excusas

La escritura y el humor (y el amor)

Hace un tiempo, leí el comentario de un «escritor» en el blog de otro. En él decía que no quería escribir cuando no estuviera «bien» y no le apeteciera, porque no quería asociar la escritura a un estado negativo. Quería mantenerla limpia de esas cosas, porque así siempre sería una especie de santuario purificado e ideal.

Vamos, que no quería escribir, pero he aquí que me invento unas pamplinas y de las malas.

Si alguien no quiere escribir cuando «está mal» o «no le apetece», para que no sea una actividad dolorosa o que pese, lo siento pero entonces nunca se va a hacer nada que merezca la pena. De hecho, nunca va a hacer nada y punto. Porque todas las actividades importantes van a tener ese asco eventual y, de hecho, ya lo dije hace algo más de un par de años, lo que no da asco no merece la pena.

Pienso que es fundamental conocer a fondo el proceso de escritura y no quedarse en la fachada para que nuestro amor por la palabra no sea igualmente superficial. Creo que es importante conocer los bloqueos de nuestros ídolos, los lloros y cómo muchos campeones odian entrenar, pero aman su deporte. Porque no es algo incompatible y la vida es día y noche, algo que cualquiera con más de tres años sabe ya.

De hecho, lo incompatible es querer siempre.

Es un estúpido amor Disney, una percepción distorsionada y una falsedad. Es imposible volverse bueno sin volverse profesional, en contraposición al amateur, que ama cuando quiere y se marcha cuando las cosas se ponen duras.

¿Cómo calificamos a esos que nos dejan solos cuando la cosa se tuerce?

¿Quiénes son los que se marchan al primer signo de problema o no acuden a tu lado?

Que cada uno encuentre el calificativo adecuado que, además de eso, estaremos de acuerdo en que tampoco serán buenos en su arte.

La escritura es necesariamente un ciclo bipolar de manía y depresión, ahora arriba y mañana abajo (cuando vuelvas a releer eso que parecía tan «genial» y que resulta que, en realidad, era un asco). Ese es el camino y querer evitar la cuesta arriba hará que no avances nunca.

Las raíces de la procrastinación

Nos quejamos constantemente de la procrastinación, y es que dejar las cosas para luego es una venérea con un 99% de contagio. Pues bien, en gran parte, esa procrastinación viene de una mentalidad que piensa que hay que hacer las cosas cuando sea «el momento adecuado».

Ese momento no existe. Si acaso, ese momento era el año pasado o hace diez, pero quien escribe sabe que no puede volver y que ha de plantar la bandera aquí y ahora, haciendo lo que pueda con lo que tiene.

Es más, para mí, la escritura siempre ha sido refugio y salvación. Aunque no tuviera ganas, he acudido y ella me ha protegido de la lluvia. Siempre que me he acordado, ella me lo ha compensado. Hemos estado en los momentos difíciles y te premia. No importa la calidad de lo que hayas hecho en ese instante, porque esto va mucho más allá.

El lenguaje es poderoso, tanto, que es capaz de pintar lo terrible como positivo (mira todos esos politicuchos en la tele) y las excusas como virtudes (mira el comentario que abre esto). Pero ya deberíamos saber de «pe a pa» lo bueno y lo malo del lenguaje, como para reconocer las trampas de la inspiración o de los momentos adecuados. Al fin y al cabo, es nuestra herramienta de trabajo.

O como diría un buen amigo, resumiendo en dos palabras todo este rollo que he soltado: «putas excusas».


P.D. La web está cambiada, lo sé. No es mi manía de toquetear siempre todo. La causa es que, durante la última semana, hubo dos (casi tres) intentos de hackeo. No es la primera vez tampoco. WordPress se ha vuelto con los años una carga y estoy pensando seriamente en cambiar de plataforma, porque de veras que entre unas cosas y otras se ha vuelto más un lastre que una ayuda.

Así que es posible que, si tengo tiempo y ganas, cambie todo desde las tripas, lo cual es un importante trabajo, porque al parecer no me callo ni debajo del agua y es mucho contenido el que ya hay.

En ese caso, es posible que esto esté en obras la semana que viene o la otra (o incluso la otra, o probablemente las tres). Ya se sabe cómo es esto de las reformas en casa, sabes cuándo empiezas, pero no cuando acabas. Cualquier novedad, la pondré por Twitter como siempre hago.

Si quieres, te aviso por email cuando haya contenido nuevo.