Los 8 principios básicos de la escritura según Kurt Vonnegut

“Como muchos americanos, ella estaba intentando construirse una vida que tuviera sentido, con las cosas que encontraba en una tienda de regalos”.

Kurt Vonnegut. Matadero cinco.

Vonnegut fue un reverenciado contador de historias y no me extraña, pues es alguien que escribió cosas como la anterior y también dijo cosas como: “quien crea en la telequinesia, que levante mi mano“.

Un tipo peculiar, con sentido del humor y que pocas veces podías clasificar poniendo una etiqueta.
Y eso yo lo respeto. Igual que respeto que dejara sangre y sudor entre páginas.

Normalmente todos esos “consejos para escribir” que uno se encuentra en libros y webs no valen mucho, la verdad. El 99% se resumen en el clásico “muestra en vez de decir” y el resto, como pasa con los consejos, muchas veces los predican quienes más los necesitan.

Pero Kurt Vonnegut, en el prefacio su antología de relatos Bagombo Snuff Box, comentaba, con su personal estilo, cuáles eran para él los 8 puntos básicos de la escritura creativa.

Y me parecen buenos, tanto para seguirlos como para pisotearlos, así que aquí les dejo un rincón.

1) Usa el tiempo de un completo desconocido de tal manera que no sienta que ese tiempo ha sido desperdiciado.

2) Dale al lector al menos un personaje al que pueda apoyar.

3) Cada personaje debería querer algo, aunque sólo sea un vaso de agua.

4) Cada frase debe hacer una de estas dos cosas: revelar carácter o avanzar la acción.

5) Empieza tan cerca del final como puedas.

6) Sé un sádico. No importa cómo de dulces e inocentes sean los personajes principales. Haz que les pasen cosas terribles, a fin de que el lector pueda ver de qué están hechos.

7) Escribe para satisfacer a una sola persona. Si abres una ventana y le haces el amor al mundo, tu historia cogerá neumonía.

8) Dale a tus lectores tanta información como sea posible tan pronto como sea posible. Los lectores deberían tener un entendimiento completo de que lo que está pasando, dónde y por qué, de manera que podrían terminar la historia si las cucarachas se comieran las últimas páginas.

Personalmente me suelo limpiar los zapatos con el 8, no lo voy a negar. Sobre todo cuando quiero crear suspense, pues dicho suspense suele depender de que los personajes desconozcan todo lo que está pasando o de que el lector desconozca todo lo que está pasando. Me suele parecer más poderoso cuando ocurre lo segundo y como el principio 6 es mi único mandamiento, pues soy un sádico con los personajes que escribo (y con los que me leen) pues pocas veces lo sigo.

De hecho, muchos buenos escritores se saltan todos estos principios cuando tienen una buena razón.

Eso sí, todos excepto el primero, por supuesto. Ese hay que cumplirlo religiosamente.

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