Los libros que no se deberían escribir más

Hoy, un entrante ligero y serio solo a ratos.

Hace poco estaba leyendo un artículo de Kate McKean, agente literaria (qué sonoridad y envidia), sobre los 10 libros que ya no quiere ver ni en pintura sobre su mesa, principalmente, porque los has visto repetidos tanto que ya sólo quieres arrancarte los ojos.

Y, también, añado, porque el 99,99% de los libros que van sobre eso no lo hacen mejor que los miles de libros iguales que ya han pasado por una mesa de editor, o han acabado abarrotando las estanterías.

Tras 11 años trabajando como agente, y unos 500 libros potenciales a los que tiene que echar un vistazo cada mes, McKean sabe de lo que habla.

Y como me pareció entretenido, y a la vez casi de servicio público, he aquí cuáles son algunos de esos libros que no se deberían escribir más, porque no es que no digan nada ya y no presenten nada nuevo, es que a día de hoy es perpetrar un crimen literario.

No están aquí todas las tipologías que dice McKean (quien quiera, tiene el artículo en inglés enlazado arriba) pero sí las más flagrantes en mi opinión.

La novela vengativa

La que muestra al idiota de tu ex, de tu jefe o de quien sea, y lo muy imbécil que fue por dejarte, despedirte o lo que sea.

¿El problema según McKean?

Que las injusticias personales son tan eso, personales, que es difícil que conecten con alguien más y, sobre todo, despierten simpatía con el protagonista.

Puntos de bonus en mi opinión al hecho de que, como somos humanos y nuestra naturaleza es como es, no nos gustan los quejicas ni los victimistas. Si ya es difícil quedar y soportar a esos que conocemos todos con sus dramas de mercadillo, nadie quiere lo mismo hecho libro.

Así que buena suerte con una pataleta vestida de novela que no interesará a nadie.

El «elegido» que sólo hemos visto 167534614563 veces

No, por favor, no, stop, stop a esto por caridad literaria.

No sé si para McKean, pero para mí este es uno de los peores pecados. Un elegido o elegida que no quiere afrontar el reto que tiene delante, pero al final, sí. Mete una profecía por medio y todos los clichés del mundo y tienes lo que nunca más se debería escribir.

El hecho de que vengan acompañados a menudo por personajes que son una Mary Sue, o un Gary Stu, suele decir de ellos todo lo que hace falta decir.

La civilización humana se destruirá y renacerá de nuevo, olvidando todo lo que fuimos e hicimos, y esto seguirá siendo un tópico sobado.

La novela anécdota

O como McKean la llama: novelas de «Extraño, pero cierto».

Básicamente la colección de historias y anécdotas de la abuela, el peluquero o el amigo que «son tan buenas» en la cena familiar con dos vinos de más, «que debería escribirse un libro».

Ni con un palo se debería tocar eso.

Un puñado de anécdotas no hacen una historia y, oh, sorpresa, en realidad no son tan (nada) interesantes.

Los nuevos gurús

Este es un fenómeno francamente enervante y muy hijo de estos tiempos, con tanta red social donde todo el mundo tiene un altavoz y los más tontos no paran de gritar por él.

McKean define este libro mejor de lo que podría hacerlo yo y consiste en:

«He sido padre/profesor/escritor/blogger/chef/ornitólogo durante 5 minutos y he aquí un manual de cómo hacerlo bien».

Credenciales, experiencia o formación real… ¿Para qué?

De hecho, una de las cosas más flagrantes en lo personal es cuando ondean la bandera de que, precisamente porque no se han molestado más que en leer dos artículos de 500 palabras en la red y ver un vídeo de Youtube, todo eso de lo formal, la experiencia real y las credenciales son lo peor y no funcionan, porque nos tienen engañados y el autor es un rebelde que descubrió «la verdad que no quieren que sepas».

Puntos de bonus a los miserables que se meten en temas de salud a curarte el cáncer o cosas graves con una berza.

Pena de cárcel y no un libro debería ser el premio para estos.

Cualquier cosa zombi

Ya está bien de zombis, en serio. Ni siquiera era gracioso hace ocho años, así que hoy menos. Stop de nuevo porque, salvo alguna honrosa excepción, prácticamente todo ha sido de calidad ínfima, pura explotación.

Come, bebe… lo que sea…

Suceso desgraciado o enfermedad > recomponerse uno mismo > cambio y lección trascendente que no aprueba filosofía ni en el instituto.

Según McKean, ha pasado tantas veces por su mesa que ya no tiene significado propio alguno, es sólo una mezcla de la típica jerga médica y botellas vacías de vino blanco.

Young Adult «histórico»

Por histórico es unos diez años antes de que naciera el público objetivo, para meter garganta abajo un puñado de referencias nostálgicas y creer que eso hace un libro.

Como leí por ahí, no recuerdo a quién, ya hay chavales nacidos en los 90 que dicen echar de menos los 80… así que vale ya con el tren de la nostalgia.

La nostalgia vende mediocridad, pero aparte de no tener valor por sí misma, ya está todo tan saturado de ella que se ven los hilos del truco para sacar dinero y, sobre todo, no aporta ningún valor.

Por el bien de agentes y becarios mal pagados, que filtran en las editoriales los cientos (y cientos) de manuscritos mensuales o semanales, habría que parar.

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7 respuestas

  1. Lo peor del asunto es que creo que se están multiplicando más de lo que lo hacían en años anteriores. Parece que todo mundo descubrió que quiere ser escritor y que esos temas no están gastados, están de moda.
    Siempre un placer leerte Isaac.

    • Bueno, al final la realidad es que lo que una editorial o agente crea que se va a vender es lo que más probabilidades tiene de ser escogido.

      Si al final viene un autor con seguimiento o la gente vuelve a pedir clichés, se editará, aunque dicho editor se haya querido arrancar los ojos durante el proceso.

      Las editoriales son empresas, tienen que vivir.

      Gracias y un saludo.

  2. Hola, Isaac.

    No mencionas un tipo de libro que llenó en los últimos años las estanterías hasta los topes: la novela histórica (me encanta, aunque reconozco que se ha escrito mucha bazofia en este género): templarios, illuminati, grupos de poder o de presión, rosacruces, conspiraciones y conspiranoicos…

    Un saludo literario desde Oviedo.

  3. Me gustaría hacerde abogado del diablo 🙂 Hay novelas que tratan temas ya muy manoseados con un punto de vista novedoso o con estructuras formales poco comunes. En esos casos, creo que una novela puede sorprender e innovar, a pesar de utilizar un tema recurrente.
    Ejemplo: ¿cuánto se ha escrito ya sobre el Rey Arturo y sus caballeros o historias que se parecen a ese mundo? Pues si lees «Merlín» de Michel Rio, ves que se puede hacer de una manera diferente a todo lo demás.

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