Mis herramientas de escritura

Hace poco más de 10 años me compré un portátil Macbook sólo para poder usar el software Scrivener.

En serio, ese fue el motivo.

Por aquel entonces, este software aún desconocido estaba únicamente para Mac, así que podemos concluir que mi licencia de Scrivener me costó más de 1.000 euros.

El dinero mejor invertido de mi vida.

Y el Macbook me sirvió bien, por aquel entonces, estaba a años luz del resto de portátiles. Eran los primeros fabricados en aluminio y tenían una buena pantalla, aunque demasiado reflectante y un teclado excelente para ser de portátil.

Una pena que Apple no haya hecho otro ordenador medianamente decente desde hace 7 años que murió Steve Jobs.

Los Macbooks son una aberración de teclados horribles, procesadores decepcionantes e impuesto revolucionario en vez de precio.

Mi fiel y viejo Macbook murió, pero mis obsesiones siguen más vivas que nunca. La salud que resta la vejez se va sumando a mis manías a la hora de escribir.

Así que he aquí una galería de esas obsesiones, con los múltiples cacharros que uso para escribir.

Por amor o dinero, me paso la mayor parte del día haciéndolo, así que, para mí, hay dos cosas fundamentales:

  • Un teclado excelente.
  • Una maldita pantalla mate, que no refleje mi cara ni multiplique por mil la luz del sol y los reflejos hasta dejarme ciego.

El asunto de los teclados

Normalmente, cuando estoy en casa, escribo en un ordenador fijo, con un teclado mecánico de interruptor azul. En concreto este:

Quieres uno de estos, aunque no sepas ni qué son

Para quien no sepa lo que es un teclado mecánico, es el mejor amigo del escritor y de sus manos, del estado de flujo y del orgasmo al pasar los dedos y presionar.

Los teclados mecánicos eran rarezas que costaban fácilmente más de 200 euros hace unos años. Hoy día, han bajado muchísimo su precio.

En serio, si dedicas un mínimo tiempo a escribir, invierte en uno. Te vas a estar preguntando por qué no lo habías hecho antes.

Si te metes en el mundillo de esos teclados, verás que pueden tener varios tipos de interruptores. El azul produce un clic táctil y auditivo enormemente satisfactorio. Considero que el feedback auditivo ayuda a la escritura y, además, es un ruido que pondrá de los nervios a quien te rodea, mientras que a ti te causa pequeños orgasmos. Imposible matar más pájaros de un tiro.

Un teclado mecánico de interruptor azul es la experiencia más parecida a escribir en una máquina eléctrica.

La rapidez, la ausencia de fallos y el masaje en tus dedos harán que sea el mejor regalo que un escritor puede hacerse.

Obviamente, mi obsesión por los teclados no se podía quedar en ese. Así que, entre muchos otros, poseo también un teclado mecánico de interruptor marrón, que uso también de vez en cuando.

Es este:

Compré teclas especiales y las cambié, luego que por qué no me caso…

Tengo toda una colección de teclados, «normales» y mecánicos, algunos incluso inalámbricos Bluetooth, y es que vivimos tiempos maravillosos para escribir, en lo que a tecnología se refiere.

Ah, y cuando escribo en casa, suelo hacerlo al estilo Hemingway, es decir, de pie. Ni recuerdo cuando me entró la manía, pero sí que me enteré a posteriori de que Ernest me copiaba.

De hecho, mi rincón de escritura, que ocupa el lugar más prominente de la casa, es un escritorio que monté a la altura adecuada, con un enorme monitor mate, otro de los mejores amigos del escritor.

El asunto del portátil

La cuestión es que no escribo siempre en casa.

Escribo en los bares, en los trenes, en los viajes, en las camas y en cualquier rincón.

Para esos casos, uso un portátil Thinkpad.

No brillo, pero haré que tu experiencia de escritura lo haga

En experiencia de escritura, están a años luz del resto y, sobre todo, de la basura que Apple lleva construyendo los últimos 6 o 7 años.

Dos razones:

  • El teclado Thinkpad siempre ha sido y es el mejor teclado de ordenador portátil. Punto. Algunos otros teclados se han acercado, como los del Chromebook Pixel, o los del Pixelbook si es que quieres hacer muy bien algo extraplano (y que no se rompa porque se le meta una miga y te cueste 300 euros repararlo). Y sí, ya vale, dejo a los Apple en paz.
  • La pantalla mate. Cuando cojo una pantalla reflectante me quedo ciego. Además, me gusta escribir al aire libre, en terrazas, playas y parques. Hacerlo con un ordenador con pantalla reflectante (casi todos, por desgracia) es, simplemente, una tortura.

Uno puede debatir lo que quiera sobre otros aspectos de uso, pero, en cuanto a experiencia de escritura, si no estás en un ordenador fijo con teclado mecánico, un Thinkpad es la segunda mejor opción.

Las rarezas

Mi pasión por los instrumentos de escritura no acaba con teclados y portátiles.

Esto de aquí abajo es un Alphasmart Neo y es el instrumento de escritura del holocausto zombi.

De las aulas de Estados Unidos a la orilla del Mediterráneo

Básicamente, se trataba de un teclado con una pantalla mínima, que parece de calculadora antigua, y que se usaba en las escuelas estadounidenses en los años 90, para el aprendizaje de los niños.

Hace mucho que no se fabrican, pero se encuentran de segunda mano por un puñado de dólares y son buscados por escritores de todo el mundo.

¿Por qué? Básicamente, es el remedio para escribir sin distracciones.

Sin email, sin redes sociales, sin nada. No puedes hacer otra cosa, sólo escribes y aparece en la pantalla y tiene un teclado que, si se fija uno bien en la foto, ni siquiera está en español.

Pero he aquí otra cuestión. Con tres pilas AA te dura un año.

No es broma. Dura un año de uso prácticamente diario, lo he comprobado. El teclado es muy bueno y la experiencia de escritura sin distracciones lo hace ideal para primeros borradores.

Editar… Ese ya es otro tema, pero tampoco es su función. Es muy difícil en esa pantallita y, la (aparente) falta de caracteres en español es tema aparte, aunque no tengo problema en ello.

Aguanta caídas, es feo como él solo y una gozada para escribir en cualquier parte.

Y es que se enciende instantáneamente y escribes. Tiene 8 huecos para guardar 8 archivos que, una vez pasados al ordenador con un cable USB puedes borrar para escribir más.

¿Lo recomiendo? No. No a menos que estés igual de obsesionado y te guste cacharrear en la tecnología.

Y queda la joya de la corona.

La escritura sin distracciones parece una quimera hoy día, pero cuando se consigue, es la mejor clase de sexo.

Así que di un paso más allá del Neo, pasé hambre y he aquí una Freewrite.

No se te ocurra hacer lo mismo

Esta especie de máquina de escribir hipster es un juguete caro con un teclado mecánico de interruptor marrón que será lo mejor que han tocado tus dedos.

Ayuda su pantalla de tinta electrónica, estilo Kindle que no cansa los ojos y puede ser usada en el exterior.

De hecho, es cuando mejor va.

Sincroniza los archivos en la nube cuando hay WiFi y, eso sí, cuando digo máquina de escribir, no es broma. No tiene cursores, no puedes editar, sólo puedes seguir adelante con la escritura.

Por eso, sirve para primeros borradores del tirón y poco más.

Aunque eso sí, en veinte segundos alcanzas un estado de flujo difícil de comparar. No es raro que haya hecho con ese trasto el doble de palabras en la mitad de tiempo.

¿La recomiendo? Claro que no, ni de broma.

Es un capricho caro, una de esas cosas que no me quería morir sin tocar. Y esa es una frase que me ha causado no pocos quebraderos de cabeza, aunque también las mejores satisfacciones.

Y cierro las puertas de casa. Alguna vez me han preguntado qué usaba para escribir. Esta es la respuesta y la obsesión.

Si quieres, te aviso por email cuando haya contenido nuevo.

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5 respuestas

  1. Estoy fascinada con todos esos aparatejos del final de los que no tenía noticia alguna. En serio, es muy fuerte lo tuyo. Me encanta. Mi segundo Macbook está a punto de morir. Tuve el primero que salió en 2006, y luego lo renové en 2010. Le quedan dos días y no sé qué voy a hacer. Yo prefiero trabajar en portátil porque suelo escribir en las peores posturas posibles (en cama, sofá, silla poco ergonómica…). Y no tengo espacio decente para un buen sobremesa. No sé qué haré porque me cuesta cambiar de sistema operativo, son demasiados años. Tengo que probar los teclados que recomiendas, me ha encantado lo de que tengan sonidito que saque de quicio a los que nos rodean, jajaja.
    Un besote y gracias por compartir

    • Si estás acostumbrada a Apple, y al Scrivener en Apple, no cambies. Es lo que tiene el síndrome de Estocolmo. Si no eres una fanática del teclado, y te da igual, entonces no te pienses cambiar.

      Ve a una tienda Apple, empieza a tocar todos los teclados y elige el que menos malo te parezca.

      Un buen Thinkpad tampoco es barato y, sobre todo, no es bonito ni estilizado, no presumirás en el Starbucks, sólo recibirás la aprobación del entendido del rincón que piensa que, por una vez, alguien ha sabido lo que hacía al elegir ordenador, pero es la clase de tipo con el que no querrás hablar :P. A ver, que a mí me gustan más que los Apple, pero yo soy muy de caja negra clásica, de ser feo pero resultón, a mi imagen y semejanza.

    • Todos tenemos nuestras drogas, las mías, simplemente, son algo más raras 😉

      El Q10 me recuerda a los viejos, viejos tiempos. Cuando lo usaba en un Windows XP hace ni me acuerdo cuánto…

      Ese sonido de máquina de escribir es impagable. De hecho, de vez en cuando uso algún programa que haga ese tac tac cuando pulsas una tecla. Como comento en el contenido, creo que el feedback auditivo ayuda a escribir. Y si no ayuda, al menos da ese gusto, que no es poco.

      Un saludo.

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