La última cosa que escriba

Los viejos magos siempre me gustaron

Me estaba preguntando cuál sería la última cosa que escribiría en la web antes de terminar el año.

Los símbolos importan. Los viejos magos creían que tenían poder, que eran puertas por las que asomarse a otros mundos e incluso traer cosas a este. Cuando era un nano los personajes de las historias que más me gustaban eran los magos. Siempre parecían viejos, frágiles y poco atractivos. Casi nunca eran protagonistas y la chica acababa con el héroe. El último plano era para esos amantes, jóvenes y bellos en el triunfo. Los magos se retiraban de nuevo a su cueva solitaria y poca gente recordaba su papel. Pero a mí me fascinaba que ellos sabían, veían y hacían cosas que los demás no.

Así que como los símbolos importan y no podía ser de otra manera, la última cosa que escriba en 2013 en esta web será un relato.

Calculo que cuando acabe este año seré casi 300.000 palabras más viejo que cuando lo empecé. Miles cayeron, pero importaron tanto como las que se quedaron. Así que lo último que puedo hacer este año es aumentar ese número, aunque sea poco.

Será una pequeña historia inédita y no sé sobre qué, pero no habrá fuegos artificiales, esos ya los pondrán en la televisión. Será algo humilde, de unos pocos párrafos apenas. De hecho es posible que no tenga mucho principio, sentido ni final. Una imitación a como son muchas de las cosas de la vida.