La mayor verdad sobre el tema de escribir

Navegando por Internet me he encontrado con un extracto de Byrd by bird: Instructions on writing and life, de Anne Lamont. En concreto he tropezado con la parte que se refiere a los primeros borradores.

Me he permitido la libertad de traducir de manera muy “sui generis” un extracto del extracto, ya que me ha parecido de esas cosas que uno tiene que saber si está en eso de escribir o simplemente le gusta.

De hecho si uno abre un poco la perspectiva no sólo para eso vale.

Dice así respecto a los primeros borradores de una escritura que siempre son una mierda (hey estoy citando textualmente, la que se tiene que lavar la boca con jabón es ella).

Todos los buenos escritores los escriben”.

Esa es la forma en que acaban con buenos segundos borradores y tremendos terceros borradores. La gente tiende a mirar a escritores de éxito, que tienen libros publicados e incluso les va bien financieramente, y piensan que se sientan en sus escritorios cada mañana sintiéndose que valen un millón de dólares, sintiéndose genial con quienes son, cuánto talento tienen y qué gran historia tienen para contar; que toman un par de respiraciones profundas, mueven el cuello para soltarlo y se lanzan, escriben pasajes perfectamente formados con la rapidez de una secretaria de juzgado.

Pero esto es sólo una fantasía de los no iniciados.

Conozco algunos escritores realmente grandes, escritores que te gustan y que escriben maravillosamente, y que hacen bastante dinero. Y ninguno de ellos se sienta habitualmente sintiéndose salvajemente entusiasta y confiado.

Ninguno de ellos escribe elegantes primeros borradores. Vale, alguno sí, pero ella no me gusta. No creo que tenga una rica vida interior ni que Dios la ame o incluso la soporte. […]

Pocos escritores saben realmente lo que están haciendo hasta que lo han hecho. Ni se ponen a lo suyo sintiéndose maravillados y bien. No escriben unas frases de calentamiento y luego se encuentran deslizándose como huskies sobre la nieve. Un escritor que conozco me dice que se sienta cada mañana y se dice amablemente:

“No es que no tengas elección, porque la tienes: puedes escribir o puedes suicidarte”.

A menudo todos nos sentimos como si nos estuvieran sacando los dientes, incluso esos escritores cuya prosa acaba siendo la más natural y fluida. […]

Para mí, y muchos de los otros, escribir no es un éxtasis. De hecho la única manera que tengo de obtener algo es escribir primeros borradores realmente mierdosos”.

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