escritor fracasado

La losa del escritor fracasado

El influjo de las «cartas» es poderoso estos días. La semana pasada recibí el correo de un escritor argentino que leyó el contenido sobre Stanley Rogouski y ser un escritor fracasado.

Movido por el artículo, me escribió para compartir lo que todos llevamos dentro y es muy difícil hablar. Esa sensación de que hemos hecho todo lo que hemos podido y, aún así, la vida no da premios al esfuerzo y una losa de fracaso y malestar sobre el pecho nos impide respirar de la manera correcta.

No buscaba nada, excepto desfogarse. Y yo no sabía qué decir, pero le respondí a pesar de todo.

Esto, concretamente.


Estimado […]:

Me temo que los escritores siempre hemos de enfrentarnos a la crítica y que la más feroz viene de nosotros mismos. Al menos en el caso de escritores que aman lo que hacen y a su arte. No sé si es igual en los que se creen siempre los mejores o confunden llegar a lo más alto en las ventas con llegar a lo más hondo en quien lee.

Supongo también que todos nos vemos identificados en Rogouski, es normal e inevitable. Estamos metidos en un juego con las probabilidades demasiado en contra y es imposible no creerse un fracaso ni un fraude. Pero aunque sea fácil sentirse despojado, no quiere decir que sea justo ni cierto, son las mentiras de nuestra cabeza.

No creo que su escritura, ni este email, hayan caído en saco roto como dice. Ha conseguido publicar, y con una gran editorial nada menos, eso es más de lo que le espera a la inmensa mayoría, pero sobre todo, hemos conseguido pasar tiempo a solas con lo que amábamos de verdad. Otra de esas cosas que también se les va a negar a muchos.

Yo mismo me siento un fracaso más días de los que no y le confieso que este es uno de ellos. Sé que debería aplicarme lo de no ser tan duro conmigo mismo, pero saberlo no sirve de nada. Le aseguro que si tuviera la cura para esta desazón, se la escribiría aquí mismo o se la enviaría bien empaquetada. Pero no la tengo.

Nuestra cabeza nos dice demasiadas cosas, demasiado duras, sobre el fracaso. Pero de verdad que eso no significa que sean necesariamente ciertas. En los días buenos, y hay que vivir para esos días en mi opinión, podemos contar la fortuna que no se mide en dinero y, si miramos atrás, ver que a pesar de la sensación de fracaso hemos conseguido muchas cosas.

Supongo que es inevitable ser persona y fijarse más en lo que no se tiene que en lo logrado, pero intento aprender ese imposible poco a poco. Hemos de luchar contra esa sensación en nuestra mente como sea hasta que lleguen los días buenos para los que vivir, esos con las personas y la escritura que merecen la pena. Podría apostar a que sus libros no son ultrapésimos como dice y también que, lo crea o no, alguien le envidia en secreto.

Yo intento aprender a vivir con la voz en mi cabeza que me repite todas esas cosas horribles y a veces se puede.

En los días que no, y al menos para mí, la escritura aún sigue siendo un refugio a pesar de todo. Acabo de entrar de mi balcón para contestarle, acabo de vomitar a mano todo lo que llevaba dentro, atrapar y exorcizar esos pensamientos horribles entre las palabras de un viejo cuaderno que no volveré a leer para que no escapen. Le recomiendo esta práctica, escribir hasta quedarse exhausto, escribir lo que sea, escribir hasta que lo que machaca nuestra cabeza quede encerrado en el papel.

Aparte de eso, no tengo mucho más que ofrecer.

Quizá decirle que comprendo bien ese fracaso y sé exactamente lo que su cabeza le repite. Los escritores tendemos a vivir encerrados en ella demasiado a menudo y por eso siempre hablo de juntarnos con músicos, ellos tienen el antídoto que contrarresta muchos de nuestros fantasmas y somos compañeros de desazón.

Como no tengo la cura para nuestra particular malaltía, sólo puedo desearle de veras toda la suerte del mundo. No digo ya en la escritura, a la que damos más importancia de la que tiene. Me refiero a suerte con las cosas, y sobre todo las personas, importantes.

Un abrazo y mucho ánimo.

Isaac

Si quieres, te aviso por email cuando haya contenido nuevo.

7 Comments

  • Manuel

    Tengo la impresión de que la sensación de fracaso que tenemos a menudo va unida a la falta de reconocimiento, que en última instancia es una forma de buscar, o quizá reivindicar, la trascendencia de nuestra figura u obras.

    Aunque suene estúpido y un tanto evidente, reconocer que nada trasciende y que nada perdura, y que todo será inevitablemente engullido por el olvido tarde o temprano, a veces es un buen antídoto contra esa falta de reconocimiento (solo a veces).

    Por otro lado, es cierto que si una persona ama la escritura, es probable (pero no seguro) que desee vivir de ella. Y darse cuenta de esa incapacidad (al menos, en el presente) puede bien traducirse en frustración, pero no mayor que la del fontanero que por las noches tiene una banda de rock, el administrativo que desearía dedicarse íntegramente a la geología o incluso todos aquellos que tienen un trabajo que no les apasiona.

    El deseo de reconocimiento, aka Pasar a la Historia, es un anhelo muy peligroso. Darse cuenta de la total e hilarante irrelevancia universal que supone cada uno de nosotros es a veces (para mí) la mejor forma de olvidarme del mundo y tratar de ser feliz con lo que hago, sea escribir o salir a dar un paseo. Y hay que reconocer un hecho también importante. Si reconocer esa irrelevancia te lleva a dejar de escribir, y dedicarte a otras actividades más amables o más satisfactorias o más “generosas”, no pasa nada. Nada trasciende, y a menudo olvidamos nuestra naturaleza mortal y breve existencia.

    Siento el rollo. He pasado por esa fase a menudo en estos últimos años, y como dices, creo que le damos demasiada importancia a la escritura y a muchas otras cosas que son en el fondo irrelevantes.

    • Alberto

      Hola, Manuel.

      Tienes toda la razón, muy bien escrito. Yo también pienso a veces eso: no te preocupes por triunfar porque al final todos vamos a morir. Y también pienso que no importa alcanzar el éxito porque éste no garantiza la felicidad. ¿Cuántas veces no se ha dado el caso de un artista o escritor con todo a su favor sintiéndose vacío por dentro y acabando, incluso, en el suicidio?

      Lo único con lo que no estoy de acuerdo es que sí hay ciertas cosas que perduran: la “Ilíada”, el “Quijote”, “Cien años de soledad”… siempre estarán ahí hasta que la Tierra desaparezca.

      Un saludo literario desde Oviedo y ánimo. Y suerte.

  • Blue Boulevard

    Los escritores de éxito van a ser siempre personas que desprendan cierto carisma o éxito, porque la vida premia a personas que tienen abundancia (clases media y alta). El resto, escribiremos la continuación de nuestros diarios adolescentes, poca cosa más, que nos reconocerán familia y amigos.
    El caso del “escritor fracasado” Stanley Rogouski me recuerda mucho al de “el hombre más inteligente del mundo” Christopher Langan, de CI altísimo y famoso por ser un don nadie.
    Salud.

    • Alberto

      Hola.

      Sí, por la respuesta que da Isaac Belmar se nota que es buena persona (y no tengo comisión).

      Un saludo literario desde Oviedo.

  • Nicholas Avedon

    Yo pensaba hace tiempo que con tan sólo llegar al alma de un desconocido con mis letras, me valdría. Luego me di cuenta que no. Quería más.

    He conocido personas que se conformaban con lo que eran, otros, tenemos la desgracia de querer ser otra cosa, cambiar, mejorar, descubrir, llámalo X.

    No quiero encontrar a X, quiero buscarlo. Soy feliz en esa búsqueda, déjenme en paz y no me pregunten más por X.

    Que pesados con el éxito.

  • Alberto

    Hola, Isaac.

    Muy bonita tu respuesta a ese escritor argentino. Probablemente, has conseguido reconfortarlo (que no es poco). Se nota que eres una persona con valores, empatía y buena.

    Un saludo literario desde Oviedo y recuerda: eres inteligente, escribes bien y amas lo que haces. ¿Y aún piensas que eres un fracaso la mayoría de los días? Al contrario. QUE LE DEN AL ÉXITO.

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