Las verdades incómodas del dinero

Hace poco estaba echando un vistazo a todo lo que he publicado. Lo que está y lo que ya no, lo que fue al principio y el camino en general desde aquel febrero de 2007, cuando sentí por primera vez el tacto en papel de Esperar es lo que más odio.

Y hay varias verdades incómodas tras tanto trecho y maleza, algunas que ignoraba y otras que imaginaba, aunque no quería hacerlo mucho.

La primera verdad incómoda es bien conocida, escribir es una ruina. Aunque curiosamente muchos empiezan en esto para ver si se hacen ricos y famosos.

Uno puede decir que, si contamos euros que entraron por los que se marcharon, la cifra no es negativa, pero eso es porque los escritores somos de letras y no sabemos contar, especialmente las horas de trabajo ingrato en la madrugada, a destiempo, en los huecos, toda esa increíble cantidad de tiempo que empleamos y no valoramos monetariamente.

Si ese tiempo lo hubiéramos dedicado a trabajar y cobrar la hora, aunque fuera al precio más bajo posible, seguramente tendríamos alrededor más cosas que brillan.

Que no sirven para nada, pero brillan.

La segunda verdad incómoda es que, dentro de la ruina, publicar con editorial es, para quien no llegó a la fama y el laurel (es decir, prácticamente todos), menos rentable que hacerlo por uno mismo.

Que sí, que Amazon es lo peor que le ha podido pasar a la literatura y todo eso que dicen los que no quieren que el statu quo cambie y sea otro el abusón del patio. Pero lo cierto es que Amazon paga más y más puntualmente. Es cierto que una editorial tiene los medios de distribución y promoción, pero una cosa es que los tenga y otra muy diferente es que los use contigo.

Tanto Todas ellas como Escribir bien estuvieron casi a punto de salir con editorial. Pero como decía mi amigo Álvaro, ese casi es el que más cuesta y reconozco que me hago mayor para tragar ciertas cosas. La realidad es que, si hablamos de los céntimos, probablemente he ingresado más por estos dos títulos publicándolos yo que acabando en esas estanterías que te prometen.

La tercera verdad incómoda es que, si estás en esto por dinero, mejor que vayas bajando del tren. El dinero no tiene nada que ver con el viaje y, sin embargo, parece omnipresente, una conversación igual de incómoda que sus verdades.

Tengo que confesar que, entre los pocos cercanos que saben que escribo (no lo saben por mí, eso lo tengo claro) demasiadas preguntas han sido siempre acerca del dinero.

«Con esto se debe ganar dinero, ¿no?». «¿Has vendido mucho?». «¿Cuánto has ganado?».

Obviamente son preguntas que vienen de quien desconoce, por dentro y por fuera, el mundo del libro o la escritura. Siempre que me hacen una pregunta de este estilo, o una insinuación sobre dinero, pregunto cuántos libros se ha leído esa persona en el último año. Invariablemente, la respuesta es cero, lo cual me sirve para decir que ahí tiene su contestación. Ese es más o menos el número de libros que lee la mayoría de la gente, así que pueden ir multiplicando ese cero por lo que me llevo de cada libro y ya tienen lo que querían.

Nunca se suele hablar de dinero, pero no porque se esté por encima de eso o porque no tenga nada que ver con la literatura (que no tiene), sino más bien porque, para el puñado de euros que recibes cada mes (y eso de Amazon, porque de editoriales, esas cuentas que sacan un par de veces al año ni las contemplo ya), mejor callarse.

Al principio me resultaba extraño. Yo iba a hablar de mi libro (en realidad, no), pero los demás me hablaban del dinero. Era la parte de la historia que más les interesaba a todos, al menos a todos los que no leían a menudo.

Y luego, por supuesto, está ese otro clásico: «He oído que te han publicado un libro, yo también tengo una novela, va sobre… Igual me animo y la saco yo también».

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5 comentarios en “Las verdades incómodas del dinero”

  1. En este sentido cualquier cosa que se realice en nuestra vida es una ruina; lo otro es pegar el pelotazo o acertar una quiniela. Al menos queda el ganarse la vida en algo que apasione, aunque a veces toque hacerlo de la manera que menos entusiasme, pero siempre será mejor que picar piedra.
    Por otro lado, es un error pensar que los escritores son solo de letras (que le pregunten a Joan Margarit), lo que pasa que las matemáticas son demasiado exactas (o mejor dicho perfectas) para la condición humana, pero eso, para mí, es más una ventaja que un defecto.
    Un saludo y felicitaciones por el artículo.

  2. Hola, Pepe.

    O que se lo digan a Juan Benet que era ingeniero de caminos. Hay escritores de muy diferentes profesiones.

    Por otra parte, no es que a veces haya que ganarse la vida, sino que siempre hay que ganársela y salvo casos contados, muy contados, ¿quién es el guapo que vive sólo de escribir? Ya es milagroso poder vivir dignamente sin ser un autor famoso.

    Normal que la gente pregunte por el dinero, entendible, porque nadie te regala la comida (salvo que vayas a Cáritas o a un banco de alimentos) y nadie te paga las facturas. Aun así, es la maldita sociedad consumista en la que prima, desgraciadamente, a menudo lo material la que hace que crezcamos con ese chip erróneo como tantos otros que nos inculcan desde pequeños y que son equivocados. No es de extrañar, en consecuencia, que las consultas de psicólogos y psiquiatras estén a tope.

    Un saludo literario desde Oviedo.

    1. Hola Alberto,

      Hay muchos y es que de cada profesión pueden nacer miles de historias.

      Con lo otro que cuentas estoy de acuerdo; y es que mucha gente confunde conceptos, creen que para ser libres necesitan dinero, pero mutilan y comprometen esa libertad para conseguirlo. Yo, por lo menos, me conformo con que la lectura/escritura me ayude a poder vivirla o sentirla durante un ratejo.

      Un saludo.

  3. Cierto es que el dinero te da seguridad (económica), que no es poco, y que te da la libertad para hacer muchas actividades que de otra forma sería imposible realizarlas. Sin embargo, estoy de acuerdo contigo: muchas personas confunden ideas y la verdadera libertad no depende del dinero; se lleva por dentro o no se lleva.

    Un saludo literario.

  4. Pingback: Consejos para escritores freelance – Isaac Belmar

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