Por qué es casi imposible vivir de escribir

Dinero por escribir, me meo

Como más de una vez me han dicho que cuando escribo mato sueños y esperanzas (mi manía de no subirte a alguna fantasía agradable para venderte algo y luego te despeñes al caerte desde allí) pues por una vez voy a hacer que me lo digan con razón.

No hace mucho publiqué una «carta» a una niña de 15 años que me contactó (pobreta meua) preguntando sobre esto de escribir.

Una de las partes más importantes de la respuesta quizá pasó algo desapercibida y era esta:

De unos años para acá me los tomé «sabáticos» y me dije: «Voy a dedicar mis días a escribir solamente».

NI SE LE OCURRA HACER ALGO PARECIDO.

Excepto si gusta de morirse de hambre y penuria, entonces sí, entonces adelante, ¿quién no aspira a que lo encuentren varios meses después de muerto es un piso infecto?

La cuestión es, si estás pensando en vivir de escribir, prepárate, pero prepárate para ser astronauta, que puede que sea más fácil.

Y no por la dificultad en sí de escribir lo bastante bien como para que uno merezca ser compensado (como pasa con informáticos o médicos por su habilidad), sino porque en esta vida la percepción es la realidad.

Y la realidad es que la escritura es percibida por la mayoría como algo que no merece ser compensado, o directamente como algo que apenas vale nada.

Así que buena suerte intentando vender algo percibido como exento de valor.

Por supuesto, como en todos los temas importantes, no hay un único motivo que provoca que difícilmente te vayan a pagar por escribir, es una conjunción de muchas cosas. Unas son grandes, otras muy diminutas, y todas en conjunto han echado por tierra la valoración de la escritura.

Como además de a escribir me dedico a otras tantas cosas tan exentas de valor percibido como esa, no voy a extenderme demasiado. De hecho, me voy a ceñir a tres motivos importantes que hacen que difícilmente te vayan a pagar más que calderilla por tu arte. Y eso con tremendo esfuerzo.

El daño de la pasión por escribir y otras chorradas similares

Yo entiendo que aquellos que extienden todo el rato la noción de la pasión y la escritura, de seguir tus sueños y otras sandeces, no se dan cuenta del daño que hacen con respecto al tema del que hablo.

Entre ese daño está el de abaratar el arte de la escritura hasta crear una percepción en los demás de que no deberías ser recompensado por él.

«Bastante recompensa es que escribas, que hagas lo que amas, que vivas el sueño, ¿no? ¿Encima de que pareces tener un orgasmo mientras dices esas cosas te tengo que pagar?».

Los que se dedican a la escritura cada día e intentan ser los mejores no hablan a menudo de eso, de hecho suelen darse cuenta y valorar realmente el esfuerzo atroz de los que vinieron antes y sentaron su culo cada día ante la página.

Porque escribir un poco cada dos meses es muy fácil y ponerlo en Twitter más aún, pero ¿hacerlo bien y cada día hasta que de la práctica surja el talento? Eso es muy difícil y muy duro, amiguitos.

Bueno, muy duro si quieres hacerlo bien y no estás calcando tu serie favorita o contando tu fantasía erótica de turno como a los amigos en el bar, que pasa mucho.

Así que si quieres vivir de escribir, mejor dejar de parecer un sobre de azúcar y hablar del arte como lo que es, como hablan de él los grandes de verdad, algo complejo que requiere dedicación para ser el mejor. Como toda profesión.

Mejor no abaratarlo con frases también baratas.

Los buenos tiempos que vivimos

Nunca creo que tiempos pasados fueran mejores, porque en tiempos pasados mi familia, humilde como es, no se hubiera podido permitir mi educación. Ni becas, ni nada. En tiempos pasados yo hubiera sido ese hijo de deshollinador Dickensiano que no sabe leer ni escribir.

Pero es cierto también que, con todo lo muy bueno que tienen estos tiempos modernos, respecto a la educación y el avance hacia erradicar el analfabetismo, hay un cierto efecto perverso sobre la escritura.

Personalmente pienso que la escritura nunca ha estado a un nivel tan bajo como ahora en lo que se refiere a la consideración como arte.

Todo el mundo sabe leer y escribir, de hecho casi todo el mundo lo hace a diario. Me da igual que sea redactar emails, informes o lo que sea, pero el clac clac del teclado es una constante en mucha más gente que nunca.

Eso ayuda a crear la percepción de que todos escribimos cada día y, por extensión, todos sabemos escribir. No bailamos, esculpimos ni rasgamos la guitarra, no nos enseñaron a eso en el colegio, pero escribir… escribir sabemos todos.

Eso ayuda a construir también la otra percepción, que escribir no es gran cosa como arte. No me importa que en realidad escribir bien es lo más difícil que hay, un arte imposible de dominar en una sola vida y seguramente varias, lo importante es la percepción, no la realidad, y la percepción general es esa.

De hecho, secretamente muchos piensan al leer algo que ellos también podrían hacerlo. Corrijo, que podrían hacerlo mejor.

Luego nadie se pone, porque ponerse ante la hoja en blanco es darse cuenta de lo complicado que es todo eso que parecía tan fácil en tu cabeza, pero de nuevo no importa, importa la percepción, errónea o no.

Por esto también escribir no parece gran cosa y no se mira como tal.

La saturación de la oferta

Hoy, junto con el teléfono fijo que nadie usa, nos dan una cosa llamada Internet, que es una ventana para gritar nuestras chorradas (ejemplo, aquí). Así que, hoy más que nunca, todo el mundo habla de escribir, de su libro, etcétera.

Si el mercado (vamos a decir editorial) ya estaba bien suplido antes, hoy hay más libros que lectores, de hecho parece haber más escritores que lectores y la cantidad de libros publicados y destruidos cada mes es abrumadora. Antes era un objeto raro y venerado, hoy todos queremos meterte nuestro libro garganta abajo.

Este milagro de la escritura no es más que un reflejo las personas: nadie escucha, todos hablan, nadie lee, todos escriben.

Y no hace falta comerse cinco años de economía para saber qué hace un exceso de oferta por el producto: abaratarlo, con lo que los libros son vistos como algo tan común hoy, que su valor percibido es irrisorio.

¿Tienes un libro? Qué casualidad, yo tengo tres. No, no quiero comprar el tuyo, ¿quieres tú comprar el mío? «Es un thriller que no te dejará indiferente».

Y hay más motivos, pero este tridente ya hace suficiente herida en la escritura cuando se clava.

La percepción del arte como pasión de amateurs y no trabajo profesional, más el exceso de oferta, más la creencia de que todos sabemos escribir hace que la valoración de la escritura hoy sea nula, o incluso negativa para una gran parte de gente.

De hecho, debería ser realmente negativa, joder, deberíamos pagar por hacer algo que nos gusta: «Qué desfachatez querer vivir de escribir, quiénes nos creemos que somos, encima de lo mucho que gozamos…».

Todo esto también se aplica a la escritura como modo de vida profesional más allá de escribir ficción. Que uno se da cuenta de que del cuento (literal) no se vive y quizá piensa que puede dedicar su habilidad a otros ámbitos más prosaicos.

Je.

Quien necesita que le escriban algo ve con el ceño fruncido que un escritor le pida un precio superior al que recibía un esclavo.

«¿Esto por escribir? Para eso me pongo yo, o seguro que hay alguien que lo hace más barato».

Que siempre lo hay, y seguramente escribe como el culo o no, pero qué más da, está escrito, tampoco es que la gente lea mucho de todos modos, quizá con suerte escanee un poco y se acabó.

La escritura, más que modo de vida, es modo de suicidio. Y cada uno es libre de autodestruirse como quiera (ejemplo aquí, de nuevo) yo sólo escribo esto porque un día quiero sentenciar con un: «Te lo dije».

27 responses

  1. Creo que tienes mucha razón, los que escribimos, bien o mal, no importa, lo sabemos, sabemos que colocar tu libro en la estantería de un posible lector, es un acto heroico. Y, sin embargo, seguimos intentándolo, somos así de masoquistas. O tontos del culo. O ilusos. Es un veneno que nos corroe, es adictivo. Es como en los trabajos actuales, si no te conformas con el sueldo de hambre, no hay trabajo. Hala, pues, a seguir los que les gusta llevar la pesada cruz a cuestas. Yo sigo. De momento soy así de tonta.

  2. Es muy difícil, por no decir imposible, vivir de escribir textos de ficción. Pero si lo combinas con otras cosas, también relacionadas con la escritura, ahí ya la cosa cambia, no te harás rico, pero cambia. Aún así, sigue siendo muy riquiña tu visión apocalíptica de las cosas 😛 Biquiños!

    • La cuestión es, la gran mayoría de escritores con una cierta fama (que no se traduce en que vendan) se lanzan, por ejemplo, a hacer talleres, cursos de escritura y similares. Lo más gracioso es que algunos de ellos, suicidas, sinceros o arriesgados (eso según cada uno) declaran más o menos abiertamente que ni siquiera creen en eso, pero el dinero es el dinero.

      Al final, la cuestión es que en vez de escribir te pones a enseñar diversos ámbitos de la literatura o lo que le rodee, que está muy bien y ya dependerá de lo que se lo quiera trabajar el docente o no (que hay de todo como en todo) pero eso no es escribir. Si consigues vivir, que de nuevo sólo lo consiguen unos pocos, vives de enseñar, no de que te lean.

      En general la gran mayoría de gente que trata de vivir vendiendo algo que ha escrito no puede. No puede, de hecho, ni sacarse para una cena o dos al mes. Incluso siendo escritor «mercenario» y trabajando con tu escritura para las cosas más variopintas que puedes imaginar, las tarifas son las de la esclavitud más unos cuantos céntimos.

      En definitiva, el título de vivir de escribir no cambia, puede que algunos (otros pocos) puedan vivir de actividades que tocan la literatura, pero no de algo escrito en negro sobre blanco.

      Biquiños también.

  3. Ayer vi un vídeo de una convención de editores en el País Vasco y un editor inglés explicaba todo esto muy bien, cómo ha cambiado el papel de las editoriales, la sobresaturación y el hecho de que a quien más perjudica es a los escritores de éxito moderado que no son superventas.

    http://www.comoescribirunlibro.com/nuevos-modos-de-leer-nuevos-modos-de-editar/

    Dejo aquí el enlace por si te interesa. El vídeo tiene tiene traducción simultánea y está muy muy interesante.

    También es cierto, y de ello hablé en un artículo de mi blog, que siempre han sido pocos los que podían vivir de la escritura (mírese a Lovecraft, por ejemplo, que malvivió y murió en la paupérrima miseria), y que precisamente el hecho de que hoy todos sepan leer y escribir hace que el público potencial se haya incrementado de manera sustancial.

    A eso añádele que ya no estás limitado a tu entorno nacional si publicas, si no que tus obras pueden llegar al mundo entero.

    Quizá sea cierto que hay más escritores que lectores pero, ¿a quién le toca decidir quien puede y quien no?
    ¿A las editoriales? ¿En función de qué? ¿De la calidad literaria?

    Que le pregunten a E. L. James.

    Supongo que al final el público y el tiempo pondrán a cada uno en su sitio.

    Yo publiqué mi primer libro con editorial en 2004 y te digo que ahora siendo indie he tenido muchos menos problemas y más posibilidades.

    También es verdad que la competencia ha aumentado exponencialmente,

    Creo que, aquí en España, desde hacía décadas no se podía vivir de la escritura a no ser que fueras un Pérez Reverte, pero creo que eso tiene mucho que ver también con cómo está montado el sistema editorial tradicional de edición y publicación.

    ¿Un 7-10% del precio de venta sin iva del libro para el autor? Me parece que eso eso también hace mucho en que nadie pueda vivir de la escritura…

    Al final va resultar que las cosas dependen del punto de vista con que se miren y que cada uno tiene su razón y su verdad.

    Saludos

    • No sabes lo tremendamente de acuerdo que estoy en lo de: el hecho de que a quien más perjudica es a los escritores de éxito moderado que no son superventas.

      En eso y en lo de que, al final todo el mundo tiene su experiencia y su opinión, es decir, su verdad.

      Veré el vídeo sin duda.

      Un saludo.

  4. En el mundo de la escritura ha ido perdiendo importancia la calidad y el nivel artístico de la obra. Cuenta mas el ambiente mercantil al que esta actividad, como todas está sometida.

    • Eso siempre ha estado en el fondo, las editoriales viven de vender, es lo que hay, o lo hacen o cierran, pero es cierto lo que dices sobre que se ha acentuado el hecho, porque entre crisis y fusiones quedando sólo unos pocos jugadores grandes editoriales, la realidad es que la pelea por los beneficios es mucho más feroz, de modo que nadie arriesga, todos copian lo que parece que triunfa y fichan a gente que va a vender porque tiene una audiencia enorme. Sea escritora o no.

  5. Optimismo a tope, Isaac.
    No, en serio, sí que se puede vivir de escribir. De hecho, yo lo hago, pero nadie dijo que fuera fácil. Ni que no hubiera que pelear por conseguirlo. Ni que fueras a ganar el sueldazo del siglo.
    Independientemente ya de la calidad literaria, que no tiene nada que ver con ganarse la vida como escritor (Y “After” está ahí para demostrarlo).
    Besitos 😀

    • Hola, Ana:

      Siempre hay casos de todo tipo, sé que vives de lo que rodea a la escritura, te leo y veo que intentas dar todo el valor posible a los escritores con los que trabajas, yo ante esas cosas, genial, porque todo el mundo tiene derecho a ganarse la vida honradamente y respeto a los que no venden motos ni películas.

      Ya no estoy seguro, y no me meto, en si consigues eso escribiendo meramente o en conjunción con enseñar sobre aspectos que rodean a la escritura como en tu caso el marketing, tal y como le he comentado antes a Cris. Porque yo en este artículo me refiero al escritor habitual, que quiere vivir de sus letras y no de cosas anexas, aunque muchos escritores, al final y como también comentaba, tienen que ir por ahí con el tema cursos y seminarios, porque con las letras no llegan.

      Yo distingo entre escritura y enseñar sobre lo que rodea a la escritura. y aquí me estoy refiriendo a lo primero, que es a lo que aspira todo el que sienta cada mañana a pergeñar historias y no planes de estudio, aunque la realidad es la que es.

      Besos de vuelta y no soy pesimista u optimista :P, trato de dar mi visión y compensar el hecho de que hay por ahí unos cuantos que le venden ilusión a escritores especialmente noveles diciendo que ahora es el momento en que todo el mundo puede escribir un best-seller y hacerse rico.

      • Lo sé. Vender humo puede hacer mucho daño. Tal vez por eso me gusta tanto tu blog, tan agridulce 😀
        La verdad es que sí, los libros y los artículos que escribo para otra gente me aseguran el sueldo mensual. Un sueldo no demasiado boyante, pero un sueldo al fin y al cabo.
        Marketing online para escritores por ahora solo da ingresos para compensar sus gastos (pero es un proyecto que me hace mucha ilusión sacar para delante).
        Lo cierto es que siempre he pensado que un escritor no puede vivir solo de sus libros (aunque sí de lo que escribe: la diferencia es notoria. Puedes vivir de tus libros, de tu blog, de tus artículos, de tus conferencias…) porque, poniendo todos los huevos en la misma cesta, puede que se encuentre sin ninguno y porque, para que los libros empiecen a rentarte, tienes que moverte tú mucho y tener varios libros en el mercado. Así que sí, creo que optar por otro tipo de cosas como conferencias, cursos, etc hacen que podamos respirar un poco más holgadamente.

  6. Comprendo tu desánimo, Isaac, pero discrepo con tu argumentación.
    Cada cual cuenta la feria según le va en ella, será eso…
    Ya sé que esto no es un foro, así que mejor lo cuento en mi blog.
    La puerta está entornada.
    1 saludo y pa’lante.

    • No hay desánimo alguno en lo que digo, pues obviamente no escribo por reconocimiento ni dinero, si quisiera esas cosas, hay otros caminos con muchas más posibilidades. Simplemente comento que escribir me parece importante, que es una profesión, que es muy difícil que te la reconozcan y no está bien pagada.

      Si este fuera el blog de un astronauta hablando de su profesión, todo el mundo vería normal que hablara de lo complicado que es, pero me temo que la escritura sigue teniendo ese halo de que es más fácil, más gloriosa y con más oportunidad de ser un filón de lo que es realmente. A algunos les conviene que sea así para poder vender promesas falsas a incautos.

      Sólo digo lo que es en mi experiencia, desánimo, cero, el mismo que cuando empecé, ya que nunca lo hice por dinero ni reconocimiento, es más, en cuanto veo reconocimiento me alejo y escribo.

      Un saludo.

  7. Que te dire, por eso tu blog es mi blog favorito, si no fuera por ti, seguiría viviendo en un mundo de fantasias, si, tienes razón, que amargado ni pesimista… realista, eso es. Los demas blogs tienen detrás a personas que saben, son correctas, pero viven de eso, tienen que meterte en la cabeza que vas a ser el próximo Rowling, que te vas a hacer millonario y todo sera comer faisán y caviar, que te dire, escribir mi libro fue un reto, yo no tengo el mas mínimo entrenamiento en escritura, soy un lego total, pero escribí mi libro, jaja, y lo edite, y los saque a la venta como email, he vendido algunos mas de lo que creia asi que no me importa lo que pase para adelante, un abrazo, amigo, gracias por mostrarnos la realidad.

  8. ¡Guau! ¡Tú si que sabes motivar! 😀
    La verdad es que tienes mucha razón, pero, llámame ilusa, yo voy a seguir trabajando para poder colarme algún día por ese resquicio que deja el “casi” del imposible 🙂

    • Me voy a hacer coach de «buenrrollismo», tengo futuro.

      Como comentaba a otra chica, desánimo cero, yo sigo ahí, seguiré hasta el último día, pues mis motivos nunca fueron dinero y fama, no sé por qué la realidad económica me va a hacer bajarme del carro del a escritura, que al otro nunca me subí, ya sabía que era así antes de empezar. He dedicado años solamente a perfeccionar mi arte, cuando los ahorros se acaben, ya trabajaré en otras cosas y por supuesto seguiré escribiendo.

      Siempre hay un casi por el que intentar caber, si no, ¿para qué molestarse?

  9. Primero citar a Andy Warhol: “ya puedes ser buen o mal pintor, si nadie te promociona, nadie recordará tu nombre”. Gracias por ´tu sinceridad, ya que son verdades como puños. El mercantilismo se ha apropiado del mundo editorial y no hay ejemplo más claro que las autopublicaciones en soportes digitales. Cúrratelo tú todo y nosotros te alojamos y nos llevamos un porcentaje, quieres más que vender a tus amigos/contactos, PAGA; quieres algo de repercusión; PAGA; quieres… PAGA.
    Soy de los que escribo popr afición y, seguramente lo haré mal. He escrito toda mi vida e, incluso, a nivel profesional (artículos y tal, que no vienen al caso) y aún así me ha costado horrores abrir un blog y subir cuatro cositas. Luego leo autopublicaciones y me doy cuenta de que el personal tiene el pudor o el sentido del ridículo mucho menos desarrollado. Seguramente escriban infinitamente mejor que yo; pero soy un lector duro de seducir.
    Metemos todo en el mismo saco y algunos ganan con lo que para otros es goteo. No hay criterio, no hay filtro. Dado que el coste es CERO, ¿para qué? Y ese camino arruina a todos aquellos que no poseen el contacto, tienen los medios o aciertan la primitiva.

    Un saludo

    • La masificación efectivamente es mayor que nunca, y el cambio de paradigma. Antes a un escritor le pagaban si le leían, ahora tiene que pagar si quiere que le lean, han surgido muchos al calor de esa nueva forma de hacer las cosas.

      Un saludo.

  10. Realista y desalentador, pero es algo que llevamos por dentro en silencio. Aunque siempre tenemos la esperanza de que con nosotros va a ser diferente. Si continuamos escribiendo a pesar de todo es porque creemos en lo que hacemos. Es cierto que ahora parece que hay más escritores que lectores, pero ¿cuántos lo hacen realmente por vocación? Al final el mercado se autoregulará y muchos autores de una sola novela se darán cuenta de que escribir tampoco merece tanto la pena.

    • No sé yo si el mercado se autorregulará mientras perviva y se alimente el mito de que la escritura es fácil, maravillosa, una oportunidad para ser un superventas y que todos te adoren. Es cierto que el 99% cae por el camino, pero me da a mí que no faltan los que los sustituyen.

      Un saludo.

  11. ¡Hola! Un gran artículo, amigo, no tiene desperdicio. Y como leo en tu comentario que lo especificas, amplío la información. Ya que además, ante la casi imposibilidad de vivir de la escritura se suma el hecho de exigir a los autores cofinanciar, cuando no financiar, la edición, promoción y todo aquello que se relacione con el maquetado que conlleva el proceso de publicación de su obra. Aún con ese terrible interrogante ocupando el primer plano de la escena: ¿Comprará alguien mi libro? ¿Me leerán? Esto sí que se me atraviesa.
    Analizando sólo los aspectos negativos, como casi en toda disciplina, tiraríamos la toalla. Pero creo que merece un planteamiento más moderado. No demos un paso atrás.
    Somos muchos y muchas las personas que, a pesar del sobreesfuerzo que ello exige, disfrutamos con la escritura. Y no veo razón para no explicitarlo sin reservas desde la convicción de no atentar contra los intereses y valores de esta práctica a ningún nivel.
    Un lujo leerte, Isaac. Ahora que te descubrí lo haré con asiduidad. Saludos.

    Mari Carmen Caballero Álvarez

  12. Estoy completamente de acuerdo con casi todo lo expuesto en el artículo, pero me gustaría añadir un par de cosas:

    En primer lugar, buena parte de la culpa de la situación actual la tenemos los propios “escritores”; cada día veo gente alabando obras mediocres, simplemente para recibir los mismos halagos de forma recíproca, e intentar engañar así a los lectores despistados. Me imagino que cualquiera que se haga con un par de estos libros, por dar una oportunidad a los “nuevos escritores” o “escritores independientes”, no tardará en incubar un ligero desprecio hacia el colectivo en general, al sentirse estafado, y no sin motivos. Si los escritores no somos los primeros en mantener nuestro criterio como lectores, y nos abandonamos a la complacencia, poco podemos exigir a los demás. “Keep it real”.

    En segundo lugar, aquel que quiera dedicarse realmente a la escritura, lo seguirá intentando a pesar de todo. Y tú pareces ser un ejemplo de ello :). ¿Es difícil? Si, ¿Es justo? No lo sé, tal vez; pero es el tiempo que nos ha tocado vivir, y los sueños están muy caros. Por suerte, los soñadores persisten, mientras que los caprichosos vienen y van. Al final quedarán los que deben estar.

    Un abrazo! Y mucho ánimo 🙂

    • No sabes lo acertado que es tu primer comentario. Hace años tuve contacto con ese mundillo, con la generación Kindle o lo que fuera, y tardé apenas un segundo en correr horrorizado.

      Keep it real.

      Un abrazo.

  13. Efectivamente, todas sabemos escribir, luego podemos ser escritoras. Pero creo que es un problema del arte en general. Lo mismo les pasa a los músicos, a los actores… hay grupos a los que les encanta dar conciertos gratis en locales y la gente a la que le divierte la interpretación pero no pretende vivir de ella tampoco se preocupa de que le paguen según convenio si un día la llaman para algo profesional. Luego nos escandaliza qua algunos pretendan hacer de sus profesiones un trabajo remunerado.
    A mi llegaron a preguntarme (escandalizados) como era que mi novela no estaba en creative commons. what???, ¡pues porque tampoco el panadero me regala la barra de pan!
    La idea de que escribir no cuesta dinero es una falacia: hacer un trabajo decente requiere tiempo y en nuestra sociedad el tiempo también es un lujo. El autor de este blog escribe que está invirtiendo sus ahorros en trabajar como escritor; otros los invierten en montar una tienda o en estudiar una oposición. Creo que es esperable que al final solo el primero sea escritor de verdad y los otros, tendero y funcionario.

    • El problema es que en la mentalidad general, lo de ser escritor no se considera un trabajo, y todo ese discurso tonto sobre seguir tu pasión y el sueño de escribir, etcétera, sólo contribuye negativamente a reforzar eso.

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