La pérdida de la veracidad

Hemingway definió perfectamente a los buenos libros y los buenos escritores con una sola cita.

«Todos los libros buenos se parecen en que son más ciertos que si hubieran ocurrido en realidad y después de que hayas leído uno sentirás en ti lo que ha sucedido y todo te pertenecerá: lo bueno y lo malo, el éxtasis, el remordimiento y la pena, las personas y los lugares y cómo fue el tiempo. Si puedes conseguir eso y dárselo a la gente, entonces eres un escritor.»

Nada que añadir, es imposible.

Hemingway era un gran creyente en la veracidad. De hecho, su remedio para el bloqueo del escritor era escribir una sola frase que fuera cierta, la más verdadera que pudieras. A partir de ahí, levantar el resto de la casa sobre esa fundación sólida.

La veracidad de la que habla tiene muchas dimensiones, pero hoy me voy a centrar en una sola de ellas, para no hacer aquí un ensayo interminable sobre el tema.

Esa veracidad fundamental, que debe estar presente en todas las historias para que sean buenas, se ha confundido a menudo. Sobre todo con el hecho de que él abogaba por escribir sólo cosas que te hubieran sucedido, acontecimientos reales, sin imaginación o magia.

Nada más lejos de la realidad.

La veracidad no tiene que ver con el género de una historia o que se narren sucesos que hayan ocurrido o no, que sean fantásticos o no, que violen las leyes de la física o no.

La veracidad refiere al hecho de que las historias parezcan más ciertas incluso que si hubieran ocurrido.

Y en la dimensión aislada a la que me refiero hoy, también implica mantener una coherencia y lógica fundamental en lo que cuentas.

Puedes construir la historia más fantástica que se te ocurra, pero no violes las leyes más básicas que tú mismo estás planteando de partida.

Si, por ejemplo, estableces en tu historia que existe un malvado poderosísimo, hasta ahora imbatible y azotador de mundos, no hagas que muera por casualidad o fácilmente a manos de un héroe que no ha tenido que aprender nada para derrotarle.

¿Ejemplo? La última basura de Star Wars.

Estás rompiendo tu propia premisa y no estás siendo veraz, porque un azote de mundos no puede morir de esa manera. Si fuéramos veraces, ya habría muerto hace mucho, jamás habría llegado hasta donde está y no habría propinado ni un cachete a mundo alguno.

Pero me temo que la veracidad no importa y toda esta introducción no es más que otra excusa para despotricar, que para eso esta es mi casa.

De un tiempo a esta parte, me parece ver infinidad de historias que se pasan la premisa de la veracidad por l’Arc de Triomphe.

La sustituyen por escenas efectistas o supuestos giros de guión «sorprendentes» que, intentando causar un efecto de shock, te hacen poner los ojos en blanco.

Supongo que es producto de un tiempo donde ves por todas partes «maravillosos» trucos para «enganchar» con tu historia, crear tensión o yo qué sé qué otras tonterías, pero de fundamentos, nada. Que eso no se puede resumir en una lista, no sea que alguien tenga que hacer un esfuerzo. Y por supuesto, tampoco es sexy y no vende.

Aviso de que, a partir de ahora, voy a poner unos ejemplos y voy a destripar algún pequeño detalle de la reciente película Aniquilación, de la no tan reciente Alien: Covenant, de la serie West World y el libro de El Señor de los anillos.

Elijo estas historias con premisa fantástica o de ciencia-ficción para ilustrar que la veracidad no tiene nada que ver con que los hechos que se cuenten hayan acontecido o no.

Y yo ya he advertido, así que, si tienes interés en algo de lo anterior, y no lo has visto o leído, no sigas leyendo. (No, Star Wars no merecía aviso alguno).

Hace poco vi la película Aniquilación. Por desgracia, fui víctima de las expectativas, sin duda la primera causa de muerte.

Según mucha gente, la película era poco menos que una maravilla, su director un genio y la gran esperanza del cine. Lo cierto es que su anterior título, Ex Machina, no me dijo nada especial. Crecí con Philip K. Dick, Asimov y tantos otros, y la exposición de su tema y su desarrollo no me parecieron especialmente nuevos o interesantes. Pero empecé Aniquilación y, por desgracia, el problema no era la falta de novedad, sino que la veracidad salta por los aires constantemente y en casi cada escena.

Y no tiene nada que ver con su premisa fantástica.

Voy a poner sólo un par de ejemplos, ni siquiera los más flagrantes, porque si no, no acabo.

Un equipo de científicas tiene una misión y cada una es experta en un campo. En general, personas profesionales, eminencias en lo suyo, preparadas e inteligentes.

Hasta ahí, perfecto. Pero si ese es el punto de partida que me planteas, lo que no puedes hacer a los dos minutos es que hagan su labor saltándose lo más básico.

Biólogas que actúan sin guantes, soldados que eligen el peor lugar para pasar la noche teniendo uno totalmente seguro al lado y, un clásico del terror, parodiado en A cabin in the woods: La separación y pérdida de vista de unos y otros en situaciones de peligro.

No puedes plantearme que son personajes muy inteligentes y expertos, y luego hacer que se comporten de manera incompetente todo el maldito rato, en sus propios campos de experiencia y sólo para que tu historia pueda avanzar por donde quieres.

Y tampoco puedes achacar al estrés que, desde el minuto uno y antes de que haya peligro o tensión, eminencias en su campo olviden todo lo aprendido o incluso la lógica más básica y el comportamiento racional.

Lo mismo ocurre en Alien: Covenant.

Equipo de expertos llegan a planeta potencialmente peligroso y desconocido… y bajan a la superficie protegiéndose con una gorra, tocando todo a manos desnudas y respirando esporas extrañas perfectamente visibles.

El problema es el siguiente: No puedes hacer que tus protagonistas, de partida, sean estúpidos para afrontar una historia como la que quieres contar.

Así que los haces inteligentes (porque si no, no tendría sentido que estuvieran en ese contexto) pero a continuación, como necesitas que el argumento avance hacia donde quieres, también necesitas que se comporten de manera idiota. Todos y todo el tiempo, o la trama no avanza.

Y ese es el menor inconveniente de la historia de Aniquilación o Covenant.

Increíblemente, hay rupturas más flagrantes de la veracidad y otros problemas repetidos hasta la saciedad en muchas historias actuales.

Si en vez de una película, quieres ver una serie en la que, constantemente, ocurre eso en cada episodio y hasta límites risibles, Westworld es un perfecto ejemplo.

El arco de los dos trabajadores y la madame del salón no tiene sentido, lógica o posibilidad de ser veraz ni un solo segundo. La supuesta gran revelación de Bernard, el jefe de programación, debería llevarse el premio al giro más tonto, imposible e irrisorio de la historia de la televisión.

Y es que en Westworld se añade otro elemento habitual cuando no eres capaz de poner un fundamento lógico: introduces constantes giros sin sentido.

Así, como un mago, intentas tapar la falta de veracidad en todo lo que ocurre y distraer del hecho de que, prácticamente todos los personajes, supuestamente muy inteligentes, no paran de comportarse de forma ilógica, en un contexto que además es imposible que funcione como lo hace.

Últimamente hay una serie de historias, libros, series y películas que se plantean como supuestamente «inteligentes» y que, curiosamente, acaban siendo las mayores víctimas de sus premisas «elevadas», convirtiéndose en las historias más tontas.

Si quieres que importen temas supuestamente trascendentes, como la identidad o lo que llamamos vida (como en Aniquilación) no lo vas a conseguir así. Y no pasará porque no te han importado en primer lugar las cosas pequeñas, pero fundamentales, como la veracidad. Y si a ti eso no te importó, no puedes esperar que me importe a mí lo otro.

Me quieres cocinar un pastel lleno de guindas, pero sin cuidar lo fundamental, el ingrediente base.

¿Y qué pasa con El Señor de los Anillos  y por qué lo meto junto a todo esto?

No pasa nada, lo amé y lo amo. Pero Gandalf es un poco capullo o Frodo y Sam le deben dinero, porque ya podría haber dicho a las águilas que les llevaran hasta el Monte del Destino a tirar el anillo, en vez de hacerles pasar por todo aquello y poner en peligro al mundo y a todos los que mueren.

Pero El Señor de los Anillos es tan buena historia en tantos otros sentidos que perdonas sin rubor cuando se salta la veracidad alguna vez y también esos Deux Ex Machina con alas.

Lo que demuestra que la historia no necesita ser perfecta para ser buena. Es imposible mantener la veracidad en muchas historias todo el tiempo y no dejarte algo sin hilvanar, pero que ocurra todo el tiempo…

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20 respuestas

  1. Hola,
    Qué cosas. Anoche vi Aniquilación. Tenía interés después de haber leído el (innecesariamente largo) libro. Bueno, trilogía, aunque hubiera funcionado muy bien – tal vez mejor – como un sólo libro.
    La película no me gustó. En sí misma, no sólo ya comparando con el libro. Lo que comentas de la veracidad, como lo de los guantes, me lo planteaba también pero con otros elementos: allá van cinco científicas manejando armas como si fueran soldados (vale, una lo era) y te toca asumir que vale, que han recibido un entrenamiento… La verdad que en el libro la cosa funciona mucho mejor, a pesar de ser demasiado lento en algunas partes.
    Con Westworld me pasa cosa curiosa: leo críticas por todas partes y con algunas, una vez que las lees, dices “pues sí, no lo había visto”. Pero confieso que me gustó, con esa sorpresa final; creo que por defecto profesional (soy psicólogo, o eso dice el Rey Juan Carlos en una cartulina) hubo algo en la idea de cómo los androides comienzan a generar consciencia que me gustó… aunque ahora no soy capaz de expresar qué fue, se me va entre los dedos.
    Y ya acabo. Las palabras de Hemingway son para anotarlas. Con ellas ha venido a mi mente mi novela favorita, Sortilegio, de Clive Barker, y leyendo esas palabras me he dado cuenta de que es una forma maravillosa de expresar lo que se siente cuando lees algo que de verdad te llega, o te cambia, o te sacude o cualquier otro verbo más o menos locomotor.

    Di una sola frase que sea cierta: Aniquilación es una peli mala.
    Un abrazo,
    Óscar.

    • El tema de Westworld es que, como Aniquilación, reflexiona sobre conceptos elevados, pero la lógica que sostiene eso es imposible. Yo con ese giro de Bernard no pude, tampoco voy a explicar su extrema ridiculez que casi me hace arrojar el mando, por si alguien aún no la ha visto y lee a pesar de los avisos.

      No sé, he de reconocer que pasé mi adolescencia entre ciencia-ficción, mucha muy buena. Todos esos conceptos ya los he visto desarrollados por los mejores, y quizá eso les quita algo de lustre.

      Una frase cierta es que Aniquilación me pareció mala ;P y sí, la cita de Hemingway es para enmarcar.

  2. Y lo del faro? Que alguien me explique porqué se meten cinco días en un pantano infestado de cocodrilos mutantes pudiendo llegar en barca a la misma puerta del faro. Se les hundieron los portaaviones a los yankis?

    • Esa es la gran cuestión básica. Aniquilación necesita plantear situaciones tales como que los aparatos electrónicos, y de todo tipo excepto la brújula, funcionan bien dentro del fenómeno, aunque no puedan transmitir fuera. La historia lo necesita porque las cámaras de vídeo y su perfecto funcionamiento son necesarias en dos puntos del argumento.

      Pero por alguna razón, se han olvidado de que existen, no sé, ¿helicópteros que funcionan perfectamente excepto para comunicarse con el exterior y nos llevan instantáneamente? ¿Un jeep quizá? ¿Satélites y drones capaces de ver todo y volver sin mutación ni daño? ¿Hemos dejado de mirar durante meses dejando que se agrande el fenómeno y el faro esté más y más lejos y, cuando nos preocupamos, sólo mandamos gente de 5 en 5 a pie? ¿En serio, en vez de un maldito ejército con vehículos…? ¿Qué son los trajes NBQ? Ah, vale, los que se ponen los demás cuando sales fuera, o sea que existen.

      Suele pasar en muchas historias, necesito que cosas inverosímiles ocurran (las cámaras, etc) y otras lógicas (los vehículos) no ocurran, para que la trama que quiero contar y tanto me alucina hacerlo, avance y muestre los detalles supuestamente rompedores (las grabaciones) con los que te quiero sorprender.

      En fin… Creo que estamos destripando demasiado…

      De hecho, supongo que añade sal a la herida el hecho de que, si has visto la película anterior de Ex-Machina… Es exactamente la misma historia en esencia.

  3. Muchos me han mirado mal por decir estas tres cosas: que Frodo era totalmente prescindible en la historia, que con un águila la historia se hubiera solucionado mejor y en tan sólo cinco minutos de metraje, y que El hobbit es mucho mejor que ESDLA.

    Con lo de Westworld no estoy completamente de acuerdo, pero con lo demás sí. Cuánta verdad decía Hemingway en muchas de sus palabras y qué pena que no soporte sus libros, seguro que aprendería mucho, pero lo bueno no puede gustar a todos.

    Biquiños!

  4. Muchas gracias. Y una mínima apostilla a modo de nota de pie de pagina: Cuando llegas a los setenta y..y te ablandas en todos los sentidos ,puede mas el sentimiento que la razón. Y relatos excelentes, en los que te metes en la piel de un personaje, no los puedo seguir leyendo por el mal rato que paso.

  5. No puedo estar más de acuerdo. La incoherencia, que cuando la peli es narrativamente mala se hace aún más insoportable, es fundamental para que te creas la historia… ¿Pero cual es el nivel de coherencia mínimo necesario?
    Yo leí el petardo de libro de Aniquilación y la película he dudado en verla, porque me dicen que NO se parece al libro. Vi Prometheus, y no sabía que hacer si llorar o reír en cada escena. Lo cierto es que con cualquiera de estas obras, solo ejemplos, hay miles de personas que no solo les parecen aceptables, sino obras de arte magníficas, a unos pocos, hitos del cine y de la literatura. En el caso de Prometheus he leído que incluso mejor que Alien el octavo pasajero ¡¡¡¡¡¡!!!!!
    No solo es un truco de las productoras engrasando los chats antes de que salga la peli, o el libro. No es solo eso, que es más que evidente que ocurre, es que hay gente que genuinamente piensa que Star Wars “los últimos jedi” es la mejor de la saga. Y sin embargo el episódio 1, 2 y 3 (que personalmente detesto) que son mucho más coherentes que este nuevo lote de pelis de plástico descerebradas, reciben las más ardorosas críticas negativas por culpa de que Jar Jar es un personaje cargante.
    Lo cierto es que a los niños, como eramos nosotros ahí por los 80 cuando las vimos en España, les encantan, su referente es Clone Wars y los jedis macarras busca bullas, emocionalmente tensos…
    He llegado a la conclusión de que hay algo que se me escapa, y que hace que la coherencia esté subestimada.

      • El tema es que a la persona que me recomendó el libro también le gustó la película… El dolor es muy reciente como para confiar de nuevo en ella… 😀 Además podría ocurrir que ambas sean malas por caminos diferentes.

        Como no me apetece verla, creo que no lo haré.

        Gracias por compartir!

  6. Hola, Isaac.

    Estoy totalmente de acuerdo contigo. No puedo hablar de “Aniquilación” y de “Westworld” porque no las he visto. El género de la ciencia-ficción no me apasiona, aunque he visto a lo largo de mi vida varias películas de este tipo que me gustaron.

    Estaba pensando mientras leía tu artículo que sorprende lo de los fallos narrativos o de coherencia en esas producciones cuando tienen a menudo un equipo de guionistas considerable con lo que si uno de ellos no se percata del detalle, otro u otros sí podrían hacerlo. Aunque también cabe la posibilidad de que sea algo que pase fácilmente inadvertido para muchos. De todas formas, ya sabes que, por desgracia, lo que prima casi siempre es el dinero y lo de menos son la veracidad y la calidad.

    Un saludo literario desde Oviedo.

  7. Hola de nuevo, Isaac.

    Quiero transcribir el siguiente texto que leí el viernes de la semana pasada en EL PAÍS. Forma parte de la crítica de Jordi Costa sobre la película “El aviso”. Entenderás rápidamente porque me acordé de ti y de uno de tus últimos artículos. El fragmento dice así:

    <<"Centré mi mirada en la palabra <> que se veía a lo lejos. Muy, muy lejos”, subrayaba Paul Pen en un artículo que resumía sus primeros seis años como escritor. Y añadía más adelante: “Sólo el hecho de escribir la palabra <>, el sencillo acto de presionar tres teclas tras haber presionado otro millón durante la creación de la historia -como si fueran los tres últimos pasos de un viaje a pie de un año de duración- diferencia a los que de verdad quieren ser escritores de quienes fantasean con la idea de serlo”. Habrá a quien le sorprenda encontrarse con un escritor que habla como un “coach” de sí mismo. No debería llamar tanto la atención a quien entienda que estas palabras se desgranan al amparo de la misma lógica de mercado que, por ejemplo, lleva a otra editorial a publicar un best seller instantáneo -“Escrito en el agua”, de Paula Hawkins- con una contracubierta de valoraciones críticas, elogiosas y entrecomilladas no atribuidas a nadie>>.

  8. Totalmente de acuerdo. Odio la falta de veracidad en las historias. Lo de las águilas es criminal. Y en Westworld, que aún a pesar de todo me gusto muchísimo por la fotografía, había tantos giros que ya no sabía ni dónde me encontraba…

  9. La hipótesis que tengo en defensa del Señor de los anillos,es que la águilas no podían volar hasta el Monte del Destino. Estaban los nazgull. Recién cuando el Señor Oscuro ha sido vencido y los nazgull muertos es que la águilas se pueden aventurar mas allá de las puertas de Mordor. Saludos cordiales.

  10. Estás hablando de las películas de El Señor de los Anillos o de los libros. Tolkien acuñó un término llamado “eucatástrofe”, que es diferente a “Deus ex machina”:

    “Eucatástrofe es a menudo confundida con deus ex machina, ya que ambos sirven para sacar al protagonista del proverbial (o a veces literal) peligro. La diferencia básica es que la eucatástrofe concuerda con la estructura establecida de la historia, mientras que el deus ex machina, el dios surgido de la máquina, de manera repentina e inexplicable introduce un personaje, fuerza o evento del que no había una referencia narrativa anterior”. (Wikipedia)

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