Persiste

persiste

Carta de Austin Madison, animador de Pixar.

17 de mayo de 2011

A quien pueda inspirar,

Yo, como muchos artistas que hay por ahí, fluctúo constantemente entre dos estados. El primero (y mucho más preferible de los dos) es ese modo creativo, al rojo vivo, «en la zona», al borde del asiento con cada cilindro a toda máquina. ¡Ese en el que coges la pluma y las ideas se vierten como el vino de un cáliz real! Esto sucede alrededor del 3% del tiempo.

El otro 97% del tiempo estoy en modo frustrado, luchando en mi oficina-esquinera-llena-de-papel-arrugado. Lo importante es atravesar con diligencia este lodazal de desaliento y desesperación. Pon alguna película con comentarios y escucha las historias de los profesionales que han estado filmando durante décadas y pasando por los mismas piedras y flechas de los problemas de producción.

En una palabra: PERSISTE.

PERSISTE en contar tu historia. PERSISTE en llegar a tu audiencia. PERSISTE en permanecer fiel a su visión. Recuerda lo que dijo Peter Jackson: «El dolor es temporal, la película es para siempre». Y él más que nadie lo sabe bien.

Así que la próxima vez que golpee el bloqueo de escritor, o pierdas una noche de trabajo porque tu equipo se congela y no le diste a «Guardar» (dale siempre a «Guardar»), simplemente recuerda: nunca estás lejos de ese siguiente estallido de creatividad divina. ¡Trabaja a través de ese 97% de mediocridad abismal y sombría para llegar a ese 3% por el que todo el mundo te recordará!

Te lo garantizo, ¡el arte habrá hecho que ese trabajo valga la pena!

Tu amigo y el mío,

Austin Madison

«¡LA AVENTURA ESTÁ AHÍ FUERA!».

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14 respuestas

  1. Persistencia, una de mis palabras preferidas. Es motivacional y contundente, porque encierra en sí misma los conceptos de esfuerzo, creencia y confianza.

  2. Hoy, tras un tiempo de no poder dejar comentarios, por fin creo que he conseguido solventar el problema o más bien descubrir que no existía; a veces vemos un muro, solo porque no hemos descubierto donde está la entrada.
    Con vuestro permiso voy a intentar hacer un símil entre el arte, del que trata hoy tu entrada y la vida, pues para mí la vida no deja de ser un arte, el arte de aprender a convivir en armonía con uno mismo y con los demás.
    Ciertamente, cualquier cosa que merezca la pena no se encuentra en un “camino de rosas” (o al menos yo no la he encontrado) sino a través de un largo camino en el que si bien hay tramos sembrados de césped, por los que es muy fácil transitar, hay otros tramos arenosos y aunque al tacto sea suave, los pies se hunden ofreciendo cierta dificultad para avanzar; también se presentan tramos pedregosos y otros incluso escarpados, en los que incluso hay que aprender a escalar, salvo que decidamos quedar estancados y no avanzar más.
    Efectivamente, mantenernos firmes y constantes requiere un esfuerzo; cuando llega una ráfaga de inspiración y te envuelve su perfume, disfrutas de esos momentos porque, aunque sabes que son cortos, te transportan sin dificultad; luego llegan otros tramos en los que el mero hecho de mantenernos firmes ya es más complicado, no obstante hay que persistir y seguir caminando, porque como bien dijo el poeta: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar…”

    Gracias Isaac, como siempre, por compartir estas valiosas cartas.

    Saludos a todos desde Barcelona

    • Gracias a ti por el comentario, me alegro de que finalmente pudieras hacerlo. Estuve mirando posibles motivos, pero lo cierto es que no vi nada (y que tampoco soy un genio con la informática, cada vez menos).

      Cualquier camino sin conflicto es un camino que al final no merecerá la pena. Muchas veces las cosas valen lo que cuestan.

      Un saludo.

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