Las 6 reglas de Orwell para una prosa clara y ajustada

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No soy muy amigo de reglas ni consejos para escribir, porque la mayoría de los que leo por la red, y salvo muy honrosas excepciones, dan pena, la verdad.

Además de eso, muchos son un poco tramposos, que si «trucos» para enganchar al lector, consejos para hacer un personaje inolvidable o una trama espectacular. Como si hubiera un método para eso, como fuera matemáticas o programación, que siempre consigue hacer saltar una emoción determinada tocando los mismos botones en secuencia.

Unir unos puntos no es escribir, era un pasatiempo que a mí me encantaba de niño, pero últimamente parece que de eso se trata.

Me vienen a la mente todas las series de televisión que se clonan unas a otras siguiendo la misma fórmula porque a una le funcionó. La mayoría de películas que aspiran a recuperar su inversión también lo hacen. Hay una serie de hitos a cumplir y clichés a incluir y eso hace que todo vaya por el mismo camino, que todo empiece a parecerse demasiado.

Si no ves muchas películas (o no lees demasiados libros) pues vale, pero si eres de película semanal en cine como yo, pronto te das cuenta del engaño y la pereza del que ha hecho eso.

Y me temo que esa manera de pensar se traslada demasiado a la literatura. De hecho lo audiovisual la inspira constantemente, con todo lo que le hace perder por el camino. Al menos en la masa de libros que más se vende se sigue una fórmula clara que te cuenta siempre la misma historia y es que no se sale de las líneas ni un milímetro.

Así que, si aspiras al oxímoron de «escritor exitoso» tienes que seguir los consejos para enganchar, para tramas apasionantes, para fotocopiar algo ya malo de por sí. Y ya se sabe lo que pasa cuando haces la copia de la copia.

Si bien no creo en esos «consejos» (casi siempre cebo para que hagas clic y pierdas tiempo de práctica escribiendo) sí creo que unos pocos maestros han dicho cosas muy interesantes sobre cómo «escribir bien». Y he aquí que, si las lees, ves que casi nunca tienen que ver con cómo crear personajes que «enamoren» ni argumentos «adictivos».

George Orwell es uno de esos maestros y su ensayo de 1946, Política y lengua inglesa, debería ser de obligada lectura para esos que consumen el consejo de la semana sobre crear clichés atrapantes (que no existe el palabro, pero lo he leído más de dos veces).

Dos cosas a tener en cuenta: que Orwell habla de lengua inglesa y que se refiere a la escritura de periodismo o no ficción.

Me da igual.

Primero, porque lo que dice es aplicable a cualquier lengua, español incluido. Segundo, porque lo que dice representa la base de una buena escritura, sus fundamentos más sólidos. Si no tienes claro eso y cimentas con ellos lo que escribes, menudo merder (esto sí existe, es valenciano) que vas a montar con tus ejercicios barrocos de estilo en nombre de la pedantería literatura.

Y además son sólo 6 reglas que en realidad son 5, de modo que son muy fáciles de recordar si uno pone un mínimo de interés.

En serio que valen su peso en oro y Orwell era un maestro, que yo no tendré ni idea, pero me entra envidia homicida cuando le leo.

Estas son sus reglas traducidas de modo horrible porque yo soy así:

1. Nunca uses una metáfora, símil u otra forma de hablar que estés acostumbrado a ver impresa.

2. Nunca uses una palabra larga cuando una corta sirva.

3. Si es posible quitar una palabra, quítala.

4. Nunca uses la voz pasiva cuando puedas usar la activa.

5. Nunca uses una frase extranjera, un término científico o una palabra de jerga si puedes pensar en una equivalente, en tu idioma, y que se use naturalmente.

6. Rompe estas reglas si al seguirlas vas a decir algo que es directamente bárbaro.

Orwell era enemigo declarado de las metáforas gastadas y de los clichés. Esa sí es una buena causa, y no la de erradicar cada adverbio, como se propone por ahí impunemente porque a algunos les encanta repetir a otros sin plantearse nada.

Orwell también era enemigo de la pretenciosidad y las palabras sin significado, Orwell luchaba todas las guerras buenas al parecer.

Lo cierto es que los clichés y la pretenciosidad son cosas que, como la adolescencia, uno tiene que pasar cuando escribe. Y es algo tan vergonzoso cuando miras atrás como lo fue dicha adolescencia, en la que creías que lo sabías todo y dabas un asco que pa qué (esta expresión también existe, aunque se circunscriba a mi pueblo).

La cuestión es, con unos cimientos sólidos puedes construir algo bueno, puedes incluso recrearte al final o retorcer un poco esa columna que levantas. Pero sin ellos…

Al final uno tiene que decidir entre ser copista como esos monjes del medievo cuya «literatura» se basaba en calcar, o decidir ser escritor con estilo propio, que parte de unos fundamentos sólidos. Y no de trucos.

6 responses

  1. Hola, Isaac.

    Acabo de compartir en mi muro de Facebook tu artículo (no es la primera vez).Interesante como siempre.

    Al final, uno se da cuenta de que los consejos válidos son los de los clásicos (sean del siglo que sean) porque por algo son maestros y han alcanzado la excelencia en esto de escribir. Todo lo demás es prescindible, ganas de marear la perdiz (o la codorniz si se prefiere).

    Recomiendo un libro de cartas de Chéjov en el que contestaba dando consejos a jóvenes escritores. No lo leí (sólo algunas cosas sueltas), pero seguro que merece la pena.

    Estoy de acuerdo contigo en que los clichés y la pretenciosidad deben pasarse en el proceso de convertirte en escritor. Esto me recuerda la cita de Julio Cortázar: “Para escribir bien hay que escribir mal”. No se trata de obsesionarse con ser un genio de las letras. Ni siquiera con ser excelente. Si uno consigue llegar a ser bueno, pienso que ya ha logrado mucho.

    Por otra parte, qué difícil es llegar a conseguir un estilo propio que te permita que se te reconozca con facilidad. Es algo clave, es cierto. Y una señal de que uno ha madurado como autor y que va por el buen camino (siempre que esas señas de identidad no equivalgan a decir “Por lo malo que es esto seguro que es de X”). Con frecuencia se asocia poseer un estilo propio con algo bueno (normalmente es así), pero se olvida que ese estilo puede ser acertado o no, estupendo o un desastre.

    Un saludo literario desde Oviedo. Y gracias por compartir tus reflexiones con la tropa que te sigue.

    • Para mí los consejos que funcionan tienen que ver con fundamentos sólidos, eso es lo que nos «salvará» si es que hay algo que lo hace, que en realidad no creo. Pero intentar construir una casa con «trucos» es ser un Diógenes que al final tiene un montón de piezas sin sentido que se tambalean unas encima de otras.

      Un saludo.

  2. Al principio leía toda clase de consejos, hasta que me cansé. Si de verdad hubiera una fórmula mágica para volverte el escritor famoso de turno, dudo que esa misma gente publicará entradas. Personalmente, estaría escribiendo como una loca para sacar ese supuesto libro tan exitoso.
    Así que, escribo lo que a mi me gustaría ver en un libro, lo que me sale de dentro, sin hacer caso a lo que digan. ¿Tendré éxito? No lo sé, pero prefiero hacer lo que me gusta, a ser una vendida copiando lo que veo.
    Como siempre un artículo interesantisimo. No se como lo haces, pero siempre me arrancas una sonrisa.
    Un abrazo Isaac

    • Hola, Yaiza.

      Haces muy bien. Al final, lo de menos es que tengas éxito o no. Lo importante, lo esencial, es que te gusta lo que haces y disfrutas de ello. Si luego hay éxito, mejor que mejor (a nadie le amarga un dulce, está claro). Si no lo hay, no pasa nada. Te lo has pasado bien.

      Desde Oviedo, un saludo literario.

  3. Hola, Isaac.
    Paso a los highlights ^^:

    “que todo empiece a parecerse demasiado”.
    empiece, empiece, me temo que esa formulita lleva muchísimo tiempo activa, sobre todo los trucos de artificio y sobre todo en cine. si te descuidas, casi desde el principio. claro, que no sé si te refieres también a lo de poner el gancho, un desencadenante al principio, el primer giro antes del 25%, el último giro ya al final y el clímax y desenlace seguido, que las subtramas tengan que acabar aquí o allí o que el personaje tenga que sufrir tal cambio en tal preciso momento de la trama. la verdad es que está bastante cuadriculado. pero los profesores lo defienden como si fuera la ecuación con mayúsculas.

    “la masa de libros que más se vende se sigue una fórmula clara que te cuenta siempre la misma historia y es que no se sale de las líneas ni un milímetro”
    es a lo que me refería antes (de técnicas narrativas)? o te refieres más a los típicos consejitos de 10 técnicas para un personaje perfecto? 5 técnicas para enganchar al lector? etc. podrías darme ejemplos de “fórmula clara”?

    “tus ejercicios barrocos de estilo en nombre de la pedantería literatura”.
    pues yo siempre estoy dispuesto a romper una lanza en favor de la pedantería (y la jerga). por qué vas a usar una palabra común cuando te sabes la palabra culta y pega? (o cuando puedes poner la palabra más específica sin calzador, evidentemente). porque el vulgo tiene un vocabulario lamentable? por eso debes adaptarte? porque al lector común le de pereza el diccionario debes escribir así aunque tu vocabulario sea muy superior? y si además tu estilo es efectivamente barroco? has de olvidarlo porque no es la moda? y al revés, si se pone de nuevo de moda el barroco y tú eres minimalista, debes dejar de ser minimalista? si yo digo el cómitre de un jabeque azotaba a los galeotes soy pretencioso? he de decir acaso: un individuo se encargaba de dar latigazos a los remeros en el barco?

    quizás sea algo pasajero (en realidad apenas llevo tiempo escribiendo EN SERIO) y que algún día en el futuro lo vea de forma avergonzante, pero bueno, Eru dirá ^^.

    “me entra envidia homicida cuando le leo”.
    xD

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