Más reseñas para “Perdimos la luz de los viejos días”

Novela perdimos la luz de los viejos días

Aquí iba un pedazo de la locura nueva con la que estoy y que, imagino, me quitará unos años de vida en los próximos meses, pero ya habrá tiempo mañana o pasado para ello. Le debo algo de cariño a la novela Perdimos la luz de los viejos días y las deudas hay que pagarlas.

En los últimos días han aparecido más reseñas del libro. Siguen siendo buenas, muy buenas, así que voy a ser padre orgulloso, como dijo un buen amigo, y referenciarlas.

Reseña en “Nördlich”

Nördlich, el Norte, así con mayúsculas. Le debo cosas al Norte igual que le debía cariño a la novela. Cuando era pequeño era el sitio al que más me gustaba dirigirme. También que descubrí que poca gente lo apreciaba porque el Norte es frío y húmedo, porque los viejos de mi pueblo enseñan a localizar el Norte mirando por dónde crece el musgo en los árboles.

Pero el Norte lee, me lee, y eso lo agradezco mucho más de lo que lo digo. Es curiosa la enorme proporción de lectores que tengo y que viven allí. Una de esas lectoras lo achacaba al clima y seguro que algo influye, pero hay algo más. El caso es que en ese blog cultural que se llama como el Norte apareció esta reseña. He aquí algún pedazo de la misma y en enlace.

“Juro que lo he intentado con todas mis fuerzas, pero ese maldito protagonista ha sido creado para angustiar al lector, para que se identifique con él, de manera irremediable.”

“ Como si en cualquier momento fuera a hundirse. Luego todo cambia… Te sumerges en su historia y, no sé a vosotros, pero a mí, a partir ya del quinto capítulo, me sacó de la realidad definitivamente para introducirme dentro de su particular cruzada, de su obsesión.”

Perdimos la luz de los viejos días en Iznaritz

Reseña en “La piedra de Sísifo”

En esa piedra me dejan grabar de vez en cuando mis locuras, escribiendo y colaborando allí, aunque menos de lo que me gustaría. Es un blog que siempre he admirado y Alejandro Gamero, el alma tras la página, es poco menos que un ídolo personal. Me consta que lucha contra molinos de viento, intentando inculcar el amor por la letra a adolescentes. No creo que haya algo más difícil y sin embargo lo consigue.

Hace unos días llegaba a casa y me encontraba la sorpresa de que había reseñado Perdimos la luz de los viejos días en la Piedra de Sísifo.

“Lo mejor de Perdimos la luz de los viejos días es la forma en la que está escrita.”

“Su estilo es conciso y limpio: ninguna palabra está de más, nada sobra y todo se dice como hay que decirlo. Directo al grano y con las palabras justas, sin que esa claridad signifique que detrás de lo que se dice no se esconda mucho más de lo que en principio parece decirse. Con un lirismo, además, que convierte la narración, incluso en sus momentos más tensos, en una evocación llena de nostalgia y melancolía. Su ritmo, por otra parte, es todo lo rápido y entretenido que cabría esperar en una novela corta que, como tiene que ser, se lee prácticamente en un suspiro.”

“Por todos estos motivos no deberías dejar de leer Perdimos la luz de los viejos días.”

Reseña en “El coloquio de los perros”

El excelente escritor murciano Pedro Pujante me leyó, me ha reseñado y me dedica muy buenas palabras que yo le agradezco de veras. Es curioso porque me imagina joven (gracias) aunque mi prosa “destila experiencia”. Le gustó y recomienda la novela y además cree que soy joven, no sé qué más puedo pedir para un sábado como éste en el que todos duermen aún mientras yo escribo. Lo cierto es que miro el reloj y no son horas de estar tecleando.

Reseña de Perdimos la luz de los viejos días en “El coloquio de los perros”

“Habla de amor, de venganza, de celos, de poder, de miedo, de la vida. Habla de ti y de toda la gente que habita este mundo.”

“Belmar juega con las voces narrativas e intercala la visión de uno de los personajes como contrapunto a la del protagonista. Con ecos de Banville, con una prosa que nos remite a un realismo sucio de nuevo cuño. Deudora de la novela norteamericana y de la literatura de la extrañeza. Esta historia es conmovedora, dura, onírica, inmediata.”

“Recomiendo esta novela adictiva y sugerente.”

Y como siempre (casi) todos los detalles de la novela Perdimos la luz de los viejos días están en su web propia, que actualizaré pronto con más cosas (y pronto quiere decir pronto).

2 responses

  1. “Nördlich” va en minúscula…, lo que pasa es que a principio de frase queda mal…

    Gracias, Isaac por recoger estas reseñas en tu blog. La de Pedro Pujante no la había leído aún y me ha gustado mucho, de veras. Yo habría escogido los mismos fragmentos que tú (¡qué adjetivos tan acertados para describir la historia!) Ni qué decir tiene que la de Alejandro Gamero también es muy buena (y que ya esparcí en su blog mi graforrea). La última, la del norte me la he leído dos veces y he de decir que, al menos, las comas están bien colocadas y se ha enterado de lo que va, y hasta de quién es el protagonista. 🙂 Un saludo.

    • Cierto es que los puntos cardinales van en minúscula, pero como se permiten cuando se transforman en lugar metafórico, eso he hecho. Así que Nördlich, ese Norte con el que me refiero a ese sitio metafórico y no al punto cardinal, lo voy a escribir con mayúsculas por esta web situada al este ;). Qué menos, le debo bastante al Norte como para darle esa N en grande, igual que le debía cariño a la novela.

      Gracias por la reseña, de veras.

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