La suerte del escritor

La suerte del escritor

Voy a decir una vez más, aunque no sirva de nada repetirlo, que lo siento, pero no tengo respuestas ni opinión. No me es posible echar un vistazo a los textos que me mandan y lo que piense de ellos es inservible y probablemente perjudicial, porque mis gustos son minoritarios.

Del mismo modo, no tengo consejos que dar sobre cómo conseguirlo en esto de escribir porque, de tenerlos, ya me los habría aplicado y no tendría tiempo de escribir entradas como esta.

Aún así, decir esto no detiene los mensajes que me llegan al respecto y que trato de contestar en la medida en que mis proyectos y lo cotidiano me dejan hueco, aunque decidí no hacerlo más, por lo aburrida que es la sinceridad y esa pelea del escritor por no ser aburrido.

Son correos y mensajes privados difíciles de responder porque ya sé de antemano que la respuesta correcta siempre es decepcionante y es: «No lo sé».

De hecho, la mayoría de las preguntas importantes suelen tener esa respuesta y quien contesta con seguridad y fórmulas mágicas es un irresponsable que no tiene ni idea de lo que habla.

Pero como estamos hechos para ser atraídos por la seguridad (no importa lo falsa que sea) los sensatos y los que cambian de opinión, los prudentes, se hunden y son criticados, mientras que los otros son venerados por muchos, aunque la solución sea inyectar desinfectante.

Es pura naturaleza humana y es complicado para un escritor redactar algo que sabes que va a ser acogido con esa pequeña mueca interna de decepción que conoces bien. Quien recibe la contestación, si es inteligente, ya sospecha de antemano que no hay respuesta correcta. Y lo puede disimular mejor o peor, pero sientes esa pequeña decepción interna en quien te lee, parecida a cuando le enseñas tu escritura a alguien que importa y este trata de ser diplomático y ocultar que no le ha apasionado.

Todo esto viene al hilo de que ayer contesté otro de esos correos (por favor, por favor, por enésima vez, yo no soy quien para dar opinión de obras o responder a cómo lograr el éxito en esto de la escritura, creo que es bastante obvio que no tengo ni idea).

Quizá lo más curioso es la enorme cantidad de tiempo que empleas en armar una respuesta que bordee y camine con cuidado alrededor de la decepción. Porque, por si alguien lo vuelve a preguntar, en realidad sí sé qué es lo más importante para triunfar en la escritura. Es lo mismo que para triunfar en cualquier otra cosa.

Es la suerte, lo queramos asumir de una vez o no.

Y después de la suerte es el contexto, pero el segundo sin la primera da igual.

Y sí, son dos palabras decepcionantes porque el trabajo se sobreentiende, pero nada es más común que el que trabaja duro y no lo logra, mientras que no pocos éxitos muestran que el trabajo y el amor por el arte no parecen ser condiciones necesarias en muchos casos.

Cuando respondes por enésima vez a la misma pregunta, te ves tentado de decir esas dos palabras y ya está, porque la verdad está hecha de ellas y hay un montón de cosas pendientes esperando. Pero claro, llega la maldita empatía y dice: ¿Es que no ves que en realidad ese eres tú? ¿Que te preguntabas lo mismo y también tenías esa pequeña esperanza de que alguien tuviera una respuesta que no fuera humo y espejos?

Así que al final empleas demasiado tiempo en caminar sin pisar zarzas e ilusiones, en tratar de decir con diplomacia que no, que las respuestas no se venden aquí y las que hay se reducen a dos palabras. Pero que si alguien quiere un montón de preguntas, tengo los cajones llenos de ellas.

Si quieres, te aviso por email cuando haya contenido nuevo.

8 comentarios en “La suerte del escritor”

  1. WOW!! Bravo!! Una entrada realista, esto de soñar con ser Stephen King o Haruki Murakami no encaja con la patética idea de andar mendigando opiniones cual niño inseguro buscando la aprobación de sus padres tras haber sacado un diez en una prueba.
    Si tienes una visión clara y profunda de tu talento, solo te resta pulir tu técnica, estudiar para perfeccionarte, mientras escribes, escribes y escribes. Y quizá con suerte, siendo uno en miles y miles de escritores que sienten que sus escritos merecen ser publicados y aplaudidos, te pille una editorial. Después será cuestión de seguir gustando, tendrás que ir por un nuevo camino supongo, con una presión distinta, para no quedarte con un solo hits por así decirlo.
    Pero pese a todo el mal sabor que nos deja tener los pies en la tierra, no le atribuiría todo a la suerte, creo que no podemos olvidarnos de la metafísica, visualización, como quieras llamarle (pero por favor no llames a esto El Secreto!!).

    Gracias Isaac!!!

  2. Hola, Isaac.

    «Talento o capacidad para escribir + trabajo duro + suerte = éxito» (se me acaba de ocurrir esta ecuación). Si eliminamos el factor suerte, no hay nada que hacer. Ahora bien, si eliminamos cualquiera de los otros dos términos de la ecuación, ¿se puede conseguir el éxito igualmente? Veamos: suprimimos el «talento» y nos queda «trabajo duro + suerte = éxito» (tiene sentido); ahora quitamos el «trabajo duro» y tenemos «talento + suerte = éxito» (no tiene sentido porque por mucha habilidad que tengas y aun suponiendo que eres el hijo o el familiar del director de una gran editorial que sabes que te va a facilitar publicar lo que quieras si no escribes o si no escribes lo suficiente, imposible). Conclusión: queda demostrado que la suerte es el elemento imprescindible, el factor esencial como argumentas. Ay, ay, ay… quién pudiera enamorar a la suerte a perpetuidad…

    Un fuerte abrazo desde Oviedo, cuídate y espero que tu familia, tus amigos y tú estéis bien.

    1. Hola, Alberto. Todos bien, espero que por ahí también. Hemos tenido un poco de esa suerte y la Comunidad Valenciana no ha sido de las más afectadas, pero ha habido momentos. A ver si todo sigue bien.

      Cuídate.

      1. Hola de nuevo, Isaac.

        Me alegro de que estéis bien, estupendo. También Asturias es una de las regiones menos afectadas.

        Gracias y cuidaos también vosotros.

        Un fuerte abrazo, 😉👍🙂

  3. ¿Cómo se logra vivir de la escritura?

    «Para que salga el genio de la Lámpara,
    hay que frotarla determinado número de veces».

    ¿Es la pregunta?
    Tal vez la respuesta adecuada, no sea tan directa como un «No lo sé».

    Puede ser algo tan común a cualquier otro oficio,
    que se puede simplemente aconsejar:

    «Contribuye».

    Haz lo que puedas hacer para mostrar quién eres,
    a ver si resuenas en la misma frecuencia que otras personas.

    Eso va de la cosa de El Secreto.
    Ya, está cogido.

  4. Hola
    Disculpa sino coincido contigo, la sinceridad no tiene nada de aburrida diría que es peligrosa porque te hace aborrecible, diría que es honesta, lo que te hace admirable con lo cual atraerás el aborrecimiento nuevamente.
    Lo que para mí debe acompañar a la sinceridad es la humildad, dar una opinión en ningún modo es dar una sentencia, tan sólo es eso una forma de ver, entender y sentir subjetivamente algo bien sea una película, un cuadro o un escrito.
    Por consagrado que esté una o un juntaletras (dicho sea lo del juntaletras con toda devoción y desenfado) se ve sometido a las criticas u opiniones, es más me parece quieren conocer con ansia lo que los lectores piensan, entienden y sienten ante sus textos, los que digan lo contrario esos sí que mienten.
    Habrá quien se sienta muy seguro de si mismo y escribirá a pesar de las opiniones ajenas y hará muy bien, pero sin olvidarse de escuchar porque aquí sí que coincido contigo, un texto no existe por si mismo, no tiene esa vanidad, es el lector quien le da vida al leerlo.
    Ay el talento! todo escritor está seguro de tenerlo en su fuero interno, incluso los que se les califica como presuntos escritores, lo prefiero a noveles, es más ambiguo, más novelesco.
    El talento es subjetivo y constantemente se le sube en la picota lo cual es agotador, devastador.
    Dudo si convertirse en escritor profesional es hacerle un flaco favor a ese talento o mejor a la pasión que uno siente al escribir y que obliga hacerlo bajo cualquier condición o lugar, incluso sin disciplina ni método.
    ¿Qué es lo que persigue alguien que escribe?
    ¿Dinero, fama, elogios, poder, admiradores, detractores?

    Para mí la respuesta sería, cómplices.

    Gracias por tu texto y sinceridad.

  5. Pingback: El escritor fracasado – Hoja en blanco

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