La carta de Camus a su maestro

Albert Camus y la carta a su maestro

Iba a escribir sobre algo completamente distinto, pero hoy en Twitter pasó por delante un artículo que explicaba (más o menos) lo mismo que iba a decir; así que lo dejé correr con esa sensación de que, en Internet, todo parece que ya lo ha dicho alguien antes. Y seguramente mejor.

Al final escribir siempre encuentra la manera de salir, a veces a través de las palabras de otros. Hace algunas entradas comentaba en esta misma web sobre las cartas, ese pedazo del pasado que, para variar, sí me gusta. Hace tiempo también, leí una carta de Albert Camus y me dije que un día tendría que ponerla en español, para que el que pasara por aquí pudiera leerla.

El extranjero de Camus me parece una obra excelente, un ejemplo de maestría del estilo sencillo y mínimo de escribir, que considero el más difícil con diferencia. Todo el mundo puede extenderse y dar vueltas sobre sí mismo, sólo los maestros saben usar las palabras justas y ni una más para transmitir a la perfección todo lo que quieren decir. Aparte de eso no negaré que Camus me parece una mente brillante y he ahí mi punto débil. Su filosofía del absurdo, su Mito de Sísifo, también dejó en su día una huella honda.

Camus nació en la Argelia Francesa hace ahora 101 años. Perdió a su padre muy pronto, con once meses, en la legendaria batalla del Marne durante la Primera Guerra Mundial. Su madre, casi sorda y analfabeta, tuvo que sacar adelante a los niños en un entorno de honda miseria. Pero hubo alguien más que se fijó en Camus de niño, se llamaba Louis Germain y era el maestro de la escuela.

Poco después de que Camus ganara el premio Nobel de Literatura, Louis Germain recibía esta carta.

* * * * *

19 de noviembre de 1957

Querido señor Germain,

Dejo que la conmoción a mi alrededor estos días disminuya un poco antes de hablar con usted desde el fondo de mi corazón. Se me ha dado un honor demasiado grande, que no he buscado ni solicitado.

Pero cuando me enteré de la noticia, mi primer pensamiento, después de mi madre, fue para usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que extendió al pequeño niño pobre que yo era, sin su enseñanza y su ejemplo, nada de todo esto habría ocurrido.

No hago demasiado de este tipo de honor. Pero al menos me da la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y para asegurarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que puso en él todavía vive en uno de sus pequeños alumnos que, a pesar de los años, nunca ha dejado de ser su pupilo agradecido. Un abrazo con todo mi corazón.

Albert Camus

* * * * *

Poco más de dos años después, Camus moría en un accidente de coche. Su pensamiento, su profundo humanismo y sus obras vivirían para siempre.

Louis Germain es una de esas personas anónimas que hicieron posible que los demás tuviéramos a Camus. Muchas veces el papel más importante es el que no se reconoce, el héroe real es el que nunca sale a la luz o la musa anónima que lo hizo posible, se va sin que se sepa su nombre.

Vivir al borde de las lágrimas

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