las líneas y las páginas. 1.- Dedicar un tiempo todos los días. Aunque no se tengan ganas, aunque no se escriba a veces más que basura que no sirve para nada, aunque la inspiración ande perdida... Un poco de escritura todos los días ayuda a formar el hábito. No acaba convirtíendose en algo como lavarse los dientes, para qué nos vamos a engañar, pero sí ayuda a algo vital, y es a evitar el ciclo vicioso de que lo dejas un día y cuando te quieres poner ya han pasado dos semanas y cada vez cuesta más enfrentarse a la hoja en blanco. No hay regla más rota que esta y que no tenga un precio tan elevado... 2.- Simplificar. Para escribir sólo hace falta lápiz y papel, o en su defecto cualquier cosa que al apretar una tecla en el ordenador escriba la letra en la pantalla. No hace falta un enorme programa con miles de opciones ni la máquina más rápida. Sinceramente, los procesadores de texto están hechos para casi todo menos para escribir, especialmente escritura creativa, porque tienen todo un rosario de botones, opciones y dibujitos que no hacen más que crear distracción. Desde que descubrí Dark Room, ya no suelo usar apenas otra cosa cuando necesito escribir algo. Enfrentado sólo con la posibilidad de escribir y nada más al final no puedes hacer otra cosa más que crear. 3.- Empezar. No se tiene clara la idea, no se tiene claro por dónde seguir, ni idea de cómo afrontar una escena, o cualquier otro papel que debamos llenar... Da igual, pasa a todos y la mayoría de las veces el mejor antídoto es simplemente empezar, aunque sea empezar fatal, comenzar con algo que no guste y que no sea perfecto... Salga lo que salga supone un "calentamiento", las neuronas despiertan, los dedos se sacuden el óxido y poco a poco acabas entrando en ese estado en el que cuando miras el reloj ya ha pasado una hora y tienes un par de páginas escritas. Y no están tan mal. 4.- Generar ideas. En esos días donde, definitivamente, no está la cosa como para desenrollar ese nudo complejo de la trama un buen ejercicio es generar ideas, fantasear, anotar giros, pensar imposibles y divertirse un poco creando trozos de historias distintas, nuevas ocurrencias que no tengan nada que ver con esa piedra en el camino que debemos sortear tarde o temprano. Oxigena apartarse un poco y dedicarse a otra cosa cuando te has metido en uno de esos callejones donde vas a tardar en salir (y además no quieres hacerlo de cualquier manera, sino de la mejor posible porque es una parte importante de lo que estás escribiendo). Igual que para encontrar algo lo mejor suele ser dejar de buscarlo, cuando uno no está para mucha inmersión profunda lo mejor es dedicarse a ir anotando ideas y creando otras cosas que no tengan nada que ver, ligeras, en las que se disfrute. 5.- Pensar en por qué lo haces. Cuando algo cuesta mucho, cuando se vuelve una tarea constante y uno resopla al pensar lo que tiene que hacer... mala cosa. Es fácil perder el norte de por qué hacemos lo que hacemos y acabar siendo un robot en una cadena de montaje. No pasa sólo con lo de escribir, pasa con el trabajo, el ocio y la vida en general. Nuestro modo de vida es un poderoso Bokor creador de zombis. Cuando uno ni recuerda por qué hace las cosas al final acaban siendo grises y fastidiosas. Ese estado es un asco, una mierda, sin paliativos. Lo que pasa es que al final la anestesia te adormece hasta esa sensación incómoda en la que aún te lo planteas y al final uno es sólo la rutina que cambia los sueños por la comodidad. Dos pasos hacia atrás, respiras hondo y preguntas, ¿por qué lo hago? ¿Por qué? Cada uno tiene su respuesta, a cada uno eso de escribir le susurra una cosa, pero sea lo que sea esa pregunta tiene el poder de colocarnos otra vez en perspectiva y darle sentido a las cosas si la repetimos lo suficiente. Adiós al polvo de zombi. Si el día de mañana sólo pudiéramos hacer una cosa es posible que la mayoría de los que lee esto eligiera escribir. ¿Por qué? Una magnífica pregunta para ponerse a ello. ¿Por qué? ¿Por qué no? ¿Por qué no ahora?
admin | Caos (¡Salve Eris!) | 25 Noviembre, 7:22pm
| Bienvenido/a
Lo mejor está Aquí
Categorías
SuscríbeteBúsquedaPosts Recientes
|