Escritorio de Danielle Steel

Las 20 horas de Danielle Steel

Durante el mes pasado varios medios celebraron la vida de la famosa autora de romántica, Danielle Steel. Una entrevista prendió especialmente la mecha cuando la escritora explicó su modo de trabajo.

Steel escribe, según ella, entre 20 y 22 horas diarias. Eso es lo que le ha permitido publicar 179 libros, a razón de 7 anuales. Y a sus 71 años, no tiene intención de levantar el pie del acelerador.

«Empiezo el libro y no dejo mi escritorio hasta que el primer borrador está terminado» (por cierto, escritorio que es el de la imagen superior). Va de la cama a la mesa, de ahí al baño cuando lo necesita y corta todo contacto con el mundo exterior excepto para llamar a sus 9 hijos. «No me peino en semanas» y la comida se le lleva a su mesa, en la que teclea en una máquina de escribir «hasta que los dedos se hinchan, las uñas sangran y cada músculo grita».

Algunos sitios, especialmente relacionados con los negocios como Business Insider o Quartz, vieron en la mentalidad de Steel la razón de su éxito, queriendo incluso trasladarla a otros ámbitos y dejando caer que, si no tenemos el mismo éxito que ella en los diversos ámbitos de nuestra vida es, básicamente, porque no aplicamos su filosofía. Porque no sacrificamos todo el tiempo a algo y por tanto vivimos encandilados por la mentalidad de conciliar nuestra vida y nuestro trabajo.

Yo mismo hablé hace un tiempo del mito de la conciliación y es cierto que, en esencia, pocos genios son realmente equilibrados y es imposible hacer algo relevante con migajas. La dedicación de muchos grandes a lo suyo era insana. La cuestión es que si te pasas de rosca de esa manera, ¿de qué te sirve tanta obsesión? Y sobre todo, ¿de qué huyes?

Steel reconoce que la escritura siempre ha sido un escape, un lugar al que ir para evitar la vida (¿y para quién no?). La cuestión es que uno extrae lecciones demasiado apresuradas de todo eso, como la de que «si no has tenido éxito es porque no has dedicado el 80% de tu tiempo a algo». Esa es una narrativa enormemente falaz, es pasarse de frenada, es sabotear lo que quieres lograr y perpetuar un discurso nocivo.

He aquí varios de los muchos problemas con todo este tema en mi opinión.

¿Realmente es así?

No voy a decir que Steel mienta. Estoy seguro de que sus 20 horas al día son más o menos reales y que, como dice también, a veces son 24 cuando el cuerpo lo pide. Pero estoy seguro de que en realidad no es para tanto ni es tan sostenido en el tiempo.

Seguirá estando por delante del 99,99% de personas en cuanto a tiempo, pero eso es impracticable.

Steel se toma un par de semanas de vacaciones al año, en las que viaja y reconecta con su familia, pero de veras que los escritores tendemos a la hagiografía y al personaje, subiendo el volumen de lo que realmente somos cuando nos exponemos a la galería.

Sin embargo, voy a estar dispuesto a creer, como dicen algunos, que quizá Steel sea de ese pequeño porcentaje de personas que tiene una mutación concreta que les permite dormir 4 horas y descansar. Aunque fuera así, el resto veríamos cómo, al segundo día, seríamos incapaces de escribir algo con un mínimo sentido.

Pero de todas formas y a pesar de mi escepticismo, lo más importante no es si es real o no.

¿Para qué tanto tiempo dedicado?

Personalmente no aspiro a una compulsión que permita escribir 200 libros antes de morir y la cuestión es esta, uno puede dedicar 20 horas al día a lo suyo, pero eso no garantiza que mejorará un ápice.

Siempre he defendido que la práctica hace la perfección, pero 20 horas repitiendo lo mismo te van a hacer un experto en lo que repites, no necesariamente mejor en tu arte.

No he leído a Steel, así que no puedo juzgar su obra, pero la práctica de cualquier forma no lleva a la maestría. Es la práctica deliberada, es el concepto que comentaba en Escribir bien de «escribir por la frontera de las cosas» la que te va a hacer mejor. Si yo me paso los días entrenando el mismo puñetazo seré muy bueno en ese puñetazo, pero seguiré siendo un boxeador mediocre.

El tiempo dedicado no significa nada por sí solo y no toda la práctica es igual, así que cada uno sabrá cuál es su objetivo con la escritura y el arte.

Que algo sea bueno o malo depende de la dosis

El agua es fundamental para vivir y en cuanto falta todo se viene abajo, pero también puedes tener problemas importantes bebiendo demasiada.

Sé que hoy día parece imposible mantener en la mente dos ideas aparentemente contrapuestas, o conmigo o contra mí, o izquierda o derecha. Pero es que no son ideas contrarias y así no funcionan ni la vida ni las cosas importantes.

Que yo diga que esto es nocivo no contradice que en su día escribiera que la conciliación es un mito. En los extremos vive lo inservible, lo nocivo y una buena cantidad de tontos. Llevar las cosas hasta allí no tiene sentido, decir que hay que dedicar más tiempo no es lo mismo que decir que hay que dedicar todo el tiempo.

Que el éxito depende de un esfuerzo desorbitado es mentira

¿Esa cultura de «seudoemprendedores» llenos de humo que abrazan que todos tendríamos el mismo éxito con la dedicación de Steel?

Mentira.

Puede que la obsesión sea una condición (casi) necesaria para hacer algo destacable, pero no es suficiente.

Toda esa «Cultura del esfuerzo» que se predica en muchos círculos es totalmente falaz.

Es una racionalización de los que han llegado lejos o tienen una situación privilegiada, achacando el éxito a su esfuerzo e ignorando que hay factores en el juego que tienen una mucha mayor influencia, como el punto del que partes (la manera más probable de morir rico es nacer rico, con enorme diferencia del resto), el contexto en el vives, el tiempo en que haces las cosas y la pura suerte.

Todo eso va a tener, por desgracia, más influencia que el esfuerzo en muchas situaciones.

Que es simplemente insostenible

Hay que dedicar más tiempo del que solemos entregar al arte, sin duda eso es cierto la gran mayoría de veces, pero no es necesario tanto como el de Steel. De hecho, muchos genios en lo suyo, esto se ha comprobado con músicos, llevan una vida más relajada de la que podríamos imaginar.

Dedican una gran cantidad de tiempo al día (el equivalente a una jornada laboral entera) pero luego desconectan, además de que practican de una manera muy peculiar que les distingue de otros que trabajan lo mismo o más y sin embargo no llegan a ese mismo nivel. Este es otro tema que me parece muy interesante y que desarrollo en Escribir mejor, si es que algún día ve la luz.

De nuevo hablamos de una práctica más consciente que les obliga a estirarse más allá de los límites. Y además, descansan y disfrutan de otras experiencias, porque eso es imprescindible para asentar la mejora.

Así que no, 20 horas al día no te van a hacer necesariamente mejor escritor ni van a proporcionar ese éxito ansiado. Es pasarse de frenada y no hay nada que celebrar. Como mucho, es usado de excusa por muchos que en realidad no han trabajado ni dos horas en su vida, pero están en una posición privilegiada. Con ese soniquete de «no te esfuerzas suficiente» culpan a aquellos que están por debajo y los oprimen con más tiempo a cambio de menos compensación por él.

Ya he vivido eso con interminables horas que no recuperaré, sentado ante un ordenador aparentando que trabajo, para ir a reuniones a las tantas, en las que también aparentaba que escuchaba.

No, gracias.

La de Steel es una buena historia, por eso atrae y se repite. Pero aparte de que, probablemente, esté embellecida como toda buena historia, no es un ejemplo a seguir. De hecho, resulta lo contrario si quieres escribir bien. Es una anomalía y guiarse por las anomalías es el camino más rápido al desastre.

Yo soy el primero en reconocer que, en muchas ocasiones, habrá que sacrificar cosas. Pero sacrificar todo siempre, sobre todo en vano, me parece el peor de los caminos.

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2 Comments

  • Alberto

    Hola, Isaac.

    Desconocía lo que afirma Danielle Steel sobre su método de trabajo y estoy totalmente de acuerdo contigo. Además, el hecho de que ese método le funcione a Steel no significa que sea válido para todo el mundo o la mayoría de los escritores/aspirantes a escritores.

    Por otra parte, tal vez Steel no ha escrito nunca nada fuera del ámbito de la novela romántica y un artista debe experimentar, retarse a sí mismo, ver hasta dónde es capaz de llegar, cuántas veces logra superar sus propios límites.

    Personalmente, a mí me parece una barbaridad lo de esta mujer y no me lo creo (y más con 71 años, una edad en la que ni los ojos ni el cerebro aguantan como cuando tenías 20 o 30). ¿Acaso tiene algún superpoder que la blinda contra el cansancio?

    Un saludo literario desde Oviedo.

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