22 octubre, 2010 Isaac

Para ser escritor hay que escribir

He aquí el descubrimiento más grande de los últimos siglos (lo siento por Tesla, Timmy Berners y compañía…)

Si quieres ser escritor tienes que escribir.

Una vez leí eso de cierta persona (era una de esas frases pasadas de padre a hijo para momentos trascendentes) y aunque la primera vez parece una soberana perogrullada, cuando uno se la repite varias veces, (o piensa en ella con suficiente sinceridad) es mucho más profunda de lo que parece.

Cualquiera que haya intentado esto de escribir lo sabe, el primer día dijiste “qué tontería” y muchos después “cuánta razón tiene”.

Que levante la mano quien no se vea asaltado por lo cotidiano y diga que eso de escribir, o de pintar, o de leer, o de aprender otro idioma o decirle algo a la chica que ve pasar cada día, ya lo hará “mañana”.

La mayor de las mentiras que se han contado desde que el hombre es hombre tiene su esencia en esa palabra.

Mañana.

Matrix estaría orgullosa de haber inventado “mañana” (y supongo que ahora se muere de envidia porque ese monstruo lo supimos crear nosotros solitos, y no hay tarro de píldoras que pueda con ello).

Si quieres ser escritor tienes que escribir.

La otra opción es sentarse en ese paso elevado que están tan concurrido (y que tiene ese cartel que pone “vida”) y jugar a contar trenes.

Si quieres ser (póngase lo que se quiera) entonces tienes que (póngase el verbo correspondiente al paréntesis anterior).

Y ahora viene lo bueno.

Las personas que eligen rellenar los paréntesis se llevan sopapos como camiones. Cosas de que la vida sea una caja de cangrejos.

¿Cómo? ¿Que qué es una caja de cangrejos?

Mete un cangrejo en una caja e intentará escapar, mete varios y cuando uno intente escapar los demás tirarán de él para dentro.

(Y sí, es posible que sea un mito pero no me importa).

El caso es que todos contentos dentro de la caja. Bueno no. Todos “cómodos” y “seguros” dentro de la caja, que es muy distinto.

No lo pasamos bien, no deja sitio para hacer nada y sobre todo es aburriiiiiida y monóooooooootona, pero al menos aquí no hay depredadores, de vez en cuando se nos echa comida y tras unos pocos días te acostumbras y la conclusión es:

“Qué miedo me da lo que hay fuera… Sea lo que sea que haya”.

Si quieres ser escritor tienes que escribir.

Ya van cuatro veces que lo escribo (¿o son tres? ¿el paréntesis cuenta?), pero es que es verdad y si hay frase mejor que esa no estoy seguro, pero la más firme candidata también la escuché hace poco y reza:

“El mejor momento era el año pasado, el segundo mejor es ahora” (S. Godin dixit).

¿No es genial como epitafio? Al fin y al cabo podríamos ser los más listillos del cementerio dado que no es verdad que en la de Groucho ponga nada de “perdone que no me levante”.

Bueno, para ser escritor hay que escribir pero yo lo dejo ya, mi jefe refunfuña, el informe sigue sin hacer, anochece en el cubículo y quiero llegar “pronto” a casa para ser recibido por esa deliciosa sopa de microondas en la que flotan pequeñas cosas como pequeños cadáveres.

Una ducha + un poco de tele + dormir = el premio de que mañana es otro día de trabajo.

Bueno en serio, lo dejo ya pero espera…

Mira, por allí, por el este, ¿lo ves? Es un mercancías rojo.

Gané esta ronda contando trenes.

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Comentarios (5)

  1. ALBA

    hola soy alba fernandez hernandez tengo 12 años hi quiero ser escritora me podeis dar alguna idea para ser escritora GRACIAS.

  2. He llegado accidentalmente a este post y me alegra decir que lo suscribo punto por punto y que ahora mismo (ahora, ahora) era lo que necesitaba leer. Gracias, mil gracias de verdad :)

  3. Aporto este fragmento de “La loca de la casa” de Rosa Montero que viene muy a cuento:

    “-Hoy quería escribir, tenía todo el día para escribir, y lo he tirado por la borda contestando e-mails.
    -¿Por qué?
    -No sé. A veces evitas ponerte a trabajar. Es una cosa extraña.
    -¿Por pereza?
    -No, no
    -¿Por qué?
    -Por miedo.

    No se lo supe explicar, pero anoche en la indefensión extrema de la noche, en la claridad alucinada de la noche, mientras daba vueltas en la cama, comprendí exactamente lo que quería decir. Por miedo a todo lo que dejas sin escribir una vez que pasas a la acción.”

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