Las estelas en el cielo y las mentiras que nos contamos

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Antes de que lleguen las estelas en el cielo y los hongos en el horizonte, o como quiera que vaya a acabar esto (no creo que acabe, tampoco creo que vaya a ser maravilloso y soy un niño de la Guerra Fría, siempre que amanecería con luces hermosas y terribles), tengo muchas cosas que hacer y sitios a los que ir, así que esto va a ser breve y al grano.

Hace ya mucho hablaba de que si uno empieza escribiendo personajes, la cosa iba mal, su historia estaría llena de esos clichés que se repiten una y otra vez en la televisión y en las películas que te cuentan siempre lo mismo. Ahora también los ves en muchas de las miles de novelas que nos inundan cada mes.

Uno ha de escribir sobre personas y las personas encierran un lado menos amable que nos negamos a creer, especialmente aquellos que hemos leído más de cuatro libros. Pero la mayoría de las veces sólo nos repetimos la dulce mentira de que somos más avanzados, justos e inteligentes de lo que somos. La realidad es que somos menos violentos y más avanzados que nunca, pero es frágil, nos separan 48 horas sin luz ni agua de volver a ser los de la cueva, el palo en la mano, las pinturas de guerra.

Somos capaces de lo mejor, y tanto que sí, pero nos negamos a mirar que tenemos los prejuicios instalados bien dentro de nuestro hardware, que, obviamente, mentimos muchísimo, especialmente en las encuestas, y desde bebés somos afines a lo nuestro y rechazamos lo distinto. Y por supuesto, somos mucho menos políticamente correctos en privado, cuando sabemos que nadie nos va a oír o juzgar, de lo que somos en público. Somos más fascistas, más egoístas, más cosas acabadas en istas.

Una muestra es la siguiente clara predicción en agosto de que la presidencia la ganaría The Donald, realizada a través de los datos de una aplicación de conversación completamente anónima, donde la gente tiene la seguridad de que su identidad está a salvo y están exentos de juicio respecto a lo que digan. También predijo, basándose en la misma corriente de datos, que Trump ganaría la nominación previa cuando nadie creía en él.

En esos contextos seguros somos mucho más «reales» de lo que mostramos en esas terribles cámaras de eco que son las redes sociales (la otra cara de una moneda fea), donde muestras tu mejor perfil falso y te rodeas de gente que piensa como tú. Así acabas creyendo que Twitter, o la burbuja que sea, se parece a la realidad, cuando la realidad es que eres un raro.

Porque la gente no lee, y la mayoría de los que leen (poco) abren esos libros que se venden como churros: Thrillers clonados, romance del de siempre (ahora con sexo) y de guinda, autoayuda que sólo ayuda a su autor a hacerse rico con cuentos chinos. Total, que no eres minoría, sino minoría de la minoría.

Todos a buscar motivos sesudos, pero el principal es que somos como somos, y nos negamos a creerlo con explicaciones rocambolescas.

Yo hace tiempo que no me extraño, ni de tanto personaje de cartón ni de lo que ocurre. Porque lo que ocurre no es más que el reflejo de lo que somos, de una historia que se repite y de la ceguera de un puñado, entre ellos los que seguimos creyendo que somos mayoría cuando somos los raros.

Me espera el sol.

7 responses

  1. Es obvio lo que dices, aunque nadie lo cree. Te doy la razón, que hace tiempo que la tienes, y te felicito por tu valentía y lucidez.
    Me gusta como eres. Felicidades!

    Maria Teresa

    • Gracias. Importante de todas formas destacar que creo que somos capaces de lo mejor, pero negar que tenemos esa naturaleza oscura y que hemos de mirarla, en vez de taparla con flores, me parece que es negar también la posibilidad de crear y escribir personajes ricos, profundos, en los que nos reconozcamos, aunque sea para mal.

  2. Me di de baja por equivocación, pero me suscribí de nuevo, ja, que te diré Isaac, estas medio depresivo pero creo que así estamos todos, al leer tus entradas me siento un poco acompañado, pienso muy parecido a ti y agradezco tus consejos, me han servido mucho mas que todos los que leo en los otros blogs para escritores, un abrazo.

  3. o sea, que los personajes (perdón, personas :p) de nuestras novelas tienen que ser al contrario de los “personajes” hay que en facebook (muchos de nuestros contactos sin ir más lejos). captado 😉

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