Lo que he aprendido publicando en Amazon (parte I)

Voy a empezar rompiendo las reglas, voy a empezar por el final, por la conclusión más importante.

Y esta es que, en realidad, tras algo más de 7 meses de experiencia con la publicación digital, nada ha cambiado y lo más importante sólo sigue siendo escribir.

Todo lo demás son tonterías.

Si amanece de nuevo sólo significa una cosa, que tienes que escribir. No importa que llueva, nieve, truene o venga la vida cotidiana a meter el dedo en el ojo. Le apartas la mano y escribes.

Eso no ha cambiado y no cambiará. Lo más importante es una palabra detrás de otra, hasta que la última de ellas sea “FIN” y todas juntas cuenten una historia.

¿Y luego?

Luego vuelta a empezar.

Si no estás haciendo eso, no estás haciendo lo importante.

En palabras de Robert Pressfield: “eso es lo que diferencia al profesional del amateur”.

Hace tiempo se me quedó grabado con fuego y estos meses en Amazon, tras ver mi experiencia y la de otros, no he visto nada que me haya hecho cambiar esa perspectiva lo más mínimo.

Todo lo demás aparte de escribir: twitter, el marketing, los rankings… sólo son notas al pie, aderezos al plato principal y, en más ocasiones de las que voy a reconocer, distracciones de lo que debería estar haciendo.

Escribir es lo único que te hace mejor contador de historias y, al final, eso es lo importante.

Mi mentalidad

Hasta ahora como escritor siempre me había movido por el cauce tradicional. Es decir, publicando en papel con una editorial, dejando la promoción en sus manos, etc.

En 2012 me propuse una total mentalidad de experimentación, publicando en digital cosas nuevas y aquellas que estaban ya en papel y de las que conservaba los derechos.

Aquello fue durante las Navidades pasadas, se trataba de un mundo desconocido (con reglas muy propias, como pronto aprendí) y echándole un primer vistazo pude extraer ciertas conclusiones previas (algunas de las cuales se corroboraron).

Por supuesto también empecé a mirar lo que habían hecho otros que ya habían caminado ese sendero.

Es posible que muchos de los que lean esto hayan oído hablar de John Locke, Amanda Hocking y otros “fenómenos Amazon” norteamericanos, que hicieron que muchos se animaran a publicar lo suyo. Es el espejo en el que una buena cantidad de nuevos escritores aspiran a mirarse, pero como modelos, he de reconocer que me parecieron francamente poco interesantes. Su escritura no me motivaba en absoluto y su modelo es tremendamente difícil de reproducir, son un puñado entre docenas de miles, así que no me preocupé de indagar mucho más.

Personalmente mi mentalidad encajó con la de escritores como J.A. Konrath o Dean Wesley Smith, autores que empezaron en papel y que básicamente fomentan olvidarse del mito del bestseller, de los fuegos artificiales y centrarse en escribir.

Ellos han llegado a ser celebridades digitales por el efecto acumulativo, poco a poco pero inexorable, de muchos libros y el transcurrir del tiempo.

O lo que es lo mismo, predicaban a todo el que quisiera escucharles, que lo más importante para que te acaben leyendo es: escribir, escribir y escribir, poniéndolo luego a la vista.

Como enfoque no es el que más brilla ni el que más campanillas hace sonar al agitarlo. Por el contrario la historia del “bestseller” es como la de la lotería, tan atractiva como poco probable.

Konrath o Smith se han ganado el status como lo hizo la hormiga, día tras día, escribiendo en la soledad de su trinchera desde hace muchos años, acumulando libros y, poco a poco, lectores, hasta que un día vivían (muy sobradamente) de lo que amaban.

Es una historia de resistencia y largo plazo, uno de esos senderos menos caminados, ya que no resulta tan atrayente a priori como otros que destellan más.

Quizá es que siempre he sido un poco solitario, quizá es que soy raro y no me atraen mucho las cosas que brillan por fuera, pero ese enfoque resonó en mí mucho más que las típicas y relucientes “historias de éxito”.

Por supuesto, el día que venda un millón de libros no renunciaré a coger las llaves del reino, pero ese me pareció mi camino por una sencilla razón, lo principal cada día era escribir.

Así que cogí mi primera novela, le di al botón de publicar, me puse a pulir la segunda y el resto es historia, una en la que aprendí sobre las particulares reglas del sistema Amazon, sus propiedades acumulativas, lo único que realmente me funcionó para llegar hasta el puesto 20 de ventas globales (mi podio más elevado), cómo Amazon es una gran empresa y castiga duramente lo que no le va a hacer dinero…

Cosas que vendrán en la siguiente parte.

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