Relato esperar es lo que más odio Este relato forma parte de la Antología 13 para el 21 de nuevos escritores publicada recientemente por Ediciones Irreverentes y en la que participa un servidor con tres escritos. El primero de ellos, "Esperar es lo que más odio" dice así...

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‭-¿‬Tú crees que mi perro tiene retraso mental‭? 

Tres segundos de silencio incómodo.

‭-¿‬Por qué coño me preguntas eso‭?

Me miró como si le hubiera clavado un puñal en el pecho,‭ ‬pero a mí me pareció una réplica demasiado educada para esa idiotez.

‭-‬Porque tú has visto a mi perro y me gustaría saber tu opinión.

Eso dijo siguiendo por el mismo camino,‭ ‬como si fuera lo más normal y mi reacción la incomprensible.‭ ‬Encima se cruzó de brazos como un novio indignado.‭ ‬Así que respiré hondo y opté por cerrar el tema con la menor resistencia posible.

‭-‬Sólo he visto a tu perro una vez y fueron dos minutos.‭ ‬No creo que pueda darte un diagnóstico con garantías.

Muy inocente fui creyendo que bastaría.

‭-‬No quiero un diagnóstico,‭ ‬sólo una opinión.

Apenas le dejé acabar la frase antes de girarme y contestarle secamente‭ (‬y si hubiera tenido veneno en los colmillos se lo hubiera escupido con rabia‭)‬.

‭-‬Mi opinión es que llevamos demasiadas horas de plantón en este coche,‭ ‬que no sé si los perros sufren retraso mental y que tú eres un idiota por preguntarlo.‭ ‬Esa es mi opinión.

Y se enfurruñó encogiéndose como un crío pequeño y yo me removí desesperado en el asiento porque llevábamos no sé cuánto maldito tiempo esperando ante la casa sin que ocurriera nada.‭ ‬Cuando el mejor momento del día es salir a mear porque vas a reventar,‭ ‬sabes de veras que tu trabajo es un asco.

‭-¿‬Pongo el cd‭? -‬Preguntó

Volvía a la carga comenzando el mismo ritual,‭ ‬y así había sido una y otra vez todo el día.‭ ‬Él decía alguna sandez de las que ponen los ojos en blanco,‭ ‬yo le cortaba,‭ ‬primero educadamente,‭ ‬luego mandándolo a la mierda porque la sutileza no la pillaba,‭ ‬entonces él se indignaba,‭ ‬pero a los dos minutos se le disparaba de nuevo su cerebro de pez que parecía borrarle todo y comenzaba con alguna otra cosa más enervante que la anterior.‭

El nuevo ciclo de tortura se estrenaba insistiendo otra vez en poner el puto compact disc de trinos de pájaros que había traído y que según él iba a hacer de la espera un momento relajante.

‭-‬No.‭ ‬Me pone nervioso y me cabreo mucho si me pongo nervioso.

Dejé caer el final de la frase entre dientes,‭ ‬marcando cada palabra con tono lento de amenaza y comencé a rebuscar en los bolsillos mi tabaco,‭ ‬él no fumaba,‭ ‬de hecho era medio asmático o algo así y no soportaba el más mínimo humo,‭ ‬así que comencé a escarbar por todas partes buscando.

‭-¿‬Te he dicho alguna vez que soy de un pueblo pequeño‭?

Por fin encontré el mechero,‭ ‬luego el tabaco,‭ ‬me puse un pitillo en la boca y lo encendí dando bocanadas ansiosas que saturaran el coche de humo gris y espeso.‭ ‬Tosió,‭ ‬me miró como rogándome,‭ ‬pero sobre todo siguió hablando.‭ ‬Yo miré fijamente a la casa que vigilábamos sin querer hacer caso,‭ ‬como si la vida me fuera en escudriñar cada detalle de la vivienda y eso me pudiera abstraer de lo que decía.‭ ‬Fallida estrategia.

‭-‬Crecí en una casona a las afueras,‭ ‬en medio de un monte.‭ L‬os terrenos eran de mi padre y vivía allí con mis tres hermanos,‭ ‬mis tíos,‭ ‬mi abuela y cinco o seis primos.‭ ‬Ya no lo recuerdo bien.‭ ‬No iba a la escuela,‭ ‬aprendí a leer,‭ ‬escribir y sumar porque un profesor subía a escondidas a enseñarme cuando pastoreaba,‭ ‬si mis padres se hubieran enterado...

Yo seguí mirando la casa e intentaba exhalar el humo torciendo los labios para que le impactara cada bocanada.

‭-‬Cuando cumplí cinco años mi padre me hizo matar un conejo con mis propias manos para la fiesta.‭ ‬Me pegó un palizón de miedo por cerrar los ojos en el intento y lloriquear mientras el animal se retorcía y yo era incapaz de desnucarlo.

Era genial,‭ ‬traumas de la infancia y un conejo,‭ ‬al menos de fondo no había trinos.‭ ‬Me pareció que alguien cruzaba por una de las ventanas de la casa y me fijé un poco más entrecerrando los ojos.‭ ‬Él a lo suyo.

‭-‬Luego tuve que beberme la sangre del bicho y comerme el corazón crudo.‭ ‬Un viejo ritual de familia,‭ ‬ya ves.‭ ‬Me llevé otra paliza más por blando y por que cada bocado era una arcada,‭ ‬pero es que me dio un asco enorme.‭ ‬Cada año,‭ ‬en cada cumpleaños de los que vivíamos allí ese era el ritual,‭ ‬sólo que yo empecé a ser consciente ese día.‭ ‬Sangre y carne cruda para todos en vez de tarta.‭ ‬No estaba tan mal cuando te acostumbrabas,‭ ‬en serio.‭ ‬Cuando la abuela murió decrépita y llena de llagas hicimos lo mismo con ella que con los conejos.‭ ‬Entonces tenía ocho y la comida estaba más que rancia y olía fatal.

Me importó un carajo la casa y sin querer le miraba con los ojos ardiendo de mucho humo y no pestañear nada.‭ ‬Era flaco y poca cosa,‭ ‬pero su rostro huesudo se iba pintando de más sombras con cada palabra y me acojoné.

‭-‬Luego mi hermano pequeño murió en un accidente de caza y también le honramos a nuestra manera.‭ ‬Me rompí este diente con un perdigón perdido‭ –‬señaló abriendo una sonrisa para mostrar medio colmillo partido‭- ‬Pronto se hizo demasiado largo esperar que el siguiente cayera de modo natural y fue una prima mía,‭ ‬que no sé si era medio hermana,‭ ‬porque‭ ¿‬sabes‭? -‬sonrió como recordando una anécdota‭- ‬es difícil distinguir el parentesco en una familia incestuosa y caníbal.‭ ‬Carne de nuestra carne o algo así dijo mi madre poco antes de sacrificarla.‭ ‬Usamos el mismo barreño y aperos que cuando la matanza del cerdo.

Miré el cigarro y se me pasaron como de un trago las ganas de fumar,‭ ‬así que lo apagué apresurado.‭ ‬Se estaba quedando conmigo,‭ ‬pensé,‭ ‬pero mi reacción fue abrir la ventanilla en vez de cortarle.

‭-‬Todo parecía incluso normal,‭ ‬hasta que un día mi familia decidió sin consultarme que me había tocado a mí y ¿sabes? Eso ya no me pareció tan bien.‭ -‬Se encogió de hombros suspirando‭- ‬Así que la casa se quemó por accidente‭ –‬entrecomilló con los dedos‭- ‬Sólo quedé yo y me vine a la ciudad a hacerme un hombre de provecho.

Me picaba la nariz a rabiar,‭ ‬en serio,‭ ‬pero me aguanté las ganas de rascarme porque le observaba alerta,‭ ‬buscando si mentía o era verdad o un sonado macabro o si mejor poner el disco de los trinos.

‭-‬Mira‭ –‬me indicó con la cabeza en dirección a la casa‭- ‬ya sale.‭

Y en su regazo descansaba su pistola y la empuñó saliendo con calma del coche y cerrando la puerta con cuidado.‭ ‬Yo le seguí y disimulé mi propia arma velándola con la gabardina.‭ ‬Le oí decir,‭ “‬ya ves,‭ ‬esa es mi historia,‭ ¿‬cuál es la tuya‭?” ‬o algo así y por un momento me detuve,‭ ‬miré al hombre alto que acababa de salir de la casa con un niño de la mano y al lado del cual se agachaba en ese momento para ajustarle la pequeña capucha de su pequeño abrigo haciendo un pequeño nudo.‭

“Ya ves,‭ ‬esa es mi historia,‭ ¿‬cuál es la tuya‭?” ‬Se repitió como un eco débil en mi cabeza.

‭¿‬Yo‭?

Yo no tengo historia supongo,‭ ‬yo es que soy un cabrón,‭ ‬siempre lo he sido.

Sólo eso.‭ ‬Un cabrón con una infancia feliz y normal.

admin | Escritos y Relatos | 19 Junio, 5:18pm

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