La suerte y la escritura

La suerte esquiva

A menudo hablo de que el elemento más importante para triunfar como escritor no es tu habilidad, ni el trabajo duro, el cuento del talento o la promoción que hagas. La clave principal es la suerte.

Al menos, si entendemos éxito como ventas.

Entiendo que este mensaje es descorazonador para la mayoría. Estamos en manos de una fuerza ciega, algo que va en contra de todas esas historias que nos contaron sobre el esfuerzo y poder hacer todo lo que nos propongamos.

La realidad es que la suerte lo domina todo desde el primer segundo en el que tiró nuestros dados y, yendo en contra de las probabilidades, no nacimos en Delhi o Beijing, igual que tampoco nacimos en otro momento si no en este.

De hecho, si uno está leyendo esto es probable que la suerte le mirara con cariño ese primer minuto, pues al fin y al cabo está en un sitio que tiene un techo y una conexión a Internet, mucho más de lo que tienen muchos.

A otros les parece que mi actitud es la de bajar los brazos. Si la suerte es lo más poderoso, ¿para qué molestarse?

Quien piensa así es que realmente no me ha leído, como suele pasar con los correos que recibo cada dos por tres diciendo si puedo echar un vistazo a lo que han escrito, a pesar de haber dicho, por activa y por pasiva, algo que repito de nuevo aunque no vaya a servir de nada: no soy quien para dar opiniones de la escritura de otros y por eso nunca lo hago.

Obviamente, el hecho de que yo escriba cada día y siga intentándolo es un reconocimiento explícito de que la suerte juega el papel más importante, pero no el único.

También del hecho de que si la suerte llama a tu puerta y no has trabajado suficiente, vas a tener toda la vida el lastre de un libro malo bajo tu nombre. A lo mejor un libro que vende un montón, pero un libro malo de todos modos. No se me ocurre peor condena.

Del mismo modo, el hecho de que la suerte sea algo indomable y ciego tampoco me ha frenado a la hora de intentar averiguar todo lo que sabemos realmente de ella. Porque, ¿es de verdad una fuerza sin riendas o se le puede poner alguna?

Lo que sabemos de la suerte

No soy el único que ha intentado levantarle la falda a la suerte para ver que lleva debajo. Personas mucho más inteligentes que yo lo han intentado e incluso han tratado de ponerla bajo el microscopio de un laboratorio.

¿Se han averiguado cosas sobre ella? Sí, las que voy a comentar a continuación.

¿Son grandes revelaciones que van a cambiar la vida o la propia suerte sobre nuestras cabezas? No apostaría demasiado por ello, a la luz de lo que me sigue rodeando cuando levanto la cabeza.

Tampoco quiero extenderme demasiado, la verdad, ya que no hay secretos ancestrales ni mágicos.

Cómo tener suerte

Cuando se ha investigado la suerte, hay un montón de conclusiones anticlimáticas y alguna que otra útil. ¿La más práctica? El hecho de que la suerte es, en una pequeña parte al menos, una cuestión de actitud.

Aquellos con una mentalidad más abierta a la oportunidad suelen tener más suerte. Aquellos que creen que su vida es una mierda y son unos desgraciados también son menos afortunados. Esa es la conclusión al menos del psicólogo social Richard Wiseman.

Los que tenían esa actitud más abierta detectaban oportunidades a la hora de leer un periódico en el que se habían insertado dichas oportunidades en anuncios, por ejemplo.

Aquellos que pensaban que todo era una mierda, ni los veían.

La conclusión es que, en una pequeña parte, la suerte es una especie de profecía autocumplida. Aquellos que creen que la van a tener, tienen un poco más.

Pero tampoco nos emocionemos, porque esto no significa que construyas tu propia suerte con una actitud positiva.

Puedes tenerla toda, que hay fuerzas mucho más poderosas a las que no puedes mover un milímetro por mucha actitud que tengas. Pero si estás abierto a oportunidades, y reconoces que, en realidad, ya eres afortunado (aunque sólo sea porque la primera tirada de dados al nacer no te salió mal del todo) puedes detectar más oportunidades.

Eso sí, no vale sólo con verlas, hay que actuar.

Hay algo aún más poderoso que la suerte

La segunda conclusión, que tiene más impacto en lo que a tener suerte o no se refiere, es que hay algo más poderoso que esa fuerza casi omnipotente. Cómo no, se trata de las historias.

Porque la conclusión principal de casi todas las investigaciones es que, tener suerte o no es, realmente, una cuestión de perspectiva. Una cuestión de las historias que nos contamos para interpretar una situación.

Cuando se han expuesto situaciones para considerar si son afortunadas o no, la conclusión sobre si la suerte era buena o mala dependía de la historia que cada persona se contaba sobre dicha situación.

El hombre más afortunado del mundo, o no

Tsutomu Yamaguchi se encontraba de viaje de trabajo el 6 de agosto de 1945 en Hiroshima. El día exacto en el que explotó la bomba atómica.

Miles de personas murieron instantántamente y muchas más lo harían en las siguientes semanas y meses. Pero Yamaguchi pudo sobrevivir al impacto, escapar de la ciudad y poder volver a su casa.

Su casa situada en Nagasaki que, tres días después, recibió el impacto de la segunda bomba atómica. Sin embargo, Yamaguchi volvió a sobrevivir. De hecho, murió en 2010, con 93 años de edad.

La cuestión es: ¿Es Yamaguchi el hombre con más o menos suerte del mundo?

Esto es algo en lo que no nos ponemos de acuerdo. Hay quien interpreta el suceso bajo el prisma de la historia del hombre afortunado por librarse. Pero hay quien lo enmarca dentro de la historia de un hombre que vivió un horror infernal dos veces. Que tuvo que ver cosas que nunca se borrarían, que le perseguirían en sueños, que vivió en un mundo donde suceden esas cosas y perdió a muchos de los que hacen esta estancia más llevadera.

¿Es el hombre con mejor o peor suerte del mundo? ¿Qué interpretación es la «correcta»?

Las comillas alrededor de la palabra delatan que no tiene sentido aplicarla.

Por eso, la suerte, en apariencia omnipotente, está totalmente influenciada por la narrativa que hagamos descender sobre ella.

Al fin y al cabo, no es tan poderosa y está a merced de un contador de historias que sea lo suficientemente bueno, que la puede moldear.


P.D.: Para ahorrar en obviedades. Sí, todos los clichés como que «cuanto más trabaja uno más suerte tiene», etc, están claros y se dan por supuesto. Mi intención es arrojar la luz de las historias sobre la parte que, probablemente, conocemos menos o a la que no damos suficiente importancia con respecto al tema.

Si quieres, te aviso por email cuando haya contenido nuevo.

3 Comments

  • Luci

    Que artículo más interesante Isaac. Comparto contigo la idea de que según la perspectiva con que miras una situación, puede ser considerada afortunada o no. Y no hablo de positividad, sino de agradecimiento. Me considero una persona con suerte en general, solo falta saber si a la hora de publicar mis libros (ya que estoy en proceso de creación literaria con el primero) consigo que la suerte también me acompañe. Ya te lo haré saber.
    ¡Un fuerte abrazo y que la suerte te siga acompañando!

    • Alberto

      Hola, Luci.

      Así es. Todo depende del punto de vista desde el que se analiza la situación (aunque es evidente que existen sucesos que los mires como los mires nunca van a tener una interpretación positiva: un accidente mortal de un ser querido, por ejemplo).

      Un saludo literario desde Oviedo y mucha suerte con tu carrera literaria.

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